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lunes, 1 de agosto de 2011

TEJIDO ÓSEO COMPACTO

TEJIDO ÓSEO COMPACTO



Es el que posee contados espacios entre sus componentes duros. Forma la capa externa de todos los huesos y gran parte de la diáfisis de los huesos largos. Brinda protección y sostén, además de resistir los esfuerzos que se producen con el apoyo de peso y los movimientos.



El hueso compacto está dispuesto en unidades llamadas osteomas o sistemas de Havers. Los vasos sanguíneos y linfáticos, así como los nervios, provenientes del periostio penetran el hueso compacto por los conductos perforantes (de Volkmann). 



Los vasos y nervios de estos conductos se conectan con los de la cavidad medular, el periostio y los conductos centrales (de Havers), que tienen un trayecto longitudinal en los huesos y se hallan rodeados por laminillas concéntricas (de Havers), las cuales son anillos de matriz calcificada dura. Entre éstas, hay pequeños espacios llamados lagunas que contienen osteocitos. 



Desde las lagunas, se irradian en todas direcciones diminutos canalículos, llenos de líquido extracelular. En el interior de estos últimos, se encuentran las delgadas prolongaciones digitiformes de los osteocitos. Los canalículos comunican las lagunas entre sí y con los conductos centrales. 



Este intrincado sistema de ramificación permite contar con muchas rutas para que el oxígeno y los nutrientes de la sangre se difundan a través del líquido extracelular hacia los osteocitos y para que los desechos sean expulsados por los vasos sanguíneos.



Las osteonas del tejido óseo compacto se alinean en la misma dirección que las líneas de esfuerzo. Por ejemplo, en la diáfisis son paralelas al eje longitudinal del hueso. Es por ello que la diáfisis de huesos largos resiste la flexión o las fracturas, incluso cuando se aplica fuerza considerable desde uno y otro extremo. El tejido óseo compacto tiende a ser más grueso en las partes de los huesos donde se aplican los esfuerzos en pocas direcciones. Las líneas de esfuerzo en los huesos no son estáticas. Cambian en el momento de aprender a caminar y en respuesta a la repetición de actividades físicas intensas, como cuando un sujeto se entrena para el levantamiento de pesas. Además, pueden variar como resultado de fracturas o deformidades físicas. De este modo, la organización de las osteonas sufre modificaciones con el paso del tiempo en respuesta a las exigencias físicas a que se ve sometido el esqueleto.



Las áreas que hay entre las osteonas contienen laminillas intersticiales, las cuales también incluyen osteocitos y canalículos. Dichas laminillas son fragmentos de osteonas antiguas que sufrieron destrucción parcial durante el crecimiento o remodelación óseos. Las que rodean el hueso justo debajo del periostio se denominan laminillas circunferenciales externas, y las que envuelven la cavidad medular, laminillas circunferenciales internas.


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