domingo, 24 de abril de 2011

EL AMOR PLATÓNICO



El amor platónico debe su nombre a Platón, filósofo griego (428-348 a.C), y describe una relación estrecha que no implica sentimientos o deseos sexuales. Platón creía que existían dos mundos paralelos -el físico y el mental o espiritual-. y que este último era superior y más real que el primero. Para Platón, la amistad, la camaradería o el amor que trascendían los deseos físicos primitivos con el fin de alcanzar un ideal espiritual, eran, en su opinión, muy superiores a una relación sexual.

Las amistades, sobre todo las duraderas, pueden implicar un elevado nivel de intimidad, comprensión y confianza (cualidades que a menudo se encuentran en un matrimonio estable). Las personas que se conocen durante su infancia y conservan su amistad de por vida tipifican este tipo de relación.

Las amistades basadas en intereses comparticos o en experiencias similares de supervivencia o incluso de peligro pueden resultar excepcionalmente fuertes. El compromiso mutuo, incluyendo el hecho de afrontar y superar juntos problemas difíciles, constituye un factor importante para mantener una amistad profunda, al igual que una relación amorosa o un matrimonio.

CUANDO LOS AMIGOS SE CONVIERTEN EN AMANTES



La amistad profunda y duradera puede acabar adquiriendo una dimensión romántica. Las personas que trabajan en estrecha colaboración, son vecinos o pertenecen al mismo grupo social pueden sentirse atraídas desde el punto de vista romántico, sobre todo si uno o ambos no mantiene una relación estrecha con nadie o atraviesa una mala racha en su relación. Los amigos que prestan su ayuda durante una crisis suelen idealizarse, uno de los ingredientes principales del amor romántico.

En los matrimonios arreglados, el amor es algo que evoluciona en lugar de estar presente desde el principio. Los individuos que comienzan de forma voluntaria un matrimonio o una relación estrecha con la esperanza de que el compañerismo desemboque en pasión descubren que esto rara vez ocurre.

Todos sabemos que el sexo puede poner en peligro la amistad entre hombres y mujeres. Una razón por la que las relaciones entre hombres homosexuales y mujeres heterosexuales tienen éxito podría ser la ausencia de tensión sexual. Algunas personas creen que la amistad platónica entre hombres y mujeres es imposible porque el afecto siempre se convierte en atracción sexual o porque la posibilidad de intercambio sexual aparece inevitablemente. La capacidad de mantener una amistad sin sexo depende de la fuerza y la profundidad de la amistad y del nivel de madurez de las personas implicadas.

En algunas amistades compuestas por personas de sexo opuestos, el tema de la atracción sexual nunca se discute. En otros casos, aparecen problemas cuando una parte desea que la relación se convierta en sexual y la otra no. En ocasiones, el ritmo de la atracción sexual va desacompasado: un amigo se siente inicialmente atraído por el otro, pero esta atracción ya ha desaparecido cuando el otro amigo responde. Otra alternativa es que los dos amigos se deseen mutuamente de forma simultánea, pero uno o ambos estén comprometidos en otra relación. Enamorarse de la pareja o la esposa del mejor amigo suele conducir a este dilema.

Uno de los modos de abordar el tema del sexo con un amigo del sexo opuesto, según los expertos, consiste simplemente en reconocerlo, ya sea de manera seria o jocosa. Sacar el tema a colación puede contribuir a contener, si no a resolver, el problema. Los amigos maduros pueden superar las expectativas incumplidas del mismo modo que las esposas maduras: las amistades no necesariamente tienen que acabar debido a una tensión sexual subyacente. Vale la pena recordar que todas las amistades tienen sus propios temas por resolver: por ejemplo, una amistad entre dos hombres o dos mujeres heterosexuales puede verse empañada por problemas de envidia o rivalidad.



CUANDO LOS AMANTES SE CONVIERTEN EN AMIGOS

El amor romántico intenso puede acabar perdiendo su componente sexual. En el matrimonio, por ejemplo, suele producirse un bajón de la atracción sexual inicial a lo largo del tiempo. En los matrimonios de muchos años, el proceso de envejecimiento puede conducir a un declive de la energía sexual, de manera que la amistad acaba convirtiéndose en el principal vínculo.

La transición de una relación sexual a otra carente de sexo no siempre resulta sencilla. Por lo general, aparecen dificultades cuando tan sólo un miembro de la pareja es el que toma la decisión de prescindir de la relación sexual, cuando existen temas familiares o económicos sin resolver o cuando el sexo constituía la base de la relación.



En ocasiones, la amistad con un antiguo amante evoluciona a lo largo del tiempo. Por lo general, transcurre un año o más tras una separación antes de resolver las animosidades y las quejas. Una vez ambos compañeros han establecido vidas independientes, tal vez descubran que pueden ser amigos, sobre todo si la amistad fue la base con la que comenzó su relación.

AMOR PATERNO Y MATERNO



Casi todos los animales protegen de manera instintiva a sus crías (en algunos casos, a costa de su propia vida). Los biólogos afirman que este comportamiento tiene su origen en la continuación de las especies, y que se manifiesta en las relaciones entre seres humanos a través del amor de los padres. De forma inconsciente, éstos buscan proteger sus genes mediante la descendencia, por lo que el amor parental puede ser intenso y profundo.


El vínculo emocional que normalmente tiene lugar entre una madre y su hijo recién nacido refuerza este instinto y establece el model básico para las futuras relaciones emocionales de ese nuevo ser. Dado que las crías humanas, a diferencia de las de la mayoría de las especies, son vulnerables durante varios años, el amor parental implica alimentación, protección y guía (un compromiso emocional y económico, por lo general acompañado de un elemento de autosacrificio). El amor parental sano también implica renunciar gradualmente al control sobre el hijo a medida que éste crece y asume responsabilidades propias.

Asimismo, este tipo de amor implica afecto físico (abrazos, besos, caricias), pero también autocontrol sexual. Mucho antes de la pubertad, las chicas comienzan a tomar conciencia de los aspectos sexuales de su relación con sus padres, y los chicos con sus madres. En esa etapa, los padres deben respetar la sexualidad emergente de sus hijos, reforzando su autoestima y favoreciendo un sentido positivo de masculinidad o femineidad. En una relación buena y sana entre un padre y un hijo, el primero debe asegurarse de que el potencial sexual entre ellos no llegue a materializarse. Por el contrario, cada padre debe centrar su actividad sexual en un compañero adulto.

Como el amor entre amigos, el amor entre hermanos y hermanas puede incluir una profunda intimidad emocional, comprensión, ternura, tolerancia y compromiso. Y como otras formas de amor, el amor entre hermanos suele quedar oculto tras otras emociones de apariencia contradictoria. Por ejemplo, la rivalidad entre hermanos que compiten por el amor y la atención de los padres constituye un elemento habitual de la vida familiar. De hecho, las relaciones con los hermanos también pueden establecer un modelo para futuras relaciones, tanto personales como profesionales.

En la gran mayoría de las culturas, el incesto (actividad sexual entre padres e hijos u otro pariente cercano) está prohibido. Esta prohibición contribuye a proteger una cultura de los problemas genéticos de la consanguinidad y de los potenciales problemas sociales que suponen las relaciones sexuales dentro de una familia. El tabú del incesto también prohibe el sexo entre hijos de los mismos padres, aunque estudios realizados entre los kibbutzim de Israel demuestran que los niños que han crecido como hermano y hermana muestran muy poco interés sexual mutuo, incluso si no están emparentados.



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