viernes, 1 de julio de 2011

LUMBALGIA

Una de las lesiones más frecuentes entre deportistas y trabajadores es la lumbalgia. El calentamiento es la clave, pero también hay que mantener una buena musculatura abdominal y combinarlo con otros ejercicios.

La lumbalgia o lumbago es un término para el dolor de espalda baja, en la zona lumbar, causado por un síndrome músculo-esquelético, es decir, trastornos relacionados con las vértebras lumbares y las estructuras de los tejidos blandos como músculos, ligamentos, nervios y discos intervertebrales. En caso de afectar a un nervio, podría producir dolor irradiado en las piernas, teniendo en este caso peor pronóstico.



Son muchos los factores que pueden provocar una lumbalgia por la práctica de ejercicio, por la monotonía laboral, de los que se destacarían:
  • Sobrecarga muscular.
  • Movimiento forzado de extensión.
  • Movimiento de flexión al inclinarse para coger algo.
  • Compensaciones en los movimientos normales debidos a dolores o tensiones en otras regiones del cuerpo.
  • Mala técnica (desde una mala práctica del ejercicio hasta las posturas en el trabajo que se mantienen en el tiempo).



En un principio, la práctica de ejercicio o cualquier trabajo de forma regular es una buena manera de intentar tener un buen estado de salud, pero conlleva el riesgo de sufrir una lesión. Una lesión frecuente, que genera bajas en un alto índice de la población, es la lumbalgia, con mayor incidencia en los deportistas llamados de fin de semana, que practican deporte 6 o menos veces al mes y también en los deportistas que comienzan a aumentar su frecuencia de entrenamiento o ejercicios, así como los trabajadores que adoptan posturas no adecuadas en la realización de sus funciones o trabajadores que realizan posturas no convenientes en su quehacer diario.



Desde el punto de vista de la fisioterapia, la mejor forma de prevenir la lumbalgia en el deporte seria con una práctica deportiva frecuente, consiguiendo mayor adaptación del organismo y más fuerza muscular, en el trabajo sería la utilización de una higiene laboral a nivel postural en la realización de las tareas diarias y rutinarias. Conviene practicar algún deporte complementario al entrenamiento del deporte elegido o del trabajo realizado, así como cambios durante la jornada laboral para realizar estiramientos y relajación muscular, sobretodo si se utilizan ambos brazos (natación, musculación suave) o se realicen estiramientos (pilates, yoga). Además, hay que realizar siempre un buen calentamiento antes de cualquier ejercicio físico y estiramientos suaves al finalizar y mantener una musculatura fuerte en la región abdominal y una aceptable elasticidad general, algo esencial para mantener la zona lumbar en buen estado. Y nunca hay que olvidar llevar una alimentación equilibrada, que nos aporta los nutrientes necesarios para que nuestros músculos trabajen de forma óptima y las articulaciones soporten las exigencias de un partido.

Cuando por desgracia, los factores preventivos no han funcionado y sufrimos una lumbalgia por haber practicado ejercicios o por la vida laboral, lo mejor es ponerse en manos de un profesional. El médico, será quién realice el tratamiento farmacológico, normalmente Aines o relajantes musculares y las pruebas complementarias como radiografías, ecografías, resonancias magnéticas...

El fisioterapeuta realizará un tratamiento dirigido a recuperar el equilibrio del sistema musculoesquelético, para lo que pueden utilizar distintas técnicas como la electroterapia (calor, corrientes, magnetoterapia,...), ejercicio, osteopatía, reeducación postural global, masaje, estiramientos,...



Es importante un buen diagnóstico sobre todo si hay recidivas o la lesión tiende a volverse crónica, descartando infección, cáncer, osteoporosis o lesiones que requieran cirugía.

Hay que asegurarse de que acude a un médico o fisioterapeuta titulados, que tenga el título en la consulta en lugar visible y que esté colegiado, para que tenga las mayores garantías tanto de la seguridad como de éxito en el tratamiento. Siempre se puede consultar en el colegio profesional de cada comunidad autónoma.

Autor: Víctor Sánchez Craus, fisioterapeuta colegiado.

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