martes, 8 de marzo de 2011

INFORME AFECTIVIDAD 1


 ¿Cómo es tu forma de amar? Seguro, evasivo o ansioso. Te gusta fundirte con tu pareja, no quieres intimar demasiado, eres temoroso.....


La forma de amar y expresar afecto es un aprendizaje que se realiza desde la cuna, se aprende desde la tierna infancia y suele repetirse a lo largo de tu vida, porque ese aprendizaje queda grabado a fuego en tu forma de relacionarte y amar a los demás, a lo largo de los años. Los adultos se sienten más seguros emocionalmente cuando su pareja está cerca, es accesible y responde a nuestras necesidades. Los adultos tienen la sensación de que pueden hacer más cosas y llegar más lejos si cuentan con un apoyo y un consuelo. En realidad, la principal diferencia entre la vinculación afectiva en adultos y en niños consiste en que en el primer caso las relaciones suelen ser simétricas, hay intercambio de papeles a la hora de dar y recibir.

EL AMANTE SEGURO: positivo y confiado. Es la persona que se siente a gusto en las relaciones, las valora, y aprecia tanto la intimidad como la autonomía.


Ø     No teme la proximidad, y suele sentirse satisfecho y confiado.
Ø     No le preocupa demasiado el rechazo o estar sólo, ni le genera excesiva  ansiedad la posibilidad de una ruptura,
Ø     Se siente cómodo en el compromiso que implica una relación íntima.
Ø     Busca el apoyo de su pareja cuando lo necesita, y sabe darlo.
Ø     Expresa abiertamente su preocupación y no suele usar estrategias defensivas o destructivas para solucionar los problemas, sino de resolución de conflictos y compromiso.
Ø     Ve a su pareja de forma positiva tras una discusión. Transforma los problemas en una oportunidad para construir la confianza mutua.
Ø     Piensa que gusta a la gente y que los demás tienen un buen corazón.
Ø     Cree que el amor romántico puede durar. Sus relaciones son estables, confiadas, hay compromiso e interdependencia.

El AMANTE EVASIVO: miedo al rechazo. Teme la proximidad, desconfía de los demás y no se sienten a gusto con la intimidad y la dependencia.


Ø     Evita besos y caricias, hablar abiertamente sobre los sentimientos, mirar fijamente a los ojos.
Ø     Afirma a menudo que sus parejas desean más intimidad de la que puede dar.
Ø     Se considera una persona que no se da fácilmente a conocer.
Ø     Piensa que el amor romántico rara vez perdura, y que es raro encontrar a alguien de quien poder enamorarse.
Ø     Valora mucho la independencia y la autosuficiencia.
Ø     En los momentos de estrés o temor, no busca apoyo de su pareja. Del mismo modo, cuanto peor se sienta su pareja, menos apoyo le dará.
Ø     Huye del compromiso, pero no porque no lo desee. Se trata de una estrategia defensiva: en el fondo, espera ser rechazado tarde o temprano.

EL AMANTE ANSIOSO: del amor al odio. Dependiente, suele manifestar emociones intensas, tanto positivas como negativas: celos, pasión y deseo de fundirse con la pareja.


Ø     Tiende a los extremos emocionales.
Ø     Tiene un gran deseo de proximidad y siente gran ansiedad ante la posibilidad de un rechazo.
Ø     Es consciente de que desea intimidad en un grado mayor que la mayoría de la gente, y piensa que esto a veces asusta.
Ø     A menudo le preocupa que su pareja no le quiera realmente tal y como es.
Ø     No se da a conocer fácilmente y suele tener bastantes dudas sobre sí mismo.
Ø     Piensa que es fácil enamorarse y que hay pocas personas que deseen comprometerse tanto como él/ella.
Ø     Se queja de que en sus relaciones hay poco amor, compromiso o respeto.
Ø     Puede sentir rabia y hostilidad hacia su pareja tras un conflicto.
Ø     Permanece aún atrapado en los problemas de la relación con sus padres.



“Lo que siembras, recoges”, es un dicho popular muy certero. Si empiezas una relación con expectativas de seguridad, estarás más predispuesto/a a buscar apoyo en tu pareja y provocar la respuesta que deseas. Pero si tiendes a esperar el rechazo, podrías mostrarte tan evasivo que al final tu compañero/a acaba rechazándote, lo cual confirmaría tus expectativas y te evitaría la molestia de tener que replantearte tus creencias y aprender nuevas formas de amar o nuevos estilos de comportamiento.




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