lunes, 3 de enero de 2011

INJERTOS DE PIEL

La piel no puede regenerarse si una lesión destruye el estrato basal y sus células madre. Las heridas cutáneas de tal magnitud requiren injertos para su curación. Un injerto de piel consiste en cubrir la herida con un parche de piel sana, que se obtiene de un sitio donador. A fin de prevenir rechazo del tejido, por lo regular se toma el trasplante del mismo individuo (autoinjerto) o de su gemelo idéntico (isoinjerto), si éste existe. En caso de que el daño tisular sea tan extenso que el autoinjerto resulte nocivo, debe utilizarse un procedimiento de autodonación, llamado trasplante de piel autólogo. En este método, usado principalmente en pacientes con quemaduras graves, se quitan pequeñas porciones de la epidermis del sujeto y se cultivan los queratinocitos en el laboratorio para producir láminas de piel finas, que se trasplantan para cubrir la herida y convertirse en piel permanente.


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