sábado, 10 de septiembre de 2011

CÁNCER




Es difícil dar una definición genérica del cáncer porque las localizaciones de esta temible enfermedad pueden ser muy variadas. Sin embargo, todas las variedades de cáncer presentan el mismo tipo de anomalía a nivel celular: la alteración genética de la célula que la obliga a proliferar y a reproducirse de forma anormal. Cualquier célula del cuerpo puede transformarse en cancerosa y, de hecho, todas las personas formamos estas células cada día, aunque por norma general los sistemas de defensa inmunitarios, a través de los filtros que suponen los ganglios linfáticos, las destruyen y eliminan.

El sistema inmunitario reconoce estas células porque son diferentes, se han modificado. Las células corporales, en general, están diferenciadas; todos venimos de un óvulo y un espermatozoide, que formaron una célula. Pero a partir de este primigenio acto de concepción, las células fueron diferenciándose más o menos para formar células nerviosas (quizás las más especializadas del cuerpo), musculares, inmunitarias, óseas y un largo etcétera. Mediante este proceso de diferenciación, las células se especializan en sus funciones y, en general, reducen su capacidad de reproducción, extremadamente elevada en las primeras fases de la vida. El proceso canceroso, en cierto modo, es una regresión de esta diferenciación; y así, los cánceres son más agresivos cuanto más indiferenciadas son las células que los componen. El grado de indiferenciación es responsable directo de la malignidad mayor o menor de ciertos cánceres.



El cáncer, además de proliferar de forma exagerada, tiene otra capacidad letal: la de diseminarse a distancia. Si los ganglios linfáticos, los filtros que deberían atrapar las células cancerosas, no funcionan bien (y cuando hay cáncer no funcionan bien), las células, por ejemplo, de la mama o de la próstata, pueden emigrar a otras zonas, como los huesos, y formar colonias cancerosas a distancia de los cánceres originarios. Es lo que se denomina metástasis, que supone un criterio de gravedad añadido al proceso canceroso inicial.



Con esta proliferación en múltiples sitios, es fácil comprender que en algún lugar o en varios de ellos, estos crecimientos de tejidos puedan afectar un órgano vital (como el hígado, el pulmón o el cerebro) y producir graves problemas, que además van aumentando con el tiempo, al ir creciendo el tumor.

CÁNCER AVANZANDO POR UN PORO


FACTORES QUE PREDISPONEN



Los hábitos de vida son el principal factor que nos predispone al cáncer. Una alimentación deficiente, un consumo de tabaco desmedido o una actitud negativa ante la vida pueden ser, en ciertos casos, motivos suficientes para que las células cancerígenas se desarrollen más de lo normal.

El cuidado de los hábitos de vida, en general, preocupa poco al paciente que siente temor ante el cáncer, porque es más fácil acudir al médico que cambiar un hábito poco saludable, que además suele ser placentero. Si se desea hacer una prevención real del cáncer es imprescindible cambiar estos hábitos. Aunque ello no nos asegura que jamás sufriremos esta enfermedad, sí reduce enormemente las probabilidades que tenemos de padecerla.

TABAQUISMO



Existen correlaciones claras entre el hábito de fumar y el cáncer de pulmón o de vejiga urinaria por la formación de radicales libres y la acción tóxica directa de los alquitranes del tabaco, más presentes en el papel que envuelve el cigarrillo que en el tabaco en sí, aunque ambos sean tremendamente nocivos. Sin embargo, y como dice muy bien uno de los padres de la macrobiótica, Michio Kushi, se da la paradoja de que en Estados Unidos se ha reducido espectacularmente el consumo de tabaco y las cifras globales de cáncer de pulmón no han disminuido en la misma proporción. Esta situación se debe a que el tabaco no es la única causa de este tipo de cánceres, pues también deben tenerse en cuenta las sustancias que contaminan el aire que respiramos. No obstante, dejar de fumar es mucho más sencillo que reducir el nivel de polución.

CONSUMO DE FIBRA

Otro de los factores que predisponen al cáncer y que se ha estudiado bastante es el consumo de fibra dietética, que se encuentra en vegetales, frutas y cereales integrales. Se ha observado que existe una clara correlación entre las dietas pobres en fibra y el cáncer de colon, una enfermedad prácticamente inexistente en los países subdesarrollados con una dieta, por decirlo así, más 'primitiva' y menos refinada. El estudio de los factores que ocasionan el cáncer de colon (entre los cuales, el estreñimiento derivado de la dieta típica de los países occidentales es uno de los más destacables) nos enseña que si consumimos más fibra, el contenido de la bilis se modifica, de manera que ésta es más fisiológica y reduce el riesgo de cáncer en el aparato digestivo (que tiene implicaciones en todos los sistemas orgánicos).

RADIACIONES

Que las radiaciones son otro de los factores que pueden inducir un cáncer se sabe ya desde el descubrimiento de los rayos X. Sin embargo, catástrofes como la explosión de las bombas atómicas de Hiroshima o Nagasaki, o el desastre nuclear de Chernóbil han puesto de manifiesto su gran nocividad. El grado de radiación nuclear en el medio ambiente se ha triplicado en las últimas seis décadas, lo que ha provocado un aumento proporcional de la incidencia de cáncer en la población de los países desarrollados.

ESQUEMA DEL CÁNCER DE TIROIDES


Pero la radiación ionizante (la que altera las moléculas de nuestro cuerpo) no es la única capaz de inducir el cáncer. Otros tipos de radiaciones electromagnéticas, como las emitidas por las líneas de alta tensión, los hornos de microondas o los teléfonos móviles, están en el punto de mira como sospechosas de inducir cáncer. Todo este tipo de radiaciones son nuevas en el medio ambiente en el que vivimos, se emiten desde hace pocos años o décadas y no sabemos a ciencia cierta cuál es el impacto que tendrán sobre la salud a largo plazo.



A todo ello hemos de añadir el sinfín de contaminantes que pueblan nuestra querida Tierra, que son cada vez más numerosos y difíciles de controlar. Cuando uno habla de contaminantes piensa en los humos de las fábricas, pero también debería considerar los aditivos alimentarios, los detergentes, el humo de los vehículos y un largo etcétera. Sin querer crear un mundo de aprensivos, vale la pena ser conscientes de estos peligros para echar mano de la prevención y empezar a arreglar algo, aunque no podamos con todo.

PREDISPOSICIÓN GENÉTICA

Aunque sin duda existe, tiene una influencia menor en el desarrollo de la enfermedad que los hábitos de vida. En animales de experimentación se han podido crear familias de ratones, u otros animales, con tendencia hacia ciertos tipos de cáncer. Todos conocemos familias en las cuales se dan muchos casos de cáncer. Sin embargo, los genetistas dudan de si lo que se transmite en el seno de la familia son los genes o los hábitos de vida incorrectos, porque en el desarrollo de la enfermedad algo hay de ambas cosas.

CÁNCER ORAL


Las investigaciones más recientes en genética van dirigidas en muchos casos a identificar los genes responsables de tal o cual cáncer, a fin de poder prevenirlo (se habla incluso de una prevención prenatal) y tratarlo. Sin embargo, el gran fracaso de la medicina (que es producto de la enfermedad cancerosa en sí) es que la prevención real (actuar antes de que el cáncer se desarrolle) no existe como tal, ya que no hay un medicamento o una manipulación genética capaz de evitarlo de forma segura. La única prevención eficaz es el cuidado de nuestros hábitos de vida.

                                                                                                           
MEJOR PREVENIR QUE CURAR

El mismo proceso de la vida produce células cancerosas, pero los sistemas de limpieza interna, de inmunovigilancia, las mantienen bajo un límite adecuado que evita su proliferación. Se calcula que cuando un cáncer alcanza el tamaño de dos milímetros, es lo suficientemente grande como para que los sistemas de limpieza corporal no puedan eliminarlo. En ese momento se produce una situación irreversible, es decir, sin vuelta atrás.

CÁNCER CÉRVICO UTERINO


La gran problemática del cáncer en la medicina ortodoxa actual es cómo encontrar estos minúsculos tejidos de dos o tres milímetros para eliminarlos a tiempo. Los esfuerzos por lograrlo se conocen como detección precoz. No existen máquinas lo suficientemente sofisticadas como para hacer una detección precoz realmente efectiva; capaz de descubrir estos conatos minúsculos de cáncer. Por este motivo se preconiza que lo verdaderamente efectivo es la prevención, no la detección precoz del cáncer.
                                                                                                           
INMUNIDAD Y CÁNCER

El sistema inmunitario está compuesto por una enorme variedad de células y moléculas que interactúan entre sí. La cantidad de información que este sistema puede procesar y los distintos tipos de respuesta que puede generar, hacen que sea probablemente el más complejo del organismo después del sistema nervioso central. Además, como frecuentemente los cambios en la actividad del sistema inmune están ligados a enfermedades, este sistema opera durante situaciones en las cuales los límites entre procesos normales o fisiológicos y patológicos son difusos.

CÁNCER DE ENDOMETRIO


Detrás de la proliferación anómala de células que constituye el cáncer hay muchos factores, pero el estado inmunitario es uno de los que tiene mayor importancia. Los leucocitos, o glóbulos blancos, y los anticuerpos son dos de los elementos de defensa principales de que dispone el sistema inmunitario. Los linfocitos representan tan sólo el veinte por ciento de los glóbulos blancos de la sangre, pero son quizás uno de los grandes responsables de la defensa frente al cáncer y frente a los virus, y de las reacciones de rechazo a los transplantes. Los linfocitos, así como los anticuerpos, tienen que destruir las células cancerosas que se producen en la vida diaria. Si fallan en esta función, las células cancerosas van ganando terreno y masa, hasta llegar a una especie de 'masa crítica' que es el origen del cáncer, sin que exista una vuelta atrás.

CÁNCER DE VESÍCULA BILIAR


En las décadas de 1960 y 1970 se puso de moda el concepto de 'inmunovigilancia' para describir la función de las células del sistema inmunitario de vigilar o valorar las células corporales, y destruir aquellas que se apartan de la normalidad. Este concepto se desarrolló tras observar que las personas con problemas de radiación (sea radiación atómica de guerra o un exceso de irradiación médica) tenían alteraciones inmunitarias y desarrollaban una gran cantidad de procesos cancerosos; aunque la relación entre radiación y cáncer ya se conocía a principios de siglo, cuando a causa de la popularización de los rayos X muchos radiólogos murieron de cáncer por sobreexposición.

Las personas con alteraciones inmunitarias tienen una incidencia mucho mayor de cánceres. Este hecho, hoy en día es mucho más patente con la epidemia del SIDA porque los afectados por esta enfermedad sufren con gran frecuencia cánceres bastante difíciles de observar en otras circunstancias. Los cánceres más relacionados con el sistema inmunitario son los linfomas y los cánceres epiteliales.

NÚTRICIÓN Y CÁNCER



Se ha observado que las personas con malnutrición o deficiencias nutricionales tienen una mayor incidencia de procesos cancerosos. Las deficiencias proteicas observadas en las hambrunas africanas producen, sin duda, graves trastornos inmunitarios. Sin embargo, ésta no es la alteración nutricional más importante en los países desarrollados.

Las grasas tienen un papel fundamental en la efectividad del sistema inmunitario. De hecho, muchos precursores o sustancias necesarias para su función son de carácter graso. Por este motivo el consumo de grasas de alta calidad biológica es imprescindible para asegurar el funcionamiento correcto del sistema inmunitario. La dieta moderna actual es excesivamente rica en grasas saturadas y pobre en insaturadas. Los procesos de hidrogenación contribuyen además a empeorar el problema. Se ha observado que el consumo de grasas de baja calidad biológica está estrechamente relacionado con la reducción de la efectividad inmunitaria y con el aumento de la tasa de cáncer.

IMPORTANCIA DE LAS GRASAS 
EN LA FUNCIÓN INMUNITARIA

LOS ÁCIDOS GRASOS ESENCIALES




El término 'esencial' nos indica que se trata de nutrientes grasos que nuestro cuerpo no puede sintetizar y que, por lo tanto, debe obtener regularmente a través de los alimentos. Algunos ácidos grasos esenciales (AGE) son precursores de las prostaglandinas, sustancias implicadas en muchos procesos inmunitarios y de inflamación.

Parece ser que los varones necesitan un mayor aporte de AGE. En ciertas épocas del desarrollo biológico tienen unas necesidades más de tres veces superiores a las de las mujeres.

El tres por ciento del total de las calorías debería aportarse al cuerpo en forma de AGE, siendo mayores las necesidades en caso de embarazo o lactancia así como durante la infancia. Se calcula que hasta el sesenta por ciento del cerebro está compuesto de grasas de alta calidad biológica. Su buen funcionamiento también depende de un aporte apropiado de AGE.

Los ácidos grasos esenciales linoleico y linolénico son dos de los primeros eslabones de una cadena de estímulo e inhibición en la formación de prostaglandinas. El ácido linoleico está presente en el maíz, el girasol, el cártamo, el hígado, los riñones, los sesos, el pan integral y las legumbres. El ácido alfa-linolénico está presente en las hortalizas, el pescado, el hígado de pescado y el aceite de lino.

Las deficiencias de ácidos grasos provocan síntomas muy diversos, entre los que destaca la piel seca e irritada, que se traduce también en sequedad de boca y de ojos. También existe disminución de la capacidad de cicatrización de las heridas, menor fertilidad, trastornos inflamatorios como la artritis, deficiencias inmunológicas y, en los casos más graves, alteraciones del corazón y del pulmón.


PORCENTAJE DE ÁCIDOS GRASOS DE CONFIGURACIÓN TRANS EN ALGUNOS ALIMENTOS

ALIMENTO                                                                   PORCENTAJE

Aceites vegetales                                                        > 13,7 %

Dulces, pasteles                                                          > 38,6 %

Grasas vegetales para cocinar                                    > 37,3 %

Margarinas blandas                                                     > 21,3 %

Margarinas dietéticas                                                  > 17,4 %

Panadería                                                                   > 38,5 %

Patatas fritas                                                               > 37,4 %


EVOLUCIÓN DE LA PRODUCCIÓN MUNDIAL DE MATERIAS GRASAS ALIMENTARIAS EN EL MUNDO 
(CIFRAS EN MILLONES DE TONELADAS)

                                                         Antes de 1939          1962            1974               1995

Algodón                                                1453                     2320            2920               3210
Cacahuete                                            1755                     3015            3260               3430
Colza                                                    1273                     1160            2095               2360
Girasol                                                   435                     1460            4140               6780
Maíz                                                        95                       180              355                 500
Oliva                                                      950                     1305            1675               2100
Palma                                                  2659                     3690            5045               7680
Soja                                                     1263                     4035            9090               9800
Otros orígenes                                       563                       435             410                1350

TOTAL                                                10466                    17600         28990              37210

Los aceites de girasol o de oliva han demostrado tener una mayor capacidad terapéutica preventiva de ciertos tipos de cáncer. Como se puede ver, su producción es minoritaria. Por otra parte, en estas cifras no se recoge el porcentaje de aceite virgen en relación con el aceite refinado. El aceite virgen coniene alfa-tocoferol o vitamina E, un poderoso antioxidante que se ha relacionado con la prevención del cáncer.

DISPOSICIONES CIS Y TRANS

Un ácido graso con dobles enlaces en disposición cis y uno que los tiene en disposición trans no se diferencian ni en el número de átomos, ni en su peso molecular, ni en general en su reactividad biológica, sino esencialmente en su estructura o forma espacial. Las denominaciones cis y trans se basan en el eje de curvatura de los ácidos grasos. La disposición cis y la trans son isómeros ópticos (es decir, una es la imagen de la otra), si bien las distingue un rasgo muy importante: su actividad biológica.

Los ácidos grasos esenciales biológicamente activos son los isómeros cis, mientras que los isómeros trans se comportan a nivel corporal como si se tratara de grasas saturadas, compitiendo con sus isómeros cis y produciendo, posteriormente, su deficiencia. De esta manera, los isómeros trans tienen un comportamiento nocivo sobre la salud, desplazando a los isómeros cis de su acción biológica. Los dos tipos de ácidos grasos son tan similares que ni el mismo cuerpo puede diferenciarlos con seguridad, asimilándolos por igual y haciéndolos formar parte de la estructura de nuestro cuerpo. Sin embargo, son diferentes.

La diferencia más importante que tienen es su estructura espacial y la mayor estabilidad de los ácidos grasos de configuración trans. Mientras que en los ácidos grasos con enlaces cis todos los átomos de hidrógeno del doble enlace están situados en el mismo lado de la cadena, cuando se nos 'cuela' un doble enlace trans en la estructura del ácido graso, los átomos de hidrógeno que han captado los dos carbonos que participan en este enlace se sitúan en rangos diferentes, provocando una modificación de la estructura espacial de la cadena. Si los dos átomos de hidrógeno están situados en el mismo lado de la cadena, como sucede en situaciones normales, ambos ejercen sobre sí una fuerza de repulsión que hace que la cadena se doble, aproximadamente en un ángulo de 30º, mientras que si los átomos de hidrógeno están situados uno a cada lado, las fuerzas de repulsión se equilibran y no forman una curvatura apreciable. Cuando los enlaces son los habituales de la naturaleza, en disposición cis, se forma un ángulo de unos 30º, mientras que cuando la disposición es trans, casi no se observa diferencia entre las cadenas saturadas y las insaturadas, teniendo una disposición similar a la de los enlaces simples.

Los ácidos grasos trans tienen un punto de fusión más elevado (son más sólidos que sus homólogos cis), ya que al no tener esta estructura espacial curvada, 'encajan' mejor unos en otros formando una trama más sólida (hablando siempre de la relativa solidez de la grasa). Vemos, pues, que un ácido graso trans, a pesar de tener una estructura teóricamente más ligera, una configuración atómica más benévola para la salud, participa de muchas de las características propias de las grasas saturadas (las 'peores' desde un punto de vista dietético), con el agravante de que se trata de sustancias de origen no natural, ajenas a la biología humana.

Los isómeros trans eran prácticamente desconocidos antes de 1920, pero a partir de entonces su consumo ha ido en aumento. El único ácido graso de configuración trans presente en la naturaleza en cierta abundancia es el ácido vaccénico, que sin embargo tiene una importancia biológica muy reducida.

Los dobles enlaces trans, a pesar de no existir en la naturaleza de forma espontánea, son mucho más estables que los dobles enlaces cis, lo que hace que la actividad biológica y la permanencia en el cuerpo de los ácidos grasos de configuración trans sea mayor que la de sus homólogos cis.

TRATAMIENTOS CON PLANTAS MEDICINALES

Algunos tratamientos contra el cáncer (ortodoxos o alternativos) recurren al consumo de plantas medicinales. Ninguna de ellas nos ofrece una terapia definitiva porque, como hemos dicho, es mejor un gramo de prevención que un kilo de tratamiento. Sin embargo, nuevas investigaciones realizadas confirman la eficacia terapéutica de las plantas medicinales.

No vamos a exponer en este artículo ningún tratamiento específico del cáncer, ya que éste ha de ser necesariamente individualizado, pero sí mencionaremos las propiedades de algunas plantas medicinales.

PLANTAS EN LA MEDICINA NATURISTA

Existen numerosas preparaciones a base de plantas recomendadas en la prevención del cáncer, pero la mayoría de ellas no han sido comprobadas de forma clínica o científica, y se han hecho en algunas, los resultados han sido algo decepcionantes. Sin embargo, existen, ahí están y muchas de ellas tienen entusiastas seguidores. Vamos a ver en qué consisten y cómo parecen funcionar, teniendo en cuenta que la mayoría nos pueden ser útiles más en la prevención del cáncer y su desarrollo que como una terapia específica en los casos avanzados de esta enfermedad. Aparte de las plantas citadas en el cuadro (que son las que utiliza la medicina ortodoxa y con efectos secundarios muy importantes) las otras plantas y formulaciones citadas tienen una toxicidad prácticamente nula y una tolerancia excelente, por lo que a pesar de que en muchas de ellas no existan estudios científicos validados sobre su utilidad, sí cumplen con aquel principio hipocrático de primum non nocere ('en primer lugar, no perjudicar').

Se calcula que se conocen más de tres mil plantas que se usan en las diferentes culturas en el tratamiento y prevención del cáncer, tanto en la medicina científica como en la tradicional.

ESSIAC

Es una preparación a base de plantas medicinales utilizada en el tratamiento del cáncer, que se originó en la medicina indígena del Canadá. Entre los años 1920 y 1970, la patente de la fórmula era en exclusividad para René Caisse, la enfermera que desarrolló este tratamiento y que lo vendía y administraba en la clínica rural de Ontario donde trabajaba. René Caisse murió en 1978, comunicando la composición de este tisana que tantos beneficios había producido.

René Caisse inicia su trabajo como enfermera rural en Hayleybury, Ontario, en 1922. Una de sus pacientes le confesó en esa época que había padecido un cáncer de mama hacía ya veinte años y que se había podido recuperar con una fórmula india. René Caisse obtuvo la fórmula y empezó a administrarla a un pariente suyo con cáncer, que reaccionó bastante bien. En los años posteriores fue perfeccionando la fórmula hasta hacer una presentación oral y otra inyectable. René Caisse indicaba que la mayoría de los componentes tenían un efecto tonificante de la salud en general. Asediada por el sistema médico convencional, René Caisse nunca quiso desvelar el secreto de la fórmula hasta su muerte, insistiendo siempre en que sus productos eran cien por cien naturales.

Entre las décadas de 1920 y 1940, Caisse trató centenares de pacientes con cáncer con el essiac, pasando durante un tiempo a colaborar con el Centro Médico Brusch, de Boston.

A pesar de la gran popularidad de este tratamiento en su país de origen, existen pocos datos científicos sobre la efectividad del essiac.




                                                                                                           
COMPOSICIÓN DEL ESSIAC:

  • Acedera (Rumex acetosa)
  • Olmo del Canadá u olmo resbaladizo (Ulmus fulva)
  • Raíz de bardana (Arctium lappa)
  • Ruibarbo (Rheum palmatum)

                                                                                                           
René Caisse afirmaba que algunos pacientes con cáncer que siguen tratamiento con essiac pueden observar durante las primeras semanas un cierto endurecimiento del tumor que padecen; fase previa a una licuefacción posterior que es la que puede acabar disminuyendo su volumen e incluso eliminándolo en forma de pus o sustancias de eliminación diversas. Decía René Caisse que el essiac podía hacer que el tumor volviera a su localización original, antes de su eliminación total.

En los casos irrecuperables, el essiac podía aliviar enormemente el dolor, reducir el tamaño del tumor y alargar el período de supervivencia. Una de las grandes ventajas del essiac es la práctica ausencia de efectos secundarios.

También se ha observado que el essiac puede aumentar el apetito, dando una sensación de bienestar.

La dosificación del essiac es de una cucharada sopera cada día, disuelta en un poco de agua caliente. De hecho, el tratamiento se debe realizar durante años; generalmente se recomienda entre uno o dos años. Cuando ya se lleva un tiempo tomando essiac, la dosificación puede ser una cucharada dos veces por semana.

En la década de 1970 Caisse colaboró con el centro médico Sloan Kettering (dedicado al cáncer), donde se realizaron varios estudios sobre el efecto del essiac en animales de experimentación.

PAU D´ARCO O TÉ DEL JÍBARO 
(Tabebuia serratifolia, T. Avellanadae)




Las tabebuias son árboles de la zona tropical de América de los cuales se utiliza especialmente la corteza y en menor medida las flores, las hojas y las raíces. Popularmente se ha utilizado como febrífugo y como antídoto para las mordeduras de serpientes; este último uso ya indica una actividad estimulante sobre el sistema inmunitario. Algunas especies de tabebuia del Brasil provocan además una intensa diuresis. La dosificación es de una a dos cucharaditas del polvo de la corteza diarias, durante períodos relativamente prolongados.

SETAS

Muchas setas contienen sustancias con propiedades inmunoestimulantes. En Extremo Oriente se han utilizado con gran profusión desde hace siglos. 


LENTINUS EDODES


Una de las más interesantes es el shiitake (Lentinus edodes), conocida a través de la cocina japonesa, en la que se trata como un alimento más, aunque también crece en España. Es muy rica en una sustancia denominada lentinano, que estimula el sistema inmunitario (estimula la actividad de los linfocitos T). No tiene una acción citotóxica, de ahí su excelente tolerancia.


CORIOLUS VERSICOLOR


Muchas otras setas han demostrado tener algún efecto sobre diversos tipos de tumores, como por ejemplo Coriolus versicolor, Flammulina velutipes (enokidake), Lentinus erodes (maitake) o Polyporus umbellatus.


FLAMMULINA VELUTIPES
POLYPORUS UMBELLATUS


UÑA DE GATO 
(Uncaria tomentosa y Uncaria guianensis)

La uña de gato es la corteza de una liana procedente de la Amazonia, especialmente de la peruana. Su popularidad como planta estimulante y/o para tratar el cáncer es relativamente reciente, aunque en la medicina popular de los indios ashaninkas se ha utilizado durante siglos. En 1969, a Luis Schuler, oriundo de la Amazonia peruana, se le diagnosticó un cáncer de pulmón con connotaciones muy malignas, por lo que fue sometido a radioterapia y quimioterapia, aunque los médicos que le trataron tenían un pronóstico muy desfavorable de la evolución de este cáncer. Animado por una sirvienta y con permiso del médico, Schuler empezó a tomar la corteza de esta planta, en concentraciones relativamente altas (maceración de medio kilo de la corteza en cinco litros de agua) y a los quince días empezó a notar efectos positivos. A partir de entonces, Schuler vivió en perfecta salud y murió a los 91 años.


UNCARIA TORMENTOSA


Las exportaciones de uña de gato desde el Perú han crecido exponencialmente en los últimos años; así, mientras en 1993 se exportaron tan sólo 200 kg de esta corteza, en 1997 ya se vendían 240 000 kg y en la actualidad esta cifra está alcanzando el medio millón de kilos por año (la tercera parte en forma de extractos o preparaciones farmacéuticas). Esto ha hecho, sin embargo, que la planta tenga una supervivencia algo comprometida, porque hasta ahora el noventa por cierto de las plantas recolectadas son salvajes; no existen aún demasiados cultivos. Esta gran demanda hace que a veces se identifique mal la planta, de manera que en algunos casos nos encontramos con cortezas de lianas que no pertenecen a ninguna de las dos especies mencionadas.

La composición de la uña de gato es compleja, como ocurre en la mayoría de plantas medicinales; se han identificado alcaloides como la rincofilina, iso-rincofilina, uncarina F, hirsutina y otros. Es también rica en sustancias antioxidantes del tipo polifenol como la epicatequina y cuatro tipos diferentes de proantocianidinas. Se ha comprobado que la uña de gato es capaz de estimular la fagocitosis (la actividad de los glóbulos blancos de la sangre).


UNCARIA GUIANENSIS


Los estudios clínicos y de laboratorio nos indican que la uña de gato tiene una actividad antimutagénica (evita la mutación de las células y de esta manera evita su conversión en células cancerosas), que deberse a su alta concentración en sustancias antioxidantes. Una segunda acción de la uña de gato es antiproliferativa, o sea, que reduce la capacidad de reproducción de las células cancerosas, una vez que la célula ya está dañada irremisiblemente. Esta acción se ha observado sobre células de cáncer de próstata, de mama o de neuroblastoma cerebral y en diversos tipos de leucemia.

Aunque no existen datos epidemiológicos sobre la actividad anticancerosa del essiac y otras preparaciones, sí existen datos sobre sus componentes aislados, publicados por el National Cancer Institute (división de productos naturales), en la base de datos Napralert, y en la literatura científica en general. De estos datos se deduce lo siguiente:

ACEDERA
(Rumex acetosa)




La acedera en sí no ha demostrado tener efecto anticancerígeno, aunque algunos de sus componentes como la emodina y la aloeemodina sí han mostrado alguna actividad en experimentos con animales.

BARDANA 
(Arctium lappa)




Existen algunos datos sobre la actividad anticancerosa de la raíz de bardana sobre animales de experimentación, en especial en casos de sarcoma y leucemia. Uno de los componentes de la raíz de bardana, el benzaldehído, ha mostrado una cierta actividad antitumoral.

MUÉRDAGO




Los extractos de muérdago no sólo han interesado a los druidas galos. Desde hace unas décadas también los científicos les han prestado atención por su contenido en unas sustancias denominadas lectinas (que no deben confundirse con el lentinano, antes citado). El inicio de su utilización se debe al creador de la antroposofía, Rudolf Steiner, quien en la década de 1920 y desde una perspectiva espiritualista consideró que el muérdago, por su forma de crecimiento y su disposición espacial, podía ser un buen remedio contra el cáncer. A este proyecto le ayudó su colaboradora Ita Wegman, médica antropósofa, quien creó una clínica especializada en cáncer donde se empezaron a tratar a los enfermos con este remedio. En la actualidad se calcula que más de cuarenta mil personas han recibido este tratamiento. Steiner encontró en el muérdago características diferenciales con respecto a cualquier otra planta: se desarrolla según un patrón esférico (y no en sentido gravitacional), no toca el suelo, florece en invierno, fructifica todo el año y crece en numerosos árboles de especies diferentes de forma semiparásita. Según Steiner, su pauta de crecimiento es contraria a la del cáncer.

El producto utilizado es un extracto de muérdago fermentado enriquecido con diferentes sales metálicas (cobre, oro, mercurio, etc.). No puede hablarse, sin embargo, de una metaloterapia, porque las sales metálicas proceden del abono del árbol huésped del muérdago y no directamente del extracto, por lo que la posibilidad de acúmulos tóxicos es nula al pasar el filtro biológico vegetal.

Según la opinión espiritualista de Steiner, el cáncer es el resultado de desequilibrios que afectan al ser humano, y que originan fuerzas que provocan la división celular, su crecimiento y su expansión (fuerzas organizativas inferiores), mientras hay otras que se dedican a su limitación y al control de la diferenciación celular (fuerzas organizativas superiores). Es en el equilibrio entre estos dos tipos de fuerzas donde se encuentra la fortaleza o debilidad del individuo, según predominen respectivamente las superiores o las inferiores. Según Steiner, el cáncer es una alteración del cuerpo, la mente, el espíritu y el alma. Sin embargo, el tratamiento con extractos de muérdago ha ido mucho más allá de la concepción antroposófica de la medicina, pues hay numerosos estudios clínicos que demuestran la actividad antitumoral de las lectinas del muérdago. Si bien en las clínicas antroposóficas se utiliza este producto con una orientación filosófica específica, en muchas clínicas y consultas alternativas de todo el mundo se está utilizando también como medicamento específico para prevenir el desarrollo del cáncer.

OLMO DEL CANADÁ 
(Ulmus fulva)




Contiene una buena cantidad de betasitosterol y bastantes polisacáridos, que han demostrado alguna actividad antineoplásica.

RUIBARBO 
(Rheum palmatum)




Contiene emodina, catequina y rheina, que han demostrado tener alguna actividad anticancerosa. Sin embargo, los estudios hechos con Rheum palmatum sobre animales de experimentación no han demostrado resultados consistentes.

                                                                                                           
LAS PLANTAS EN LA MEDICINA ORTODOXA

El uso de sustancias extraídas de plantas contra los problemas cancerosos es bastante antiguo y quizás la primera fue la podofilotoxina, extraída del podófilo americano (Podophyllum peltatum). De esta planta se extrae el podofilino, o podofilotoxina, que aún se utiliza para cauterizar las verrugas venéreas y simples. Sin embargo, el podofilino es una sustancia muy cáustica e irritante, por lo que se semisintetizaron otras como el etopósido y tenipósido, que hoy en día se están utilizando en el tratamiento del cáncer de testículo, las leucemias o ciertos tipos de cáncer de pulmón. 

Otra planta de interés para la medicina ortodoxa es la vinca de Madagascar (Vinca rosea). Esta planta era utilizada en la medicina indígena para tratar la diabetes, pero de ella se ha extraído una sustancia denominada 'vinblastina', utilizada en el tratamiento de la leucemia y del linfoma de Hodgkin. 

Finalmente, la planta que mayor interés está suscitando en el tratamiento ortodoxo del cáncer es el tejo del Pacífico (Taxus brevifolia), de cuya corteza se extrae el taxol, una sustancia que se utiliza en el cáncer de ovarios y de mama, con notables resultados.
La finalidad de la investigación biomédica ha sido encontrar sustancias citotóxicas específicas, o sea, sustancias que capaces de destruir las células cancerosas sin afectar tanto las células sanas. En todas estas utilizaciones ortodoxas se purifican las sustancias vegetales para conseguir un fármaco fácilmente revisable y dosificable; no se trata por lo tanto de verdadera fitoterapia, ya que en ésta se utiliza la planta entera o la extracción total de sus principios activos.

SOJA Y CÁNCER


CULTIVOS DE SOJA


Se han hecho numerosos estudios que encuentran una relación entre el consumo de soja y diversos tipos de cáncer, entre ellos los de mama, próstata, colon y otros cánceres hormonodependientes.

El consumo de soja aumenta en el plasma humano los niveles de algunas hormonas. Esto se ha comprobado al valorar su efecto anticanceroso. Por un lado, se ha comprobado que las principales isoflavonas de la soja (genisteína y daidzeína) se absorben efectivamente en el tracto digestivo, son captadas por el hígado y se excretan en forma de 7-0-betaglucurónido. 

Los estudios realizados sobre animales de laboratorio y cultivos celulares de células cancerosas, observan una diferencia significativa cuando se administran dosis de isoflavonas de 10 microM; el consumo regular de soja proporciona unos niveles de 1 a 5 microM. Estos niveles son inferiores a la dosis considerada ideal, pero si tomamos productos de soja de forma regular, estos niveles plasmáticos se mantienen y sean suficientes para inhibir la actividad cancerosa.

CÁNCERES HORMONODEPENDIENTES

Algunos cánceres tienen una estrecha relación con el nivel de ciertas hormonas en nuestro cuerpo. No sólo el cáncer que se asienta en las glándulas endocrinas está influenciado por este factor. Así, el cáncer de próstata o de mama responden bien a una terapia con fitoestrógenos. Los estrógenos y la progesterona son dos grupos de hormonas femeninas, que sin embargo los varones también producen, aunque en menor cantidad, y que influencian enormemente en la evolución del prostatismo y del cáncer de próstata.

CÁNCER DE MAMA




El cáncer de mama es el más común en los países desarrollados y es la segunda causa de muerte por cáncer entre las mujeres. Se trata, además, de una enfermedad en aumento, que se ha relacionado con diversos factores de la vida moderna, como la dieta occidental rica en grasas y pobre en fibra. Tanto la obesidad como la dieta occidental estimulan la resistencia a la insulina, lo cual secundariamente provoca unos niveles elevados de estrógenos. La mezcla de exceso de insulina y de estrógenos ocasiona una sinergia que estimula la progresión de lesiones precancerosas en las células mamarias de mujeres premenopáusicas. Los constituyentes de la proteína de soja han demostrado inhibir el cáncer de mama en ratas y en cultivos celulares de cáncer de mama humano.

Es un hecho bien sabido y estudiado epidemiológicamente, que las mujeres asiáticas padecen menos de cáncer de mama. La incidencia es cinco veces menor en las mujeres chinas de Shanghai o Tianjin que entre las caucásicas estadounidenses. Se ha podido comprobar que las mujeres de raza asiática que viven en Estados Unidos tienen también una incidencia menor de cáncer de mama, pero ésta se reduce cuando se reduce el consumo de soja en la alimentación y se adoptan las costumbres occidentales. Otro dato que hace sospechar que la dieta llamada occidental (sin soja) está implicada en el aumento del cáncer de mama, es que el aumento paulatino que ha habido entre los países más desarrollados, no ha sido paralelo en los países asiáticos, donde predomina una dieta mayoritariamente vegetariana.

El efecto protector del consumo de soja sobre el cáncer de mama posiblemente se debe a que la soja contiene daidzeína y genisteína, dos sustancias con una acción estrogénica débil. En un estudio se hizo tomar dos vasos de leche de soja diarios a seis mujeres y se valoró la excreción de bioflavonas en la orina. En estas valoraciones se observó que si bien la genisteína y la daidzeína, principales isoflavonas de la soja, tenían una acción estrogénica débil, se podían transformar en equol, el cual desarrolla una acción estrogénica más potente, un hecho que no sucedía en todas las mujeres.

En un interesante estudio se comprobó el efecto de una dieta rica en soja en la cantidad y calidad del fluido mamario (aspirado fluido del pezón, AFP) y en su contenido en estradiol, progesterona, prolactina, etc. Tras cuatro meses de iniciar el consumo de soja, el AFP aumentó en volumen y mejoró su composición. El efecto se podía observar en mujeres premenopáusicas y no en las postmenopáusicas. Esto tiene su interés, porque la menopausia supone una reducción importantísima de las hormonas sexuales, o mejor dicho, de su producción, por lo que es lógico que el aporte de los nutrientes destinados para formarlas resulte poco efectivo.

CÁNCER DE PRÓSTATA



Hay muchos factores que influyen en el desarrollo y la evolución del cáncer de próstata, y se sabe que las dietas bajas en grasa, el consumo de soja, de vitamina E y de selenio puede tener algún efecto protector. Se estima que entre el treinta y el cincuenta por ciento de los cánceres tienen una implicación dietética importante.

Según los autores de un estudio aparecido en la revista Nutrition and Cancer, el consumo de soja estaría ligado a una menor incidencia de cáncer de próstata. La ingesta alimentaria de soja (dos vasos de leche al día) contiene 100 mg de daidzeína y 100 mg de genisteína. Los resultados concluyen que el consumo de leche de soja no produce cambios sustanciales en el metabolismo de las isoflavonas, pero sí altera la excreción de daidzeína y genisteína; de forma que el consumo de leche de soja prolongaría el contacto o la exposición a los supuestos principios activos en forma de isoflavonas, estimulando de este modo su acción anticancerígena.

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