miércoles, 24 de agosto de 2011

LOS HOMBRES YA PUEDEN SER ELLOS MISMOS

Geral Hüther

Gerald Hüther, jefe del departamento de investigación Neurobiológica Fundamental de la Universidad de gottinga (Alemania) no es sólo un investigador en el campo de la neurociencia. También es una persona interesada por el mundo en el que vive y su principal preocupación es la aplicación que la ciencia ha de tener para lograr un mundo mejor. En este sentido, ha estudiado los efectos que el miedo, el estrés y la adicción tienen en el cerebro y los factores psicosociales que influyen en el desarrollo de los niños. Ha publicado varios libros de divulgación científica, el último de los cuales es "Hombres. El sexo débil y su cerebro" (Plataforma, 2011), donde hace balance de las diferencias entre sexos.



Según Gerald Hüther, existen ciertas diferencias en los cerebros de los hombres y las mujeres. El hipocampo masculino es más grande y dispone de menos conexiones entre el hemisferio izquierdo y el derecho. Las mujeres, además, tienen más arrugas en la corteza cerebral y, por lo tanto, mayor superficie cortical.



Muchos científicos concluyen, equivocadamente, que las diferencias estructurales en el cerebro explican por qué somos distintos y de ahí deducen que no nos entendemos y que no estamos hechos los unos para los otros. Gerald Hüther cree que se debería mirar de otra forma, reflexionar acerca de por qué motivos somos distintos y de qué manera se han desarrollado las diferencias. Para empezar, hay que dejar claro que venimos a este mundo con el mismo grupo de genes. Los cromosomas de hombres y mujeres son iguales. La única diferencia radica en que a los hombres les falta un cromosoma X, lo cual es un déficit grande porque hay mucha información en él y, si sólo tienes uno y algo está incorrecto, pues tienes un problema. En el caso de las chicas, el problema no será severo porque tienen otro cromosoma X y puedes copiar de él lo que te falta. Pero si eres un chico, no hay posibilidad de hacerlo. En vez de otro X, los chicos lo que tienen es un cromosoma Y, que es muy pequeño y no tiene nada de información sobre cómo construir el cerebro. La única información que da el Y, cuando se activa, es la que permite que se formen testículos masculinos, que producirán tetosterona.

Somos bastante iguales, pero las únicas diferencias en el útero son, por una parte, que el cerebro del varón tendrá mucha tetosterona y, por la otra, que será más vulnerable porque no tiene dos copias del cromosoma X ni dos copias del Y. Ante una tara genética, está menos protegido. Eso hace que se produzcan más abortos espontáneos de machos que de hembras. Si hay cualquier complicación en el embarazo, es más frecuente que se dé en varones que en hembras.

Incluso después del nacimiento, si hay algún problema, son los machos los que mueren y las hembras sobreviven. Así que los hombres vienen a la Tierra con una constitución distinta. El cerebro de los hombres tiene una estructura menos estable y, debido a la acción de la tetosterona, es más impulsivo. Los hombres son menos estables, pero también tienen más poder y esto hace que a los chicos les cueste más organizarse y organizar el mundo. Luego, naturalmente, viven experiencias, que son fundamentales para el desarrollo del cerebro.



El desarrollo del cerebro no está programado por la genética, se programa él mismo según las experiencias. Así que, si los chicos tienen experiencias distintas de las chicas, sus desarrollos cerebrales serán distintos. Por ejemplo, los chicos, desde el principio, empiezan a mirar alrededor e intentan orientarse en el espacio. Para eso necesitan un área en concreto del cerebro, y las conexiones allí son fortalecidas si se usan mucho. Es el hipocampo. Finalmente, el chico crece y lo usa mucho, más que una chica, y entonces tiene un cerebro masculino, como adulto, que tiene un hipocampo grande, que permite al hombre aparcar hacia atrás el coche a veces un poco mejor que la mujer. Lo mismo ocurre con otras cosas. Los hombres, por ejemplo, cuando son bebés, siempre buscan objetos consistentes, que les den la oportunidad de cogerlos. Muchos padres notan que los bebés se sienten atraidos por cosas así: tanques, pistolas, camiones de bomberos,... se sienten muy atraidos por esas cosas. Esto hace que comiencen a usar los cerebros de forma diferente a las niñas.

Susan Pinker en su libro sobre diferencias sexuales dice que las mujeres son mucho más parecidas unas a otras; y, en cambio, los hombres son más distintos entre sí, cosa que afirma Gerald Hüther porque es el resultado del hecho de que los machos estén, digamos, más orientados hacia el uso de su cerebro en relación con el mundo exterior que les rodea. Los hombres, en general, quieren tener un papel importante en la sociedad, están interesados en el estatus, en la jerarquía social. Y, como no todos pueden tener el mismo rol, algunos se consideran ganadores y otros perdedores. Los considerados ganadores usan el cerebro según lo que necesiten para ganar y, lo hacen con una intensidad que una mujer no tendría, de forma que se especializan en algo. Por ejemplo, en jugar al football o en ser biólogo. Y a veces se pierden a sí mismos en estas especialidades. Los considerados perdedores a menudo acaban en el otro extremo de la sociedad: acaban en la cárcel, o en el mundo de las drogas.... El masculino es un sexo extremo, y también es un sexo débil. Es complicado, la sociedad te invita, como hombre, a que hagas algo importante, a que destaques ante los demás.



Si eres un chico tienes mayor presión social que una chica. Y además los chicos tienen más dificultades para encontrar la estabilidad, especialmente cuando no tienen nada claro cómo ser estables, cómo ser reconocidos por los demás. Antiguamente, la sociedad siempre abría las puertas en este sentido, daba indicaciones. Por ejemplo, España, hace varios siglos, estaba interesada en descubrir el mundo, y cada niño quería ser una especie de explorador, como Colón. Eso debía ser muy atractivo, en ese momento. Unos años después, podría ser interesante para el país mandar misioneros a América. En consecuencia, eso sería entonces lo atractivo para los chavales, estudiar teología o así.... En el último siglo, era muy apreciado por la sociedad que hubiese científicos, constructores o ingenieros, y era ése el ámbito hacia donde iban los hombres. Y cuando la sociedad se siente en peligro, invita a los jóvenes a ser soldados y entonces el ejército resulta algo fascinante.



Ahora tenemos un problema, y es que los jóvenes no saben qué hacer para ser apreciados, porque los viejos modelos ya no son atractivos y los chicos han de buscar por sí mismos qué quieren hacer y no es tan fácil encontrar retos donde puedan encontrar la importancia social que necesitan tener. Las viejas estrategias parecen estar finalizando para poder encontrar la estabilización a través de los retos externos. Nos enfrentamos a un tiempo donde los hombres tendrán que redefinirse a sí mismos; y ya no como jugadores que representan un rol, lo cual era apreciado por la sociedad o sus madres o sus amigos, sino que deben encontrar un rol auténtico que les vaya. Por primera vez, tenemos a hombres jóvenes con la oportunidad de no tener que jugar a un papel sino de ser ellos mismos, descubrir quiénes son, cuáles son sus talentos y en qué están interesados desde dentro, no desde fuera, escuchándose a sí mismos y no escuchando las demandas y las necesidades de la sociedad en un momento dado.

Esto es difícil, porque el problema es que no hay modelos de conducta nuevos, así que para este nuevo hombre es muy difícil encontrar ejemplos en su sociedad, donde alguien diga "mira, ése es un auténtico hombre". Tenemos algunos en la historia: Gandhi, Nelson Mandela,...., hombres que no juegan un papel, sino que toman el poder desde dentro de ellos mismos y le dan a otros la oportunidad y el poder de construirse a sí mismos, de construir su propia fuerza. El hombre que obtenía la fuerza sin quitársela a otros, devaluando a otros, es uno de los modelos primeros que el hombre intentó imitar, porque es un hombre lo suficientemente fuerte como para hacer regalos a los demás, ayudarles a descubrir sus propias fuerzas. Todavía creemos que los hombres fuertes tienen un poder autoritario, pero un hombre que tiene la necesidad de obtener poder sobre otros, en realidad no es fuerte, sino débil. Es un mecanismo de protección.



Los chicos necesitan mucho amor de los padres, y mucha autoconfianza, porque son menos estables que las chicas. A nivel educativo, actualmente, existen sistemas educativos muy basados en la conducta, en que intentamos hacer algo de ellos dándoles premios o castigos, según se comporten. Hacemos como los jardineros, que cortan todo lo que sobra de un árbol para obtener el árbol que les gusta a ellos. Esto lo hacen muchos padres y muchos colegios. Es muy triste porque los niños no pueden realmente mostrar quiénes son y cuáles son sus talentos; porque si lo hacen, si se muestran tal y como son, no reciben el amor y la importancia que necesitan. Lo que los padres deberían hacer es dar a los niños la oportunidad de mostrar lo que pueden hacer. Hay que observarlos, ver qué tienen dentro y crear un ambiente donde el niño pueda desarrollar su talento sin necesidad de jugar un rol para satisfacer los deseos de sus padres.

Se han de encontrar las soluciones, se tendrá que dar más oportunidades que actualmente, que vean qué estupendo es preocuparse juntos por algo, descubrir algo juntos, construir algo juntos. Cuando los chicos y las chicas tienen la sensación de que pueden conseguir juntos algo, como en un equipo de football, y ganar el próximo partido, o como montañeros, que pueden llegar a la cima cuando todos se ayudan, tienen la oportunidad de experimentar lo estupendo que es estar en una "comunidad individualizada", donde todos son necesarios y cada uno puede mostrar sus potenciales. Necesitamos el talento individual de todos, unos y otros, porque en la comunidad todos son necesarios. Pero para ello es importante que cada uno sea lo más diferente posible de los otros. De esta forma, todos tenemos algo distinto que aportar y el grupo es más rico. Es hora de entender esto, saber qué genial es y qué feliz puede uno ser si tiene la oportunidad de construir algo que es más grande de lo que él será capaz de hacer solo. Es una nueva sociedad.



Para conseguir esto, hombres y mujeres debemos trabajar juntos. Sólo hay una relación con otra persona en que ambas partes tienen la sensación de ser felices y de estar conectados al mismo tiempo: eso es el AMOR.



Y sólo se puede tener una relación de verdadero amor si ambos sienten que el otro desea que uno desarrolle sus potenciales en libertad, autonomía, y al mismo tiempo, que haya conectividad. En el resto de relaciones que llamamos amor, que suelen ser afectivas, uno necesita al otro, pero no le deja ser libre. Si tenemos la oportunidad de ser auténticos, hombres y mujeres, podemos encontrarnos en otro nivel por encima de las dependencias, de la adicción, del usar al otro para un propósito. Tenemos que estar en el mismo nivel, mirarnos a los ojos, apreciar las diferencias del otro. La solución no es que hombres y mujeres sean iguales, sino que desarrollen sus diferencias lo máximo posible. Si no, no sería divertido.

Actualmente, nos hemos homogeneizado, falta tensión en la relación. Es muy importante que hombre y mujer sean animados a desarrollar sus diferentes potenciales y ser lo suficientemente distintos como para intercambiarse sus experiencias. Algunas veces estas relaciones son fruntíferas toda la vida, porque en estas relaciones de amor puedes descubrir que, hasta los 90 años, esta persona, hombre o mujer, te siguen sorprendiendo. Pero para tener una personalidad tan rica no puedes jugar un rol. Si lo haces te conviertes en un actor en el teatro, y es hora de descubrir que la obra se ha acabado. Hay que abrir la cortina, ver qué es realmente esa persona y no mirar más los vestidos, sino lo que hay debajo.




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