martes, 23 de noviembre de 2010

SISTEMAS DE RETROALIMENTACIÓN

La regulación del cuerpo humano en su ambiente interno se debe a diversos sistemas de retroalimentación, que es un ciclo de sucesos que monitorea, evalúa, cambia de forma continua el estado del cuerpo. Cada variable monitoreada, como la temperatura corporal, la presión arterial o el nivel de glucosa en sangre, se denomina condición controlada. Cualquier alteración que cambia una condición controlada se llama estímulo. Tres componentes básicos conforman el sistema de retroalimentación: receptor, centro de control y efector.

El receptor es una estructura corporal que monitorea los cambios en una condición controlada y envía información en forma de impulsos nerviosos o señales químicas a un centro de control. Por ejemplo, las terminaciones nerviosas cutáneas que detectan la temperatura constituyen un tipo de receptores, entre los centenares existentes en el cuerpo humano.

El centro de control del cuerpo establece los valores límites entre los cuales se ha de mantener una condición controlada, evalúa la información que recibe de los receptores y, si es necesario, genera y envía órdenes, las cuales al salir del centro de control pueden adoptar distintas formas: impulsos nerviosos, hormonas u otras señales químicas.

El efector es la estructura corporal que recibe las órdenes del centro de control y produce una respuesta o efecto que modifica la condición controlada. Casi todos los órganos o tejidos pueden actuar como efectores; por ejemplo, cuando la temperatura del cuerpo desciende de forma brusca, el cerebro como centro de control envía impulsos nerviosos a los músculos del esqueleto que son los efectores que hacen que la persona tirite, lo que genera calor y aumenta la temperatura.

Un grupo de receptores y efectores en comunicación con su centro de control forman un sistema de retroalimentación que regula una condición controlada del ambiente interno del cuerpo humano. En un sistema o ciclo de retroalimentación , la respuesta retroalimenta con el objeto de cambiar en alguna forma la condición controlada. Estos sistemas de retroalimentación puede acturar de forma positiva o negativa. Si la respuesta invierte el estímulo original se dice que el sistema opera por retroalimentación negativa; si la respuesta mejora o intensifica el estímulo original, entonces el sistema funciona por retroalimentación positiva.


SISTEMA DE RETROALIMENTACIÓN









SISTEMA DE RETROALIMENTACIÓN NEGATIVA

Este sistema invierte un cambio en la condición controlada. Primero un estímulo altera la homeostasis, los receptores detectan el cambio y envían información de entrada a un centro de control, que evalúa el cambio, y en caso de ser necesario, emite órdenes a un efector, el cual produce una respuesta fisiológica que puede hacer regresar la condición controlada a su estado normal.

Ejemplo: Aumento de la PA (presión arterial).

Si la presión arterial (condición controlada) se eleva de forma anormal por diferentes causas, este aumento es percibido por los barorreceptores, células nerviosas sensibles a la presión (que son los receptores) ubicadas en las paredes de ciertos vasos sanguíneos. Los barorreceptores envían impulsos nerviosos (que es la información de entrada) al cerebro (que es el centro de control), el cerebro lo interpreta y responde enviando impulsos nerviosos (que son las órdenes) al corazón (que es el efector). El ritmo cardiaco se hace más lento, y así disminuye la presión arterial (que es la respuesta). Se recupera la PA (presión arterial) volviendo a su estado normal y se restablece la homeostasis. La actividad de un efector produce un resultado (disminución de la PA) que es opuesto al estímulo (incremento de la PA), por lo tanto, es un sistema de retroalimentación negativa.

SISTEMA DE RETROALIMENTACIÓN POSITIVA

Tiende a fortalecer o reforzar un cambio en las condiciones controladas del cuerpo humano. Es semejante a la retroalimentación negativa, excepto en la respuesta que afecta a la condición controlada. Un estímulo altera la condición controlada, que es monitoreada por los receptores, los cuales envían información hacia un centro de control que emite unas órdenes a un efector, pero esta vez el efector produce una respuesta fisiológica que refuerza el cambio inicial en la condición controlada. La acción del sistema de retroalimentación positiva prosigue hasta que la interrumpe algún mecanismo ajeno al mismo.

Ejemplo: Un parto.

Las primeras contracciones de la parturienta (que son el estímulo) empujan al bebé hacia el cuello de la matriz (la parte inferior del útero que se abre en la vagina); las células nerviosas sensibles a la dilatación (que son los receptores) monitorean la medida en que se ha expandido el cuello (que es la condición controlada). A medida que la dilatación aumenta, envían más impulsos nerviosos (información) al cerebro (centro de control), que a su vez secreta la hormona oxitocina (que es la orden) en la sangre. Esta hormona hace que los músculos de las paredes del útero (que son los efectores) se contraigan con más fuerza, con lo que empujan al bebé hacia abajo y así el cuello se abre aún más. El ciclo de dilatación, liberación de la hormona y contracciones cada vez es más fuerte y sólo se interrumpe cuando el bebé ha nacido. Entonces la dilatación del cuello cesa y ya no se libera más oxitocina.

La diferencia entre ambas retroalimentaciones es que la positiva refuerza de manera constante un cambio en la condición controlada y es necesario que lo interrumpa un suceso ajeno al sistema. Si la acción de éste no se detuviera podría desbocarse y dar origen a situaciones que constituyeran una amenaza para la vida. Por otra parte la negativa se vuelve en una acción lenta y por fin se detiene cuando la condición controlada regresa a su estado inicial. La positiva refuerza condiciones que no ocurren con frecuencia y la negativa regulan condiciones que se mantienen estables durante largos periodos.


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