sábado, 20 de noviembre de 2010

LAS CÉLULAS: CÓMO FUNCIONAN

No se como comenzar este blog, pero lo haré de la forma más clara y sencilla posible. Sólo intento poner una página de información para aquellos que estén interesados en nuestro organismo. Empezaremos por lo más esencial para adentrarnos en un mundo fascinante, que es el funcionamiento de nuestro organismo como ser vivo.



Como decía Leonardo da Vinci: "la sabiduría es hija de la experiencia y quién no valora la vida no se la merece"; pero también dijo que: "la ciencia más útil es aquella cuyo fruto es el más comunicable". Cómo este medio surgió de la ciencia y ahora es el medio más libre de comunicación, utilizaré este blog para dar a conocer el ser humano, podré equivocarme y cometer errores, pero estos siempre podrán aclararse y salir a la luz con los nuevos descubrimientos porque la única verdad absoluta es que la verdad es relativa, la verdad de ahora no será la verdad del mañana. 

El ser humano está constituido por billones de células que forman tejidos que, a su vez, forman órganos y sistemas de órganos. El cuerpo está formado por la piel, el esqueleto y los músculos esqueléticos, todos ellos sirven de protección, le proporcionan estructura ósea y generan el movimiento del cuerpo y sus diferentes partes.

La célula es la unidad más pequeña de materia viva. Algunas formas de vida, como las bacterias, consisten en una sóla célula; los humanos, en cambio, tenemos unos 60 billones de células que bioquímicamente nos mantienen vivos. Pueden ser de diferentes formas: desde células nerviosas, largas y delgadas, a glóbulos rojos; su tamaño puede variar de unos 2 micrometros a neuronas que se extienden desde la base de la columna a la punta de los dedos de los pies. Cada célula contiene las características que definen la vida, como las instrucciones operativas impresas en el ADN, la competencia para el uso de la energía o la capacidad de reproducirse, entre otras. Las células se organizan en 4 categorías básicas de tejidos: el tejido epitelial, como la piel; las distintas variedades de tejido muscular; el tejido conjuntivo, como el cartílago o el hueso; y el tejido nervioso, compuesto por células que detectan, procesan y coordinan la información. Los tejidos forman órganos y estos componen los sistemas: nervioso, cardiovascular, muscular, etc. La suma de todo forma el organismo del ser humano.







El funcionamiento de las células

Las células son dinámicas e interactúan con su entorno ajustándose a las distintas condiciones del medio. La membrana exterior permite controlar lo que entra o desecha la célula. El interior gelatinoso de citoplasma contiene orgánulos, unos compartimentos especializados en distintas funciones. El núcleo es el orgánulo que alberga los genes de la célula, es decir, las instrucciones del ADN para constituir partes de célula y dotarlas de las miles de funciones que deben desempeñar. El aparato de Golgi y el retículo endoplasmático son la cadena de montaje y el centro de embalaje de proteínas y otras moléculas. Los lisosomas demenuzan tejidos en componentes más pequeños para que pueden ser reutilizados o desechados, y los proxisomas eliminan las sustancias nocivas. Las mitocondrias convierten los nutrientes de los alimentos en ATP, una sustancia química que las células utilizan como combustible o energía. La membrana exterior de la célula y su armazón interno, llamado citoesqueleto, desempeñan funciones esenciales. Las proteínas incrustadas en la membrana reciben señales químicas, sirven de identificadores, permiten el acceso a las sustancias que entran y salen de la célula o mantienen la sujeción a las células contiguas para formar tejidos. El citoesqueleto está formado por distintas fibras proteínicas y proporciona soporte físico a distintas partes de la célula, ayuda a que se mueva de un lugar a otro y desempeña un importante papel en la división celular.

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