sábado, 8 de octubre de 2011

ENFERMEDADES INFECCIOSAS

ANATOMÍA DE UN BROTE

Chikungunya es el nombre de un virus que pone los pelos de punta con síntomas que dan miedo: el dolor articular es tan desesperante que a menudo los pacientes no pueden permanecer erguidos y ni siquiera sentados durante meses. Este virus, que se transmite a través de un mosquito, se originó hace miles de años, en la zona sudoriental de África, donde solía causar una tasa baja pero continua de enfermos. Hace unos 50 años, una cepa benigna se extendió por Asia. Posteriormente, tras una sequía en Kenia en 2004, se disparó el número de casos de chikungunya en África y este nuevo brote avanzó hacia el este, atravesando el océano Índico y afectando con gravedad a cientos de miles de personas en Asia.

MOSQUITO TIGRE AFRICANO ( AEDES AEGYPTI )


Esa nueva cepa de chikungunya parece estar sustituyendo a las cepas más antiguas y menos graves que antes circulaban por Asia. ¿Pero cómo lo ha hecho? En un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences USA, un grupo de investigadores ha averiguado que conforme el virus viajaba, sufrió una mutación que le permitió transmitirse con mayor eficiencia, por medio de mosquitos asiáticos.

MOSQUITO TIGRE ASIÁTICO ( AEDES ALBOPICTUS )


Scott Weaver, de la Universidad de Texas en Galveston, comparó las cepas africanas y asiáticas anteriores al brote con la cepa del último brote. Junto con sus colaboradores, encontró dos mutaciones que permitieron que el virus se uniera al mosquito tigre asiático (Aedes albopictus), insecto omnipresente que transmite el virus cien veces mejor que su huésped anterior, A. aegypti, mucho más raro. Algunas de las cepas africanas más antiguas contenían una de estas variantes; las cepas asiáticas más antiguas, en cambio, no las contenían. Eso hacía que a la cepa que llegó a Asia hace cincuenta años le resultase difícil adaptarse al mosquito tigre asiático. Cuando se produjo el último brote en África, el virus ya solo necesitaba una mutación para adaptarse al mosquito tigre africano y hacerse más virulento. "Es un estudio muy elegante y convincente", afirma Peter Palese, virólogo de la Escuela de Medicina Monte Sinaí, que no participó en la investigación.

Según Weaver, comprender la manera en que las mutaciones genéticas aumentan o reducen la capacidad de un virus de transmitirse por medio de mosquitos podría ayudar a que las autoridades sanitarias tomen medidas para evitar brotes.

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