miércoles, 25 de mayo de 2011

CONSERVACIÓN DE LA HOMEOSTASIS: PROCESO DE CURACIÓN DE HERIDAS CUTÁNEAS

La integridad o la continuidad de la piel puede verse afectada, y es cuando tiene lugar una sucesión de procesos de reparación tanto de la estructura como de las funciones normales (o casi normales) de la piel. Hay dos tipos de curación de heridas, según la profundidad de la lesión. La correspondiente a heridas epidérmicas cuando sólo se afecta esta capa, mientras que en el caso de las heridas profundas, este proceso tiene lugar si la dermis o el tejido subcutáneo son dañados.

CURACIÓN DE HERIDAS EPIDÉRMICAS

Aunque la porción central de una herida epidérmica llegue hasta la dermis, en los bordes de la lesión suele ocurrir sólo daño leve de las células epidérmicas superficiales. Entre los tipos frecuentes de estas heridas se cuentan las abrasiones, en que se arranca una parte de la piel, y las quemaduras leves.

Como respuesta a la lesión, las células basales de la epidermis que rodean la lesión pierden el contacto con la membrana basal. Luego, crecen y emigran por la herida, en forma de lámina, hasta que se encuentran con las células del lado opuesto de la herida. Al ocurrir el encuentro con las células del lado opuesto se interrumpe la migración como consecuencia de una respuesta celular llamada inhibición por contacto. este movimiento cesa por completo cuando cada célula epidérmica tiene contacto con otras que provienen de todos los lados.

Al mismo tiempo que emigran algunas células basales de la epidermis, la hormona factor de crecimiento epidérmico estimula la división de las células madre basales para reponer las que emigraron a la herida. La reposición de éstas continúa hasta que se completa la curación. Después, las células emigrantes se dividen para crear nuevos estratos, de lo que resulta el engrosamiento de la nueva epidermis.




CURACIÓN DE HERIDAS PROFUNDAS

Cuando la lesión llega hasta la dermis y el tejido subcutáneo, nos encontramos con heridas profundas. En éstas, deben repararse varias capas tisulares, el proceso de curación es más complejo que en las heridas epidérmicas. Además, se forma tejido cicatricial y el reparado pierde una parte de sus funciones normales. Este proceso abarca cuatro fases: fase inflamatoria, fase migratoria, fase proliferativa y fase de maduración
  • FASE INFLAMATORIA: durante esta fase se forma un coágulo sanguíneo en la herida, cuyos bordes une laxamente. Esta etapa comprende inflamación, una respuesta vascular y celular que ayuda a eliminar microbios, material extraño y tejido necrosado para poder preparar la reparación. La dilatación y el aumento de la permeabilidad de los vasos sanguíneos relacionados con la hinchazón promueven la liberación de un tipo de glóbulos blancos llamados neutrófilos; de monocitos, los cuales se convierten en macrófagos que fagocitan microbios, y de células mesenquimatosas, que se transforman en fibroblastos.



Las tres fases siguientes son las que corresponden a la reparación propiamente dicha de la herida.
  • FASE MIGRATORIA: en esta fase el coágulo se vuelve costra; bajo la costra empiezan a desplazarse las células epiteliales para cerrar la herida. Asimismo hay migración de fibroblastos con filamentos de fibrina, con lo que se inicia la formación de tejido cicatricial  (fibras de colágeno y glucoproteínas), así como la de nuevos vasos sanguíneos. El tejido que surge es denominado tejido de granulación, tejido que llena la herida.


TEJIDO DE GRANULACIÓN

  • FASE PROLIFERATIVA: es la fase en la cual se multiplican las células epiteliales bajo la costra, los depósitos de fibrina de colágeno en disposición aleatoria por fibroblastos, además de la continuación del crecimiento de vasos sanguíneos.
  • FASE DE MADURACIÓN: una vez la escara se ha desprendido por haber alcanzado el grosor normal de la epidermis, las fibras de colágeno se organizan en mayor grado, disminuyendo el número de fibroblastos y habiéndose restaurado los vasos sanguíneos.



La formación de tejido cicatricial se denomina fibrosis. En ocasiones, esta formación tisular durante la cicatrización de heridas llega a tal punto que el resultado es una cicatriz protuberante, es decir, con una elevación respecto de la superficie epidérmica normal. Si permanece dentro de los límites de la lesión original, constituye una cicatriz hipertrófica, y si los excede al abarcar los tejidos circundantes normales, se trata de un queloide cicatricial o cicatrizal. El tejido cicatrizal difiere del normal en que sus fibras de colágena tienen una disposición más densa. Además, en él hay menos vasos sanguíneos y podría no contener el mismo número de pelos, glándulas cutáneas o estructuras sensoriales, en comparación con la piel sana. Dadas la disposición de las fibras de colágena y la escasez de vasos sanguíneos, las cicatrices suelen ser de color más claro que la piel normal.

CICATRIZ HIPERTRÓFICA


No hay comentarios:

Publicar un comentario