martes, 28 de junio de 2011

EL LENGUAJE DE LA ATRACCIÓN





Una persona puede expresar su deseo de atraer a través de diversos mensajes no verbales, entre los que se incluye la modificación de su aspecto físico (sobre todo en el vestir), el lenguaje corporal, los perfumes y los adornos corporales (en especial las joyas o el maquillaje).



Por lo general, una persona, para transmitir su atracción inicial por otra, utiliza mensajes no verbales. Algunas señales son instintivas, probablemente resultado de un cruce de culturas, y se realiza de manera inconsciente.



Otras son abiertas e intencionadas, y tienen el objeto de aumentar el atractivo. Estas últimas tienden a ser culturalmente específicas, pues lo que se considera aceptable y atractivo en una cultura puede resultar repulsivo o indecente en otra.



ROPA



La ropa puede constituir una intensa expresión de sexualidad e informar sobre el interés sexual de las personas que nos rodean. Lo que hace que una prenda resulte atractiva, sin embargo, suele ser una cuestión de gusto.



Muchas personas consideran que las ropas étnicas o exóticas resultan eróticas y reflejan la fantasía común de que las culturas extranjeras están mucho más influidas por el sexo que la cultura occidental. Esto también puede ser cierto en el caso de la ropa utilizada por otras clases sociales dentro de la propia cultura. Algunas perspectivas encuentran atractiva la ropa sexualmente ambigua, que crea incertidumbre sobre el sexo de la persona que la lleva. Otras consideran que los uniformes resultan igualmente atractivos.


Entre algunas personas, la ropa suelta o desordenada sugiere que la persona que la lleva puede deshacerse con facilidad de estas prendas. De forma similar, un top que cae del hombro de una mujer o una prenda con algunos botones abiertos señalan la posibilidad de la desnudez total. Las prendas ajustadas y cortas que realzan los pechos, el vientre, las nalgas y/o las ingles también tiende a resultar eróticas (por ejemplo, unos vaqueros ajustados o una minifalda).


Llevar prendas de piel, cuero o ante siempre ha ido acompañado de fuertes connotaciones sexuales, aunque el creciente interés por la protección de los animales han alterado esos modelos. En tiempos primitivos se creía que las personas que llevaban puesta la piel de un animal salvaje absorbían las cualidades de éste; por eso, una mujer de hoy que lleve una piel de zorro puede considerarse deseable y astuta. Las prendas de cuero negro con cinturones, cremalleras y remaches poseen connotaciones sadomasoquistas, mientras que las pieles de lagarto, cocodrilo y serpiente denotan riqueza y frialdad.

LENGUAJE CORPORAL
 

Aunque cada cortejo resulta único para la pareja implicada, suele seguir un modelo establecido. En la fase inicial, la de "atraer la atención", se establece el territorio (un espacio en una estancia, por ejemplo). Los movimientos corporales exagerados anuncian la presencia y la intención: los hombres se contonean y ríen con ganas, mientras que las mujeres se estiran. Además de anunciar deseo y disponibilidad, estas acciones también señalan que el compañero potencial puede aproximarse sin peligro. Aunque podría parecer que es el hombre el que inicia el cortejo, casi siempre es la mujer quien da el primer paso.

Durante la fase de "reconocimiento" tiene lugar el contacto ocular, seguido por una pequeña charla "preparatoria". Por lo general, lo que se dice es menos importante que la entonación.


Las "indicaciones de intención", como inclinarse hacia delante o acercar un brazo o una pierna a la otra persona, culminan en un breve contacto físico. Iniciado, en general, por la mujer, este ligero roce de una zona no erógena (por ejemplo, el hombro) se ve correspondido con una sonrisa u otro contacto igualmente sutil. Finalmente se produce la "sincronía corporal". La pareja adopta una posición cara a cara, con los hombros alineados, y sus actos (por ejemplo, cruzar o descruzar las piernas, levantar una bebida o sonreir) cada vez reflejan más los del otro.

La sincronía constituye un elemento común del flirteo y un modo de expresar la intención sexual. Bailar es una forma de sincronía sexual manifiesta, o incluso el preludio del acto sexual. Compartir una comida o una bebida es otro ejemplo. Las parejas pueden comer al unísono y pararse para hablar simultáneamente, ya que comer se considera una actividad sensual.

Los errores o los desaires durante el flirteo, como evitar el contacto ocular, hablar con aspereza, decir demasiado o muy poco, retroceder cuando hay contacto físico o responder con demasiada rapidez o lentamente, pueden obstaculizar el acercamiento.
  • Señales de flirteo femenino: una mujer puede enviar mensajes de atracción a través de toda una gama de expresiones faciales: abrir mucho los ojos, elevar las cejas o atraer la atención hacia su rostro en general. Asimismo, puede expresar su atracción hacia alguien sonriendo y tocándose el pelo.
  • Signos de intimidad: el contanto corporal, mirarse a los ojos y sonreir abiertamente indican atracción y deseo de intimidad. Los gestos nerviosos ("actividades de desplazamiento"), como arreglarse la ropa o el pelo, son intentos inconscientes de disipar la tensión sexual.
  • Señales de flirteo masculino: los hombres tienden a expresar la atracción mediante un cambio de posición que atraiga la atención sobre su altura. Por ejemplo, los gestos comunes de flirteo incluyen el gesto de "sacar pecho" o estirar el cuerpo hasta su máxima altura con el fin de indicar dominio y fuerza física.
FLIRTEO
 Y
LENGUAJE CORPORAL

Las expresiones de flirteo trascienden los límites culturales. Una mujer sonríe a su admirador, levanta sutilmente las cejas, abre más los ojos, deja caer los párpados, inclina la cabeza hacia abajo y hacia un lado, y finalmente desplaza la mirada, tal vez mientras toca su cara con sus manos. De forma similar, el hecho de elevar y bajar rápidamente las cejas constituye un signo universal de flirteo.


Ambos sexos emplean la llamada mirada copulatoria, una mirada intencionada a los ojos de una pareja potencial. Las pupilas se dilatan, los párpados caen y al final se gira la cara. Por lo general, a este proceso le sigue una "actividad de desplazamiento", un gesto nervioso como tocarse el pelo o estirarse la ropa; se trata de un modo inconsciente de disipar la tensión sexual.


PERFUME

Los olores se transmiten directamente al sistema límbico  del cerebro a través del nervio olfatorio. Dicho sistema se halla implicado en el control del deseo sexual y en la memoria a largo plazo. A diferencia de otros sentidos, el del olfato está alerta incluso cuando dormimos, y ciertos olores puden provocar sentimientos intensamente eróticos, así como hacer revivir ciertos acontecimientos mucho tiempo después de que hayan ocurrido.


El aroma corporal constituye un potente perfume en sí mismo. El olor de cada persona es único; las glándulas situadas en las axilas, alrededor de los pezones y en las ingles se activan en la pubertad y liberan un aroma especial que queda retenido en el vello corporal. Este olor contiene feromonas, poderosas señales sexuales químicas que puden funcionar de forma inconsciente.

Algunas culturas contemporáneas, como las de Estados Unidos, Reino Unido y Japón, consideran ofensivos el sudor y otros olores corporales; irónicamente, utilizan aromas artificiales para ocultar los naturales que originalmente actuaban como señales sexuales. No obstante, algunas personas encuentran atractivo y sensual el aroma del sudor reciente, del sudor limpio.

La palabra "perfume" deriva de la expresión latina "a través de humo", y originalmente hacía referencia a los aromas liberados durante las ofrendas en las que se quemaban objetos. El mismo perfume huele de modo distinto en cada persona. Generalmente se aplica en el cuello, el pecho o las muñecas, donde el calor corporal incrementa la evaporación.


Muchas personas infravaloran la importancia del olor, pero las fragancias específicas pueden evocar sentimientos muy fuertes. Las partículas del olor penetran en la nariz y se transforman en impulsos nerviosos que viajan directamente al sistema límbico, la parte del cerebro que controla las respuestas emocionales y sexuales.

DECORAR EL CUERPO


Las bisuterías y las joyas adornan el cuerpo para atraer la atención hacia partes delicadas o frágiles. El piercing con aros o bolitas que se introducen en la piel suelen utilizarse en las zonas erógenas. La laca de uñas o uñas pintandas simbolizan ocio y riqueza, y pueden actuar como señal de sexualidad depredadora. Los tatuajes son una forma de decoración corporal permanente que pueden sugerir rudeza y masculinidad.


Los jóvenes amantes suelen demostrarse su atracción en público, creando con el lenguaje corporal su propio espacio mientras olvidan lo que sucede a su alrededor.


Las uñas largas en una mujer sugieren que ésta no realiza tareas manuales y, por extensión, simbolizan ocio y opulencia. Las uñas pintadas, que necesitan atenciones frecuentes, refuerzan este simbolismo.



Si además se pintan de rojo, la alusión sexual es aún más evidente, tal vez porque recuerdan a las garras sangrientas de los animales depredadores.


En las economías agrícolas, donde la mayoría de las personas trabajan al aire libre, la piel bronceada se considera propia de las clases bajas y poco atractiva, mientras que la piel clara tiende a simbolizar la riqueza ociosa. En las sociedades más industrializadas, donde la mayoría trabaja en ambientes cerrados, el bronceado (sobre todo en invierno) se considera atractivo. Esta característica también podría derivar del mito occidental según el cual las razas de piel oscura son más ardientes en el sexo. No obstante, la preocupación actual por el cáncer de piel y las arrugas prematuras ha conducido a un cambio de actitud con respecto a la exposición del cuerpo al sol.


En Occidente, los tatuajes se consideraban tradicionalmente propios de hombres de clase trabajadora. En la actualidad, los tatuajes, en especial los pequeños y discretos, también se han puesto de moda entre las mujeres.


Durante muchos siglos las joyas han tenido connotaciones de estatus social, riqueza y poder, aunque en la actualidad los diseños de imitación engañan fácilmente.


Las personas pueden dar a entender sus preferencias religiosas, políticas o sexuales simplemente mediante su elección de joyas o bisutería y su colocación en el cuerpo. Las joyas de una mujer también pueden aludir a su historia sentimental y actuar como un aviso -o un reto- dirigido a los admiradores potenciales.


Las joyas pueden realzar partes del cuerpo con connotaciones sexuales: pulseras delicadas en tobillos o muñecas esbeltas. Cadenas, collares y colgantes sobre la piel del pecho, y gargantillas. Para ambos sexos, los pendientes atraen la atención hacia una zona sumamente erógena: los lóbulos de las orejas. Los brazaletes, por su parte, poseen connotaciones de sumisión.


Las zonas del cuerpo adornadas con piercing sugieren dolor y sadomasoquismo, elementos que algunas personas consideran eróticos. Dado que los aros en el ombligo y en la nariz, son hoy muy populares, se considera más una moda que una verdadera muestra de erotismo.



MAQUILLAJE


El estilo de maquillaje de una mujer puede indicar conformidad con la moda (por ejemplo, las bocas típicas de los años veinte o los labios extremadamente claros de los setenta). El maquillaje también puede emplearse como afirmación de rebelión individual. No obstante, su mayor logro radica en ocultar las imperfecciones y los signos de envejecimiento y realzar los rasgos faciales atractivos.


Muchas culturas consideran que los ojos grandes son hermosos, y los cosméticos se emplean para atraer la atención sobre ellos y hacer que parezcan aún mayores. El lápiz de labios oscurece la boca y hace que ésta parezca más llena y carnosa, posiblemente a imitación de los labios vaginales. El colorete ayuda a crear la impresión de mejillas sonrosadas y piel lisa.


En el pasado, el maquillaje no era de uso exclusivo de las mujeres; hoy, los productos masculinos para cuidar la piel son muy populares y sugieren virilidad y valor físico.


OFRECER ALIMENTOS
DURANTE EL CORTEJO

En el reino animal, un macho alimenta a una hembra a cambio de favores sexuales anticipados. Por ejemplo, los gorilas ofrecen frutas a sus posibles compañeras. En la cultura occidental, la "invitación a cenar", que suele pagar el hombre tiene unos orígenes primitivos: el macho demuestra sus habilidades como proveedor de la hembra. Cuando un hombre invita a una cita, tal vez exista la suposición de que ésta irá seguida de sexo. La costumbre relativamente reciente de compartir los gastos refleja el énfasis cada vez mayor en la igualdad entre sexos y el rechazo de la división en proveedor y receptor.

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