domingo, 21 de noviembre de 2010

HOMEOSTASIS

Fue Claude Bernard, fisiólogo francés, el primero en postular que las células de los organismos multicelulares prosperan porque viven en un medio interno que se mantiene en condiciones relativamente uniformes, a pesar de los cambios continuos en el ambiente exterior. Pero fue Walter B. Cannon, fisiólogo estadounidense, quién creó el concepto de homeostasis para describir esa constancia dinámica. Por tanto, la homeostasis es el estado de equilibrio que guarda el ambiente corporal interno y que se debe a la incesante interacción entre todos los procesos reguladores del cuerpo. Cada estructura del cuerpo, desde el nivel celular hasta el sistémico, contribuye a conservar el ambiente interno dentro de los límites normales. 

Un ejemplo claro de esta homeostasis es la concentración de glucosa en la sangre, que normalmente nunca desciende de 70 mg. por 100 ml. de sangre, ni se eleva por encima de los 110 mg/100 ml. 

LÍQUIDOS CORPORALES

Un aspecto importante de la homeostasis consiste en el mantenimiento del volumen y de la composición de los líquidos corporales, que son soluciones acuosas que se encuentran en el interior o alrededor de las células. El líquido interno se denomina líquido intracelular o LIC, y el líquido exterior se llama líquido extracelular o LEC. Las sustancias necesarias para el sustento de la vida, como el oxígeno, nutrientes, proteínas y una variedad de partículas químicas con carga eléctrica que se denominan iones, todas ellas disueltas en estos fluidos. El líquido extracelular llena los diminutos espacios entre las células de los tejidos y recibe el nombre de líquido intersticial, en cambio el líquido que se halla dentro de los vasos sanguíneos se conoce como plasma.

Líquido extracelular

Líquido intracelular

Plasma

Líquido extraceluar

El funcionamiento adecuado de las células corporales depende de la regulación precisa de los elementos contenidos en el líquido que las rodea. Dado que el líquido intersticial circunda a todas las células, también es denominado ambiente interno del cuerpo. Su composición cambia a medida que las sustancias se mueven entre éste y el plasma. Tal intercambio de materiales se lleva a cabo a través de las finas paredes de los vasos más pequeños del cuerpo, los capilares sanguíneos. Este movimiento en ambos sentidos, a través de las paredes de los capilares, aporta los materiales necesarios para las células de los tejidos, como glucosa, oxígeno, iones, etc., y elimina desechos del líquido intersticial, como el dióxido de carbono.

Líquido intersticial

CONTROL DE LA HOMEOSTASIS

La homeostasis del cuerpo humano es alterada constantemente. Esta alteración puede ser externa al cuerpo en forma de agresiones físicas, como calor intenso o falta de oxígeno, o bien por alteraciones del ambiente interno del cuerpo, como un descenso brusco de glucosa.

Los desequilibrios pueden deberse a presiones psicológicas del ambiente social como problemas en el trabajo, en la escuela, en la calle, etc. En la mayoría de los casos esta alteración es ligera y temporal y las respuestas de las células corporales restablecen con rapidez el equilibrio del ambiente interno; en otras ocasiones, puede ser una alteración intensa y prolongada, como en casos de envenenamiento, temperaturas extremas, infecciones graves o la muerte de un ser querido. En tales situaciones puede fallar la regulación homeostática.

El cuerpo posee muchos sistemas reguladores que restablecen el equilibrio interno. El sistema nervioso y endocrino, en conjunto o cada uno por separado, aportan las medidas de corrección para mantener el equilibrio. El sistema nervioso detecta las alteraciones del estado de equilibrio y luego envía mensajes en forma de impulsos nerviosos a los órganos, para contrarrestar la alteración. El sistema endocrino formado por un grupo de glándulas que secretan y vierten en la sangre moléculas llamadas hormonas también participa en la regulación del equilibrio interno del cuerpo humano. Los impulsos nerviosos suelen causar cambios rápidos y las hormonas producen cambios más lentos. Ambos mecanismos logran la regulación del equilibrio y mantener la homeostasis y los dos actúan sobre todo por medio de sistemas de retroalimentación negativa.

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