martes, 30 de agosto de 2011

EL SEXO EN EL HOMBRE Y LA MUJER

Existen diferencias significativas entre el comportamiento y la respuesta sexuales de hombres y mujeres. Entre otras cosas, los hombres y las mujeres necesitan diferentes niveles de estimulación para alcanzar el orgasmo y otorgan significados distintos al sexo.

Muchas diferencias entre el comportamiento sexual masculino y el femenino se deben a influencias sociales y culturales. Por ejemplo, la sociedad siempre ha retratado al hombre típico como un ser que piensa constantemente en el sexo, que se excita con gran facilidad y que necesita practicarlo de forma regular. Las mujeres, por otro lado, se caracterizan como seres sexualmente más pasivos y que necesitan satisfacción sexual con menos frecuencia. Este tipo de estereotipos puede ejercer un impacto directo en lo que piensan y lo que sienten los hombres y las mujeres individuales sobre su propia sexualidad.

¿Los hombres necesitan más sexo que las mujeres?




Existe el concepto erróneo de que los hombres necesitan mucho más sexo que las mujeres. en realidad, ambos pueden sobrevivir sin actividad sexual, y muchas mujeres perciben su "necesidad" o deseo de sexo con la misma o incluso con mayor intensidad que su compañero. Cuando un hombre y una mujer alcanzan un alto nivel de excitación, ambos sexos pueden experimentar frustración sexual o incomodidad si no consiguen llegar al orgasmo.

El concepto erróneo de que los hombres necesitan más sexo que las mujeres puede basarse en el hecho de que los hombres eyaculan y las mujeres no. Un hombre no necesita eyacular durante el acto sexual o la masturbación; su esperma puede ser reabsorbido o liberado durante emisiones nocturnas.

SEXUALIDAD FEMENINA

Alfred Kinsey destacó las implicaciones prácticas de las creencias culturales sobre el sexo al afirmar que la mayoría de las mujeres casadas sometidas a estudio nunca habían experimentado un orgasmo. Además, un número significativo de ellas no sabía que una mujer pudiese experimentar el mismo grado de satisfacción sexual que su marido. Esto significa que muchas mujeres obtenían poco o ningún placer del sexo y que incluso intentaban  encontrar modos de evitarlo. Esto condujo a la ya clásica respuesta eufemística "me duele la cabeza" por parte de las mujeres ante las propuestas sexuales de sus maridos.

Las suposiciones sobre el orgasmo y la sexualidad femenina suelen estar basadas en condicionantes sociales más que en el conocimiento de las diferencias fisiológicas entre los dos sexos. En el pasado, a muchas mujeres se les educaba en la creencia de que disfrutar del sexo era inmoral. Nadie consideraba adecuado dar explicaciones sobre sexo a las mujeres, de modo que muchas se casaban en un estado de total ignorancia sobre el particular. Aunque la sociedad no presentaba tales escrúpulos a la hora de informar a los hombres, los maridos eran tan ignorantes como sus mujeres en relación a esta cuestión. Como resultado, muchas mujeres no tomaban parte activa en las relaciones sexuales y nunca descubrieron el mejor modo de estimulación sexual para su propia satisfacción.

En la actualidad, la visión de la sociedad acerca de la sexualidad femenina y el papel de la mujer en las relaciones sexuales ha cambiado, y se reconoce que una mujer posee un instinto sexual natural que puede equipararse o incluso superar al de su compañero. Ahora que ya se considera normal (y deseable) que una mujer desempeñe un papel activo en el sexo, las diferencias entre los comportamientos sexuales son cada vez más débiles.

¿Las mujeres no necesitan masturbarse? 



Es verdadero. Ni hombres ni mujeres necesitan masturbarse por razones de salud, pero la masturbación es un modo de liberar la tensión sexual y de aprender a conocer su propio cuerpo y las respuestas sexuales. Hasta hace poco se aceptaba que los hombres se masturbasen, pero no que lo hiciesen las mujeres. En la actualidad, la masturbación se considera aceptable en ambos sexos.




ALCANZAR EL ORGASMO




Los factores culturales pueden influir directamente en las experiencias sexuales femeninas, pero también existen diferencias fisiológicas entre los dos sexos. Por ejemplo, en el caso del hombre, existe un período de tiempo tras el orgasmo durante el cual es incapaz de lograr una erección o de eyacular. Para la mayoría de las mujeres, el período equivalente es muy breve o no existe, lo que les otorga el potencial necesario para conseguir varios orgasmos en muy poco tiempo, fenómeno que se conoce como orgasmos múltiples o secuenciales. Aunque las mujeres parecen capaces de disfrutar de más orgasmos que los hombres, los factores emocionales, las distracciones y la ansiedad influyen en su respuesta.

Ambos sexos pueden sentirse excitados ante la presencia de alguien atractivo, pero los hombres se excitan con mayor facilidad con objetos o situaciones que asocian al sexo.




Los hombres y las mujeres alcanzan su momento álgido desde el punto de vista sexual a diferentes edades. Muchos adolescentes afirman haber tenido cinco orgasmos en una semana; a los cuarenta se reducen a dos o tres. Las experiencias femeninas demuestran una mayor estabilidad a lo largo del tiempo. En un estudio realizado por Kinsey (1979), mujeres de edades comprendidas entre veinte y sesenta años que afirmaban masturbarse confesaron que alcanzaban un orgasmo una o dos veces por semana.

Las variaciones y los extremos en la actividad y las respuestas sexuales existen en hombres y mujeres, por lo que una persona puede sentirse excitada y alcanzar un orgasmo mediante el acto sexual o la masturbación varias veces al día, mientras que otra puede permanecer sexualmente inactiva durante prolongados períodos de tiempo.

IMPORTANCIA DE LAS RELACIONES




Aunque está claro que cada uno responde de forma distinta a la experiencia del sexo en una relación, parecen existir ciertas diferencias muy específicas entre hombres y mujeres en las actitudes hacia la necesidad de un vínculo emocional. En particular, muchas mujeres consideran de mayor importancia que el acto sexual forme parte de una relación permanente y seria que sus compañeros del sexo opuesto.

En the Hite Report on Love, Passion & Emotional Violence (1991) de Shere Hite, la gran mayoría de las mujeres encuestadas (el 83%) afirmaron que preferían el sexo en el contexto de una implicación emocional (en otras palabras "sexo con compromiso") a un encuentro sexual puramente casual.

Aunque la mayoría de mujeres estudiadas afirmaron haber practicado el sexo en una primera cita (76%), muchas confesaron que habrían preferido esperar hasta que la relación hubiese alcanzado una mayor estabilidad, con independencia de la excitación física. Muchos hombres, sin embargo consideran el acto sexual como una experiencia altamente satisfactoria en sí misma, y por lo general tienen mayor facilidad para separar el aspecto puramente físico del acto sexual de cualquier sentimiento emocional.

Esta diferencia entre ambos sexos suele reflejarse en los encuentros sexuales que tienen lugar fuera de una relación estable. Los hombres son más dados que las mujeres a tener relaciones sexuales esporádicas, y más hombres que mujeres afirman que tales encuentros tienen como único fin el sexo como resultado de una atracción puramente física, sin ningún significado emocional.

Las mujeres que mantienen relaciones breves, por otro lado, afirman que se sienten atraídas por un hombre por razones emocionales y que el sexo es un factor secundario. Una mujer puede sentirse atraída por un hombre si éste muestra una actitud más considerada o atenta que su compañero o si comparte muchas de sus ideas e intereses. Con frecuencia, tales encuentros constituyen una indicación de que una mujer es infeliz con su compañero actual y de que desea dar por finalizada la relación, mientras que los hombres que tienen aventuras suelen volver con su pareja.

Según le informe de Shere Hite, a la mayoría de las mujeres, cuando buscan un compañero, les mueve principalmente el deseo de formar un vínculo permanente. El 84% de las mujeres que aparecen en su estudio afirmaron su creencia de que mantener una relación amorosa es una de las principales prioridades en la vida, pero no pensaban que los hombres compartiesen esa prioridad. De hecho, el 85% de las adolescentes y veinteañeras respondieron que pensaban que los hombres "ven el sexo como un deporte" y que "intentan conseguir una chica sólo para aumentar su marcador".

SEXO PREMATRIMONIAL




Una persona que cuenta en su haber con un número de parejas sexuales mayor de lo que se considera la media se califica de promiscua. Esa media varía según las culturas, e incluso entre personas de ambientes similares se considera en gran medida una cuestión de percepción individual. Las culturas que consideran la virginidad como un signo importante de moralidad personal desaprueban el sexo prematrimonial para ambos géneros, pero especialmente para las mujeres jóvenes. En el mundo occidental, sin embargo, la actividad sexual prematrimonial se encuentra cada vez más extendida y menos estigmatizada.


En un estudio realizado en el Reino Unido en 1994 (Sexual Behaviour in Britain), los hombres declaraban haber tenido un mayor número de parejas que las mujeres. En el grupo de edad de 16 a 24 años (por lo general, el más activo sexualmente), el 11,2% de los hombres y el 2,5% de las mujeres hablaron de 10 o más parejas en los cinco años previos. El número máximo de parejas durante el año previo en este grupo de edad fue de 200 en el caso de los hombres y de 25 en el de las mujeres.


Las últimas cifras en EEUU tienden a reafirmar estos datos. Entre las personas que en la actualidad pertenecen al grupo situado ente los 16 y los 24 años, el 73% de los hombres y el 56% de las mujeres tuvieron su primera relación antes de los 18 años. Podemos comparar estas cifras con el 55% de los hombres y el 35% de las mujeres de principios de la década de los setenta. Entre los jóvenes sexualmente activos de 15 a 17 años, el 55% han tenido dos o más parejas y el 13% al menos seis.


Los hombres, y especialmente las mujeres, se inician en el sexo a una edad cada vez más temprana. Esto puede dar como resultado un mayor número de parejas sexuales a lo largo de la vida que las que tuvieron las generaciones pasadas.


EL LENGUAJE DEL SEXO


La palabra ninfomanía apareció en el siglo XVIII, y combina "ninfa" (doncella hermosa en la mitología griega) con "manía", término utilizado para describir una anormalidad mental o una obsesión. En el pasado, la palabra se empleaba para describir a toda mujer con apetito sexual, ya que estaba mal visto que una mujer disfrutase del sexo. La presión sobre las mujeres para atenerse a las expectativas de la sociedad fueron tan fuertes que lo que hoy se consideraría una expresión sexual normal se consideraba entonces una enfermedad. En la actualidad, el término "ninfomanía" ha quedado muy obsoleto, excepto en los casos de obsesión sexual derivados, por lo general, de una enfermedad mental.


IMAGEN CORPORAL Y SEXO




Existe una clara diferencia en el modo en que la imagen corporal influye en la percepción de su sexualidad  en hombres y mujeres. Las mujeres con sobrepeso o que se perciben a sí mismas como físicamente imperfectas pueden autoetiquetarse como no deseables desde un punto de vista sexual. Por el contrario, se cree que algunas mujeres comen en exceso para engordar en un intento de "desexualizarse". Los hombres son mucho menos propensos a precipitarse en conclusiones sobre su atractivo sexual basadas en su aspecto, aunque esto puede cambiar debido al énfasis creciente que los medios de comunicación ponen en la naturaleza erótica del cuerpo masculino.


FANTASÍA Y EROTISMO




Una parcela del comportamiento sexual en la que hombres y mujeres están cada vez más igualados es su actitud hacia la literatura erótica e incluso pornográfica. Tradicionalmente, los hombres han encontrado un mayor número de fuentes para alimentar sus fantasías sexuales sobre todo en forma de imágenes de mujeres como objetos sexuales en revistas, publicidad y en películas o libros eróticos.


En la actualidad, sin embargo, un número creciente de mujeres admite que la visión de material sexualmente explícito incrementa su interés por el sexo. Como resultado los editores intentan aumentar el número de revistas y libros eróticos destinados principalmente a un público femenino. El trabajo de Nancy Fryday demuestra que las mujeres pueden excitarse mediante una amplia gama de estímulos y que las imágenes eróticas les ayudan a conseguir excitación sexual.


Para las mujeres, como para los hombres, el material erótico puede proporcionar la materia prima de sus fantasías sexuales. Los investigadores sobre sexo saben que las fantasías desempeñan un papel tan importante en el comportamiento sexual de las mujeres como en el de los hombres. Igual que éstos, las mujeres recurren a las fantasías para incrementar su excitación sexual y como complemento de la masturbación. No obstante, existen importantes diferencias entre hombres y mujeres en cuanto a los tipos de fantasías sexuales.


Para la mayoría de las mujeres, el romanticismo desempeña un papel mucho más importante en sus fantasías que en las de los hombres. Muchas mujeres fantasean con un hombre conocido, por lo general su compañero sexual actual o un antiguo amante. Las mujeres suelen prepararse para un encuentro sexual fantaseando sobre su próxima cita. Por el contrario, los hombres suelen tener fantasías sobre una mujer que no es su compañera sexual actual: una completa extraña, una celebridad, una amiga o una vecina.


Por lo general, los hombres tienen fantasías en las que ellos son el miembro dominante, mientras que las mujeres imaginan situaciones  en las que desempeñan un papel sumiso. No obstante, en el caso de las fantasías (como ocurre con casi todos los aspectos del comportamiento sexual) existen numerosas excepciones a estas reglas. De hecho, un número significativo de mujeres afirma tener fantasías en las que poseen un esclavo masculino, mientras que algunos  hombres fantasean con que una mujer les obliga a practicar el sexo. Una mujer educada en un ambiente en el que se consideraba negativo tener sentimientos sexuales intensos puede imaginarse obligada a mantener relaciones como un modo de liberarse de los sentimientos de culpabilidad asociados con el acto sexual. En efecto, la mujer crea un escenario en el que ella no tiene control sobre el acto y, por tanto, no puede ser culpada de tomar parte y disfrutar de él. Por razones similares, algunas mujeres sólo experimentan excitación si permanecen atadas mientras practican el acto sexual.


CAMBIO DE ACTITUD SOCIAL HACIA LA SEXUALIDAD FEMENINA


Shere Hite es la socióloga autora de algunos de los estudios pioneros sobre sexualidad en el siglo XX. Su libro "El informe Hite" es una colección de experiencias sexuales femeninas contadas en primera persona.


Shere Hite




Los espectáculos para mujeres, que en el pasado eran espectáculos de desnudos destinados a un público masculino, han pasado a espectáculos en los que artistas masculinos se desnudan para las mujeres y que cada vez son más frecuentes.








La moda provocativa porque el cuerpo ya no es un tabú, en la cual los diseñadores de moda crean prendas que realzan las formas femeninas. Sus diseños, aunque menos exagerados, se trasladan a la calle.







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