jueves, 30 de diciembre de 2010

TRAMPAS MAGNÉTICAS PARA GÉRMENES

Partículas magnéticas que atrapan a los gérmenes y se extraen luego de la sangre podrían aplicarse al tratamiento de enfermedades infecciosas.



Utilizar un campo magnético para extraer las enfermedades del torrente sanguíneo parece un sueño de ciencia ficción. Sin embargo, podrían haber encontrado una forma de conseguirlo, al menos en relación con la septicemia, una infección de la sangre potencialmente letal que resulta en el colapso de varios órganos.

Donald E. Ingber, biólogo de la facultad de medicina de Harvard, junto con Chong Wing Yung y otros colaboradores, ha hallado una forma de filtrar los agentes patógenos de la sangre de pacientes con septicemia mediante partículas magnéticas de sólo algunas micras de tamaño. En el modelo que han desarrollado, las partículas, cubiertas por un anticuerpo que se une a los hongos o a las bacterias causantes de la septicemia, se mezclan con la sangre extraída de un paciente. Una vez se han unido a los agentes patógenos, los imanes se trasladan, mediante un campo magnético, a una solución salina que fluye junto a la sangre y los arrastra. En pruebas realizadas con muestras de entre diez y veinte mililitros de sangre, se eliminó un 80 % de los patógenos.

Una de las claves del éxito del filtrado corresponde al tamaño de las partículas, cuyo diámetro es un octavo del de los glóbulos rojos. Son lo suficientemente pequeñas como para no alterar el flujo de la solución salina; la aparición de turbulencias haría que la solución se mezclase con la sangre y dificultaría la separación de los gérmenes.

Ingber piensa que una versión más avanzada de su sistema, que describió el 7 de mayo en Lab on a Chip, resolvería uno de los problemas que afrontan las unidades de cuidados intensivos, que deben determinar si un caso de septicemia está causado por una bacteria o un hongo. Puesto que los antifúngicos son tóxicos, suele retrasarse su uso hasta que se diagnostica el tipo de patógeno. Este diagnóstico, sin embargo, lleva su tiempo, lo cual podría poner en peligro a un paciente cuyo estado se va deteriorando. Ingber espera poder incorporar distintos tipos de proteínas adhesivas en las partículas, para extraer diferentes tipos de microorganismos a la vez, sin necesidad de un diagnóstico.



También cree que no es necesario eliminar todos los gérmenes. "Lo que intentamos es establecer un punto en el que se rompa el equilibrio en favor del paciente", afirma, refiriéndose a la cantidad de patógenos en el organismo. Según su teoría, bastaría con reducir el número de bacterias u hongos para que los antibióticos o antifúngicos operasen con mayor eficacia.

"Es una teoría novedosa y muy elegante", comenta Tonse Raju, neonatólogo del Instituto Nacional Eunice Kennedy Shriver de Sanidad Infantil y Desarrollo Humano. Sin embargo, señala, la teoría entraña un problema notable: hasta la fecha, no se ha demostrado que la disminución del número de patógenos mejore la eficiencia de los medicamentos. Además, gran parte del daño que causa la septicemia proviene de la respuesta inflamatoria del propio cuerpo y no de los gérmenes. Otro problema, señala Raju, consiste en que algunos hongos y bacterias se esconden en bolsas de pus o en zonas con un nivel muy bajo de suministro sanguíneo, como la cavidad peritoneal, y eludirían la purificación realizada en la sangre.

Aún así, Ingber no se desanima. Ha iniciado ensayos preliminares en conejos, dado que su tamaño es similar al de los niños prematuros, que sufren una alta incidencia de sepsis. Ingber reconoce que hay obstáculos en su camino, pero espera que, con nuevos estudios, la eliminación magnética de enfermedades deje de ser una fantasía científica.

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