viernes, 4 de marzo de 2011

ANTAGONISMO FARMACOLÓGICO

El efecto de un fármaco puede disminuir o desaparecer completamente en presencia de otro fármaco. Uno de los mecanismos es el antagonismo competitivo, pero existe otra clasificación más completa que comprende los siguientes mecanismos:
  • antagonismo químico;
  • antagonismo farmacocinético;
  • antafonismo por bloqueo de receptores;
  • antagonismo no competitivo, es decir, bloqueo de la unión receptor-efector;
  • antagonismo fisiológico.


ANTAGONISMO QUÍMICO

El antagonismo químico consiste en una situación poco frecuente en la que dos sustancias se combinan en solución; debido a ello, se pierde el efecto del fármaco activo. Como ejemplo se pueden citar los quelantes (dimercaprol), que se unen a metales pesados y reducen su toxicidad, y los anticuerpos neutralizantes usados contra mediadores proteicos, como citocinas y factores de crecimiento, una estrategia que recientemente se ha aplicado con fines terapéuticos.

ANTAGONISMO FARMACOCINÉTICO

El antagonismo farmacocinético describe una situación en la que el antagonista reduce eficazmente la concentración del fármaco activo en su lugar de acción. Esto puede suceder de diferentes maneras. Puede aumentar la velocidad de degradación metabólica del fármaco activo (la reducción del efecto anticoagulante de warfarina cuando se administra un fármaco que acelera su metabolismo hepático, como fenobarbital. También puede disminuir la velocidad de absorción del fármaco activo en el tubo digestivo o aumentar la velocidad de excreción renal. Las interacciones de este tipo pueden tener importancia clínica.

ANTAGONISMO POR BLOQUEO DE RECEPTORES

Este antagonismo incluye dos mecanismos importantes:
  • antagonismo competitivo reversible;
  • antagonismo competitivo irreversible, o no equilibrado.
El antagonismo competitivo reversible producen el desplazamiento paralelo de la curva logarítmica de concentración de agonista-efecto sin que disminuya la respuesta máxima y la gráfica lineal de Schild. Estas características reflejan el hecho de que la velocidad de disociación de las moléculas de antagonista es suficientemente elevada para que se alcance rápidamente un nuevo equilibrio al añadir el agonista. El agonista es capaz de desplazar las moléculas de antagonistas de los receptores aunque, por supuesto, no puede desalojar las ya unidas. El desplazamiento tiene lugar porque el agonista ocupa una parte de los receptores vacantes y reduce la velocidad de asociación de las moléculas de antagonista; por consiguiente, la velocidad de disociación supera temporalmente la de asociación y desciende la ocupación general del antagonista.

El antagonismo competitivo irreversible, o no equilibrado, se produce cuando el antagonista se disocia muy lentamente y la ocupación por el antagonista apenas varía  al añadir el agonista.

Si el antagonista ocupa una fracción pb de los receptores, la ocupación por el agonista no puede superar (1 - pb) por mucho que aumente su concentración, de modo que el antagonista no es superable.

El antagonismo competitivo irreversible surge cuando un fármaco posee grupos reactivos que forman enlaces covalentes con el receptor. Se utilizan fundamentalmente como medios experimentales para investigar el funcionamiento de los receptores y son pocos los que tienen aplicaciones clínicas. No obstante, en la práctica clínica se usan inhibidores enzimáticos irreversibles que actúan de forma muy parecida, como ácido acetilsalicílico, omeprazol y los inhibidores de la monoaminooxidasa.

ANTAGONISMO NO COMPETITIVO

En el antagonismo no competitivo, los antagonistas bloquean un mismo punto de la cadena de acontecimientos que hacen que el agonista produzca una respuesta. Por ejemplo, fármacos como verapamilo y nifedipino impiden la entrada de iones de calcio a través de la membrana celular y bloquean inespecíficamente la contracción del músculo liso que provocan otros fármacos. Como norma general, el efecto reduce la pendiente y el máximo de la curva logarítmica de concentración-efecto del agonista.

ANTAGONISTA FISIOLÓGICO

Se trata de un término que se utiliza con bastante libertad para referirse a la interacción de dos fármacos cuyos efectos opuestos en el organismo tienden a anularse mutuamente. Por ejemplo, la histamina actúa sobre los receptores de las células parietales de la mucosa gástrica y estimula la secreción ácida, mientras que omeprazol bloquea este efecto al inhibir la bomba de protones; se puede decir que ambos fármacos actúan como antagonistas fisiológicos.




NOTA IMPORTANTE
  • El antagonismo farmacológico puede responder a diversos mecanismos:
    • antagonismo químico (interacción en solución);
    • antagonismo farmacocinético (un fármaco modifica la absorción, el metabolismo o la excreción del otro);
    • antagonismo competitivo (ambos fármacos se unen a los mismos receptores), el antagonismo puede ser reversible o irreversible;
    • antagonismo no competitivo (el antagonista interrumpe la unión receptor-efector);
    • antagonismo fisiológico (dos fármacos producen efectos fisiológicos opuestos).





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