martes, 3 de mayo de 2011

ABEDUL

Familia: betuláceas.

Abedul: abedul blanco, abedul negro, biezo, bedoll, urkhi, vido, bido, bidouro, bídalo, bouleau blanc, bouleau noir, bouleau pleureur, arbre de la sagesse, birch, cherry birch, black birch, mountain mahogany, berk, gewone berk, zilverberk, treurberk, ruwe berk, birke, hängebirke, weissbirke, betulla, bedollo, bedola.



Hábitat: planta originaria de Asia septentrional y central. En Europa, especialmente en la parte septentrional, y en las regiones templadas de Asia crece en estado silvestre. El abedul negro es más frecuente en el continente americano, sobre todo en Estados Unidos. Esta planta se da preferentemente en lugares montañosos de terreno silíceo. Puede crecer a una altura de 2.700 metros.



Historia: El origen del nombre Betula es incierto. Unos creen que viene del céltico betu, o del bretón bedu. Otros afirman que procede de la forma batuere, "batir", porque los pastores se hacían las vergas con las ramas de este árbol. Finalmente, hay quien considera que deriva del sánscrito bhurga, que significa "árbol en cuya corteza se escribe". De hecho, antes de la invención del papel, la corteza del abedul se utilizaba para escribir. Por destilación, la corteza suministra un aceite (alquitrán de abedul) que se emplea para curtir el cuero, al que parece proteger del ataque de los insectos.

Parte utilizada: La corteza y las hojas son las partes más usadas en medicina. Es astringente y su sabor es muy amargo.



Características: El abedul blanco, que puede alcanzar 30 metros de altura, es un árbol de madera poco compacta, cuyo tronco está cubierto por una corteza que cambia de color en función de la edad del ejemplar (plateada en los más jóvenes y gris-verdosa en los adultos). Sus hojas, de gusto amargo, son cordadas y ovales, ligeramente triangulares, acuminadas, finalmente dentadas y doblemente serradas. Están cubiertas por una especie de pelusilla en el envés, especialmente en sus nerviaciones. Las semillas, que aparecen colgadas en amentos erectos, vellosos y elípticos, son delgadas. Los amentos pueden ser fértiles o infértiles; estos últimos son más largos y menos densos. El fruto es una sámara alada.



Componentes principales: Las hojas de abedul son ricas en aceite esencial (0,04%). Este aceite esencial, al cual deben su agradable aroma, contiene hasta un 25% de betulenol. Entre los componentes principales podemos encontrar tanino (9%), saponinas (3%), ácido nicotínico (5%) y ciertas agliconas, como la mircetina (también denominada miricitrina). Su principio aromático principal es el ácido betulábico. Uno de los componentes con mayor interés terapéutico es la betulina (o alcanfor de abedul), un heterósido cuya fórmula general es C30H50O2; se encuentra mayoritariamente en las hojas jóvenes. En menores cantidades aparecen  los glicósidos flavónicos, entre los cuales destacan el quercetol-3-galactósido (hiperósido) y el miricetin-3-digalactósido (2%). La corteza, que es la parte más utilizada de la planta, presenta una mayor cantidad de taninos (del 10 al 20%) y betulina (del 10 al 14%); por su parte, el aceite esencial contiene cantidades importantes de silicilato de metilo y triacontano. Asísmismo, en la corteza se ha hallado un alcohol triterpénico denominado betulinol. El alquitrán de abedul, que se obtiene por calentamiento de la corteza, contiene metilsalicilatos (de propiedades antirreumáticas y antiinflamatorias), hidrocarburos alifáticos y aromáticos, así como fenoles (un 6%), entre los cuales podemos citar el cresol, el xilenol y el guayacol. El alquitrán de abedul es un líquido espeso y bituminoso de color marrón negruzco y de olor intenso y balsámico.



VIRTUDES MEDICINALES
  • Sistema digestivo: el abedul es un astringente de primer orden. Por sus constituyentes amrgos, es útil en ciertas afecciones de la vesícula biliar; por sus principios astringentes, se emplea para la aplicación tópica sobre piel y mucosas.
  • Sistema urinario: la hoja de abedul es intensamente diurética (más que la corteza). Es muy útil en el tratamiento de los edemas de origen cardíaco. No provoca irritación del parénquima renal, por lo que es muy recomendable en el tratamiento de los edemas cardiorrenales, así como en el tratamiento de apoyo para la eliminación del ácido úrico. Esta acción diurética parece deberse a las saponimas y a los glicósidos flavónicos. Las hojas frescas tienen una actividad diurética mucho mayor que las secas.
  • Metabolismo: la hoja de abedul posee una acción colerética, debida en parte a sus taninos. Leclerc la preconizó en el tratamiento de la hipercolesterolemia y el exceso de ácido úrico. La infusión de corteza de este árbol es febrífuga. Por vía tópica, se pueden realizar aplicaciones de cocimiento de corteza de abedul al 50%. Es un excelente cicatrizante y antiséptico de la piel y de las mucosas, y efectivo en el tratamiento de aftas bucales, encías ensangrentadas, lavado de llagas y úlceras. Asímismo, se puede utilizar para la prevención de la sudoración excesiva de los pies. Otra aplicación interesante es el cocimiento de hojas de abedul en masajes del cuero cabelludo para prevenir la caída del cabello.
  • Sistema locomotor: tradicionalmente, se han utilizado las hojas secas para su aplicación sobre diferentes zonas del cuerpo afectadas de reumatismo. También se aplican sobre los pechos de las mujeres lactantes (hojas previamente calentadas) para estimular la secreción láctea. Mediante fermentación, la savia del abedul se convierte en una especie de cerveza o vino que se emplea en ciertos países de Europa septentrional. Es útil en el tratamiento de los estados febriles, reumatismo, gota y edemas; hace algunos siglos, se consideraba que era uno de los mejores remedios existentes para la litiasis renal. Finalmente, el alquitrán de abedul se usa para la preparación de linimentos antirreumáticos y para el tratamiento de enfermedades cutáneas, como los eczemas. El abedul negro, muy conocido en América aunque poco utilizado en Europa, presenta unas propiedades similares. Sólo cabe añadir su utilización en el tratamiento de la disentería por sus efectos digestivos. Ciertas cepas asiáticas de abedul (Betula ermani Cham.) contienen derivados flavónicos citotóxicos (betuletol o 3-metil-betuletol) que poseen propiedades anticancerígenas in vitro. Estas propiedades no han podido hallarse, sin embargo, en el abedul blanco ni en el negro. Por otra parte, no se han detectado ni toxicidad ni efectos secundarios en el uso de este árbol.


PREPARACIONES
  • Savia de abedul: es azucaraca. Mediante fermentación se puede obtener un brebaje alcohólico, denominado vino de abedul, que se elabora tradicionalmente en muchos lugares de Europa. La savia de abedul se recoge generalmente en el mes de marzo, a partir de incisiones en los troncos y ramas grandes de los árboles. Se toma a razón de 100 cc. diarios.
  • Infusión de hojas: Leclerc recomienda hacer esta infusión con 10-50 gr. de hojas de abedul, 1 litro de agua hirviendo y 1 gr. de bicarbonato de sodio. Para ello, se echan las hojas en el agua hirviendo. Cuando ésta se ha enfriado a 40 ºC (para asegurar la disolución del principio resinoso) se echa el bicarbonato de sodio y se deja macerar durante seis horas.
  • Decocción: se puede realizar a partir de la corteza o bien a partir de sus hojas. Para ello, se usan 10 gr. de corteza o bien 15 gr. de hojas, y se mantienen en ebullición durante 10 minutos en 200 cc. de agua. También es posible realizar la decocción con 50 gr. de corteza en 0,5-1 litro de agua (dependiendo de la concentración que deseemos). Se hierve todo a fuego lento hasta que se ha consumido la mitad del agua.
  • Extracto fluido: 5-10 gotas al día, o bien en forma de tintura. Se diluyen 20 gr. del extracto fluido en 80 gr. de alcohol y se toma media cucharadita, tres veces al día.
  • Extracto seco: se administra a razón de 0,5-2 gr. diarios, repartidos preferiblemente en tres tomas.
  • Nebulizado: 300 mgr. diarios, en dos o tres tomas.
  • Tintura madre: 40 gotas, tres veces al día. El alcanfor de abedule es, como ya se ha dicho, la betulina. También es interesante el denominado alquitrán de abedul, que entra en la composición de algunos linimentos y pomadas útiles en el tratamiento tópico del reumatismo (generalmente en una proporción del 8 al 10%.


ESPECIES RELACIONADAS
  • Carpinus betulus: abedulillo, hojaranzo, carpe. Sus cortezas se emplean en decocción como pectoral, expectorante y antitusivo, a razón de 10-15 gr. de corteza por taza de decocción.

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