lunes, 23 de mayo de 2011

TIPOS DE PIEL

Aunque la piel de todo el cuerpo tiene estructura similar, hay algunas variaciones locales relacionadas con el grosor de la epidermis, resistencia, flexibilidad, grado de queratinización, distribución y tipo de pelo, densidad y tipos de glándulas, pigmentación, vascularidad (irrigación sanguínea) e inervación (distribución de nervios). Con base en ciertas propiedades funcionales y estructurales, se reconocen dos tipos principales: piel delgada (pilosa) y gruesa (no pilosa).

La piel delgada cubre casi todo el cuerpo, excepto las palmas de las manos y la superficie palmar de los dedos, así como las plantas de los pies. Su epidermis es delgada, de apenas 0,10 a 0,15 mm. Carece de estrato lúcido, además de que los estratos espinoso y córneo también son relativamente delgados.


Posee papilas dérmicas de menor altura, más anchas y menos numerosas que las de la piel gruesa; además, carece de rebordes epidérmicos. Por añadidura, aunque incluye folículos pilosos, músculos erectores del pelo y glándulas sebáceas, su densidad de glándulas sudoríparas es menor que en la piel gruesa. Finalmente, también cuenta con menos receptores sensoriales.

La piel gruesa cubre las plantas de las manos y la cara palmar de los dedos, además de las plantas de los pies. Su epidermis es relativamente gruesa, de 0,6 a 4,5 mm., con estrato lúcido distintivo, así como estratos espinoso y córneo de mayor grosor. Sus papilas dérmicas son de mayor altura, más angostas y numerosas que en la piel delgada, por lo que posee rebordes epidérmicos. La piel gruesa carece de folículos pilosos, músculos erectores del pelo y glándulas sebáceas, al tiempo que contiene un mayor número de glándulas sudoríparas que la piel delgada. Asimismo, la densidad de receptores sensoriales es más alta en la piel gruesa.



FUNCIONES DE LA PIEL

La piel ayudad a regular la temperatura corporal, sirve como barrera protectora e impermeable entre el entorno y los tejidos, contiene terminaciones nerviosas sensoriales, excreta pequeñas cantidades de sales y varios compuestos orgánicos; además, puede absorber sustancias y participar en la síntesis de la forma activa de la vitamina D.

TERMORREGULACIÓN



La piel contribuye a la termorregulación o regulación homeostática de la temperatura corporal en dos formas: cuando secreta sudor en la superficie y al ajustar el flujo de sangre en la dermis. La evaporación del sudor de la superficie de la piel, producida como respuesta a la temperatura ambiental alta o al calor resultante de la actividad física, ayuda a reducir la temperatura corporal. El sudor disminuye con la temperatura ambiental baja, lo cual sirve para conservar el calor corporal. Cuando se realiza ejercicio moderado, se incrementa el flujo de sangre por la piel y, con ello, el calor que pierde el cuerpo.

La dermis posee una extensa red de vasos sanguíneos, que contienen 8 a 10% del total de la sangre en adultos durante el reposo. Por ello se dice que la piel sirve como reservorio de sangre. Sin embargo, con el ejercicio intenso se contraen (se angostan) los vasos sanguíneos de la piel a tal punto que se desvía una mayor proporción de sangre hacia el corazón y los músculos esqueléticos en contracción. Esta derivación de sangre lejos de la piel hace que dicho órgano pierda menos calor y que tienda a aumentar la temperatura corporal.

PROTECCIÓN

La piel cubre el cuerpo y sirve como barrera física, química y biológica. En el aspecto físico, protege los tejidos subyacentes contra la abrasión, además de que los queratinocitos entrelazados estrechamente resisten las invasiones microbianas en la superficie cutánea. Los lípidos que liberan gránulos laminares retrasan la evaporación del agua de dicha superficie, con lo que el cuerpo se protege de la deshidratación, amén de que se retarda la entrada de agua a través de la superficie tegumentaria al nadar o bañarse. El sebo producido por las glándulas sebáceas previene la resequedad de piel y pelos; además, contiene sustancias bactericidas que matan las bacterias de la superficie cutánea. La melanina proporciona cierta protección contra los efectos dañinos de la luz ultravioleta. Las funciones protectoras de naturaleza biológica corresponden a las células de Langerhans epidérmicas, que envían señales al sistema inmunitario ante microbios invasores posiblemente nocivos, así como a los macrófagos dérmicos, los cuales fagocitan las bacterias y los virus que logran penetrar la superficie de la piel.

SENSACIONES CUTÁNEAS

Las sensaciones cutáneas son las que se originan en la piel. Entre ellas se encuentran las táctiles: tacto, presión, vibración y cosquilleo, así como las térmicas (de calor y de frío). El dolor es otra sensación cutánea que por lo regular indica daño tisular presente o inminente. En la amplia variedad de receptores y terminanciones nerviosas distribuidos abundantemente en la piel, se incluyen los discos táctiles de Merkel en la epidermis, los corpúsculos táctiles de Meissner en la dermis y plexos de la raíz del pelo alrededor de cada folículo piloso.

EXCRECIÓN Y ABSORCIÓN

La piel desempeña una función secundaria en la excreción o eliminación de sustancias corporales y en la absorción o paso de materiales del entorno a las células del cuerpo. Pese a la naturaleza casi impermeable del estrato córneo, se evaporan diariamente de la piel alrededor de 400 ml. de agua. Una persona de vida sedentaria expulsa otros 200 ml. diarios de agua en el sudor, mientras que un sujeto muy activo pierde mucho más. Además de servir para la eliminación de agua y calor (por evaporación), el sudor es un vehículo para la excreción de pequeñas cantidades de sales, dióxido de carbono y dos moléculas orgánicas que son resultado del desdoblamiento de las proteínas: amoniaco y urea.

La absorción de sustancias hidrosolubles por la piel es insignificante, si bien ciertos materiales liposolubles logran penetrarla. Entre ellos, se encuentran las vitaminas liposolubles (A, D, E y K), así como los gases oxígeno y dióxido de carbono. Los materiales tóxicos absorbibles por vía cutánea comprenden solventes orgánicos, como la acetona (en algunos quitaesmaltes) y el tetracloruro de carbono (en líquidos de limpieza en seco); sales de metales pesados, como plomo, mercurio y arsénico, además de las toxinas tanto de la hiedra venenosa como de las hierbas venenosas.

SÍNTESIS DE LA VITAMINA D



Lo que comúnmente se denomina vitamina D es en realidad un grupo de compuestos estrechamente relacionados. La síntesis de esta vitamina requiere la activación de una molécula precursora en la piel por acción de los rayos ultravioleta solares. Luego, enzimas del hígado y los riñones modifican la molécula ya activada; por último se produce el calcitriol, que es la forma más activa de la vitamina D, el cual participa en la absorción del calcio en los alimentos, del tubo digestivo a la sangre.

MORIR PARA VIVIR



El cabello aparece cuando las células se dividen activamente en el folículo (bolsita en latín) y se van queratinizando de forma progresiva hasta morir. La raíz y el tallo se componen de tres tubos concéntricos: la cutícula externa, una envoltura de escamas superpuestas que mantienen los tallos separados; la corteza media, que contiene pigmentos en el cabello oscuro y burbujas de aire en el cabello blanco; y la médula interna, un núcleo de escasas células que contiene pigmentos y celdillas de aire.




La forma del tallo determina la textura del pelo -redonda en el pelo liso, oval en el pelo ondulado, plana en el pelo rizado- y el tono más suave u oscuro de la melanina decide si el pelo será rubio, rojo, castaño o negro.



Una cintilla de músculo involuntario (el músculo erector del pelo) tira de la base de la raíz, elevando el pelo cuando se contrae mediante un mecanismo barométrico que registra el frío, las emociones y el terror: lo que llamamos carne de gallina.



Siendo su misión proteger los extremos de los dedos de las manos y los pies, las uñas son láminas de densas capas de células queratinizadas. bajo la raíz (visible en la luneta blanca situada en la base de la uña) prolifera una matriz híbrida de células epidérmicas en constante división. El lecho ungueal, la porción de uña que vemos, se extiende más allá del dedo hasta su extremo sobresaliente, la porción distal de la uña que tenemos que recortar. Útiles para asir y arañar, las uñas crecen más rápido en climas cálidos que fríos, y las uñas de los dedos de la mano crecen un 300-400 por ciento más rápido que las de los dedos de los pies, un margen favorable (y una suerte para nuestra espalda) porque son más fáciles de cortar.




MISMO MATERIAL = DISTINTAS FORMAS

La piel, el cabello y las uñas son en su mayor parte proteínas. La queratina, al igual que todas las moléculas funcionales de las células, se compone de largas cadenas de aminoácidos que forman una espiral como un cordón. Pero son únicas porque sus cadenas contienen niveles elevados de átomos de azufre, que, al juntarse, crean uno de los enlaces químicos más resistentes de la naturaleza: los puentes disulfuro. El revestimiento externo del cabello se compone de células queratinizadas muertas, que forman haces longitudinales y se mantienen unidas por los disulfuro, tal como los peldaños de una escalerilla.

Las células queratinizadas en la superficie de la piel forman articulaciones tensas y enlazadas con forma de abanico, que se ondulan creando una superficie rugosa similar al alquitrán y que mantiene fuera el agua y los microbios y otras sustancias esenciales. En las uñas, las células queratinizadas se superponen en capas y crean una corteza lisa similar a una concha.

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