martes, 20 de septiembre de 2011

COMPETICIÓN CELULAR



Se han descubierto los mecanismos que permiten a las células de un tejido comunicar su estado de salud, así como ganar tiempo antes de ser eliminadas por sus vecinas sanas.

Una sociedad podría definirse como un conjunto de organismos que deciden abandonar la libertad de la que dispondrían en su estado natural a cambio de ciertos derechos y beneficios que les reportan el vivir en sociedad, lo que se conoce como contrato social. Atendiendo a ese principio, un organismo pluricelular representaría un conjunto de células que en un momento de la evolución decidieron dejar de competir entre sí y convivir de una forma ordenada.

Una de las consecuencias derivadas de la vida en sociedad es la aparición de células de menor calidad, o peligrosas, que disminuyen la viabilidad del organismo al actuar como una rémora para las demás. Por tanto, resultaría beneficioso que los organismos multicelulares dispusieran de un mecanismo para eliminar aquellas células menos idóneas o peligrosas. El concepto de destrucción de las células más débiles a favor de las más fuertes es el fundamento de la competición celular.

Numerosas mutaciones convierten a las células en aberrantes o peligrosas. Sin embargo, el mecanismo molecular por el que se eliminan las células viables del organismo había permanecido oculto desde hacía tiempo. El pasado año se publicaron dos artículos, basados en el modelo genético Drosophila melanogaster, que han ayudado a conocer con mayor detalle los protagonistas moleculares del proceso. En particular, se han descubierto dos proteínas: Flower y Sparc. Si viésemos el proceso como una guerra entre células, Flower funcionaría como un arma y Sparc como un escudo molecular.

ARMAS Y ESCUDOS

Se ha descrito un código de comunicación celular basado en las diferentes formas (isoformas) de la proteína Flower (Fwe). El nombre de la proteína (flor en inglés) procede de la analogía con las "guerras de las flores", "guerras floridas" o Xöchiyaoyötl, un tipo de guerra ritual de los pueblos aztecas y sus vecinos, anterior a la llegada de los españoles. Las guerras de las flores tenían la peculiaridad de que a los perdedores no se les mataba en el campo de batalla, sino que se les marcaba con pintura azul y, posteriormente, si se daban una serie de circunstancias durante el ritual, se sacrificaban para apaciguar a los dioses. De modo semejante, las células utilizan las proteínas Flower para luchar entre sí: primero, marcan a las células perdedoras con las isoformas Lose y, eventualmente, matan a esas células marcadas. Pero, como en las guerras floridas, la muerte de las células perdedoras no ocurre de modo inmediato y depende de una serie de acontecimientos.

Las células sanas destruyen las células menos sanas. La muerte de estas últimas
se producen principalmente en la zona de contacto con las células sanas.


De forma general, una célula sana presenta o expone en su superficie una forma proteica denominada "ubi", o ubicua (Fweubi). Sin embargo, cuando una célula sufre un daño que se traduce en una disminución de su capacidad competitiva, cambia la forma "ubi" por otras denominaciones "Lose" (Fwelosegamma o Fwelosebeta), que marcan la célula para ser destruida. El código funciona a modo de etiquetas de calidad celular individualizadas, con lo que se facilita el desarrollo normal del proceso.

No obstante, una marca Lose en la superficie celular no conduce necesariamente a la muerte de las células que la presentan. Se trataría más bien de un sistema de muerte "social": la célula marcada no se llegaría a destruir si se hallara rodeada por células con su misma marca (Lose). Dicho de otro modo, si por algún motivo un tejido o zonas extensas del mismo se vieran marcadas con la etiqueta Lose, ello no se traduciría en una muerte generalizada del conjunto de células, lo que favorecería la supervivencia del individuo ante situaciones de estrés o daño masivo.

La proteína Sparc actuaría, en cambio, a modo de escudo molecular. Evitaría la eliminación de las células que sufren fluctuaciones no permanentes en su capacidad competitiva. Así, si una célula experimentara un daño transitorio, aumentaría un daño transitorio, aumentaría en ella la producción de la proteína Sparc. Ésta retrasaría la eliminación de la célula con el objetivo de darle tiempo para que se pudiera recuperar.

SUPERCOMPETICIÓN EN EL CÁNCER

Del mismo modo en que el sistema funciona en favor de las células normales de un tejido, a veces se generan situaciones en que las células mutadas destruyen las células normales, un proceso conocido como "supercompetición". Así, si una célula adquiriese una mutación que aumentase su capacidad competitiva, podría expandirse en el tejido a expensas del tejido normal circundante. Ahora, esa masa creciente de células mutadas (precancerosas) tendería a adquirir segundas y terceras mutaciones que la convertirían en una amenaza real para la salud del organismo. La relevancia de las moléculas mencionadas en el cáncer queda patente en el hecho de que Sparc ya se venía utilizando como factor de prognosis en diversos tipos de tumores. Además, se ha comprobado que una disminución de los niveles de Flower reduce sensiblemente la expansión clonal de las células precancerosas en el tejido.

Posiblemente nos hallemos ante el comienzo de una serie a comprender más en detalle la complejidad y las consecuencias de las reacciones sociales entre nuestro entendimiento y capacidad de actuación ante enfermedades de tanta importancia como el cáncer.

Autor: Eduardo Moreno. Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), Madrid e IZB-Universidad de Berna y Jesús María López-Gay, CNIO.

No hay comentarios:

Publicar un comentario