domingo, 18 de septiembre de 2011

EL EROTISMO



El erotismo desempeña un papel importante en la vida sexual de muchas personas. Se utiliza para despertar o aumentar el deseo sexual, intensificar el placer físico y hacer del arte de amar una experiencia más excitante.

Existe una gran abundancia de pinturas eróticas que muestran
a príncipes indios de los siglos XVIII y XIX y a sus amantes
en posturas sexuales exóticas o atléticas.


Muchos individuos y muchas parejas utilizan libros, revistas, pinturas o vídeos con imágenes de actividades sexuales para estimular su apetito sexual y su imaginación antes de mantener relaciones. Las parejas que disfrutan con el uso de estos materiales lo hacen porque les produce excitación y entretenimiento, reduce sus inhibiciones sexuales y amplía sus conocimientos sobre actividades y técnicas sexuales.






Contrariamente a la creencia popular, la mayoría de las mujeres pueden disfrutar del erotismo tanto como los hombres, en cambio, son menos propensas a excitarse con material que presenta el sexo desde un punto de vista puramente masculino, y por lo general prefieren que las mujeres estén representadas como compañeras sexuales iguales y no como proveedoras de placer masculino. Muchas personas  -hombres y mujeres- consideran que el sexo explícito resulta desagradable en cualquier forma. Nadie debe ser obligado a ver material sexual explícito si no lo desea.




El material sexualmente excitante se encuentra dividido en dos grandes grupos, erótico y pornográfico, aunque estas categorías resultan en ocasiones difíciles de distinguir. En general, el erotismo retrata la actividad sexual de un modo más sutil y sensible, y tiene o aspira a tener cierto mérito artístico o literario. 






El término "pornografía" se utiliza para describir el material que convierte a la persona, por lo general una mujer, en un objeto y la degrada con el único objetivo de excitar a los expectadores. Los psicólogos afirman que la transformación en objeto de las parejas sexuales potencia la deshumanización y despoja al sexo de cualquier intimidad emocional. La pornografía muy explícita se denomina "dura"; la menos explícita se considera "suave".






La literatura y el arte erótico poseen una larga historia, y es posible encontrar ejemplos de imaginería sexual en las culturas de la mayoría de las civilizaciones antiguas, entre las que se encuentran las de China, India, Egipto, Grecia y Roma. Los "libros de almohada" chinos, por ejemplo, eran obras ilustradas con instrucciones y consejos sexuales. Uno de los más famosos es el Su Nue Ching, que data aproximadamente del 200 a. C.






En la actualidad, la gama de materiales sexualmente explícitos disponibles es muy amplia. Abarca desde los libros y películas más conocidos que incluyan escenas eróticas del acto sexual, pasando por revistas y libros de pornografía suave, hasta la pornografía más dura, por lo general, de bajo coste pero cara en el mercado de venta, y que la mayoría de las personas encuentran desagradable. 






Cualquier pareja que desee recurrir al erotismo para animar su vida sexual no tendrá problemas para encontrar el material adecuado. Sin embargo, a la hora de decidir, la pareja debe tener en cuenta las preferencias de cada uno.






El término "erotismo" viene del griego "erotikos", que a su vez deriva de la palabra griega para designar el amor, eros. "Pornografía" deriva de "pornographos", vocablo griego que significa "escribir sobre prostitutas". Por lo general más simple y más explícita que el erotismo, la pornografía suele hacer pocos esfuerzos por crear una historia o un contexto versímil para las escenas de sexo.






PRENDAS ERÓTICAS




La ropa puede llegar a ejercer una gran influencia erótica, y vestirse de un modo que el compañero considere seductor puede estimular su deseo como una forma de juego preliminar, un preludio del acto sexual. Las prendas que dirigen la atención o realzan ciertas partes del cuerpo, sobre todo los pechos, las caderas, los glúteos y la entrepierna, resultan abiertamente sexuales y la mayoría de las personas reaccionan ante su visión. No obstante, las preferencias individuales pueden variar de forma considerable.






ROPA INTERIOR




La ropa interior seductora se encuentra entre las formas más comunes de mostrar el erotismo. La mayor parte de este tipo de prendas son sensuales en sí mismos, pues se llevan en contacto con la piel, por lo general ocultas a la vista, y porque se hacen visibles cuando la pareja se desviste para mantener relaciones. 






La elección de la ropa interior de hombres es limitada, mientras que las mujeres disponen de prendas más variadas e imaginativas: se trata de una ropa interior que da forma, oculta y enseña. Por ejemplo, los sujetadores que levantan e insinúan realzan la naturaleza sexual de los pechos femeninos; los corsés hacen que la cintura parezca más delgada, realzando así las formas redondeadas de los pechos y los glúteos; las medias y los ligueros crean una atractiva estructura para la entrepierna y los glúteos.






El impacto visual de las prendas eróticas puede realzarse si éstas también poseen una textura especial, entre las que la seda y el satén son las preferidas, aunque muchas parejas optan por materiales más exóticos, como el cuero, el plástico y la goma. Las prendas eróticas confeccionadas con estos materiales suelen ser más suaves, brillantes y ajustadas, con lo que moldean las formas del cuerpo como si de una segunda piel se tratase y apuntan a los aspectos más oscuros y misteriosos de la sexualidad humana.






AFRODISÍACOS


Los alimentos, bebidas, drogas u otras sustancias que se cree que estimulan el deseo sexual se denominan "afrodisíacos". A lo largo de la historia, innumerables alimentos se han asociado con propiedades afrodísiacas, aunque algunos simplemente funcionan por sugestión. En ocasiones, la forma, la textura, el gusto o el olor de un alimento recuerda la de los genitales, el semen o los fluidos vaginales (por ejemplo, los espárragos, el apio, las anguilas, las ostras, los mejillones, el caviar, los tomates recién cogidos, los higos frescos, los plátanos, las patatas y raíces como las zanahorias, el ginseng, el jenjibre y las del acebo marino. Tanto si existe como si no una base científica sobre la acción de estos y otros afrodísiacos, la tónica general es que dan resultado a las personas que creen en ellos.


La Orgía: esta obra de Cézane de finales de la década de 1860 muestra
figuras desnudas durante una bacanal. Este antiguo y festivo banquete romano
acompañado de sexo se celebraba en honor de Baco, el dios del vino y la fertilidad.




Las especies picantes también tienen la fama de actuar como afrodisíacos, en parte porque provocan una aparente subida de la temperatura corporal y rubor de la piel, factores asociados con la excitación sexual. Asimismo, irritan levemente la vejiga y los intestinos de un modo que realmente puede favorecer la excitación sexual. De alguna manera, éste es el principio que se oculta detrás de uno de los afrdodisíacos más conocidos: la cantárida.


Esta sustancia se obtiene a partir de los cuerpos secos y machacados de unos escarabajos verdes brillantes que producen una secreción que puede hacer aparecer ampollas en la piel. La cantárida irrita la uretra, el tubo a través del cual se vacía la vejiga y, aunque puede parecer un afrodisíaco efectivo, esta sustancia también es un veneno peligroso cuyo uso puede ser fatal.


La única sustancia, además de la cantárida, cuyo efecto afrodisíaco se ha desmostrado es la yohimbina. Se obtiene de la corteza del árbol centroafricano del mismo nombre, y provoca erecciones en los hombres y excitación física en las mujeres al dilatar los vasos sanguíneos de los genitales. La yohimbina no se encuentra disponible como afrodisíaco porque puede provocar un descenso fatal de la presión sanguínea. La droga nitrito de amilo también puede causar el mismo efecto, por lo que resulta extremadamente peligrosa.


EL EFECTO PLACEBO


EL CAVA: un afrodisíaco que junto a otros alimentos
acentúa el sabor sensual como afrodisíaco.



Aparte de la cantárida y la yohimbina, muchos afrodisíacos funcionan únicamente si el usuario cree en ellos; sus efectos son más psicológicos que físicos (lo que se conoce como efecto placebo). Algunas excepciones, como ciertos narcóticos, no pueden emplearse con seguridad debido a sus perligrosos efectos secundarios. 






Así, los alimentos pueden ayudar a incrementar la excitación sexual: una comida para dos en un ambiente íntimo, con una iluminación tenue, puede ser un preludio del coito, sobre todo si incluye alimentos para comer de manera sugestiva, como espárragos, ostras, helados y frutas jugosas.


Alimentos sensuales que se asocian con el erotismo o la sensualidad.
Los higos, el cava y las ostras son sólo tres ejemplos.








SEXO Y AROMA


Los animales señalan su disposición para el apareamiento secretando unas sustancias llamadas feromonas, relacionadas con las hormonas. El olor de estas sustancias provoca una respuesta sexual instintiva en sus compañeros potenciales. En los humanos esta respuesta sexual no es tan importante, y los preparados con feromonas que se anuncian para que los hombres resulten irresistibles a las mujeres no tienen un efecto demostrado, no porque carezcan de un olor detectable, sino porque la sexualidad humana es mucho más compleja que la de otros animales.


Por supuesto, el olor desempeña un papel importante en la excitación previa al coito. Se cree que algunos aceites de aromaterapia, como el de las rosas, poseen un efecto afrodisíaco. Otras dos sustancias aromáticas, el almizcle y la algalia, se utilizan desde la antigüedad como base de muchos perfumes. El almizcle se obtiene de una glándula cercana al pene del buey almizclero del Himalaya; la algalia, por su parte, se extrae de las glándulas odoríparas anales de los machos y las hembras de los gatos de Algalia. Estas dos sustancias desempeñan un papel importante en el desarrollo de la actividad sexual en los animales que las producen.


JUGUETES SEXUALES

Algunos artilugios sexuales están diseñados para imitar fielmente la textura y la forma del pene de un hombre, mientras que otros están pensados únicamente para ser prácticos y discretos. Las bolas difieren de los vibrafores y los consoladores en que están diseñadas para introducirse enla vagina durante un prolongado período de tiempo; una vez dentro, las bolas producen sensacionesplacenteras al chocar entre sí. Los vibradores probablemente sean los juguetes sexuales más populares. Cuando se mueven contra el clítoris de una mujer, las rápidas vibraciones pueden proporcionar un modo de llegar al orgasmo. Los juguetes sexuales no deben emplearse en zonas del cuerpo hinchadas o sobre la piel con erupciones. Los juguetes sexuales compartidos, como los vibradores, deben cubrirse con un condón.

Los vibradores y los consoladores son los artilugios más populares, y ambos proporcionan una forma muy directa y fiable de excitación sexual. Pueden emplearse de forma individual durante la masturbación o por parte de los dos miembros de la pareja en el acto sexual.


VIBRADORES

Vibradores de distintas formas y distintas velocidades



El vibrador típico es un artilugio con forma de pene que contiene un pequeño motor (a pilas o eléctrico) que lo hace vibrar. Cuando se sujeta ligeramente contra el clítoris, los labios vaginales, los pezones, el perineo o el ano, o si se introduce en la vagina, sus vibraciones la excitan al estimular las abundantes terminaciones nerviosas de esas zonas. Esta excitación puede ser lo bastante intensa para provocar un orgasmo, incluso en mujeres que normalmente no lo logran durante el acto sexual. Esta propiedad ha convertido al vibrador en un compañero habitual durante la masturbación, aunque puede resultar igualmente efectivo en el acto sexual.


Durante los juegos preliminares, una mujer o su compañero (o viceversa) pueden emplear un vibrador para realizar el disfrute y la excitación de la primera, quien puede llegar incluso al orgasmo antes de comenzar el coito. Los vibradores también pueden emplearse en el pene, el escroto, el perineo o el ano de un hombre para aumentar su excitación, sobre todo cuando intenta conseguir una nueva erección tras un orgasmo. Asimismo, se utilizan con gran efecto durante el acto sexual, sobre todo en la posición en que la mujer está encima, momento en que resulta fácil que ésta o su compañero aplique el vibrador en los pezones o en el clítoris, o bien en la base del pene.


La mayor parte de los vibradores son de plástico o de metal, y las medidas oscilan aproximadamente entre los 23 y los 30 cm. La superficie puede ser lisa o rugosa y algunos modelos van cubiertos de una gruesa capa de látex suave y carnoso que constituye una fiel representación de un pene erecto. Otros incluyen protuberancias en la base que presiona contra el clítoris cuando se introducen en la vagina.


CONSOLADORES 




Un consolador es similar a un vibrador, pero carece de la vibración y por lo general se utiliza como un pene artificial durante la masturbación y el coito. Algunos consoladores disponen de un bulbo de caucho o de plástico suave en la base que puede llenarse con agua caliente y que después se deja salir a chorro para simular una eyaculación.






Los viradores y los consoladores deben lavarse y secarse con cuidado antes y después de cada uso; de lo contrario, pueden convertirse en una fuente de infecciones causadas por bacterias u hongos. Para mayor seguridad, lo mejor es cubrirlos con un preservativo antes de su uso. Los juguetes sexuales, incluyendo los vibradores y los consoladores, nunca deben compartirse si uno de los miembros de la pareja padece (o es sospechoso de padecer) alguna enfermedad de transmisión sexual, en especial el VIH.


ESTIMULADORES DEL CLÍTORIS






El clítoris de una mujer suele ser la zona más sensible de los genitales, por lo que el disfrute de ésta en el coito y sus posibilidades de alcanzar un orgasmo son mucho mayores si el clítoris se estimula de forma directa. La mujer o su compañero puede tocar el clítoris con los dedos o con un vibrador, o bien cabe la posibilidad de sujetar un estimulador del clítoris al pene del hombre. Este aparato suele tener la forma de un anillo adaptable que se coloca en la base del pene y que presenta una pequeña protuberancia que roza el clítoris durante el coito. Algunos preservativos incorporan protuberancias con propósitos similares; se trata de una textura de superficie acanalada o rugosa diseñada para incrementar la estimulación vaginal.






FANTASÍAS SEXUALES


La mayoría de las personas tienen fantasías sexuales en las cuales imaginan mantener relaciones o realizan otro tipo de actividades sexuales en una gran variedad de situaciones y con diferentes parejas. Estas fantasías pueden adoptar la forma de ensoñaciones sexuales, ayudas mentales durante la masturbación o escenarios que se desarrollan en la mente antes o durante el acto sexual. Como cualquier ensoñación, proporcionan una breve fuga de la realidad a un territorio de posibilidades infinitas.


Sexo en otros escenarios: algunas personas disfrutan con fantasías sobre
mantener relaciones en un entorno inusual o exótico. Los lugares más
recurrentes son las playas tropicales, las cascadas y los aviones.




FANTASÍAS MÁS HABITUALES


Entre las fantasías más habituales, tanto en hombres como en mujeres, se encuentran las relaciones con otra persona (real o imaginaria) que no sea la pareja; con más de una persona a la vez; mirar al compañero mientras tiene relaciones con otra persona; mientras alguien observa; ser obligado a mantener relaciones y por último, tener relaciones homosexuales o bisexuales.


Las ensoñaciones sobre diferentes formas de practicar el sexo y la repetición mental de éstas ayudan a las personas a ser amantes más imaginativos, seguros de sí mismos y cumplidores. Las fantasías pueden despertar y ayudar a mantener el deseo sexual, y por eso resultan tan útiles a las personas con dificultades.


Algunas personas tienen fantasías únicamente durante los juegos preliminares, mientras que otras comienzan a tenerlas durante el acto sexual. También hay quien tiene fantasías sexuales cuando se encuentran a solas, en especial si la relación se ha iniciado hace poco tiempo. Los hombres y las mujeres tienden a emplear las fantasías de manera diferente. Los hombres pueden fanteasear para conseguir más excitación antes del acto sexual, pero no suelen recurrir a las fantasías durante el coito porque el exceso de excitación puede dificultar el control de la eyaculación. Las mujeres que no siempre se excitan con tanta facilidad como los hombres, suelen fantasear durante todo el acto sexual con el fin de alcanzar el orgasmo.


COMPARTIR LAS FANTASÍAS


Mientras que muchas personas prefieren guardarse sus fantasías sexuales para ellas solas, a otras les gusta explicarlas a sus parejas, y algunas inventan juntas sus fantasías y las comparten, lo que les permite representar fantásticos escenarios antes y durante el acto sexual. Esta técnica puede suponer una excitante manera de animar una relación sexual, siempre y cuando ambos miembros de la pareja estén totalmente de acuerdo.


La pareja acostumbrada a desempeñar papeles de igualdad durante el acto sexual
puede descubrir una experiencia erótica nueva en los juegos de poder.


El poder de la imaginación constituye un ingrediente esencia a la hora de representar una fantasía, aunque la ayuda de accesorios tan sencillos como una cuerda, una venda para los ojos y ciertas prendas de vestir pueden incrementar la sensación de excitación.

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