martes, 28 de junio de 2011

SER MUJER Y CONVIVIR CON EL CÁNCER DE MAMA (PART THREE)

LA VIDA DIARIA CON CÁNCER



LA ACTIVIDAD FÍSICA

Una vez finalizados los tratamientos complementarios es muy importante que, además de los ejercicios físicos, se dedique parte de su tiempo a realizar una actividad física moderada y regular: andar una hora diaria, nadar o hacer excursiones cortas en contacto con la naturaleza. también podrá volver a realizar los deportes que antes practicaba, evitando únicamente aquellos que supongan un esfuerzo excesivo o la utilización del brazo del lado afectado. Recuerde que la actividad física mejorará su imagen corporal y le producirá sensación de bienestar.

EL PRIMER DÍA
DESPUÉS DE LA INTERVENCIÓN

La mayoría de los ejercicios se empiezan antes del alta hospitalaria. No dude en preguntar a su médico oncólogo o al médico fisioterapeuta cuándo y con qué intensidad empezar. Así pues, desde el primer días, es recomendable:



  • Abrir y cerrar la mano del lado afectado.
  • Mover los dedos de la mano en todas las direcciones.
  • Hacer movimientos como si limpiase los cristales, hacia la derecha y hacia la izquierda con el codo doblado.
  • Peinarse sin inclinar la cabeza.
  • Tocarse la oreja del lado opuesto, sin inclinar la cabeza.
  • Hacer andar los dedos por la pared hasta la distancia máxima que le permita el brazo afectado.
POSTURAS DE REPOSO

Es importante que conozca nuevas posturas de reposo del brazo del lado afectado que le serán útiles desde el primer momento y a lo largo de muchos años.
  • Postura de relajación estirada boca abajo.
Para conseguir una buena relajación acuéstese boca abajo con las manos hacia arriba y a nivel de la cabeza.



  • Postura de relajación sentada.
Para descansar su brazo, por ejemplo mientras mira la televisión, colóquelo sobre el brazo de una butaca apoyando el antebrazo en un cojín.
  • Postura del cojín bajo el brazo.
Si nota el brazo cansado, acuéstese unos momentos y coloque el antebrazo sobre uno o varios cojines. Esta postura disminuye la sensación de pesadez, hormigueo o hinchazón. También, puede colocarse en esta postura cuando se vaya a dormir.

EJERCICIOS DIARIOS A PRACTICAR LENTAMENTE
 Y CON PERSEVERANCIA

La clave para que estos ejercicios formen parte de su vida diaria consiste en hacerlos lentamente y durante poco rato, respirando profundamente y relajándose entre un ejercicio y otro. Ésta es la manera de no cansarse demasiado y así llegar a apreciar esta actividad. Los resultados pronto serán muy visibles, y le recompensarán del esfuerzo y la dedicación empleada.
  • Ejercicio de mantenimiento.
De cuando en cuando, mírese en un espejo de cuerpo entero para comprobar si tiene los hombros al mismo nivel. Haga un pequeño esfuerzo para equilibrarlos llevándolos hacia atrás mientras mantiene los brazos caídos a lo largo del cuerpo.



Esto le aligerará la tensión y también la ayudará a corregir la cavidad que habitualmente se forma justo por debajo de los hombros. Al cabo de un tiempo, hará este ejercicio de una manera casi automática.
  • Ejercicio de estiramiento del brazo.
Coja una cuerda de aproximadamente dos metros y pásela por encima de una puerta. Siéntese y coja los extremos de la cuerda uno con cada mano y tire de ella con la mano derecha y la mano izquierda alternativamente. Empiece a tirar con el brazo contrario al del lado afectado.



  • Ejercicio de peinarse.
Siéntese cerca de una mesa para colocar encima de ésta el codo del lado afectado. Intente peinarse con el brazo del lado operado mientras mantiene la cabeza bien derecha.



Empiece por el lado de la cabeza más cercano para después continuar avanzando poco a poco y peinarse todo el pelo. Haga este ejercicio con perseverancia, pero sin llegar a fatigarse demasiado.
  • Ejercicio de alzar el brazo por la pared.


Colóquese de pie, bien equilibrada con las piernas ligeramente abiertas y con la frente apoyada en la pared. Levante lentamente el brazo todo lo que pueda hasta un punto de la pared por encima de la cabeza. haga este ejercicio pausadamente y varias veces al día.



  • Ejercicio con la pelota de caucho.
Coja con la mano del lado afectado una pelota de caucho. A ratos haga girar la pelota dentro de la mano. Si este fácil ejercicio se practica con frecuencia permite trabajar los músculos del brazo afectado.



  • Ejercicio de movimiento de hombros.
Levante los brazos en cruz y doble los codos a nivel de los hombros. Empiece por un brazo y gire el hombro dentro de su articulación llevándolo hacia atrás tanto como pueda y haga un movimiento rotatorio cinco veces. Repita el mismo movimiento con el otro brazo, también cinco veces.


Después, con los codos doblados, gire los dos brazos a la vez con el mismo movimiento. Intente que los omóplatos de la espalda casi se toquen colocando los codos hacia atrás. Al principio haga este movimiento cinco veces y después aumente poco a poco el ritmo. Este ejercicio le será útil para vestirse con más facilidad.
  • Ejercicio con un bastón.
Colóquese de pie, bien equilibrada con las piernas ligeramente abiertas y los brazos extendidos hacia delante mientras aguanta un bastón o una caña rígida en las manos.



Sin doblar los codos, levante los brazos y coloque el bastón por encima de su cabeza. Pare cuando los tenga levantados al máximo y doble los brazos mientras baja lentamente el bastón por detrás de la cabeza, manteniéndolo horizontal.

Repita este ejercicio varias veces cada día por la mañaa y por la noche.

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