domingo, 6 de noviembre de 2011

MEDIO DE TRANSPORTE IDEAL


Mejor en bicicleta o a pie



Los beneficios de la actividad física asociada al transporte urbano activo superan con creces los riesgos debidos a la inhalación de contaminantes y a los accidentes de tráfico.



Muchos de los principales retos de la salud pública actual guardan relación con el desarrollo de las ciudades. En el último decenio, los campos de la planificación urbana y la salud han vuelto a reunirse con un entusiasmo que no veíamos desde el movimiento higienista de mediados del siglo XIX. Pensemos en la extensión de Barcelona (el "ensanche") que Ildefonso Cerdà planificó en 1859 con el objetivo de combatir enfermedades como la peste y el cólera, y mejorar la calidad de vida de la población, sobre todo de las clases populares, la estructura en cuadrícula, de manzanas con chaflanes de 45 grados, favorecía la movilidad, la mejora de las redes de servicios, el acceso de la luz natural, la ventilación, etc.

El sedentarismo, el sobrepeso y la obesidad, la contaminación del aire urbano y los accidentes de tráfico destacan entre las principales causas de muerte en el mundo. De ahí que la Organización Mundial de la Salud, las Naciones Unidas y el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático hayan recomendado la introducción de políticas urbanas que ayuden a combatir estas "epidemias" del siglo XXI.

CONTAMINACIÓN EN BARCELONA


BENEFICIOS DEL TRANSPORTE ACTIVO



El sedentarismo causa la muerte a 3,2 millones de personas cada año en el mundo. Asimismo, agrava muchas de las enfermedades crónicas más debilitantes (trastornos cardiovasculares, diabetes, cáncer de colon y de mama). Las limitaciones de las intervenciones de salud pública clásicas, enfocadas a fomentar en los individuos cambios que incrementaran su actividad física, han despertado el interés de los profesionales de la salud, que buscan ahora soluciones a nivel de toda la comunidad. Las políticas de transporte y planificación urbana que fomentan el "transporte activo" (ir a pie o en bicicleta) como alternativa a los vehículos de motor privados pueden contribuir a que la población adopte rutinas diarias más saludables.



Dichas políticas pueden generar, además, otros beneficios. En primer lugar: la reducción de los contaminantes que desprenden los motores de combustión. La contaminación del aire urbano contribuye en un 3% a las muertes debidas a enfermedades cardiopulmonares y en un 1% a las derivadas de infecciones respiratorias agudas entre los niños menores de 5 años en todo el mundo. Es posible que estas cifras empeoren conforme la población urbana siga creciendo.



Las emisiones de los vehículos contribuyen también al cambio climático. La concentración de gases de efecto invernadero procedentes del transporte (un 23% en todo el mundo) siguen creciendo a un ritmo mayor que las producidas por cualquier otro sector. La disminución de las emisiones generadas por el transporte por carretera se presenta como la estrategia más eficaz para reducir el desequilibrio energético responsable del calentamiento global. Para rebajar las emisiones a un nivel que permitiera ralentizar la acumulación de estos gases sería necesario aplicar múltiples medidas: entre ellas, un cambio en las conductas de desplazamiento.



Además de reducir el sedentarismo, la contaminación del aire y las emisiones de gases de efecto invernadero, las políticas que fomentan el uso de la bicicleta pueden disminuir las lesiones por accidentes de tráfico (la segunda causa de muerte entre las personas con edades comprendidas entre los 5 y los 29 años), el ruido y la congestión de la circulación. Asimismo, los entornos que, como los parques, permiten la convivencia entre peatones y ciclistas facilitan la interacción social y el acceso a zonas verdes, ambos beneficiosos para la salud y la calidad de vida.

RIESGOS DEL TRANSPORTE ACTIVO



Pero no todo son ventajas. Debido al esfuerzo físico que exigen los medios de transporte activo, la dosis de contaminación inhalados por viandantes y ciclistas puede superar a la dosis recibida por los usuarios de coche. Según estudios realizados, si andamos durante 30 minutos por la ciudad inhalaremos la misma cantidad de contaminantes que si circulamos en coche durante el mismo periodo (sentados en el coche respiramos a un ritmo más lento que cuando andamos, pero el aire que inspiramos está más contaminado). Si diéramos un paseo en bicicleta (a unos 18 km/h.) o corriéramos (por la acera) a un ritmo moderado (8 km/h.) durante media hora dentro de la ciudad, inhalariamos el doble de contaminación que si fuéramos en coche. Cuanto más rápido pedaleamos o corremos, más inhalamos, no cabe duda. Sin embargo, si nos desplazamos a pie o en bicicleta podremos elegir rutas por calles menos transitadas y, por tanto, menos contaminadas.



Peatones y ciclistas también están más expuestos a los accidentes de tráfico. Se dan diferencias notables entre países y entre ciudades (el riesgo de que ocurra un accidente mortal es casi 6 veces mayor para un ciclista por kilómetro recorrido en los EEUU- que en Holanda). Sin embargo, aunque el uso de la bicicleta como medio de transporte puede aumentar el riesgo individual de sufrir un accidente, el efecto global puede ser el contrario, es decir, puede que se reduzca el número de accidentes. Ello se debe a la mayor confianza y seguridad que sentimos cuando sabemos que los que hacemos, lo hacen también muchas otras personas. En Berlín, Londres, Ámsterdam y Copenhague, el incremento notable del uso de la bicicleta se ha visto acompañado por una menor incidencia de accidentes graves entre los ciclistas.



EL BALANCE

Para valorar los riesgos y los beneficios asociados al transporte activo, se han llevado a cabo varios estudios que han evaluado como afectarían a la salud (niveles de actividad física, exposición a la contaminación y riesgos asociados al aumento de accidentes de tráfico) una serie de cambios en los modos de desplazamiento que favorecen la marcha a pie o el uso de la bicicleta. Nos referimos a los trabajos realizados en Londres por James Woodcock, del Colegio Universitario de Londres, y en Holanda por Jeroen Johan de Hartog, de la Universidad de Utrecht.



En Barcelona, un grupo ha llevado a cabo una investigación similar, cuyos resultados se publicaron el pasado mes de agosto en la revista British Medical Journal. Se ha calculado el impacto de una política específica de transporte activo, la bicicleta pública "Bicing", teniendo en cuenta los beneficios de la actividad física en los usuarios y el aumento de riesgos debido a la inhalación de contaminantes y los accidentes de tráfico.



En los tres estudios, la conclusión es la misma: cambiar los patrones de desplazamiento en favor de otros más activos generaría beneficios para la salud pública, debido al incremento de la actividad física. Cuando montamos en bicicleta, los beneficios del ejercicio superan con creces los riesgos añadidos de accidentes e inhalación de aire contaminado.



Según los resultados de la investigación, gracias al uso habitual del Bicing, el número de muertes anuales disminuye en un 24% (12 muertes menos). Calculamos que, en cuanto a los impactos en la mortalidad, los beneficios eran 77 veces mayores que los riesgos debidos a la contaminación y los accidentes de tráfico. Incluso si se exagera la tasa de inhalación o se disminuye el incremento de la actividad física, se llega a la misma conclusión: los beneficios de la actividad física al desplazarse en bicicleta dentro de la ciudad son mucho mayores que los riesgos debidos a la contaminación del aire y los accidentes de tráfico.



CONCLUSIÓN

Si bien cabe esperar grandes beneficios de las medidas que fomentan el uso del transporte activo, todavía queda mucho para poder evaluar con exactitud cuáles son las mejores políticas urbanas que favorezcan  la salud de los ciudadanos. 



Dentro del proyecto Transporte Contaminación del Aire y Actividades Físicas (TAPAS, por sus siglas en inglés, tapas-program.org), se está estudiando el efecto de políticas urbanas en los comportamientos de transporte y sus consecuencias en la salud a través de varias ciudades europeas: Barcelona, Basilea, Copenhague, París, Praga y Varsovia.



Pero no basta con identificar las mejores estrategias. Se nos plantea un reto más importante todavía: convencer a los gobernantes de la importancia del desarrolo urbano y las políticas de transporte que favorezcan los desplazamientos a pie y en bicicleta.

AUDREY DE NAZELLE


Autor: Audrey de Nazelle. Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL). Barcelona.

EN BICI  Y  TRAGANDO HUMO POR TODA LA CIUDAD


Me dijeron "si está en Barcelona deberías conocer a Audrey de Nazelle", una investigadora francesa que trabaja en el Centro de Investigación de Epidemiología Ambiental (CREAL), estudiando los pros y los contras de los diferentes sistemas de transporte urbano, y analizando los impactos en la salud de desplazarse en bicicleta, en coche, o hacer actividad física en una ciudad contaminada".

En el barrio del Born frente a "El Rosal", y Audrey apareció..... en bicicleta!

Pere: "¿Pero tu no investigabas si alguien que va en bicicleta inhala más contaminación que alguien dentro de un coche?

Audrey: "Sí, pero no te confundas: teniendo en cuenta todos los factores, el beneficio para la salud de caminar o ir en bici es muchísimo mayor (de lejos) que moverte en coche, a pesar de que al incrementar la actividad física puedas (y eso es lo que estamos analizando) terminar inhalando un poco más de polución".

Pere: Entonces lo de hacer footing en la ciudad...

Audrey: Depende por dónde... Quizás la gente no lo sepa, pero la concentración de partículas y gases al lado de la calzada es bastante mayor (fluctúa por varios factores, claro) a cuando te separas 15 metros de ella. Y no digamos en un parque! De nuevo, correr al lado de la Diagonal o en la Gran Vía es mejor que quedarse sentado en casa, pero es muchísimo más sano hacerlo por el paseo marítimo, por ejemplo.

Pere: Con la bici pasa lo mismo....

Audrey: Claro, y esto es importante para políticas de movilidad urbana: lo ideal sería que los carriles bicis estuvieran separados de las calles con coches. Que hubiera rutas para vehículos a motor, y otras vías independientes donde las personas pudieran desplazarse con fluidez a pie o en bici. Resulta obvio para eliminar accidentes, pero también por muchos otros aspectos de salud pública.

Pere: Suena utópico....

Audrey: no lo es en absoluto. Desde hace varios años las ciudades están ganando terreno a los coches. La tendencia es que prácticamente desaparezcan de sus centros. Es que... cada vez tiene menos sentido! Bajar el tráfico de las ciudades es básico, y la voluntad política va en este sentido. Nuestro trabajo tiene como objetivo analizar todos los factores de manera objetiva y sacar conclusiones que sirvan para gestionar mejor la movilidad urbana.

Pere: ¿Qué miráis?

Audrey: Casi todo! Se han hecho muchos estudios aislados analizando factores por separado, pero este programa europeo que coordinamos desde el CREAL y engloba Barcelona, París, Copenhague, Basilea, Varsovia y Praga es el primero en intentar analizar la situación desde una perspectiva global, y teniendo en cuenta tanto ventajas como inconvenientes de cada medio. Por ejemplo, ahora estoy trabajando en un estudio en el que analizaremos marcadores de salud (función pulmonar, cardiovascular y análisis de sangre) de gente que hace un mismo trayecto en coche, a pie, en bici o autobús, y también la diferencia entre hacer una misma distancia en bici por un ambiente más o menos contaminado. Pero también analizamos riesgos de accidente, exposición a ruido, exposición a rayos UV, capital humano, dieta,....

Pere: ¿Dieta?

Audrey: Sí, algunos estudios han observado que las personas que empiezan a hacer actividad física, también siguen una dieta más saludable. Podría ser que un hábito indujera a otro. TAPAS (Transportation, Air Pollution and Physical Activities) es el primer estudio que lo mira todo junto a una escala tan ambiciosa, comprendiendo un análisis tan amplio y exhaustivo.

Pere: Porque... cuando hablas de contaminación ¿a qué te refieres?

Audrey: El principal problema en una ciudad como Barcelona son las partículas que emiten los coches, tanto por su pequeño tamaño y penetración en los pulmones, como por ciertos metales o compuestos orgánicos que llevan asociados. No queremos exagerar, no hace falta para la gente sana ir por la calle con una mascarilla, el problema es sobre todo para ancianos o enfermos, pero día a día la polución se va acumulando y en ciudades muy contaminadas como esta....

Pere: ¿Barcelona está muy contaminada?

Audrey: De las que más en Europa. Por su situación geográfica, por la alta densidad de tráfico, y porque hay muchos motores diesel que emiten más partículas y más finas que penetran más hondo en los pulmones...


pero te explicaba que la polución se ha asociado claramente a enfermedades pulmonares, cardiovasculares, y detrimento de la salud en general. Investigadores del CREAL publicaron un estudio el año pasado en el cual vieron que bajar la concentración de partículas en Barcelona al nivel recomendado por la OMS salvaría la vida a 3.500 personas por año, además de bajar ingresos hospitalarios por causas cardiorrespiratorias (1.800 casos), y disminuir otros casos de enfermedades respiratorias (90.000 casos). Vamos a ver qué dice la investigación TAPAS, pero todos los indicios son a que las ciudades se deberán ir librando poco a poco de los coches. Y lo mejor será empezar creando vías exclusivas para tráfico no motorizado. En muchos sitios se está haciendo, y no es ningún problema. Al contrario, la gente sigue satisfecha estas medidas.

Pere: se te ve muy convencida...

Audrey: Yo hice mi doctorado en EEUU., en la Universidad de North Carolina. Allí todo el mundo va en coche. Esto no tiene ningún sentido, es una locura!, pero incluso aquí en Europa, dentro de algunas décadas la gente se sorprenderá de cómo era el tráfico urbano en nuestras ciudades a principios del siglo XXI. Es una transformación lógica y necesaria... inevitable diría yo! Y este estudio que estamos realizando pretende dar información científica a los gobernantes como herramientas para decidir cuál es la mejor manera de mejorar la movilidad urbana y la calidad de vida en la ciudad.

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