viernes, 17 de junio de 2011

INFANCIA, ETAPA CRÍTICA

Varios programas fomentan estilos de vida saludables para frenar la obesidad infantil y evitar que la epidemia se propague en la edad adulta.



La obesidad afecta a todos los países y a todas las edades. En 1997, la Organización Mundial de la Salud (OMS) la declaró por ello el nuevo síndrome mundial, una epidemia global. En la actualidad, constituye la enfermedad crónica no transmisible y el desorden nutricional y metabólico más prevalente en el mundo.



La epidemia comienza su aparición cada vez a edades más tempranas, siendo crítico el período de dos a cinco años. La tasa de su incremento es mayor en niños que en adultos. El informe del Grupo de Trabajo Internacional contra la Obesidad (IOTF, de International Obesity Task Force) estima que, en Europa, uno de cada cinco niños sufre sobrepeso u obesidad.



En España, según los estudios Paidos (1984), que valora el pliegue graso subcutáneo tricipital, y en Kid (2000), que valora el índice de masa corporal (IMC) en la población infantil y juvenil, se ha triplicado la prevalencia de la obesidad en niños escolares: ha pasado del 4,9 al 13,9 por ciento.



En la última Encuesta Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad y Consumo (2006), que recoge información suministrada por los padres, la prevalencia del sobrepeso y obesidad en niños y adolescentes de entre 2 y 17 años es del 27,6 por ciento; la de la obesidad, del 8,9 por ciento. En el reciente informe Thao Salud Infantil (2011), elaborado a partir de datos de 26.251 niños tomados durante el curso escolar 2009/2010, y en referencia a los valores de la IOTF, que sobrestiman el sobrepeso e infravaloran la obesidad, casi uno de cada tres niños (29,3 por ciento) de entre 3 y 12 años sufre exceso de peso (sobrepeso u obesidad). El 8,4 por ciento de los niños de 3 a 5 años presenta obesidad, (cabe remarcar que las cifras de prevalencia varían de un estudio a otro, según los puntos de corte utilizados para definir el sobrepeso y la obesidad).



En Galicia, se ha llevado a cabo un estudio transversal de los estilos de vida (alimentación, actividad física e inactividad), antropometría y factores de riesgo cardiovascular con un grupo de más de 18.000 niños desde 1979 hasta la actualidad: el estudio GALINUT. Respecto de los datos de 1991 (obtenidos a partir de una muestra de 8144 niños y adolescentes gallegos), en 2001 el exceso de peso se había duplicado (31%), la obesidad triplicado (15,3%) y la obesidad mórbida multiplicado por seis (6,1%).



El estudio ha detectado también un incremento notable y progresivo del IMC, sobre todo a partir del percentil 75. Asimismo, ha aumentado la circunferencia de cintura (CC), parámetro que guarda una estrecha relación con el acúmulo de grasa visceral y las comorbilidades asociadas a la obesidad. Entre 1991 y 2001, la CC pasó en los niños de 10 años de 64,1 a 68,3 centímetros; en las niñas, de 51,9 a 57,5 centímetros. Nos hallamos, pues, ante un gran aumento de la población infantil con IMC y CC elevados.



La evolución del aumento del sobrepeso y la obesidad en España en las últimas décadas se debe en gran parte a los cambios en los estilos de vida relacionados sobre todo con la alimentación (mayor consumo de alimentos muy calóricos, pero de escaso valor nutricional), la disminución de la actividad física y el aumento del sedentarismo, ligado al ocio pasivo (televisión, videojuegos,...) y a los desplazamientos en vehículos.



Cuando esa generación de niños y adolescentes obesos sea adulta, un número importante de ellos seguirán siendo obesos, lo que conllevará efectos potencialmente devastadores sobre su salud. En los que superen la obesidad, el daño generado por la enfermedad durante la infancia puede perdurar. Ha llegado, por tanto, el momento de actuar.



En 2004, la OMS estableció la estrategia mundial para la prevención de la obesidad, basada en la promoción de cambios en los hábitos de consumo alimentario y de actividad física. Recomienda la participación de todos los agentes sociales, el enfermo (niño, adolescente o adulto), la familia, la escuela, la industria (sobre todo las de alimentación, moda, comunicación y publicidad), los ayuntamientos, las instituciones públicas y privadas, ONG y los gobiernos.



En España, el Ministerio de Sanidad y Consumo, a través de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición inició en 2005 la Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad (NAOS, http://www.naos.aesan.msps.es/). La campaña nació con el propósito de sensibilizar a la población acerca del problema que la obesidad representa para la salud y de impulsar la adopción de hábitos de vida saludables, sobre todo en niños y jóvenes. Sirve de paraguas para otras estrategias de prevención e intervención, como el Programa piloto escolar de referencia para la salud y el ejercicio (PERSEO, http://www.perseo.aesan.msps.es/), en el ámbito escolar, el Programa gallego de actividades saludables, ejercicio y alimentación (PASEA), a escala autonómica, o el Programa Thao-Salud Infantil (http://www.thaoweb.com/), de aplicación en municipios.



Autora: Rosaura Leis y Rafael Tojo. Unidad de investigación en nutrición y desarrollo humano de Galicia, Hospital Clínico Universitario de Santiago y Universidad de Santiago de Compostela.

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