lunes, 13 de diciembre de 2010

REGULADORES DE LA ACTIVIDAD DIGESTIVA: NERVIOS, NEUROTRANSMISORES Y HORMONAS NEUROPEPTÍDICAS



MECANISMOS NEURALES

El movimiento del tubo digestivo, que incluye la contracción, el mezclado y la propulsión del contenido luminal, es el resultado de la actividad coordinada de los nervios entéricos, los nervios extrínsecos, las células endocrinas y el músculo liso. Los mecanismos neurales incluyen:
  1. Un sistema intrínseco formado por dos capas de nervios incluidas en la pared intestinal.
  2. Un sistema externo de fibras nerviosas que entran y salen de los sistemas nerviosos central y autónomo.
TRÁNSITO DEL BOLO DIGESTIVO

Los receptores mucosos de la pared intestinal son sensibles a la composición del quimo (una sustancia semilíquida formada por ácidos, ácidos grasos y aminoácidos) y la distensión luminal (es decir, su repleción) y envían impulsos a través de los nervios submucosos y mientéricos. Los neurotransmisores y los neuropéptidos con pesos moleculares pequeños envían señales a los nervios para que contraigan o relajen los músculos, aumenten o reduzcan las secreciones de líquidos o modifiquen el flujo sanguíneo. De esta manera el tubo digestivo regula en gran medida su propia motilidad y actividad secretora. Sin embargo, las señales procedentes del sistema nervioso central pueden superar al sistema entérico y afectar a la función digestiva. Numerosas hormonas, neuropéptidos y neurotransmisores del tubo digestivo no sólo afectan a la función del tubo digestivo, sino que también tienen efecto sobre otros nervios y tejidos de muchas partes del cuerpo.


TRÁNSITO ESOFÁGICO

TRÁNSITO DEL BOLO ALIMENTICIO
PERISTALTISMO INTESTINAL
PERISTALTISMO INTESTINAL

EJEMPLOS DE NEUROTRANSMISORES Y SUS ACCIONES
  • Ácido alfa-aminobutírico (GABA), se libera en el sistema nervioso central y su acción principal es relajar el esfínter esofágico inferior.
  • Noradrenalina se libera en el sistema nervioso central, médula espinal, nervios simpáticos y su acción principal es reducir la motilidad, aumenta la contracción de los esfínteres e inhibe las secreciones.
  • Acetilcolina se libera en el sistema nervioso central, sistema nervioso autóctono y otros tejidos y su acción principal es aumentar la motilidad, relajar los esfínteres y estimular la secreción.
  • Neurotensina se libera en el tubo digestivo, por el sistema nervioso central e inhibe la liberación del vaciado gástrico y la secreción de ácido.
  • Serotonina (5-HT) se libera en el tubo digestivo y médula espinal facilitando la secreción y el peristaltismo.
  • Óxido nítrico se libera por el sistema nervioso central y el tubo digestivo regulando el flujo sanguíneo, manteniendo el tono muscular y manteniendo la actividad motora gástrica.
  • Sustancia P se libera en el intestino, en el sistema nervioso central y la piel y su acción principal es aumentar la conciencia sensitiva (principalmente dolor) y el peristaltismo.
En pacientes con enfermedades digestivas como infecciones, enfermedad inflamatoria intestinal, síndrome de intestino irritable puede haber una sobreestimulación del sistema nervioso entérico, que da lugar a secreción anormal, alteración del flujo sanguíneo, aumento de la permeabilidad y alteración de la función inmunitaria.

ENFERMEDADES INTESTINALES

ENFERMEDADES INTESTINALES

La inervación autónoma procede de las fibras simpáticas que acompañan a los vasos sanguíneos y de las fibras parasimpáticas de los nervios vagos y pélvicos. En general, las neuronas simpáticas, que son activadas por el miedo, la ira y el estrés, tienden a retrasar el tránsito del contenido digestivo mediante la inhibición de neuronas que afectan a la contracción muscular y la inhibición de las secreciones. Los nervios parasimpáticos inervan áreas específicas del tubo digestivo. Por ejemplo, la vista o el olfato del alimento estimulan la actividad vagal y la posterior secreción de ácido por las células parietales dispersas en la pared del estómago. El tubo digestivo también envía señales que son percibidas como dolor cólico, dolor brusco, náuseas, urgencia o repleción gástrica, o vacío gástrico, a través de los nervios vagos y raquídeos. La inflamación, las alteraciones de la motilidad y diversos tipos de lesión intestinal pueden intensificar estas percepciones.


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