sábado, 4 de diciembre de 2010

E.L.A. = ESCLEROSIS LATERAL AMIOTRÓFICA





Es una enfermedad agresiva, que avanza sin piedad sobre el sistema neurológico, mortal. Un amiga, la padece, el mundo le cayó como una losa, ella quedó paralizada por el miedo a sufrir, porque es joven, porque vió que el mundo no se detenía a su alrededor, buscó respuestas a su enfermedad, pero la enfermedad avanzaba sin remisión, dejó de poder caminar con libertad, perdió intimidad ante las miradas de los demás. La ELA te destroza el sistema nervioso empezando por las piernas, acabas perdiendo el control de los músculos del tronco y acabas respirando de forma artificial. La medicación aumentó, la terapia se hizo rutina, el bastón se convirtió en caminador y éste en silla de ruedas para quedar finalmente postrado en una cama, la micción pasó de ser independiente a dependiente y lo único que me pidió fue que la tratase como un ser vivo, no quería ser considerada una enferma o una moribunda, no como una inútil. Entre tanto, la silla que pasó a ser sustituida por la cama de su casa, fue trasladada a la casa de sus padres, después al hospital y finalmente en una residencia.



He visto muchas muertes, la primer con sólo 8 años, la de mi abuelo, pero ahora entrado en los 40 años he descubierto que el tiempo es precioso, que cada día pasa más rápido que el anterior, que es como el agua de un río que no pasa dos veces por el mismo lugar. Hay gente que se sumerge en su fama, otros en sus éxitos, otros en sus trabajos, otros en buscar quimeras, yo me sumergí en aprender sobre la vida.

Pensamos en apurar hasta el último segundo de nuestras vidas queriendo conseguir la felicidad, incluso sin aceptar nuestras capacidades, sin saber qué es pedir un perdón, sin comprometerse con la sociedad, no nos preocupamos de vivir con dignidad, con valor, con humos, con compostura.











Han pasado las décadas y unos pierden las ilusiones, otros engordamos, otros nos quedamos calvos, otros se mueren, pero todos han cambiado muchos de sus sueños por un bienestar con ingresos para pagar, para ser esclavos de la sociedad y muchos no sabíamos ni lo que hacíamos. Nos afincamos en un lugar, intentamos mantener el puesto de trabajo, somos multiclientes de bancos, supermercados, tiendas, peluquerías, panaderías, cafeterías y todo ello lo hacemos como si fuéramos seres programados, atados a ordenadores, a módems y a teléfonos móviles. Comemos en restaurantes rápidos, sin pensar qué comemos, qué bebemos, qué fumamos y con una pérdida sustancial del sentido de la vida confinada a días festivos, puentes y vacaciones rápidas, distantes, fugaces; de las cuales se supone que deberíamos vivir y sólo comienzan a ser una carga más en nuestro ritmo de vida. Ocupamos todas las horas del reloj y nos falta tiempo para nuevos proyectos que no se hacen efectivos o no se finalizan. Hemos perdio el saber del silencio porque se nos hace incómodo. La cultura que nos han enseñado no hace que las personas se sientan contentas consigo mismas.




A veces, creo que nos han enseñado cosas equivocadas. Y creo que somos nosotros quienes debemos tener la fuerza suficiente para decir que si la cultura y la forma de vivir no funcionan, no hay por qué tragársela, cada uno debe ser capaz de crear su forma de vivir propia y no ser clones en busca de una felicidad efímera.

¿Cuántas personas pueden decir que están rodeadas de seres humanos llenos de amor y de cariño? Una persona con ELA sabe que morirá ahogado porque sus pulmones no serán capaces de afrontar la enfermedad.

Y sin embargo, nuestras vidas se han convertido en una tensión de los opuestos, queremos hacer unas cosas, pero estamos obligados a realizar otras. Damos por supuesto muchas cosas y no deberíamos dar nada por supuesto. Al final en esta paradoja de la vida siempre gana el amor.

Son muchos seres humanos cuyas vidas carecen de sentido, son seres dormidos aunque estén ocupados haciendo cosas que les parecen importantes. Sólo hay una manera de aportar sentido a la vida y es amar a los demás, seres o comunidad, para tener un objetivo y un sentido, porque el amor es el único acto racional.


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