jueves, 29 de septiembre de 2011

EL CLIMA

Mario Molina es ingeniero químico y premio Nobel de Química en 1995 por su investigación sobre la acción de determinados compuestos tóxicos que emiten las fábricas, los clorofluorocarburos (CFC) en la atmósfera, responsables en gran parte del agujero de la capa de ozono. Estas emisiones están ocasionando la destrucción de un filtro indispensable para la naturaleza, puesto que el ozono ejerce de pantalla ante las radiaciones ultravioletas procedentes del Sol. 

Mario Molina


¿Qué es la capa de ozono?




A pesar de su frecuente utilización, el término "Capa de ozono" es entendido, generalmente, de una manera que se presta al equívoco. El término sugiere que, a una cierta altura de la atmósfera, existe un nivel de ozono concentrado que cubre y protege la tierra, a modo de un cielo  que estuviese encapotado por un estrato nuboso. Lo cierto es que el ozono no está concentrado en un estrato, ni tampoco por lo tanto, está situado a una altura específica, si no que es un gas escaso que está muy diluido en el aire y que, además, aparece desde el suelo hasta más allá de la estratosfera.



La capa de ozono se encuentra en la estratosfera, aproximadamente de 10 a 15 Km. sobre la superficie del planeta. El ozono es un compuesto inestable de tres átomos de oxígeno, el cual actúa como un potente filtro solar evitando el paso de una pequeña parte de la radiación ultravioleta (UV) llamada B que se extiende desde los 280 hasta los 320 manómetros (nm).

La radiación UV-B puede producir daño en los seres vivos, dependiendo de su intensidad y tiempo de exposición; estos daños pueden abarcar desde irritación en la piel, conjuntivitis y deterioro en el sistema de defensas, hasta llegar a afectar el crecimiento de las plantas, dañando el fitoplancton,  con las posteriores consecuencias que esto ocasiona para el normal desarrollo de la fauna marina.

El ozono es un gas tan escaso que, si en un momento lo separásemos del resto del aire y lo atrajésemos al ras de tierra, tendría solamente 3 mm. de espesor.

El ozono está en todas partes y a  cualquier altura. Incluso en los niveles estratosféricos  de máxima concentración relativa es un componente minoritario de la mezcla de gases que componen el aire. En ninguna altura, llega a representar ni el 0,001% del volumen total de aire.



La capa de ozono es muy frágil. La atmósfera es muy delgada, como la piel de una manzana. Pero en un parte de la atmósfera, en la estratosfera se concentra lo que llamamos capa de ozono, que es donde existe este compuesto natural que tiene la propiedad de absorber radiación ultravioleta del Sol, lo cual está muy bien, porque los rayos ultravioletas son capaces de romper moléculas, ocasionando a los seres humanos cáncer de piel o cataratas. Además, hay otros rayos peores todavía, que destruyen prácticamente todas las moléculas. Y el ozono nos protege de ellos, permitiendo que haya vida en la Tierra.

Sherry Rowland


Lo que se ha descubierto, junto a Sherry Rowland en los años setenta, es que los CFC, que se inventaron para reemplazar a otros tóxicos (como el dióxido de azufre o el amoníaco, que se usaban en refrigeradores y daban muchos problemas, se convertían en líquidos a vapores muy fácilmente y se estaban acumulando en la atmósfera. Nos preguntamos qué podría pasar, porque son tan estables que pueden llegar a la estratosfera, donde se encuentra la capa de ozono. Los compuestos no la afectan directamente, pero se descomponen, precisamente a causa de esta radiación ultravioleta, y los productos de descomposición (sobre todo los átomos de Cloro y los átomos de Bromo) sí que destruyen la capa de ozono. Es un proceso catalítico, es decir, que cantidades pequeñas de CFCs destruyen grandes cantidades de ozono. Pero entonces era sólo una hipótesis, había que probarlo.

El primer paso fue comprobar la hipótesis. Se hicieron experimentos y, efectivamente, la predicción se materializó: en una parte de la atmósfera desapareció casi totalmente el ozono, en las alturas, donde es más abundante. Eso es lo que llamamos el "agujero" de la capa de ozono, que se encuentra sólo sobre la Antártida.



Y menos mal, porque es donde la atmósfera es más fría. Aunque después se pudieron hacer experimentos muy definitivos que comprobaron con certidumbre que eran esos CFC -o sus productos de descomposición- los que ocasionaron ese agujero que antes no existía. El agujero se generó en los años ochenta y la predicción se hizo en los años setenta. Esa capa sigue dañada. Este agujero se genera en la primavera, en el hemisferio sur, pero lo que esperamos es que desaparezca en las próximas décadas. Sigue estando porque estos CFCs, que se emitieron sobre todo en el siglo pasado, permanecen en la atmósfera durante un siglo o más. Así que estamos viendo el daño ocasionado por lo que ya se emitió. Por otra parte, se sabe, con mucha certeza, que los CFCs del pasado ya han empezado a desaparecer gracias al acuerdo internacional, el Protocolo de Montreal y otros acuerdos posteriores.

Con esto se ha conseguido que ya no se produzcan industrialmente, o sea que los acuerdos y el protocolo han tenido un éxito sin precedentes. Esto es un precedente importante porque no se trata sólo de decir que va a haber una crisis y que nos van a pasar cosas a todos. Se trata también de diseñar la solución. No es algo que concierne sólo a la ciencia, también concierne a la diplomacia internacional. Se pudo convencer prácticamente a todos los países del planeta, que se pusieron de acuerdo. Así se resolvió el problema.

Ahora el tema primordial es el calentamiento global y su relación con el CO2 natural, que lo necesitamos para sobrevivir y, sin embargo, ahora hay demasiado y eso crea un peligro a la humanidad. El planeta tiene lo que se llama "efecto invernadero natural" que lo produce el CO2 (dióxido de carbono) junto con el vapor de agua. Ambos absorben parte de la emisión infrarroja que emite la superficie. Pero, no otra parte, hacen que la atmósfera funcione como una manta, calentando el planeta. Hace que vivamos en una temperatura de unos 30 ºC.



Sin este efecto de invernadero natural viviríamos en una temperatura de -15 ºC. Así que el efecto invernadero natural es importantísimo. El dióxido de carbono y el vapor de agua son indispensables para tener el clima en el que pudo evolucionar la vida. Y por eso nos preocupa ahora que esté aumentando este dióxido de carbono. Ya tenemos más CO2 de lo que ha habido en el último medio millón de años. La preocupación es que, si continúan las emisiones históricas, si no nos preocupamos de este problema y continuamos con el progreso (sobre todo en los países en desarrollo), podría duplicarse la cantidad de dióxido de carbono o más.



La sociedad no va a dejar de emitir dióxido de carbono inmediatamente porque los combustibles fósiles constituyen una parte esencial del funcionamiento de la sociedad. Lo más probable es que la temperatura suba más de dos grados. Y si no hacemos nada, podría subir tres o cuatro, lo que sería verdaderamente muy arriesgado para el conjunto de la sociedad humana.



Lo más importante que puede hacer la sociedad a nivel individual es presionar a sus gobiernos, porque cambiar el modelo es posible. Podemos dejar de usar combustibles fósiles o usarlos siempre y cuando se capturen esas emisiones. Claro, eso cuesta dinero, y ahí está el problema.



Se ha de invertir más en políticas de prevención de problemas climáticos y ecológicos porque es mucho más caro tratar de sanar las consecuencias de los eventos climáticos extremos. La dificultad está en convencer a la sociedad de hacer las inversiones necesarias para prevenir esos eventos, por un lado; y, po el otro, es un poco una cuestión de escala de tiempo. Esto ya está pasando y nos va a pasar en nuestra propia generación. Pero va a ser mucho peor para nuestros hijos y nuestros nietos, por lo que la solución depende de la importancia que le dé la sociedad al bienestar de las futuras generaciones.



Un jefe indio, en el siglo XIX, Seattle explicaba: "La Tierra no la hemos heredado de nuestros padres, tan sólo nos la han prestado nuestros hijos y debemos devolvérsela mejor. ¿Qué es el hombre sin los animales?. Si todos los animales desaparecieran el hombre también moriría por la gran soledad de su espíritu. Aquello que sucede a los animales, luego sucede a los hombres. Aquello que sucede a la Tierra, también sucede a los hijos de la Tierra".



Hoy por hoy, la población del planeta continúa creciendo, tenemos ya más de 6.000 millones de habitantes pero, con toda probabilidad, vamos a llegar a los 9.000 millones de habitantes. Es decir, que la población va a aumentar otro 50%. Necesitamos recursos naturales: agricultura, poder eliminar todos los desperdicios de nuestras actividades... Y si no hacemos esto de una manera inteligente o creativa, el medio ambiente se dañará, que es la fuente de todos los beneficios que tenemos. Para tener un nivel de vida favorable, necesitamos gozar de un medio ambiente sano, y éste es el problema: que tanto desde el punto de vista puramente económico como desde el punto de vista ético, estamos afectando de manera desproporcionada a la parte de la población más pobre (los que no tienen recursos) con inundaciones, hambrunas, infecciones, etc... ¿Qué les va a pasar? En siglos anteriores, podían emigrar. Pero ya llenamos el planeta, ya no se puede 



No hay comentarios:

Publicar un comentario