domingo, 24 de abril de 2011

EL AMOR EN LAS DIFERENTES CULTURAS

En el mundo desarrollado se da por sentado que el amor romántico es la base de toda relación sexual monógama. Sin embargo, en otros lugares del mundo existen ideas muy diferentes sobre la importancia del amor como base del matrimonio, e incluso se cuestiona la existencia del amor.

Los aborígenes de Tahití y los San del Kalahari, entre quienes la represión sexual es mínima, carecen del concepto de amor romántico (tal vez porque nunca niegan o posponen la gratificación sexual). En las culturas orientales tradicionales, la identidad de los individuos deriva de forma casi exclusiva de su familia. Una mujer se percibe a sí misma (y es percibida por los demás) como hija, nieta, hermana, esposa, madre y/o trabajadora; sólo de forma secundaria se considera una persona por derecho propio. De forma similar, un hombre es principalmente hijo, nieto, hermano, marido, padre y/o amo. Cuando las personas se autodefinen en este contexto, la idea de amor romántico entre los individuos se torna casi por completo irrelevante. Para elegir esposa, los deseos de la familia son prioritarios.



Las culturas tradicionales india y musulmana valoran la familia y las obligaciones sociales por encima de las emociones personales, así como aquellas culturas en las que las mujeres gozan de un estatus claramente inferior o se consideran posesiones. En India y en puntos de África y Sudamérica, los padres arreglan los matrimonios para sus hijos antes incluso de que éstos hayan nacido, y son comunes las bodas entre niños. Los miembros de la realeza y las familias de políticos o financieros poderosos también pueden adoptar un punto de vista "comercial" en la elección de una esposa.

En ocasiones, las sociedades dependen de la astrología para determinar la adecuación de la unión entre dos personas. En las culturas tradicionales india, budista y japonesa, por ejemplo, la compatibilidad de las cartas de nacimiento de una pareja puede pesar más que el amor.

El énfasis sobre la importancia de la identidad individual y el amor romántico en el Occidente contemporáneo ha influido en otras culturas. Por ejemplo, las culturas inmigrantes minoritarias compuestas por vietnamitas en Estados Unidos e hindúes y paquistaníes en el Reino Unido experimentan un conflicto en su actitud hacia el amor romántico en el matrimonio. Por lo general, y como resultado, se produce tensión entre los miembros mayores de la familia, más fieles a las tradiciones, y generaciones más jóvenes, que desean tener novios y novias.

RITUALES DE FERTILIDAD



Algunas culturas consideran que tener hijos constituye la principal razón de ser del matrimonio y, por tanto, se centran en la fertilidad de los individuos que se aparejan. En ciertas culturas del centro y el este de África, las mujeres jóvenes no se consideran "aptas" para el matrimonio hasta que demuestren su fertilidad quedando embarazadas (no importa de quién).



Por lo general, los rituales de fertilidad implican la exposición de la novia al mayor número posible de objetos relacionados con la reproducción, incluye bebés, semillas, raíces de plantas en forma fálica, piedras mágicas antiguas y manantiales o fuentes. Manipular frutos con múltiples semillas, como higos, manzanas y granadas, constituye un ritual tradicional; el pescado y las gallinas, con sus numerosos huevos, también se consideran agentes que formentan la fertilidad. Se cree que algunos objetos poseen la facultad de aumentar la fertilidad de una mujer por simple asociación.



Desde los tiempos de los romanos, se lanzaban frutos secos -con su similitud obvia con los testículos- a la pareja nupcial para garantizar la fertilidad. Un equivalente occidental actual es el reparto de peladillas (almendras cubiertas de azúcar de color rosa y blanco) a los recién casados, otra reminiscencia de los antiguos rituales de fertilidad.

ATRAER A UNA PAREJA

Las pociones y los filtros mágicos, bebidas cuyo objetivo es despertar el deseo sexual en la persona que las toma, se utilizan desde tiempos remotos para conseguir el amor de una persona y, ocasionalmente, para negar la responsabilidad de haberse enamorado. Por ejemplo, cuando el rey Enrique VIII se cansó de Ana Bolena, él hizo saber que ella había recurrido a la brujería para seducirlo. Las personas supersticiosas suelen atribuir los poderes mágicos y el conocimiento de las pociones de amor a las mujeres: inicialmente a las brujas y, más tarde (cuando el concepto de brujería se diluyó en el siglo XVIII), a las gitanas, sobre todo en el sur de Europa.



El vello y los fluidos corporales se consideraban poderosos afrodisíacos y agentes controladores que transferían los sentimientos de amor del donante de forma mágica. A través de las pociones, la persona amada comía, bebía o se exponía de algún modo y sin saberlo al pelo, el sudor, la sangre o la saliva de la persona enamorada. Se creía que, inevitablemente, la primera acababa enamorada de la segunda. Según la cultura popular escocesa rural, dos caramelos unidos con el sudor de un hombre podían conseguir dominar a una mujer que los comiese.

Otros ingredientes tradicionales de las pociones de amor incluyen savia de árbol, símbolo de regeneración; raíz de mandrágora, debido a su similitud con la forma humana, y ginseng. Se creía que comer órganos genitales de animales despertaba el deseo sexual: los aborígenes australianos utilizaban testículos de canguros, mientras que los nativos americanos empleaban los de castores. Otros ingredientes son cuernos de rinoceronte y serpientes, con su obvio simbolismo fálico, y otros elementos más corrientes como espárragos, alcachofas, puerros, trufas, tomates, ostras, lechuga e incluso perdices. Según la cultura popular, una perdiz macho puede embarazar a su compañera sólo con su canto.



Parte de la magia de las pociones de amor residía, y todavía hoy lo hace, en atraer a través del sentido, relativamente primitivo, del olfato. En la Inglaterra isabelina, las mujeres colocaban manzanas peladas en sus axilas hasta que la fruta absorbía el olor. Después ofrecían las manzanas de amor a sus amados. En algunos puntos de Grecia y los Balcanes, los hombres todavía esconden pañuelos en sus axilas durante las fiestas para ofrecerlos después a sus compañeras de baile.

ENCANTOS Y HECHIZOS

Según el concepto de transferencia mágica, el simple contacto con las ropas o con el agua de baño usada por el pretendiente es suficiente para lanzar un hechizo. En Indonesia, las mujeres ocultan sus fajas entre las ropas de su amado con el fin de asegurarse de ser correspondidas.

Según la magia vudú, llevar pequeños saquitos de piel con plumas consagradas, tierra de una tumba, una rana seca o piel de serpiente y huesos humanos molidos otorga la facultad de atraer el amor de otra persona. En el norte de África, la verbena (una reputada hierba afrodisíaca) se planta junto a la puerta de la casa para intentar atraer a la pareja.



También era frecuente utilizar pequeñas figuras que representaban a la persona amada para lanzar hechizos de amor. Un hechizo gitano tradicional, llevado a cabo por la mujer que desea conquistar el amor, consiste en quemar una pequeña figura del amado, construida con su saliva, su pelo, su sangre y trozos de uñas y después orinar sobre ella. Este ritual debe realizarse en un cruce de carreteras durante el primer cuarto de luna, mientras la mujer conjura su amor por el hombre elegido.

RITOS PARA FOMENTAR LOS MATRIMONIOS Y CELEBRAR LA PUBERTAD


En algunas culturas en las que el matrimonio no está determinado sólo por los demás, o por la magia o la astrología, se celebran festivales o reuniones con el fin de favorecer el encuentro entre hombres y mujeres jóvenes. En Irlanda, por ejemplo, se celebra un festival anual de este tipo en Lisdoonvarna. Entre los Sukuma de Tanzania, las danzas comunales van seguidas de un juego tradicional, el chagulaga mayu, que finaliza con el acto sexual de las parejas.

En algunas culturas, los ritos de pubertad que tienen lugar cuando una chica menstrúa por primera vez sirven como declaración pública de su disponibilidad, al igual que los ritos de pubertad con muchachos o su primera caza con éxito. Esto no siempre es así: los Masai de Kenia y Tanzania retrasan el matrimonio hasta bien entrada la edad adulta, ya que creen que los matrimonios tempranos podrían provocar la disminución de las habilidades de los hombres como guerreros.

RITUALES DE BODA


Muchas culturas representan un secuestro ficticio de la novia por parte del novio y disfrazan o protegen a la novia del prometido, en recuerdo de la época en que se aceptaba la captura de la futura esposa. Los antropólogos consideran que la hostilidad arquetípica entre suegra y yerno se remonta a los tiempos en que se daba esta práctica, así como la costumbre de la luna de miel (un mes durante el cual los amantes permanecían escondidos en un lugar seguro y secreto mientras los ánimos de los padres se apaciguaban).

Las fiestas que celebran la riqueza y la fertilidad existentes o deseadas y la unión de dos familias tienen lugar en todas las culturas. La costumbre de compartir comida y bebida también constituye una práctica común.

RITUALES DE LA NOCHE DE BODAS

En algunas sociedades tiene una gran importancia la demostración de la virginidad de la novia en su noche de bodas. En ocasiones, el contrato de matrimonio depende de esa demostración, y la primera experiencia sexual de la recién casada en su noche de bodas culmina con la exposición pública de las sábanas manchadas de sangre a la mañana siguiente. Algunas culturas nativas sudamericanas, hindúes e indonesias, sin embargo, otorgan a la virginidad poderes mágicos destructores sobre los hombres, por lo que existe la costumbre de romper los hímenes de las niñas cuando todavía son bebés.

En la tribu Zaramo, de Tanzania, dos mujeres observan a la pareja mientras hacen el amor. Para comprobar la virginidad de la mujer, observan la facilidad con que ésta es penetrada y si se produce sangrado. La virilidad del marido se juzga por la cantidad y la consistencia del semen.

MATRIMONIO TIBETANO


Los delegados del novio, conocidos como los Nyao, bailan en el patio de la casa de la novia. Los rodean los Khaya, representantes de la novia, que realizan preguntas cantadas. Se trata de un tradicional juego de acertijos.

DECORACIONES HINDÚES


Los preparativos de una boda hindú son lentos. La novia, por ejemplo, se viste con prendas adornadas y se decora con intrincados motivos pintados sobre las manos y los brazos con alheña, un tinte natural.

BODA GRIEGA


Los invitados que asisten a la boda de un pareja griega sujetan billetes en el vestido y el velo de la novia. Se trata de una alternativa a la práctica occidental de hacer regalos a los recién casados

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