jueves, 28 de julio de 2011

FISIOLOGÍA DE LA ATRACCIÓN

Cuando alguien se siente poderosamente atraído o encaprichado por otra persona, puede experimentar diferentes síntomas físicos. Algunos de los más comunes son ansiedad, excitabilidad, insomnio, pérdida del apetito, falta de concentración y cambios de humor.

La oxitocina es una hormona liberada por la glándula pituitaria en el cerebro.
Los niveles de oxitocina aumentan cuando una persona se enamora.


La química del cerebro desempeña un papel fundamental en los síntomas físicos y en las emociones del amor. Se cree que el sistema límbico -y especialmente el hipotálamo, una de las partes de este órgano que primero evoluciona- está implicado en el control de las emociones y en la capacidad para amar. Cuando una persona se encapricha de otra, un elemento químico llamado feniletilamina (FEA) inunda el cerebro. Tanto en el caso de hombres como en el de mujeres, este compuesto relacionado con las anfetaminas desata sensaciones de mucha energía, placer, excitación, vértigo y optimismo. La FEA también acelera el metabolismo y reprime el apetito. Los niveles de otro neurotransmisor, la dopamina, aumentan durante los períodos de enamoramiento, con el resultado de un deseo sexual intensificado. Los niveles de oxitocina también aumentan.

El declive del enamoramiento influye de la misma forma en los elementos químicos del cerebro. Por lo general, durante los dos años posteriores al comienzo de la relación, el cerebro libera un grupo de sustancias químicas llamadas endorfinas cuyo objetivo es contrarrestar los niveles elevados de FEA. Calmantes y reductoras de la ansiedad, las endorfinas crean una sensación de relajación y seguridad. Algunas personas reaccionan sintiendo un apetito tan desmesurado por los anteriores niveles de FEA que se convierten en "adictas al amor". Para asegurarse de que el gozo de una subida de FEA se repita constantemente, los adictos al amor tienden a elegir parejas inadecuadas una y otra vez.


El elemento químico que interviene en el enamoramiento (feniletilamina o FEA)
y que inunda el cerebro durante las etapas iniciales de un romance también
se encuentra en el cacao, en el agua de rosas y en los pétalos de estas flores.

Con ayuda de un experto o terapia, el adicto al amor puede entender las causas de su adicción (por lo general, se remonta a la dinámica entre los miembros de la familia durante la infancia) e iniciar de forma progresiva relaciones más sanas.

La FEA se encuentra en ciertas sustancias naturales, como el cacao y el agua de rosas, lo cual puede explicar por qué los bombones son un regalo romántico tradicional en Occidente y las delicias turcas (que se prepararn con agua de rosas) presentan un atractivo similar en el mundo Oriental. La FEA forma parte de los ingredientes de algunas bebidas dietéticas.

EL SISTEMA NERVIOSO

El sistema nervioso simpático es responsable de las reacciones experimentadas por una persona temerosa o que se siente amenazada (la denominada respuesta de "lucha o huye"). El ritmo cardíaco y el de la respiración aumentan, lo que permite a la persona correr con mayor rapidez, ejercitar más la fuerza muscular y, generalmente, afrontar mejor la amenaza, ya sea mediante actos de agresión o escapando.


Durante un beso, el ritmo cardíaco aumenta, se intercambia saliva por la boca
y se producen los primeros signos de actividad sexual en los genitales.

Algo similar ocurre cuando un individuo experimenta una atracción física intensa por otra persona. Los síntomas son similares a los que se asocian con el miedo: sequedad de boca, palpitaciones, manos pegajosas y cosquilleo en el estómago. Las sustancias químicas responsables en gran medida de estas sensaciones son la adrenalina y la noradrenalina. Dichas sustancias se liberan desde las glándulas suprarrenales y el sistema nervioso, y actúan en zonas específicas del cuerpo.


ENAMORARSE PERDIDAMENTE


En algún instante de sus vidas, la mayoría de las personas experimentan sentimientos de tristeza profunda o persistente a consecuencia de relaciones inalcanzables, no correspondidas o finalizadas. Como ocurre con la atracción y el enamoramiento iniciales, probablemente existe una explicación biológica de este estado (por ejemplo, desequilibrios químicos en el cerebro).






En algunos casos, el enamoramiento no correspondido puede ser tan grave que los médicos lo tratan como un trastorno obsesivo. La persona no puede aceptar que sus sentimientos no sean recíprocos o que una relación haya terminado. En tales casos, los médicos recetan un antidepresivo que incrementa los niveles de 5-hidroxitriptamina, una sustancia que se encuentra de forma natural en el cerebro.


FEROMONAS





Para que los síntomas físicos del amor puedan aparecer, uno o ambos individuos debe sentirse atraído por el otro. Tanto la atracción sexual como la emocional implica todo un bombardeo de señales. Éstas son principalmente visuales (el aspecto de la otra persona), auditivas (el sonido de su voz) y táctiles (el contacto con su cuerpo). Además, existen otras formas más sutiles de comunicación que funcionan  a un nivel primitivo: las feromonas, o señales olorosas.


El papel de las feromonas humanas (la palabra proviene del griego fero, que significa "transportar" o "transmitir") en el cortejo ha dado lugar a muchos debates, pero al menos existen evidencias de su aparición en las mujeres. Cuando las mujeres en edad de procrear mantienen un contacto estrecho durante varios meses (por ejemplo, las mujeres soldados o las monjas), el ritmo de sus ciclos menstruales individuales se altera lentamente hasta llegar a coincidir. Esto podría ser debido a las feromonas.


En el pasado, la capacidad de sincronizar los ciclos menstruales hubiese resultado muy ventajosa, sobre todo para las tribus nómadas. Incrementaría la probabilidad de embarazos y nacimientos simultáneos y garantizaría que los niños más pequeños (y también los más vulnerables) se encontrasen en la misma etapa de desarrollo cuando llegase el momento de trasladarse. Dado que las mujeres no pueden alterar de forma consciente sus ciclos menstruales, una explicación plausible del cambio es que se trate de una respuesta a las feromonas. En ese caso, los humanos podrían producir otras señales olorosas, tal vez implicadas en la atracción sexual.


PRODUCCIÓN DE FEROMONAS EN LOS HUMANOS


Los humanos despedimos un olor individual que permite a los perros rastreadores seguir el aroma de una persona sin equivocarse (un caso aparte es el de los gemelos idénticos, que poseen el mismo olor). Este aroma también podría contener feromonas únicas a las que las personas responden inconscientemente.


El aroma de las personas es único; tan sólo los gemelos idénticos comparten el mismo olor.


El olor humano se produce en las glándulas apocrinas. Estas glándulas se distribuyen en abundancia en el feto, pero poco después del nacimiento se pierden en su mayoría, con la excepción de las que se encuentran en las axilas, las zonas genital y anal, y la areola que rodea el pezón. Las glándulas apocrinas no se desarrollan más hasta la pubertad, momento en que comienzan a producir olor.


El aroma secretado es lechoso y viscoso, y debe diluirse antes de dispersarse de manera efectiva, principalmente a través del sudor. El aumento de la sudoración, una reacción común al deseo sexual y emocional, podría haber evolucionado como un modo de transmitir feromonas. Las hormonas sexuales masculinas, la androsterona y el androsterol se encuentran en las glándulas odoríparas de las axilas y podrían actuar como agentes de atracción sexual.


Las feromonas también pueden transmitirse mediante el contacto físico directo. Durante un beso, por ejemplo, puede producirse el intercambio de una secreción oleosa de la boca y los labios denominada sebo, el cual se cree que puede poseer propiedades feromonales.


INTERPRETAR LAS FEROMONAS


Todavía se desconoce cómo influyen las feromonas en el cerebro y hacen que una persona resulte atractiva a los ojos de otra. Incluso si las investigaciones demuestran que realmente influyen, se tratará sólo de una faceta de la atracción, puesto que las señales auditivas, visuales y táctiles desempeñan un papel más importante en el cortejo.


Tal vez se precisa una combinación de todas estas señales para provocar la respuesta fisiológica que denominamos atracción sexual. Cada persona puede responder a una combinación de estímulo que para ella resulte única, lo que explicaría por qué un individuo puede parecer muy atractivo a una persona y a otra no.


FEROMONAS ARTIFICIALES

Las mariposas nocturnas son capaces de detectar señales de feromonas
de una pareja desde kilómetros de distancia.

El papel de las feromonas se ha estudiado con detalle en animales e insectos. Las mariposas nocturnas, por ejemplo, poseen la capacidad de detectar señales de feromonas de una pareja potencial desde varios kilómetros de distancia. Durante cientos de años, las feromonas naturales, extraídas de las glándulas odoríparas de animales, se han añadido a perfumes con el deseo de que actuasen como afrodisíacos. En la actualidad es posible comprar feromonas artificiales puras, que se venden como productos que "imitan las sustancias químicas producidas de forma natural que nos hacen atractivos ante los individuos del sexo opuesto". Pueden añadirse a fragancias comerciales, pero hasta que la investigación establezca el papel de las feromonas naturales, el uso de versiones sintéticas debería considerarse un experimento caro realizado al azar.


LA RESPUESTA DEL CUERPO A LA ATRACCIÓN

La adrenalina es una hormona que nos hace sentir euforia.



Muchas de las sensaciones asociadas con la atracción pueden atribuirse a una red de nervios que conforman la ram simpática del sistema nervioso autónomo. Esta red de nervios está unida al cerebro y a glándulas que liberan hormonas en todo el cuerpo, y también está implicada en algunos estados emocionales intensos. Los mensajes sobre atracción física que pasan por el sistema nervioso provocan la producción de adrenalina en las glándulas suprarrenales; esto incrementa el ritmo cardíaco y de la respiración, así como la presión sanguínea.






EL SISTEMA NERVIOSO AUTÓNOMO SIMPÁTICO


Este sistema prepara al cuerpo para el estrés o la excitación. Una cadena de ganglios a lo largo de la columna vertebral envía mensajes a los órganos.



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