viernes, 28 de octubre de 2011

DEPRESIÓN


"La depresión es una enfermedad muy frecuente pero no contamos a día de hoy con tratamientos farmacológicos ideales"



A pesar de que la depresión es una enfermedad muy conocida y de mucha incidencia entre la población, no existen tratamientos farmacológicos que den una respuesta completa a todos los pacientes. El Dr. Jerónimo Saiz, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría y Jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid cuenta en esta entrevista que, en el caso de las opciones farmacológicas disponibles para el tratamiento de la depresión muchas veces los psiquiatras actúan por criterio de ensayo-error y que se hace necesario que se hagan más esfuerzos para cubrir estas necesidades en el campo farmacológico, pues esta es una línea de actuación primordial.
Hace escasas fechas se ha celebrado el Día Europeo de la Depresión. ¿Qué mensajes se han querido destacar este año?

Este año se ha tratado de concienciar sobre el hecho de que la depresión es una enfermedad de gran trascendencia desde el punto de vista de la salud pública por su incidencia elevada y por el grado de sufrimiento y discapacidad que produce a los afectados. Muchos de estos afectados no llegan a ser diagnosticados, otros no están adecuadamente tratados, muchos requieren tratamiento a largo plazo para prevenir las recaídas e incluso en los casos más graves existe un riesgo de mortalidad por suicidio. Por todo ello hay que seguir concienciando.
La palabra depresión está muy arraigada en nuestro vocabulario y más o menos todo el mundo tiene una idea clara de en qué consiste esta patología. Sin embargo, ¿Puede explicarnos cuáles son las causas de que aparezca esta enfermedad?

Las causas, como en otras muchas enfermedades complejas, son multifactoriales, no hay una causa única porque se pueden asociar factores de predisposición de tipo genético que son sin duda muy relevantes con otros desencadenantes que son más de tipo ambiental.
También hay situaciones como pueden ser el posparto (puerperio) o la menopausia que favorecen la aparición de una depresión. Sabemos que es una enfermedad más frecuente en la mujer que en el hombre y también se asocia a determinados rasgos de personalidad y son todos estos factores los que finalmente determinan la aparición de la enfermedad.
Asimismo, la depresión es cada vez más frecuente. ¿A qué se debe que cada vez haya más afectados y a quiénes afecta más?

La depresión es un concepto muy amplio y ha aumentado mucho su incidencia en los últimos tiempos porque también los límites de su diagnóstico se han ampliado. Dentro de lo que denominamos depresión entran un grupo de enfermedades muy variado, algunas muy graves como pueden ser las depresiones bipolares o las depresiones melancólicas y otras más leves como depresiones reactivas a situaciones desfavorables en la vida, que se han vuelto también muy prevalentes. 

La depresión entendida como grupo de enfermedades afecta más a las mujeres que a los hombres. Respecto a las edades, la depresión puede afectar a cualquier rango de edad aunque las depresiones más graves son las que aparecen en edades más precoces. Existen, no obstante, dos picos de incidencia en la mujer: uno entre los 20 y los 30 años y otro entre los 45 y los 55 años que responden también a los aconteceres biológicos que tienen que ver con los ciclos hormonales. En términos generales el problema es muy variado ya que su definición es muy heterogénea.
¿Cuáles son los primeros síntomas que nos alertan de un posible episodio depresivo?

Los síntomas fundamentales de la depresión, los que constituyen el esquema básico, tienen que ver con el estado de ánimo: un trastorno en el estado de ánimo de tipo depresivo, una tristeza permanente que no responde a los estímulos positivos y que puede ser prolongada a lo largo del tiempo (los criterios de diagnóstico suelen pedir una continuidad de unas dos semanas todos los días) y la tristeza patológica, como puede ser la anhedonia, o incapacidad de disfrutar de las situaciones que antes daban satisfacción o placer.
También podemos hablar de síntomas como la pérdida de gusto por la vida y, en casos más graves, tener ideas de suicidio, de culpa…. Y signos más físicos como la falta de apetito, falta de apetito sexual, pérdida de peso, fatigabilidad, astenia, distintos dolores físicos, insomnio, que es también un síntoma muy frecuente…. Hay todo un grupo de síntomas que constituyen el síndrome depresivo y que pueden estar presentes en su totalidad o solo parcialmente.
¿Es verdad que hay ciertos periodos, como el otoño, en que aumentan los casos de depresión? ¿A qué se debe esta tendencia?

Hay un subtipo de depresión, que se llama depresión estacional, que se asocia a determinadas épocas del año y que suelen ser la entrada del otoño, de la primavera y, en menor medida, el invierno. En las depresiones bipolares las épocas de más calor se asocian con periodos de exaltación y euforia mientras que los periodos más fríos se asocian más con la depresión. Esto puede tener que ver con que la luz, el estímulo lumínico solar, influye en la secreción de ciertas hormonas, como la melatonina o sobre el metabolismo de la serotonina que es muy importante para el trastorno depresivo.
¿Cuándo podemos considerar que una persona tiene una depresión grave y conviene ser tratado por un especialista?

En Atención Primaria se pueden atender la mayoría de las depresiones leves o moderadas. El criterio para la derivación al especialista es, por un lado, la gravedad de los síntomas como la sospecha de riesgo suicida, y depresiones que tienen características de presentar mucha gravedad como síntomas psicóticos o ideas hipocondriacas. También la falta de repuesta a los tratamientos habituales es un criterio por el cual se requiere la ayuda de la atención especializada y, en último lugar, estaría indicada la derivación en aquellos enfermos que tienen recurrencias y distintos episodios a lo largo de la vida.
Ya que hemos mencionado a los especialistas, el profesional encargado de tratar los cuadros de depresión es habitualmente el psiquiatra. No obstante, ¿requiere esta patología un abordaje multidisciplinar? ¿Quiénes participan en el cuidado y seguimiento de un paciente depresivo?

La primera ayuda procede del entorno del enfermo, de su familia, de su red social y además hay que intentar que el enfermo no pierda este contexto de relación interpersonal y de apoyo de su entorno. Luego, dependiendo de la gravedad del caso se pueden necesitar más o menos recursos. La depresión es una enfermedad muy común y la mayor parte de los casos se pueden resolver con la simple intervención del médico de primaria. Ahora, en los casos graves, en los centros de salud mental hay equipos multidisciplinares donde trabajan juntos enfermeros, asistentes, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales…..y se pueden requerir otro tipo de recursos como psicoterapia o rehabilitación para casos graves, como comentamos.
¿Cómo es posible superar una depresión?

En general los tratamientos más adecuados para superar una depresión son la psicoterapia y la farmacoterapia y pueden darse tanto conjuntamente como por separado. La farmacoterapia es más recomendada en los casos más graves y la psicoterapia es más apropiada en los casos más leves.
¿Cuál es el panorama en el campo de la farmacología destinada a esta patología en el presente y qué novedades se esperan para un futuro próximo?

Tenemos una variedad de instrumentos terapéuticos importante, desde los clásicos antidepresivos que se descubrieron en los años 60 del siglo pasado y que siguen estando vigentes a pesar de sus efectos secundarios y luego los que han surgido posteriormente, los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina u otros antidepresivos que actúan sobre los receptores de la melatonina. 

En el panorama cercano no vislumbramos novedades y estamos preocupados por ello porque esta es una enfermedad muy frecuente, hay mucha necesidad de tratamientos eficaces y los que tenemos responden a una serie de necesidades pero dejan sin atender otras, es decir, no son tratamientos ideales y hay un grupo de casos que no llega a beneficiarse de estos tratamientos. Tenemos pocas indicaciones muy específicas, es decir, actuamos muchas veces por criterio de ensayo-error y tampoco la farmacogenómica nos ha ofrecido muchas indicaciones al respecto. Por tanto, hay necesidades sin cubrir y pensamos que esta es una línea de actuación primordial y que lamentablemente no está del todo resuelto.
¿Qué otras prácticas pueden ayudar a superar la enfermedad?

Además de la psicoterapia y la farmacoterapia, un régimen de vida sano, el privarse del consumo de alcohol y sustancias tóxicas o de polimedicación no justificada, la práctica del ejercicio físico regular y otras medidas de salud general son positivas y un buen acompañamiento para el tratamiento de la depresión.
¿Qué porcentaje de recaídas existe?

Depende de la gravedad de la depresión. Si tomamos un grupo de depresiones graves, que hayan necesitado ingreso hospitalario, sabemos que la mayoría van a tener recaídas. En este sentido, la depresión es una enfermedad con una gran tendencia a las recaídas.
¿Qué papel juega la Sociedad Española de Psiquiatría para con los pacientes depresivos y cómo trabaja para eliminar el estigma que habitualmente acompaña a esta y otras enfermedades mentales?

Colaboramos con todas las asociaciones de enfermos psíquicos y otras entidades que nos requieran. Sobre el estigma, también apoyamos cualquier iniciativa para eliminarlo. En nuestro próximo Congreso Nacional haremos pública una declaración sobre el estigma como problema añadido a la enfermedad mental, injusto, prejuicioso y que constituye un obstáculo añadido, una barrera para que los enfermos pueden reintegrarse a sus actividades y recuperarse normalmente y no tengan que sufrir un rechazo.

Existe una paradoja cruel en el tema de la depresión, y es que se conoce bien, es muy popular, pero existe un número importante de enfermos graves que padecen depresión y que nunca llegan a recibir tratamiento cuando tenemos tratamientos eficaces para ellos. Todavía la depresión es una gran desconocida, muchos enfermos perciben sus síntomas como síntomas físicos, como mareos, pérdida de fuerza y se avergüenzan de padecerlos, lo ven como una debilidad y se culpan y esto hay que evitarlo.

Otra de las características de las personas depresivas es pensar que no se van a poner bien y por eso no cumplen los tratamientos. Aquí es importante transmitir en todos los ámbitos que la depresión es una enfermedad y no otra cosa, que tiene unos síntomas definidos y fáciles de identificar y que existen  tratamientos psicológicos y farmacológicos eficaces para tratarla.

Dr. Jerónimo Saiz

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