lunes, 14 de febrero de 2011

LAS NEURONAS

Desde antiguo ya comentaban que se debía tener una mente sana y un cuerpo sano. Según la ciencia se ha demostrado que hacer ejercicio de forma regular es beneficioso para mantener nuestra mente en buen estado de salud.

Ya se sabía que hacer ejercicio es saludable y esencial para disfrutar de una buena salud, no es ninguna novedad que lo explique aquí, es un factor importante al igual que otros, como una buena alimentación, una buena respiración, una buena hidratación, una buena interrelación humana, etc... Los centros de salud nos aconsejan siempre y nos enseñan que con sólo 30 minutos de ejercicio tres veces en semana disminuimos el riesgo de sufrir cardiopatías, presión arterial alta, colesterol y algunos tipos de cáncer. Pero ahora, las investigaciones llegan más lejos, el deporte es beneficioso para nuestras neuronas. Al ejercitarnos las conexiones entre las células del cerebro se densifican y generan nuevas neuronas, algo que durante décadas parecía imposible. Hay evidencias de que el ejercicio practicado regularmente ayuda a prevenir la enfermedad de Alzheimer.

A mediados del siglo XX, cuando los neurólogos empezaron a percatarse de la relación que existía entre el ejercicio practicado de forma regular y el alivio de la depresión y del dolor, así como el mantenimiento de una buena memoria en edades avanzadas. Pero tuvimos que esperar hasta mediados de la década de los 90 que empezaron a comprender mejor el origen de esta relación.

Neurocientíficos como Fernando Gómez Pinilla, de la Universidad de California (EEUU.), uno de los principales expertos en este campo y principal portavoz de los beneficios del ejercicio en el ser humano y sobretodo en nuestras neuronas. Observaron que cada vez que nuestros músculos se contraen y se relajan envían al cerebro una serie de sustancias químicas; entre ellas, una proteína llamada IGF-1. Una vez en el cerebro, esa proteína provoca la producción de otras sustancias químicas, proteínas que protegen a las células de enfermedades o daños, las impulsan a crecer y a multiplicarse, y fortalecen las conexiones entre neuronas y otras células nerviosas. De entre todas esas sustancias, destaca una denominada BDNF, que parece actuar como potenciadores o beneficios para el cerebro. Su papel es esencial durante la formación de todo el sistema nervioso. Abastece casi todas las actividades que conducen a un pensamiento complejo, y actúan como neurotransmisores, ayudando a la comunicación entre distintas células.

Principales alimentos que contienen proteína IGF-1

Cuando hacemos ejercicio regularmente, aumentamos los niveles de BDNF y, como consecuencia de esto, las células nerviosas del cerebro empiezan a diversificarse, a unirse, a comunicarse de otra forma. Ahora se trata de investigar y de encontrar tratamientos que mejoren los procesos de aprendizaje y memoria.


La proteína MECP2 unida al ADN con secuencia rica en citosinas metiladas perteneciente al gen BDNF muy importante en neuronas. 

Hasta mediados de los 90, la ciencia creía  que, llegada cierta edad, nuestras neuronas morían irremediablemente, por lo que perdíamos la capacidad para aprender.  Los estudios realizados en la última década demuestran que es posible la neurogénesis (formación de nuevas neuronas en algunas áreas del cerebro) y que además se puede estimular mediante el ejercicio físico. El hipocampo, una región que forma parte en el proceso de aprendizaje y memoria, responde mucho a los efectos del BDNF.

Los beneficios del ejercicio físico no se limitan a las proteínas secretadas a partir de la proteína IGF-1 y otras moléculas relacionadas. Se ha observado que los atletas tienen más astrocitos, unas células grandes con forma de estrella que se encargan de mantener a las células nerviosas en su lugar y de ayudarlas a desarrollarse y a funcionar correctamente, además los niveles de neurotransmisores, como la dopamina, la serotonina y la norepinefrina, son más elevados en aquellas personas que practican ejercicio regularmente. Estas sustancias provocan que estemos más centrados, que podamos calmar la impulsividad, la ansiedad.


ASTROCITOS

Los descubrimientos nos indican que en tan sólo tres meses de ejercicio regular aumentan los niveles de BDNF en el cerebro. Al igual que ocurre con los músculos del cuerpo, hacer ejercicio intenso durante un tiempo y luego dejarlo no sirve de mucho, ya que los niveles de BDNF, al abandonar el ejercicio, también se reducen.


ASTROCITOS

No todos los tipos de ejercicio influyen de igual forma. Fernando Gómez Pinilla explica que algunos deportes ejercen un mayor efecto sobre el cerebro que otros, más diseñados para aumentar el músculo. Correr, jugar, nadar o ir en bici son ejercicios que ponen en marcha la coordinación y el pensamiento, obteniendo efectos mucho más positivos sobre la plasticidad neuronal que hacer pesas. Se precisa sobre todo ejercicio aeróbico, que aumenta el flujo sanguíneo en el cerebro, así como una mejor oxigenación neuronal.



El ser humano evolucionó en nuestro planeta gracias a grandes dosis de actividad física, de movimiento, para poder comer, para cazar, para huir de los depredadores, para sobrevivir en nuestro planeta. La locomoción tuvo un papel muy importanten en la evolución humana porque tenía una acción directa en las regiones cerebrales relacionadas con la cognición. Tenemos un cerebro para la actividad física y formamos parte de una sociedad que apenas hace ejercicio, más bien hemos evolucionado al sedentarismo, lo opuesto y lo más perjudicial para nuestra mente. La falta de ejercicio podría explicar varias enfermedades, como el Alzheimer; de hecho, no hacer ejercicio se considera un factor de riesgo para la aparición de una patología cognitiva degenerativa. Incluso muchos científicos empiezan a investigar cómo aplicar el ejercicio para tratar daños neurológicos, como el Parkinson. Se sabe que practicar algo de actividad varias veces por semana reduce la incidencia de esta enfermedad. Varios estudios científicos sugieren que caminar una hora al día hace que sea menos probable desarrollar Parkinson o Alzheimar, e incluso podría aminorar la progresión del Alzheimer.


Ejercicio aeróbico dos o tres veces por semana

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