lunes, 27 de junio de 2011

SER MUJER Y CONVIVIR CON EL CÁNCER DE MAMA (PART TWO)



TRASTORNOS Y EFECTOS SECUNDARIOS
DURANTE EL TRATAMIENTO

Actualmente los tratamientos son menos agresivos y mejor tolerados que hace unos años. A pesar de ello, conviene conocer las posibles complicaciones y/o limitaciones de los mismos para poderlas evitar, o bien, controlarlas mejor.

CIRUGÍA



Tras la práctica de un tratamiento quirúrgico conservador la paciente tendrá dos cicatrices, una en la mama y otra en la axila, en el supuesto de que se le haya extirpado algún ganglio. Como en cualquier intervención quirúrgica, la herida se puede infectar o pueden aparecer hematomas.

Tanto en el caso de la cirugía conservadora como en el de la cirugía radical, las complicaciones suelen presentarse durante los quince días siguientes a la intervención quirúrgica y son controladas por el cirujano.

Con posterioridad, la herida y las zonas más cercanas pueden notarse insensibles y tirantes, lo que dificultará temporalmente la movilidad del brazo.



Cuando los ganglios linfáticos de la axila han sido extirpados, la circulación linfática se hace más lenta. Esto provoca que la linfa se acumule en el brazo y en la mano del lado operado induciendo una inflamación llamada linfedema. Por ello, es necesario proteger el brazo y la mano afectados de posibles heridas, cortes, arañazos, quemaduras y picaduras, y consultar al médico si apareciera cualquier signo de infección en la zona. También es aconsejable no cargar pesos con el brazo del lado operado y que todas las extracciones de sangre o aplicaciones endovenosas de medicamentos se realicen en el otro brazo (el lado no operado).

RADIOTERAPIA



Los aparatos actuales de radioterapia son de gran potencia y con una acción muy focal y selectiva sobre la zona que se desea irradiar, permitiendo aplicaciones breves y efectos habitualmente bien tolerados. Los tratamientos pueden durar de cuatro a seis semanas.



Uno de los efectos secundarios más frecuentes es el cansancio durante las últimas semanas del tratamiento. Una combinación razonable y personalizada de descanso y actividad física es la mejor solución para convivir con este trastorno que desaparece poco después de acabar las sesiones de radioterapia. Otro efecto secundario muy común son los cambios que se producen en la piel de la zona tratada, ésta se enrojece, se seca, se nota como sudada, pica y se vuelve más sensible. La utilización de prendas de algodón holgadas y la aireación de la zona son la mejor solución para atenuar este efecto que desaparece una vez finalizado el tratamiento, excepto en algunos casos en que la piel puede notarse más sensible durante un período más largo.

QUIMIOTERAPIA



Los efectos secundarios de la quimioterapia varían de una mujer a otra y dependen de los fármacos administrados. En general, la quimioterapia afecta a las células de división rápida, como son las células sanguíneas, los folículos del pelo y las células del tubo digestivo.

Por ello, los efectos secundarios más comunes son la caída del pelo, la disminución del apetito, las náuseas, los vómitos, las diarreas, las úlceras bucales y la conjuntivitis.

La quimioterapia puede alterar transitoriamente el sentido del gusto de los alimentos y producir sensibilidad a los olores. Si la mujer afectada todavía tiene la regla, ésta puede retirársele durante los meses de tratamiento.

Otro efecto secundario importante puede ser la disminución de los glóbulos blancos de la sangre, lo que puede producir fiebre alta y una mayor propensión a contraer enfermedades infecciosas. La mayor parte de estos efectos son de corta duración y actualmente pueden controlarse con medicación complementaria.

Todas estas molestias desaparecen una vez finalizado el tratamiento y, a veces, durante los períodos de recuperación entre un ciclo de quimioterapia y el siguiente.

TERAPIA HORMONAL



El tratamiento hormonal más utilizado es el Tamoxifeno, que bloquea la utilización de estrógenos, pero no su producción. En general, es un tratamiento de larga duración que se tolera bastante bien.

Los efectos secundarios más comunes se parecen a los de la menopausia: sofocaciones, irregularidades en la menstruación y sequedad vaginal. En casos excepcionales, el Tamoxifeno puede producir trastornos de la circulación venosa, especialmente en las piernas.

TRASTORNOS Y MOLESTIAS
DESPUÉS DEL TRATAMIENTO

Los trastornos habituales de más larga duración después de finalizar el tratamiento son el linfedema, la pérdida de apetito y los trastornos de la regla, estos últimos entre las mujeres en edad fértil que se han sometido a quimioterapia y/o terapia hormonal.


LINFEDEMA BRAZO IZQUIERDO

  • El linfedema, que puede aparecer incluso años después de la intervención quirúrgica es controlable mediante las posturas y los ejercicios que se explican en el apartado de actividad física, así como con masajes de drenaje linfático y dieta baja en sal.
  • La pérdida del apetito puede controlarse mediante algunos medicamentos que ayudan a disminuir la sensación de náuseas y, ante todo, manteniendo unos buenos hábitos alimenticios. las mujeres diagnosticadas de cáncer de mama que hacen una dieta rica y variada, se encuentran mejor y tienen más energía.
  • La quimioterapia y la terapia hormonal pueden provocar la retirada temporal de la regla, e incluso, avanzar la menopausia en mujeres que todavía están en edad fértil.
Cualquier mujer diagnosticada de cáncer de mama debe consultar a su médico si tiene síntomas como son pérdidas de sangre vaginales inesperadas, pérdida de peso, visión borrosa, vértigos, tos o afonía, dolores de cabeza, dolores de espalda o problemas digestivos persistentes.



Todos estos síntomas suelen ser causados por enfermedades comunes, pero también pueden ser la señal que anuncia una recurrencia del cáncer. Únicamente su médico podrá aclararle con seguridad la causa del síntoma. No dude en consultarle.

EL SEGUIMIENTO MÉDICO
DESPUÉS DE ACABAR EL TRATAMIENTO

Una vez realizado el tratamiento quirúrgico, acabada la radioterapia y finalizados los ciclos de quimioterapia (si estaba indicados) las mujeres afectadas deben seguir un control médico una o dos veces al año.

En estos controles se suele realizar un examen físico completo, y se solicitan mamografías. En algunas ocasiones, el médico puede pedir analíticas de sangre, radiografías de tórax, o gammagrafías óseas, así como ecografías y otras pruebas adicionales. Las mujeres que hacen terapia hormonal deben someterse a un control ginecológico anual.




El seguimiento médico es necesario para detectar las recurrencias del cáncer de mama que pueden producirse durante los diez años siguientes al diagnóstico del primer tumor. Las recurrencias del cáncer pueden manifestarse por la aparición de un nuevo tumor en la zona de los pechos, o bien en zonas distantes.

Las recurrencias del cáncer de mama, especialmente si se producen en la zona de los pechos, pueden ser tratadas con éxito, y la mujer afectada puede volver a hacer su vida con buen estado general de salud.

La probabilidad que tiene cada mujer de desarrollar una recurrencia es individual, y únicamente puede ser estimada por el médico oncólogo en función del tipo, volumen y etapa de la evolución en que se encontraba el primer tumor. Cinco años después del tratamiento, el 85% de las mujeres que estaban en las etapas I y II de evolución de la enfermedad hacen una vida prácticamente normal y, entre las mujeres que estaban en etapas más avanzadas, de un 5% a un 10% viven con una calidad de vida aceptable.

LA PARTICIPACIÓN DE LAS MUJERES EN LA PREVENCIÓN DE LAS RECURRENCIAS

Consiste en hacer una vida saludable, acudir regularmente a los controles médicos y practicarse la autoexploración de la mama operada, aunques ésta haya sido reconstruida, y también de la otra mama.


LA AUTOEXPLORACIÓN DE LOS PECHOS

  • La autoexploración permite que cada mujer conozca mejor sus pechos y sea capaz de valorar alteraciones o cambios de forma, textura, color y tamaño.
  • En ningún caso substituye los controles médicos y, por lo tanto, no recae en las mujeres la responsabilidad de hacerse un diagnóstico.
  • La autoexploración de los pechos debe realizarse en un lugar y en un momento tranquilo, en una habitación con un espejo que le permita verse de medio cuerpo.
  • Es aconsejable hacerla una vez al mes, tanto si se tiene la regla como si se ha entrado o pasado la menopausia.
  • Si todavía tiene la regla, es mejor hacerse la exploración los primeros días después de acabar la menstruación, ya que los pechos están más blandos.
  • Es conveniente seguir todos los pasos que se describen a continuación, primero explorando un pecho y después el otro.


LA OBSERVACIÓN
  • De pie, delante de un espejo, observe si nota cualquier cambio de tamaño o de forma respecto a la última exploración.
  • Examine también si la piel presenta rugosidades o pliegues o cualquier cambio en el contorno de los pechos. Vuelva a realizar la misma observación con los brazos levantados por encima de la cabeza.


LA PALPACIÓN
  • Acuéstese en la cama boca arriba, descansando la cabeza sobre la mano izquierda. Examínese el pecho izquierdo con la mano plana, efectuando movimientos circulares. Imaginariamente haga una división de su pecho en cuatro partes; inicie la exploración en el cuadrante superior interno.
  • Empiece desde el esternón presionando suavemente y con movimientos circulares cortos buscando nódulos, bultos o cualquier cambio extaño. Mueva poco a poco los dedos en dirección al pezón y examine toda la zona alrededor de éste.
  • De la misma manera, continúe con el cuadrante inferior interno de la mama izquierda y, posteriormente, con los cuadrantes exteriores en dirección hacia el pezón. Hágalo siempre pausadamente.
  • Finalmente, retire el brazo izquierdo que había colocado bajo la cabeza y déjelo extendido al lado del cuerpo. Pálpese la axila con el dedo interntando descubrir cualquier nudosidad y/o inflamación.


LA PRESIÓN
  • Por último, presione suavemente con los dedos cada pezón para descubrir una eventual secreción sanguinolenta.
  • Una vez explorado el pecho izquierdo siga los mismos pasos en el pecho y la axila del lado derecho.

LA RECONSTRUCCIÓN DEL PECHO OPERADO

La reconstrucción mamaria posibilita a muchas mujeres operadas mejorar su equilibrio físico y mental al dejarse de ver incompletas o asimétricas. Para algunas de ellas, es como el final de una etapa y el inicio de una vida en la que predomina un sentimiento de mejor control de su cuerpo que les permite afrontar con mayor seguridad el seguimiento médico y las vicisitudes de la vida.

Otras mujeres no ven la reconstrucción  mamaria como un elemento necesario para restablecer el equilibrio perdido. Hay que tener en cuenta que la reconstrucción de la mama es y debe ser un opción personal de cada mujer, realizada de la forma más informada y autónoma posible.

No hay momentos especiales ni fechas concretas para realizar la reconstrucción.

En algunos casos es posible hacerla a continuación de la mastectomía, en otras más adelante. Los resultados estéticos tienen poco que ver con el tiempo que se tardó en tomar la decisión después del diagnóstico y varían en función de la constitución física de cada mujer.

Una vez que hay suficiente seguridad de que el cáncer ya no está activo, el criterio principal para decidir la reconstrucción es la voluntad de cada mujer. La edad no tiene por qué hacer renunciar a ninguna mujer a la posibilidad de reconstrucción y, en todo caso, condicionará el método o la técnica a escoger por parte del cirujano.

TÉCNICAS QUIRÚRGICAS DE RECONSTRUCCIÓN

Existen diferentes técnicas quirúrgicas de reconstrucción mamaria. Escoger una u otra depende de factores individuales, del tipo de mastectomía realizada y de los tratamientos complementarios aplicados.

Las técnicas más corrientes son:



  • Reconstrucción con colocación de prótesis: se coloca un expansor tisular debajo de la cicatriz, lo que permite un estiramiento lento y progresivo de la piel hasta conseguir un volumen suficiente para colocar una prótesis de silicona, suero salino o soja. Posteriormente, se reconstruye el pezón con anestesia local.


  • Reconstrucción con utilización de injertos: esta técnica utiliza tejidos de la propia mujer. El injerto puede proceder de un músculo de la espalda o del abdomen. Es una técnica compleja y, por tanto, es aconsejable ponerse en manos expertas.


  • Reconstrucción con técnica mixta: consiste en la utilización de un injerto, generalmente procedente de un músculo de la espalda y, a la vez, en la colocación de una prótesis.



Sea cual sea la última decisión de cada mujer es recomendable hablar sobre la reconstrucción mamaria con el cirujano plástico, hacerse explicar de forma detallada la intervención y darse tiempo a una misma para escoger la opción más acorde con las necesidades y sentimientos personales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario