domingo, 31 de julio de 2011

LA HOMOSEXUALIDAD

La homosexualidad es la atracción sexual entre personas del mismo sexo. La palabra deriva del griego homos "el mismo" y del latín sexualis "sexual". Las palabras "gay" y "lesbiana" son las más empleadas en la actualidad.

Los objetos antiguos en los que se describen escenas de homosexualidad
sugieren que tal vez esta tendencia fue ampliamente aceptada en algunas culturas.


La atracción por personas del mismo sexo forma parte del desarrollo sexual normal de la mayoría de chicos y chicas antes y durante la pubertad. Cuando alcanzan la madurez, la mayoría de los individuos han desarrollado una idea clara de su orientación sexual, en su mayor parte heterosexual, y en gran medida las ideas no están claras ni en la madurez. En ocasiones, la actividad homosexual se produce en situaciones en las que individuos heterosexuales se ven privados del contacto regular con miembros del sexo opuesto (el caso más común es el de los presos con condenas largas). Este comportamiento también se produce, aunque por lo general con menos frecuencia, en instituciones como colegios para chicos o para chicas y en las fuerzas armadas, donde los grupos de un mismo sexo se encuentran en contacto durante largos períodos.

LA COMUNIDAD GAY


San Francisco es una ciudad famosa por su comunidad gay y por su actitud
liberal hacia la homosexualidad.


Como resultado de las restricciones legales y el rechazo social que todavía existe hacia las muestras de amor entre miembros del mismo sexo realizadas en público, muchos homosexuales han formado su propia red social, de la que los heterosexuales están excluidos casi por completo. La información sobre la comunidad gay se transmite de boca en boca, a través de la prensa gay y de internet.

La mayor parte de las ciudades cuentan con lugares donde los hombres y las mujeres homosexuales se reúnen, ya sea por el mero contacto social o con la intención de establecer potenciales relaciones sexuales. Existen bares, clubes, parques, playas, restaurantes, baños públicos y gimnasios que sirven como puntos de reunión.

Muchos homosexuales admiten sin reparos su orientación sexual y el papel que desempeñan en la comunidad gay. En ocasiones también expresan su desprecio hacia el mundo heterosexual. No todos los gays son tan sinceros: algunas personas, sobre todo las que están sometidas al juicio del público, se presentan como heterosexuales (algunas están casadas y tienen hijos) y mantienen relaciones homosexuales en secreto. Por lo general, sus reticencias se deben al miedo al rechazo social, a la pérdida del trabajo o a la violencia.

En los últimos años, los gays y lesbianas, así como las personas que los apoyan, han realizado un esfuerzo conjunto para animar a la sociedad a desarrollar una actitud más tolerante hacia la homosexualidad. Han trabajado para eliminar las leyes discriminatorias contra gays, así como aquellas que criminalizan las actividades homosexuales entre adultos.

Como parte de este proceso, las asociaciones de gays y lesbianas animan a los homosexuales a reconocer públicamente su orientación sexual. En este proceso, algunos de los militantes más activos han hecho pública la homosexualidad de celebridades y personas públicas que fingían ser heterosexuales. Muchos homosexuales creen que esta controversia sólo intensifica el clima social de miedo y hostilidad a los que los gays y las lesbianas han tenido que enfrentarse tradicionalmente. Los grupos más moderados consideran que cada individuo debe tomar su propia decisión acerca de vivir abiertamente o no como homosexual.

¿QUÉ HACE QUE UNA PERSONA SEA HOMOSEXUAL?

La sociedad ha adoptado la perspectiva según la cual la homosexualidad es un trastorno psicológico y, por lo tanto, los homosexuales no pueden llevar una vida tan satisfactoria como los heterosexuales. Como resultado, se han realizado intentos por cambiar o modificar el comportamiento homosexual mediante diversas técnicas psicológicas. Entre éstas se encuentran el psicoanálisis, la terapia de aversión, la insensibilización y la terapia de grupo. A finales de la década de 1970, los sexólogos Masters y Johnson escribieron que aunque ya no pensaban que la homosexualidad fuese una enfermedad, podían "curarla" en cuestión de semanas. Los intentos por cambiar la orientación sexual de las personas homosexuales siguiendo este método han fallado de modo estrepitoso y han recibido toda clase de críticas desde el punto de vista ético.


El papel de la mosca de la fruta: los experimentos con esta especie
han dado como resultado importantes descubrimientos genéticos,
entre los que se incluye el aislamiento de un gen que podría influir
en la sexualidad.


No fue hasta 1974 cuando la homosexualidad desapareció de la lista de alteraciones psiquiátricas de la American Psychiatric Association, mientras que la Organización Mundial de la Salud lo hizo en una fecha tan reciente como finales de la década de los ochenta. No obstante, esta percepción de la homosexualidad como una enfermedad, una disminución o una anormalidad ha impulsado a médicos, biólogos, psicólogos y psiquiatras a investigar las causas orgánicas o psicológicas subyacentes o a encontrar una explicación a la homosexualidad.

DIFERENCIAS EN EL CEREBRO

En 1994, el doctor Simon LeVay (el científico estadounidense que fundó el Institute of Gay and Lesbian Education) publicó una investigación que afirmaba demostrar la posible existencia de una base biológica para la homosexualidad. LeVay estudió un grupo de células conocido como INAH3, que se encuentran cerca de la parte anterior del hipotálamo, en el cerebro. Se sabe que este grupo de células es dos veces más grande en los hombres que en las mujeres, pero LeVay demostró que también podía existir una diferencia de tamaño del INAH3 entre hombres heterosexuales y homosexuales.

LeVay estudió los cerebros de 19 hombres gays que habían muerto de SIDA y de 16 hombres heterosexuales, seis de los cuales habían muerto por la misma enfermedad. Descubrió que el grupo INAH3 era entre dos y tres veces más grande en los heterosexuales que en los homosexuales, con independencia de la causa de la muerte. Un análisis estadístico de los resultados obtenidos por LeVay sugiere que la probabilidad de que éstos fuesen casuales es de una entre mil.


EL GEN HOMOSEXUAL

Dean H. Hamer

Las investigaciones de Dean H. Hamer sobre la causa genética de la homosexualidad descubrieron que una pequeña zona situada en el extremo del cromosoma X, heredado de la madre, y conocida como Xq28 se hallaba presente en 33 parejas de hermanos homosexuales de un total de 40. Una muestra aleatoria de otras 314 parejas de hermanos, con un porcentaje aproximado del 2% que asumía su homosexualidad, no demostró la misma relación. Esto sugiere que la región cromosómica Xq28 contiene un gen que influye en la orientación sexual masculina.


Dean H. Hamer, uno de los investigadores pioneros de las raíces biológicas de la homosexualidad, Dean H. Hamer también ha estudiado el papel de los genes en condiciones médicas complejas, incluyendo la progresión de la infección del VIH y el sarcoma de Kaposi.

HEREDAR LA SEXUALIDAD

Otros estudios que parecen apoyar el trabajo de Dean H. Hamer y LeVay en cuanto a los factores fisiológicos y genéticos que podrían influir en la orientación sexual han examinado los árboles genealógicos de gays y lesbianas. Los resultados combinados de dichos estudios demuestran que el 50% de las mujeres gemelas idénticas compartían la orientación sexual de sus hermanas; entre los gemelos, la cifra ascendía al 57%. Entre hermanos, el porcentaje de gays que habían tenido un hermano o una hermana homosexual era del 16%. El hecho de que los gemelos idénticos, es decir, con el mismo código genético compartan la misma orientación sexual con mayor frecuencia que los hermanos no idénticos añade consistencia a estos argumentos. Resulta importante recordar, no obstante, que si la orientación sexual estuviese determinada únicamente por los genes de una persona, los gemelos idénticos siempre compartirían la misma sexualidad, algo que no es cierto, según se ha demostrado.

¿LAS HORMONAS PUEDEN SER LA CAUSA DE LA HOMOSEXUALIDAD?

Desde el descubrimiento de las hormonas y de su influencia en las características sexuales humanas, los investigadores ha explorado la posibilidad de una base hormonal para la homosexualidad. La primera teoría propuesta por los expertos fue que el nivel de hormonas masculinas y femeninas en la edad adulta determinaba la sexualidad, idea que fue rechazada.

Teorías más recientes sugieren que la exposición fetal a las hormonas puede ser importante. La exposición a niveles elevados de andrógenos (hormonas masculinas) antes del nacimiento puede conducir a la heterosexualidad en los hombres y a la homosexualidad en las mujeres. Por el contrario, los niveles fetales bajos de andrógenos podrían provocar homosexualidad en los hombres y heterosexualidad en las mujeres. Los investigadores en este campo han obtenido la mayor parte de sus conclusiones a partir de la observación del comportamiento de apareamiento de ratas de laboratorio expuestas a diferentes niveles de hormonas sexuales antes del nacimiento.

Algunos estudios parecen indicar que el nivel de hormonas presentes en los homosexuales difiere de los que se encuentran en los heterosexuales. Sin embargo, mientras que todos sabemos que algunas características sexuales físicas, como el vello corporal y la distribución de las grasas, pueden alterarse mediante la inyección de hormonas, existen pocas evidencias de que la orientación sexual también pueda cambiarse de este modo.

Aunque existen amplios sectores de la comunidad científica que consideran irresistibles los argumentos sobre una base biológica de la homosexualidad, apenas se da consenso sobre los factores que causan un comportamiento homosexual.

¿POR QUÉ INVESTIGAR LA HOMOSEXUALIDAD?

Las opiniones de la comunidad lesbiana y gay sobre los beneficios de demostrar una base biológica de la orientación sexual se encuentran muy divididas. Los primeros activistas gays de EEUU. y el Reino Unido se preguntaron por qué habría que explorar las causas de la orientación sexual de lesbianas y gays de un modo que nunca se haría en el caso de los heterosexuales. Afirmaban que si existe un gen de la homosexualidad, comparable al de la fibrosis quística (po poner un ejemplo), en teoría se podría entonces erradicar ese gen gay del mismo modo que los científicos creen que pueden eliminar los genes que causan la enfermedad.

Otro argumento contra la investigación de las causas biológicas es que los padres que descubriesen que sus hijos no natos eran portadores de un gen que los predisponía a ser homosexuales, podrían utilizar esa información como justificación de un aborto.

El argumento contrario sugiere que si la orientación sexual es innata, como el color de la piel y otras características físicas, las lesbianas y los gays merecen un tratamiento igual ante la ley. Además, este argumento socava el concepto de que la homosexualidad es una cuestión de elección individual y que, por tanto, puede tratarse.


EL CEREBRO GAY

INAH3 podría existir relación entre el tamaño de este grupo
de células y la orientación sexual.



La investigación de Simon LeVay sobre la anatomía del cerebro ha revelado que podría existir una diferencia entre los cerebros de los hombres heterosexuales y de los homosexuales. Una zona conocida como INAH3, cercana a la parte anterior del hipotálamo, podría ser significativamente más pequeña en los homosexuales.


El hipotálamo es una pequeña estructura
del cerebro que se encuentra
situada detrás de los ojos.


TEORÍAS PSICOSOCIALES

Durante la primera parte del siglo XX, la orientación sexual se consideraba bien definida: una persona era heterosexual o bien homosexual. Sigmund Freud (1856-1939), el fundador del psicoanálisis, teorizó la homosexualidad como "una variación de la función sexual producida por una cierta detención del desarrollo sexual".

Freud consideraba que la naturaleza humana era fundamentalmente bisexual y que a pesar de que la mayoría de las personas muestran un comportamiento heterosexual, reprimen los deseos homosexuales que existen en su subconsciente. De forma similar, los "gérmenes de la heterosexualidad" se encuentran presentes en toda persona homosexual. Freud propuso la teoría de que la orientación sexual se desarrolla como resultado de las experiencias vitales de un individuo, de manera que la familia y los factores sociales determinan en última instancia que la "homosexualidad latente" se haga evidente o permanezca oculta.

Otra teoría de la homosexualidad se concentra en los tipos de relación con los padres. La teoría "madre dominante / padre ausente sugiere que los chicos se convertirán en homosexuales si su relación con su madre es excesivamente estrecha, si crecen sin un padre o si éste no proporciona un modelo heterosexual claramente definido. El controvertido psiquiatra alemán Richard von Krafft-Ebing afirmó que los chicos que prefieren los "juegos de niñas" o vestirse con ropa de estilo femenino se desarrollarán como individuos homosexuales. En la actualidad, esta idea se ha descartado por completo.

Estas y otras teorías asumen que ciertas características y comportamientos sociales son específicos de una orientación sexual, y que los niños deben aprender a seguirlos como normas. Estas teorías también dependen de los estereotipos del gay afeminado y de la lesbiana masculina o "marimacho", ignorando la amplia gama de características e identidades que se encuentran dentro de la comunidad de gays y lesbianas.

LESBIANISMO




Derivada del nombre de la isla griega de Lesbos, legendaria en el mundo antiguo por su actitud impertérrita ante la homosexualidad femenina, la palabra "lesbianismo" hace referencia a las relaciones sexuales entre mujeres. Esta actividad supone uno de los mayores tabúes de la sociedad, mucho más que la homosexualidad masculina, aunque en años recientes han cambiado las actitudes sociales hacia el lesbianismo. La llamada "lesbiana de pintalabios" (una mujer joven, vestida a la moda y bien arreglada) ha sustituido a la profesora de gimnasia de aspecto masculino como imagen de la homosexualidad femenina en la imagen popular.

El feminismo tal vez haya permitido a más mujeres explorar sus opciones sexuales; irónicamente, sin embargo, ha sido en la era del posfeminismo cuando un elevado número de mujeres jóvenes se han declarado lesbianas. Un examen de los medios de comunicación durante la década de los noventa conduce a la conclusión de que hoy existen más lesbianas que nunca. Algunas actrices y cantantes han declarado públicamente su condición de lesbianas, y las revistas del corazón se han dado cuenta de que el lesbianismo también vende.

Sin embargo, resulta imposible obtener una cifra exacta del porcentaje de mujeres que se identifican como lesbianas. Como ocurre con la homosexualidad masculina, la actividad sexual y la identidad sexual no siempre son la misma cosa, y no todas las mujeres que practican sexo con mujeres son exclusivamente homosexuales.

TEORÍAS SOBRE EL LESBIANISMO

En comparación con el desarrollo creciente de las investigaciones sobre la homosexualidad masculina, las causas potenciales del lesbianismo apenas despiertan el interés de los científicos. Algunas mujeres nunca prestan atención a los hombres como compañeros sexuales, mientras que otras experimentan con el sexo heteosexual antes de decantarse por un modelo de relaciones lésbicas. Las expectativas sociales pueden hacer difícil  que las mujeres se resistan al matrimonio y a la maternidad, y algunas mujeres con inclinaciones lésbicas no comienzan a establecer relaciones sexuales con otras mujeres hasta cumplidos los treinta, los cuarenta o incluso más tarde.

En la década de los setenta, un compromiso político sobre lesbianismo condujo a algunas mujeres a establecer relaciones sexuales con otras mujeres. en lugar de estar motivadas por la preferencia sexual, estas relaciones pudieron representar la prolongación de un rechazo feminista hacia los hombres y los valores patriarcales.

Una teoría psicológica sobre el lesbianismo afirma que las experiencias traumáticas con hombres, como una violación o un abuso sexual, pueden provocar una "conversión al lesbianismo" como medio de evitarlos. La mayoría de las lesbianas responderían, sin embargo, que los hombres resultan irrelevantes en su elección de pareja sexual: no los odian; simplemente prefieren a las mujeres.

¿CUÁNTAS PERSONAS SON HOMOSEXUALES?


Carnavales, desfiles, festivales y otras manifestaciones diversas
forman parte del calendario gay en muchos países occidentales.
Algunos de estos acontecimientos están muy politizados.


No existe consenso sobre el número de adultos que han tenido algún tipo de experimento homosexual. Los estudios de Alfred Kinsey (Sexual behaviour in the Human Male and Female), realizados en EEUU durante las décadas de los años cuarenta y cincuenta, revolucionaron las actitudes hacia la orientación sexual al sugerir una escala de 7 puntos comenzando desde 0 (completamente heterosexual) hasta 6 (completamente homosexual), con el 3 -el punto medio- que representa la bisexualidad (relaciones sexuales con ambos sexos). Según Kinsey, el 75% de los hombres y el 85% de mujeres son completamente heterosexuales; el 2% de hombres y el 1% de mujeres son completamente homosexuales; por último, el 23% de hombres y el 14% de mujeres han experimentado con una combinación de relaciones heterosexuales y homosexuales.






En su estudio Evidence for a Biological Influence in Male Homosexuality, Simon LeVay y Dean H. Hamer afirman que la estimación actual de homosexuales abarca entre un 1% y un 5% de la población. Destacan, no obstante, que estas cifras sólo representan a aquellos que se sienten atraídos exclusivamente por miembros de su propio sexo.


Todas estas cifras pueden manipularse según el propósito de aquellos que las citan, pues lo cierto es que el número de adultos que han tenido alguna experiencia homosexual es mayor que el número de adultos que se identificarían a sí mismos como gays, lesbianas o incluso bisexuales.


Muchas parejas estables de homosexuales desean mostrar formalmente
su compromiso, aunque en muchos países los matrimonios entre personas
del mismo sexo todavía no están reconocidos por la ley.




Mientras que no todos los países aceptan abiertamente la homosexualidad, muchos reconocen su existencia. Por ejemplo, algunas tribus de la África rural reconocen  "maridos" hembras (mujeres que proporcionan a otras mujeres el apoyo económico tradicionalmente asociado a los hombres). En las sociedades intolerantes con la homosexualidad, algunas personas tienen relaciones con compañeros del mismo sexo al tiempo que se someten a las expectativas culturales, se casas y tienen hijos. 


Algunos bisexuales dicen que sufren una doble discriminación: por parte de la sociedad heterosexual por tener relaciones gays, y por parte de la comunidad gay y lesbiana por no comprometerse, ser indecisos o cobardes. Muchos bisexuales, sin embargo, afirman que su orientación sexual se debe simplemente a la necesidad de añadir variedad a sus relaciones sexuales. 


LA HOMOSEXUALIDAD EN OTRAS CULTURAS


En las sociedades no occidentales, sobre todo en las islámicas, los hombres pueden practicar el sexo con otros hombres sin que por ello se consideren gays. El sexo homosexual constituye, simplemente, un pasatiempo placentero que no perjudica la sexualidad de un individuo (de hecho, podría tener más relación con la inaccesibilidad de las mujeres). Como resultado, la prostitución masculina se encuentra mucho más extendida en países como Pakistán y Bangladesh que en el mundo desarrollado.


HOMOSEXUALIDAD EN PAKISTÁN




Los cines pornográficos son lugares habituales de reunión de hombres. Muy probablemente, estos hombres no se definirían a sí mismos como gays.

¿PODEMOS HABLAR?




Conversar sobre sexualidad es imprescindible. Para los padres, aceptar que un hijo o una hija es homosexual puede parecer algo imposible. Como resultado, un chico gay puede decidir no contárselo a sus padres por temor a una reacción negativa o al rechazo. Muchas personas creen que la homosexualidad es un problema psicológico, posiblemente creado por un fallo en sus relaciones familiares. Tal vez se sientan culpables, tengan una moral estricta o ciertas creencias religiosas, o simplemente teman que su hijo tenga que enfrentarse a los prejuicios de la sociedad. También pueden resentirse por el hecho de que su hijo no les dará nietos. Los chicos y chicas homosexuales tal vez tengan que "educar" a sus padres, pero los intentos de comunicarse puden dar sus frutos.


TRAVESTISMO


Un travestido es aquel que obtiene placer erótico llevando ropas asociadas con el sexo opuesto. Dado que resulta más aceptable socialmente que las mujeres adopten un estilo de vestir masculino, el término suele aplicarse de forma exclusiva a los hombres. Muchos travestidos son heterosexuales que disfrutan de las relaciones sexuales convencionales con mujeres. En ocasiones se trata de hombres casados cuyas esposas colaboran en su travestismo.






Para algunas personas, el travestismo representa más que una obsesión sexual. Para los transexuales, vivir y vestirse como un miembro del sexo opuesto constituye una parte fundamental de su identidad sexual y puede preceder a una operación de cambio de sexo.


Entre los gays existe una forma de travestismo conocida como vestirse de drag queen, que no tiene por qué estar relacionado con el travestismo tradicional o el transexualismo. Ha sido una forma popular de diversión durante siglos. Sobre todo en el Reino Unido, el personaje de la "dama" de pantomima, interpretada por un hombre (no necesariamente homosexual) vestido con ropas de mujer y maquillado de forma exagerada, constituye una parte del ocio familiar tradicional.


TRANSEXUALES




Algunas personas crecen con una abrumadora sensación de encontrarse atrapadas en un cuerpo del sexo equivocado y sienten que sólo podrán llevar una vida satisfactoria si "cambian de sexo". El modo más radical de conseguirlo consiste en someterse a una operación y, para que el paciente pueda afrontarla, debe convencer al personal médico de que su insatisfacción personal con el sexo con el que han nacido es auténtica. Al paciente se le pide que se vista, viva y trabaje, asumiendo el papel del nuevo sexo durante un período de dos años.


Para los transexuales mujer-hombre, la operación de cambio de sexo puede incluir la eliminación de los senos y de los órganos reproductores femeninos. En algunos casos, además, se crea un pene con la piel de la vagina y el clítoris y con músculo y piel del antebrazo. Las personas que han pasado por este tipo de cirugía deben tomar hormonas masculinas durante el resto de su vida con el fin de mantener la masa muscular, el vello facial y corporal y la voz más profunda.


En el caso de los transexuales hombre-mujer, la cirugía puede incluir la castración, la construcción de una vagina con tejido del pene, y la implantación de pechos. Las hormonas femeninas inhiben el crecimiento de vello facial y corporal, y hacen que la voz se agudice y resulte más femenina.


Una vez realizada la operación de cambio de sexo, el individuo recibe documentos que le otorgan una nueva identidad y un nuevo nombre elegido por él.


NOTA IMPORTANTE:algunos datos de este documento pueden estar desfasados, pues fueron publicados en 2000, y evidentemente hace 11 años la situación no es la misma que en la actualidad. Actualmente el papel de las asociaciones defensoras de los derechos de gays y lesbianas ha avanzado mucho en las sociedades occidentales, pero también tenemos que indicar que ha retrocedido en sociedades en que la homofobia llega a penalizar, encarcelar y ejecutar a personas con tendencias homosexuales.

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