sábado, 19 de marzo de 2011

TEORÍAS DE LA REFLEXOLOGÍA

Existen muchas teorías sobre la reflexología, relacionadas con el sistema nervioso, el dolor y la manera de percibirlo, las endorfinas, los flujos de energía, el contacto terapéutico, la circulación, el efecto placebo y la teoría de zonas (la más importante).


Aún parece lejano el día en que alguna de las teorías sobre el funcionamiento de la reflexología reciba una explicación científica. Mientras tanto, conviene tener muy en cuenta que la reflexología funciona al margen del cómo y del por qué. También funciona a varios niveles. No hay dos tratamientos idénticos, como no hay dos personas idénticas.





TEORÍA DEL DOLOR

Si queremos explicar y entender a fondo la reflexología, lo primero que debemos hacer es asimilar el concepto de dolor. La piel y los vasos sanguíneos contienen miles de terminaciones nerviosas especializadas en responder a diversas clases de estímulos de alerta, como un corte, el picor o el calor, o a estímulos de alerta, como la tensión o la presión. Los receptores corporales del dolor avisan sobre posibles heridas o ponen en guardia contra la repetición de una acción imprudente, como quemarse un dedo tocando un horno encendido. Cuando se produce una herida, las vías nerviosas transmiten señales al sistema nervioso central, donde son procesadas.



Umbrales del dolor y percepción del dolor

La angustia y el miedo son dos emociones vinculadas al dolor. Las dos tienen muchísimo que ver con los umbrales de dolor, extremadamente variables entre las personas. El dolor relacionado con el cáncer, por ejemplo, puede parecer más intenso por asociación con la idea de muerte, a diferencia del de una indigestión. Por regla general, cualquier dolor parece peor antes de que se diagnostique su causa. Todo es cuestión de cómo se percibe. En algunos casos, la persona se prepara psicológicamente para su aparición, como un deportista con calambres o una parturienta. La experiencia puede modificar la percepción  del dolor, a causa de los mecanismos de defensa que se ponen en marcha para reducirlo cuando reaparece. Mucha gente aprende a sobrellevar el dolor, pero el resultado puede provocar problemas en otras partes del cuerpo, que quedan alteradas, desequilibradas o pierden su armonía.



Al constatar la falta de eficacia de la medicina convencional, algunas personas recurren a las terapias integradas, como la reflexología de manos.



Dolor proyectado

El dolor que se siente en una parte que no es la afectada por la lesión o por la enfermedad se conoce como dolor proyectado. Nace de la convergencia de los nervios sensoriales antes de entrar en el cerebro, que crea confusiones sobre el verdadero origen del dolor.



Dos ejemplos serían el dolor de muelas que afecta a un ciclo, porque éste comparte con aquellas el mismo suministro nervioso, y el de vesícula biliar que se siente en la zona del omoplato.



Flujo de endorfinas

La palabra endorfina es derivado de morfina endógena. A principios de la década de 1970 se descubrió que la morfina, un fármaco contra el dolor, actuaba en determinados puntos receptores (los receptores opiáceos) presentes en algunas terminaciones nerviosas del cerebro y la médula espinal. Dicho descubrimiento llevó a la identificación de las sustancias de tipo proteínico que hoy en día se conocen como endorfinas. Estas sustancias poseen un efecto analgésico, y se cree que están relacionadas con el estado de ánimo y el estrés. Se sabe que su fuerza es 5 veces mayor que la de la morfina. La reflexología estimula la producción de enforfinas despejando las vías nerviosas que se habían sobrecargado de información sensorial.

Una buena comparación sería ver al reflexólogo como un electricista que arregla un fusible en el sótano para que vuelva la luz o la energía. En este caso, la reflexología mejora la estimulación nerviosa de un órgano o una parte corporal determinada fomentando su eficacia, para que así (equilibrándose o reduciendo el nivel de toxinas) normalice su función.

TEORÍA ENERGÉTICA


El concepto de circulación electromagnética  y la teoría oriental del qi son la base de la teoría energética: la existencia de una trama o fuerza vital invisible para el ojo humano. Según esta teoría, la energía se desplaza por canales (meridianos) que facilitan el tránsito. El estrés o las enfermedades obstaculizan el flujo, trastocando las señales energéticas. La aplicación de la reflexología, como la de la acupuntura, reordena la señal y libera el flujo de energía por todo el cuerpo.

CONTACTO TERAPÉUTICO



El concepto de contacto terapéutico, o de manos curativas, apareció en EEUU., donde fue desarrollado en 1971 por la Dra. Dolores Krieger y su difunta maestra, Dora Kunz (una curandera de gran prestigio). Krieger y Kunz crearon una manera de curar no religiosa, laica, que combina la imposición de manos con una serie de técnicas bioenergéticas, y que fue impartida en la Universidad de Nueva York como extensión del curso de enfermería.

Al estudiar el contacto terapéutico y sus beneficios, conviene tener presente que la imposición de manos es una práctica muy antigua. Aparece en el arte de la edad de piedra, y el Nuevo Testamento contiene muchas referencias a la mano como vehículo de la energía divina y la salud. En la Edad Media se pensaba que el contacto de la mano de un rey curaba a los enfermos, aunque ello puede atribuirse a un efecto placebo.

Según la teoría del contacto terapéutico, tocar y estimular produce un intercambio de energía que desencadena el proceso de curación. No puede negarse que los curanderos son una realidad, y que han sido responsables de muchas curaciones inexplicadas.

El contacto terapéutico se usa mucho en hospitales y con enfermos terminales.

TEORÍA DE LA CIRCULACIÓN


El corazón nutre los vasos sanguíneos con un flujo constante de sangre, que proporciona oxígeno y nutrientes a las células del cuerpo y elimina los productos residuales formados en el organismo, que provocan mal-estar o desequilibrio. La conclusión, en palabras de Eunice Ingham, es que la circulación es vida, y el estancamiento, muerte. Detengámonos un poco en este aspecto. Al provocar tensión en el sistema cardiovascular, el estrés restringe el fluo sanguíneo y ralentiza la circulación. Según esta teoría, las manos y los pies acumulan partículas residuales que obstaculizan el flujo de la sangre, y la acumulación de partículas provoca estancamiento. Como las manos y los pies son las partes del cuerpo más alejadas del corazón, la presión hidrostática y la gravedad (que hace concentrarse las partículas pesadas en los pies) incrementan la acumulación.

Durante la estimulación, esta concentración se siente en forma de adherencias, tejido fibroso que se aglomera como el tejido de las cicatrices. Los profesionales comparan estas adherencias con cristales o con zonas encostradas, causa de bloqueo. Estas zonas se extienden por los dedos de las manos y los pies y atraviesan directamente las partes afectadas del cuerpo. La reflexología rompe los depósitos y mejora la circulación, a fin de que la sangre pueda limpiar el cuerpo de residuos. Estos últimos pasan a los pulmones, los intestinos o la piel, de donde son expulsados; de ahí que sea aconsejable beber mucha agua después de los tratamientos.

Según otro argumento similar, las adherencias son depósitos de calcio que se han formado bajo la superficie de la piel, en las terminaciones nerviosas, y que han creado bloqueos.

TEORÍA DEL PLACEBO

El efecto placebo es la capacidad de una sustancia neutra para curar una dolencia. Puede ser un efecto inmediato o progresivo. Algunos médicos, por ejemplo, recetan pastillas de azúcar a sus pacientes, que mejoran de la noche a la mañana por la simple razón de que creen que van a mejorar. En todo caso, el fenómeno tiene mucho que ver con la relación entre el terapeuta y el paciente, y con el poder de sugestión.

TEORÍA DE ZONAS



William Fitzgerald desarrolló la teoría de zonas después de descubrir que era posible provocar insensibilidad y aliviar determinados síntomas del cuerpo aplicando presión a unos puntos concretos de las manos y la boca.

La teoría de zonas se basa en la idea de que el cuerpo se divide en 10 zonas longitudinales, que se extienden desde la cabeza hasta los dedos de las manos y los pies. En cada lado del cuerpo hay 5 zonas, que pasan por los dedos de las manos y los pies. El lado izquierdo del cuerpo corresponde a la mano y el pie izquierdos, y el lado derecho, a la mano y el pie derechos.

Cada zona abarca varias partes del cuerpo. La cabeza tiene 5 zonas en cada lado. Ciñéndonos a la mano, el pulgar queda dentro de la zona 1, el índice en la zona 2, el corazón en la zona 3, el anular en la zona 4 y el meñique en la zona 5.

Vías energéticas

La energía se desplaza por las zonas; así pues, existe una conexión energética entre todos los órganos, músculos, vasos sanguíneos, células nerviosas y clases de tejidos de cada zona. La alteración de una parte cualquiera del cuerpo tendrá consecuencias sobre el funcionamiento de cualquier órgano o estructura que contenga la zona en cuestión.

La aplicación de presiones en las manos y los pies estimula la circulación de la energía por la zona correspondiente del cuerpo. La razón es que las manos y los pies están situados al final de las zonas, donde los reflejos son más sensibles.



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