jueves, 9 de junio de 2011

FOTODERMATITIS, CÁNCER DE PIEL, QUEMADURAS Y ÚLCERAS POR PRESIÓN



Aunque sea agradable darse baños de sol, no constituye un hábito saludable. Tanto la luz ultravioleta A (UVA) como la B (UVB), de longitud de onda más larga y corta, respectivamente, ocasionan fotodermatitis o daño a la piel por la luz. Las personas de piel clara y oscura experimentan por igual los efectos de la sobreexposición a la UVB: quemaduras o eritemas solares. Incluso si no ocurren éstas, la luz ultravioleta B puede dañar el ADN de las células epidérmicas y causar mutaciones genéticas, que a su vez pueden originar cáncer de la piel. Cuando la UVA penetra la dermis, produce radicales libres de oxígeno, que alteran las fibras elásticas y de colágena en la matriz extracelular. Ésta es la razón principal de las arrugas muy marcadas en las personas que pasan mucho tiempo bajo la luz solar sin protección alguna.


FOTODERMATITIS

TRASTORNOS: DESEQUILIBRIOS HOMEOSTÁTICOS

CÁNCER DE PIEL



CARCINOMA DE CÉLULAS BASALES

La sobreexposición a la luz solar ha causado virtualmente un millón de casos de cáncer de piel, diagnosticados en EEUU., en el año 2000. Hay tres tipos frecuentes de cáncer cutáneo. 




El carcinoma de células basales comprende casi el 78% del total. Es un tumor que surge en células del estrato basal epidérmico y pocas veces envía metástasis.


CARCINOMA DE CÉLULAS ESCAMOSAS

El carcinoma de células escamosas, al que corresponde casi el 20% de los cánceres cutáneos, se origina en las células escamosas de la epidermis y es variable su tendencia a producir metástasis. En la mayoría de los pacientes, ocurre en lesiones preexistentes de la piel expuesta a la luz solar. Estos dos tipos de tumor se agrupan bajo la denominación de cánceres cutáneos no melanomatosos y son un 50% más frecuentes en hombres que en mujeres.


MELANOMA MALIGNO

El melanoma maligno se origina en los melanocitos y comprende el 2% de los cánceres de piel. Es el tumor maligno que pone en riesgo la vida con mayor prevalencia en mujeres jóvenes. La American Academy of Dermatology calcula que en la actualidad el riesgo de padecer melanoma es de uno en 75, o sea, el doble del que había tan sólo hace 15 años atrás. En parte, esto se debe al deterioro de la capa de ozono, que absorbe algo de luz ultravioleta. Sin embargo, la razón principal consiste en el número creciente de personas que se exponen cada vez más tiempo a la luz solar. El melanoma maligno envía rápidamente metástasis y puede producir la muerte en los meses que siguen a su diagnóstico.

La clave del éxito en el tratamiento de este tipo de tumor es su diagnóstico precoz y oportuno. Los primeros signos de advertencia pueden recordarse con la clave ABCD.

La A corresponde a la asimetría, característica de estos cánceres.


MELANOMA BORDE IRREGULAR

La B, a bordes, que en el melanoma son indistintos o con muescas, hendiduras o festones.


MELANOMA TAMAÑO AGRANDADO

La C, a color, ya que los melanomas malignos tienen coloración irregular y pueden incluir varias tonalidades. Por último, la D, a diámetro.

NEVUS COMÚN


En nevos común y corrientes, tiende a ser menor de 6 mm., o sea poco más o menos el de la goma de borrar de un lápiz. Cuando este tipo de tumor cuenta ya con las otras tres características, su diámetro suele ser mayor de 6 milímetros.

Entre los factores de riesgo de cáncer de piel, se incluyen los siguientes:
  1. Tipo de piel: están en alto riesgo las personas con piel clara que no se broncean y sufren quemaduras.
  2. Exposición al sol: las personas que viven en áreas con muchos días soleados por año y a grandes altitudes (donde la luz ultravioleta es más intensa) están en mayor riesgo de sufrir cáncer de la piel, lo mismo que los individuos con ocupaciones al aire libre o que han padecido tres o más quemaduras solares graves.
  3. Antecedentes familiares: la frecuencia de cánceres de la piel es mayor en algunas familias que en otras.
  4. Edad: las personas de edad avanzada son más propensas al cáncer cutáneo, dada su mayor exposición acumulada a la luz solar.
  5. Estado inmunitario: los sujetos con inmunosupresión padecen mayor incidencia de cáncer de piel.
QUEMADURAS

GRADOS EN LAS QUEMADURAS

Una quemadura es una lesión tisular causada por calor excesivo, energía eléctrica, radiactividad o compuestos corrosivos, que destruyen (desnaturalizan) las proteínas de las células cutáneas. Las quemaduras anulan ciertas contribuciones importantes de la piel a la homeostasis: protección de invasiones microbianas y deshidratación, así como termorregulación.

QUEMADURA SOLAR DE PRIMER GRADO

Se clasifican según su gravedad. Las quemaduras de primer grado abarcan sólo la epidermis. Se caracterizan por dolor leve y eritema (enrojecimiento), sin ampollas. Se mantienen íntegras las funciones de la piel. El dolor y el daño que causan estas quemaduras pueden disminuirse al irrigarlas de inmediato con agua fría. En general, sanan en tres a seis días y pueden acompañarse de descamación o exfoliación. Un ejemplo es una quemadura solar leve.

QUEMADURA DE SEGUNDO GRADO
Las quemaduras de segundo grado destruyen una parte de la epidermis y, probablemente, algunas de la dermis. Se pierden algunas funciones de la piel en esa área. En estos daños ocurren enrojecimiento, formación de ampollas, edema (hinchazón) y dolor.


QUEMADURA DE SEGUNDO GRADO PARTE ANTERIOR DEL CUERPO

La formación de ampollas se debe a la separación de la epidermis respecto de la dermis, a causa de la acumulación de líquido tisular entre ellas. No suelen verse afectadas las faneras, como folículos pilosos o glándulas sebáceas y sudoríparas. Si no hay infección, sanan sin necesidad de injerto cutáneo en tres a cuatro semanas, si bien es posible que se formen cicatrices. En conjunto, las quemaduras de primero y segundo grados se denominan quemaduras de espesor parcial.


QUEMADURA SEGUNDO Y TERCER GRADO EN DORSO MANO DERECHA

Las quemaduras de tercer grado o de espesor total destruyen una parte de la epidermis, la dermis y las faneras. Se pierden las funciones cutáneas en esta área. Tales quemaduras varían en su aspecto desde heridas blanquecinas marmóreas hasta las carbonizadas, pasando por las de color caoba. Se observa edema de consideración , además de ausencia de sensaciones en la región quemada por la destrucción de las terminaciones nerviosas sensoriales. La regeneración ocurre con lentitud y se forma mucho tejido de granulación antes de que lo cubra el epitelio. Suele requerirse un injerto para ayudar a la curación de estas heridas y minimizar la formación de cicatrices.
QUEMADURA TERCER GRADO EXTREMIDAD SUPERIOR IZQUIERDA

QUEMADURA TERCER GRADO EN LA CABEZA DE UNA NIÑA
QUEMADURA TERCER GRADO EN TODO EL CUERPO

La lesión de la piel que tiene contacto directo con el agente nocivo es el efecto local de la quemadura. Sin embargo, generalmente los efectos sistémicos de las quemaduras graves ponen en mayor riesgo la vida. Entre estos últimos se encuentran:
  1. Pérdida abundante de agua, plasma y proteínas plasmáticas, que causan choque;
  2. Infecciones bacterianas;
  3. Circulación sanguínea disminuida;
  4. Menor producción de orina;
  5. Reducción de la respuesta inmunitaria.
La gravedad de una quemadura depende de su profundidad y del área superficial afectada, así como de la edad y el estado general de salud de la persona. Según la American Burn Association, las quemaduras graves comprenden las de tercer grado en más del 10% de la superficie corporal, las de segundo grado en más del 25% de dicha área, o toda quemadura de tercer grado en cara, manos, pies o perineo (el cual incluye las regiones anal y urogenital). Si la quemadura excede 70% del área de superficie, la víctima fallece en más de la mitad de los casos. Una forma rápida de calcular el área superficial quemada en un adulto es la regla del nueve:
  1. Se cuenta 9% si están quemadas las caras anterior y posterior de la cabeza y el cuello.
  2. Se cuenta 9% con las quemaduras de las caras anterior y posterior de cada extremidad superior (total de 18% para ambos miembros).
  3. Se cuenta 9% cuatro veces (36%) para el pecho, abdomen y espalda (18%), con inclusión de los glúteos.
  4. Se cuenta 9% para la cara anterior y 9% para la posterior de cada extremidad inferior hasta los glúteos (total de 36% para ambos miembros inferiores).
  5. Se cuenta 1% para el perineo.
Una forma más precisa de calcular el área superficial quemada es el método de Lund-Browder, en que se comparan las áreas afectadas con el porcentaje del área superficial corporal total que les corresponde. La mayoría de las proporciones corporales cambian con el crecimiento, de modo que algunos porcentajes varían según la edad.

CARTA PARA EVALUACIÓN DE QUEMADURAS DE LUND-BROWDER
ÁREA
0-1
1-4
5-9
10-15
ADULTOS
CABEZA
  19
17
13
10
7
CUELLO
    2
2
2
2
2
TRONCO ANTERIOR
13
13
13
13
13
TRONCO POSTERIOR
13
13
13
13
13
GLÚTEO DERECHO
2 1/2
2 1/2
2 1/2
2 1/2
2 1/2
GLÚTEO IZQUIERDO
2 1/2
2 1/2
2 1/2
2 1/2
2 1/2
GENITALES
1
1
1
1
1
BRAZO DERECHO
4
4
4
4
4
BRAZO IZQUIERDO
4
4
4
4
4
ANTEBRAZO DERECHO
3
3
3
3
3
ANTEBRAZO IZQUIERDO
3
3
3
3
3
MANO DERECHA
2 1/2
2 1/2
2 1/2
2 1/2
2 1/2
MANO IZQUIERDA
2 1/2
2 1/2
2 1/2
2 1/2
2 1/2
MUSLO DERECHO
5 1/2
5 1/2
5 1/2
5 1/2
5 1/2
MUSLO IZQUIERDO
5 1/2
5 1/2
5 1/2
5 1/2
5 1/2
PIERNA DERECHA
5
5
5
5
5
PIERNA IZQUIERDA
5
5
5
5
5
PIE DERECHO
3 1/2
3 1/2
3 1/2
3 1/2
3 1/2
PIE IZQUIERDO
3 1/2
3 1/2
3 1/2
3 1/2
3 1/2

ÚLCERAS POR PRESIÓN


ÚLCERA POR PRESIÓN EN RECIÉN NACIDO

Las úlceras por presión, también llamadas úlceras de decúbito o llagas, son causadas por la deficiencia constante de flujo sanguíneo a los tejidos. Son comunes en los tejidos situados sobre una prominencia ósea que están sujetas a presión prolongada contra un objeto, como la cama, enyesados o férulas.



Si se interrumpe la presión tras unas cuantas horas, se observa enrojecimiento sin que ocurra daño duradero de los tejidos.



La formación de ampollas en el área afectada muestra daño superficial, mientras que su coloración azul rojiza indica daño tisular profundo. La presión prolongada ocasiona ulceración de los tejidos. Se infectan las grietas pequeñas de la epidermis y se dañan el tejido subcutáneo sensible y otros de ubicación profunda. En última instancia, sobreviene necrosis (muerte) de los tejidos afectados. Las úlceras por presión son más frecuentes en enfermos recluidos en el lecho. Es factible prevernirlas con los cuidados adecuados. 

ÚLCERA POR PRESIÓN EN ADULTO

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