martes, 11 de octubre de 2011

P L A N

La especie humana se ha establecido en casi cada rincón del mundo. Incluso en territorios demasiados inhóspitos para procurar un hogar permanente, el hombre ha encontrado el modo de explotar sus recursos mediante la caza o tomando los alimentos de la tierra y muchas veces ha utilizado sus conocimientos en contra de la naturaleza simplemente por la satisfacción de hacerlo.



Casi en todas partes la naturaleza provee las necesidades básicas para la supervivencia. En algunos lugares la provisión es abundante y en otros muy escasa, por lo que es necesario utilizar el sentido común, los conocimientos y el ingenio para sacar el mayor partido de los recursos naturales de los que disponemos. Pero lo más importante es la voluntad de sobrevivir. Tanto hombres como mujeres han demostrado que pueden sobrevivir en las situaciones más adversas, pero lo han hecho por su determinación de sobrevivir, ya que, si no estás decidido a hacer frente a cualquier adversidad, las técnicas y los conocimientos serán de muy poca utilidad cuando te enfrentes realmente a la adversidad.



Sobrevivir es el arte de permanecer vivo. El equipamiento del que se pueda disponer debe considerarse como un punto a favor. Hemos de saber cómo sacar el mayor rendimiento de la naturaleza y saber utilizarlo al máximo, cómo llamar la atención para que sea más fácil que nos encuentren, cómo orientarnos en territorios desconocidos para llegar a la civilización si no hay posibilidad de un rescate, o cómo navegar sin mapa ni brújula. Deberíamos saber cómo mantenernos sanos o, si estamos enfermos o heridos, saber curarnos a nosotros mismos y a los demás. Deberíamos ser capaces de mantener la moral alta, la propia y la de los demás que conformen nuestro grupo.



La falta de equipamiento no significa que estemos desequipados, ya que llevamos con nosotros nuestras experiencias y conocimientos, aunque no deberíamos permitir que éstos queden atrasados y obsoletos, por lo que deberíamos siempre aprender cosas nuevas.



Todos nosotros estamos acostumbrados a sobrevivir en nuestro ambiente natural, aunque puede que no nos demos cuenta de ello; pero el verdadero superviviente debe aprender a sobrevivir cuando no esté en un ambiente familiar, o cuando este ambiente haya cambiado drásticamente por la mano del hombre o por obra de la naturaleza. Cualquier persona, joven o vieja, sea cual sea su estilo de vida, puede encontrarse en una situación límite. A medida que más personas vuelan alrededor del mundo, navegan en pequeños veleros o surcan los mares en grandes barcos, caminan por colinas o suben montañas y pasan sus vacaciones en lugares cada vez más exóticos, las situaciones a las que pueden verse expuestas se diversifican más.



Pero los conocimientos para sobrevivir no están relacionados con las situaciones extremas como, por ejemplo, un accidente de avión sobre una montaña o un hundimiento en los mares del trópico o una avería del coche en medio de un desierto. Cada vez que nos abrochamos el cinturón de seguridad de nuestro coche aumentamos nuestras posibilidades de supervivencia. Cada vez que miramos a ambos lados de la calle antes de cruzar o cuando nos aseguramos de que la llave del gas está cerrada antes de irnos a la cama, estamos poniendo en práctica técnicas de supervivencia instintivamente. Éstos son los hábitos que debemos desarrollar tanto como adquirir habilidades.



Los principales elementos de supervivencia son comida, fuego, refugio, agua, navegación y medicinas. Para ponerlos en orden prioritario utilizamos el acrónimo PLAN. No importa en que parte del mundo nos encontremos, éste nunca cambiará estés en el Ártico, el desierto, la jungla, el mar o la costa.

P: PARA PROTECCIÓN



Debemos asegurarnos de que estamos protegidos de otros posibles peligros, es decir, avalanchas inminentes, fuego forestal o explosión de combustible. Debemos quedarnos en la escena del accidente siempre que ello sea seguro y asegurarnos de estar protegidos de los elementos. Esto significa construirnos un refugio y a menudo encender un fuego. Hay varias razones por las que siempre deberíamos quedarnos en el lugar:
  1. Podemos utilizar los restos como refugio, señalización, etc...
  2. Es una señal más grande sobre el terreno, lo que facilita la localización.
  3. Probablemente hay heridos que no se pueden mover.
  4. Quedándonos donde estamos conservamos energía.
  5. Porque si hemos mantenido la ruta y saben dónde te encuentras, el tiempo del rescate será mínimo.


L: PARA LOCALIZACIÓN

El próximo paso tras construir un refugio es colocar señales de emergencia. Debemos llamar la atención hacia nuestra posición. Hacerlo lo antes posible para ayudar a los rescatadores.



A: PARA ADQUISICIÓN



Mientras esperamos ser rescatados, deberíamos buscar agua y comida para complementar nuestros suministros de emergencia.



N: PARA NAVEGACIÓN



La buena navegación nos mantendrá en la ruta y a menudo nos evitará situaciones de peligro. Pero si nos encontramos perdidos, debemos quedarnos donde estemos.


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