lunes, 31 de octubre de 2011

¿PRÓXIMOS ANTICONCEPTIVOS?

Según la OMS. (Organización Mundial de la Salud), cada año se producen unos 210 millones de embarazos en todo el mundo y 80 millones son no deseados.

Cuando una pareja quiera hacer el amor en el año 2020, quizás ella le pregunte a él si se ha puesto el anticonceptivo. Geles para frenar espermatozoides y mensajes de texto en el móvil para avisar a las mujeres de si están o no en sus días fértiles. El objetivo es evitar embarazos no deseados. En la actualidad, las mujeres disponen de una gama más amplia de anticonceptivos que los hombres. Y es que es más sencillo inutilizar un óvulo que frenar a millones de espermatozoides.



El preservativo en los hombres y la píldora en las mujeres siguen siendo los anticonceptivos por excelencia. El preservativo o condón no tiene competencia  a la hora de prevenir las enfermedades de transmisión sexual. Pero en parejas estables y fieles, puede ser un engorro cuando surge el deseo. Asimismo, muchas mujeres no pueden tomar la píldora o utilizar otros métodos hormonales porque afectan a su libido o incrementa el riesgo de infarto o de hemorragias. O quieren evitar los inconvenientes de otros métodos eficaces para evitar el embarazo, como el dispositivo intrauterino (DIU.). En conclusión: los investigadores centran sus esfuerzos en desarrollar nuevos anticonceptivos, más seguros, eficaces y cómodos para las parejas.

¿Tomarían los hombres la píldora?



Seguramente, la gran revolución se verá en los métodos anticonceptivos para hombres. Desde hace años se anuncia la inminente aparición de la píldora masculina. Pero, de momento, no se ha conseguido desarrollar una píldora que garantice un elevado porcentaje de infertilidad y que no tenga efectos secundarios. En 2006 un laboratorio, que llevaba varios años trabajando en un píldora masculina, fue adquirida por otro laboratorio y se canceló el proyecto. Varios años de investigación que se guardan bajo llave, porque los investigadores firmaron cláusulas de confidencialidad que impiden aprovechar el conocimiento desarrollado. Además, la píldora femenina es todo un éxito de ventas. Y los hombres, ¿tomarían la píldora?

En una encuesta realizada en el año 2000 a 9.000 hombres de nueve países, el 55% de éstos afirmaron que estaban dispuestos a emplear métodos hormonales de anticoncepción. ¿Muchos, pocos, suficientes para lanzarse a invertir millones de euros en investigación? Casi la mitad de los hombres preferirían evitar métodos hormonales y sus posibles efectos secundarios. Quizás las compañías farmacéuticas no están muy entusiasmadas en invertir en programas de investigación cuando no existe la seguridad de que la gran mayoría de los hombres vayan a optar por estos métodos. Por tanto, la cuestión es, ¿cómo entorpecer la vida de los espermatozoides sin entorpecer la de los directivos de las compañías farmacéuticas?



Porque, en cuanto a los anticonceptivos masculinos, ése es el quebradero de cabeza de los investigadores: frenar el ansia de fecundación de millones de espermatozoides. Y, en vista del escaso interés de las farmacéuticas, se están probando diversos anticonceptivos en los laboratorios de las universidades. En el caso de los métodos hormonales, el gran objetivo de los investigadores es garantizar un elevado porcentaje de infertilidad sin efectos secundarios. Para ello, la mayoría de los métodos con los que se está investigando utilizan una combinación de testosterona más progestina (una forma sintética de progesterona, que es una hormona sexual femenina) con el objetivo de frenar la producción de esperma y lograr una efectividad anticonceptiva temporal del 90% (la de la píldora femenina es del 98%). Pero hay hombres en los que la fertilidad no desciende tanto. Y no está tan claro que se puedan evitar todos los efectos secundarios, tales como aumento de peso, aparición de acné, crecimiento de la próstata o problemas de erección. Otro de los motivos que está arrinconando a la píldora como posible anticonceptivo masculino es que buena parte de la testosterona que ésta contiene se descompone en el hígado, con lo que éste se resiente. Así que los investigadores se están aventurando por otros caminos.



Uno de ellos es una inyección de testosterona y otras sustancias que la OMS ha aprobado en 400 personas de ocho países. Pero el 10% de los participantes sufrieron efectos secundarios como depresión, aumento de peso o incremento del deseo sexual. Por otro lado, científicos de la Universidad de Whasington (EEUU.) y de la Universidad de California (EEUU.) están desarrollando geles de uso diario que se aplicarían en el brazo e incluso implantes bajo la piel que, en lugar de testosterona, liberan un esteroide modificado sintéticamente.

MÉTODOS NO HORMONALES



Menos avanzados se encuentran los métodos no hormonales, aunque, para muchos investigadores, podrían ser más eficaces y causar menos efectos secundarios que los hormonales. En la Universidad de Columbia (EEUU.) se ha conseguido detener y reactivar la producción de esperma en ratones sin efectos secundarios. Para ello, les administraron una sustancia que bloquea los receptores de la vitamina A en los testículos, necesaria para la producción de esperma. El problema es que este método se intentó hace unos 50 años, pero incrementaba la agresividad cuando se bebía alcohol. No parece que pueda ser muy popular un método que impide el embarazo, pero que no permite tomarse unas copas. Así que se está intentando dar con otra fórmula sin este efecto secundario.



Mejores perspectivas parece tener el RISUG (Inhibición Reversible del Esperma Bajo Supervisión, por sus siglas en inglés). Consiste en la introducción, con anestesia local, de un polímero (compuesto de proteínas fabricado en el laboratorio) en los mismos vasos que se cortan al realizar una vasectomía. El polímero, que se puede llevar durante años, se encarga de inutilizar el esperma cuando pasa por el conducto. La gran ventaja es que sería un método reversible. Se han realizado ensayos en India y, según sus responsables, un hombre a llevado el polímero durante 20 años y sólo embarazó cuando se le puso la inyección que lo disuelve. La Agencia Federal del Medicamento (FDA.) todavía no ha dado el visto bueno al experimento, que, probablemente, no se fabricará en EEUU. antes del año 2015.

¿Y PARA LAS MUJERES?



Se investiga en mejores métodos hormonales y de barrera para evitar que el óvulo sea fecundado. Si, en los hombres, el futuro parece deparar una revolución anticonceptiva, en el caso de la mujeres se esperan sobre todo mejoras de métodos ya existentes. Es decir, métodos con menos efectos secundarios y más baratos. Un ejemplo son los implantes anticonceptivos, que se usan desde hace más de 25 años. 



En China ya se está comercializando el sino-implante II, que, como otros implantes actuales, consiste en una o dos varillas que se colocan bajo la piel del brazo y que liberan hormonas. La tasa de embarazo es de menos del 1% anual y lo pueden usar mujeres que tengan riesgo cardiovascular. Libera levonorgestrel (forma sintética de la hormona progesterona, que es la que contiene la píldora del día después). Este implante ofrece protección durante 3-5 años. Y es un 30-40% más barato que los implantes parecidos existentes en el mercado, algo fundamental en los países en desarrollo. 



Por otro lado, una de las hormonas en la que los científicos tienen más confianza es la nestorona, una progesterona sintética que se podría aplicar combinada con otros estrógenos en forma de gel en diferentes partes del cuerpo. 



También se está experimentando con un anillo vaginal que libera esta misma hormona y que ofrecería una duración más prolongada que los anillos que se comercializan  actualmente. Y, entre los métodos de barrera, se está estudiando un nuevo tipo de diafragma, el diafragma SILCS, en fase muy avanzada, con una forma más alargada y se está estudiando la posibilidad de que libera un microbicida para prevenir el VIH.


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