viernes, 2 de diciembre de 2011

ADOLESCENCIA



La adolescencia es una etapa repleta de mensajes confusos en la que los jóvenes son conscientes de su sexualidad creciente y se sienten excitados por ello, aunque la mayor parte de las sociedades les niegan la posibilidad de actuar en consecuencia con sus necesidades sexuales recién descubiertas. Esto puede provocar conflictos, inseguridad y frustración.



Los adolescentes se caracterizan por ser rebeldes, cambiantes y desafiantes. La adolescencia marca un período de transición entre la infancia y la edad adulta en el cual la madurez emocional suele ir a la zaga de la madurez física. Como resultado, el típico deseo adolescente de separarse de los padres suele ir acompañado de un sentimiento de confusión. El adolescente desea demostrar que es independiente, pero continúa mostrando una actitud infantil en muchos aspectos.



Durante la adolescencia, los pensamientos y los sentimientos sexuales son cada vez más importantes. Las chicas y los chicos comienzan a descubrir su sexualidad a través de fantasías y enamoramientos. Durante los períodos medio y final de la adolescencia, el contacto físico adquiere mayor importancia; cogerse de la mano, besarse y acariciarse puede provocar el deseo de llegar al acto sexual.



Mientras que los sentimientos sexuales y románticos se canalizan hacia fantasías y enamoramientos se canalizan hacia fantasías y enamoramientos, tanto las chicas como los chicos satisfacen su deseo a través de la masturbación. Se trata de una actividad normal y natural que ayuda a los adolescentes a conocer y apreciar sus cuerpos.



Algunos adolescentes experimentan sexualmente con miembros del mismo sexo, lo que allana el terreno para una futura relación física con un miembro del sexo opuesto, o bien puede tratarse de una preferencia por individuos del mismo sexo. Se cree que la experimentación sexual es más habitual entre los chicos, pero esto puede ser únicamente un reflejo del estereotipo cultural según el cual los chicos muestran más interés y son más activos sexualmente que las chicas.

ESTILOS ADOLESCENTES



La imagen del adolescente rebelde fue representada en los cincuenta por James Dean. Desde entonces, los adolescentes han adoptado estilos alternativos o arriesgados.




ENAMORAMIENTOS



Por regla general, los enamoramientos ayudan a los adolescentes a hacer frente a sus sentimientos sexuales y a aprender sobre el amor y las relaciones sin comprometerse con otra persona, con la posibilidad de sufrir un desengaño. Los adolescentes pueden sentir enamoramiento por personas "accesibles": compañeros de clase, vecinos o los amigos de hermanos mayores del sexo opuesto, pero por lo general se centran en figuras menos accesibles como actores, deportistas o estrellas de pop. Mientras que este tipo permanece en el terreno de la fantasía, los enamoramientos de personas accesibles (por lo general profesores) pueden acarrear problemas al adolescente o a la persona objeto de su interés. Algunas personas se sienten muy incómodas ante el hecho de convertirse en el centro de la atracción sexual de un adolescente, mientras que otras se aprovechan de la adulación y abusan de su posición. En algunas ocasiones, afortunadamente las menos, el enamoramiento se convierte en una obsesión que puede provocar un gran dolor y angustia. No todos los adolescentes experimentan estos sentimientos y cada uno sigue su propia evolución, pero su existencia suele servir como válvula de escape para una sexualidad en desarrollo y resulta esencial para aceptar esa sexualidad.

AMISTADES ADOLESCENTES



La independencia en aumento durante la adolescencia puede traer consigo el hecho de que los amigos cobre una importancia especial. Los amigos íntimos ocupan el lugar de los padres como confidentes.



PRESIÓN DEL GRUPO



A medida que se desarrolla la identidad personal y sexual, el deseo de pertenecer a un grupo y de ser popular se intensifica de forma considerable. Los adolescentes necesitan ser aceptados por sus compañeros para sentirse normales. Por esta razón, pueden sentirse presionados para coincidir con las ideas y las actividades del grupo. Esta presión conlleva llevar ropa y el peinado más modernos y, en cuanto al desarrollo sexual, tener novio o novia. La presión puede empujar a un joven a tener relaciones sexuales "porque todo el mundo lo hace". Los adolescentes se someten a esta presión antes de estar emocionalmente preparados. Algunos adolescentes lo superan simplemente hablando de "hacerlo" pero absteniéndose en realidad de tener relaciones hasta que se sienten preparados para ello.

EL DESCUBRIMIENTO DEL SEXO



La experimentación sexual puede ser excitante, pero muchos adolescentes sienten una gran presión porque intentan parecer sexualmente experimentados.



COMPORTAMIENTO SEXUAL DE LOS ADOLESCENTES

Dado que los adolescentes se sienten fascinados por su nueva capacidad de atracción sexual, se muestran curiosos por ponerla a prueba. El flirteo proporciona una forma divertida y sin consecuencias de juego sexual que, además, cuenta con el beneficio añadido de que no requiere actividad sexual. Los juegos festivos de carácter sexual, sobre todo los que tienen como objetivo besarse, también desempeñan una función importante: ofrecen a los adolescentes la posibilidad de tantear el terreno del sexo en un ambiente amistoso, sin compromisos. Además, enseñan a los jóvenes a relacionarse con el sexo opuesto a nivel más sexual que platónico. Sin embargo, para los participantes tímidos, menos atrevidos, estos juegos pueden convertirse en experiencias embarazosas que provocan sentimientos de fracaso e inadecuación social.



La mayoría de jóvenes comienzan su viaje hacia la madurez sexual estableciendo amistades con miembros del sexo opuesto. De este modo ponen a prueba sus facultades de atracción sin implicarse en una relación seria. Más tarde, después de comprometerse en una relación más estable, el joven puede intentar experimentar con los besos, las caricias y, en algunos casos, el acto sexual.



Cuando llega el momento de establecer relaciones sexuales surgen importantes diferencias entre ambos sexos. Los chicos tienden a buscar gratificación física porque su deseo sexual en esta etapa es muy intenso; las chicas, por su parte, dan más importancia a los aspectos románticos de la relación. Resulta muy triste comprobar cómo los chicos reciben admiración cuando salen y tienen relaciones sexuales con el mayor número posible de chicas, mientras que éstas encuentran desaprobación si se comportan de modo similar. De hecho, ninguno de los dos sexos debería tener miedo a decir "NO" ni preocuparse ante la posibilidad de ser etiquetado de "estrecho" o aburrido al decidir por sí mismo el momento para iniciarse en el sexo.



Decidir el momento de tener una relación sexual por primera vez constituye una de las decisiones más importantes que un adolescente puede tomar, y por lo general se hace de forma precipitada. Las investigaciones demuestran que la fuente de presión más común experimentada por las jóvenes adolescentes proviene de su novios. Los chicos, en cambio, son más dados a sentirse presionados para practicar el sexo por los alardes, las burlas o las afirmaciones de sus compañeros, o por las expectativas culturales sobre la sexualidad masculina.



Las expectativas de los adolescentes sobre el acto sexual y la realidad suelen ser muy distintas. La primera vez casi nunca resulta la experiencia alucinante que solemos ver en las películas. Es más probable que sea caótica, torpe y decepcionante. La mayoría de mujeres no logran llegar al orgasmo, y si una joven no está preparada, se siente nerviosa o todavía tiene el himen intacto, el acto puede convertirse en una experiencia dolorosa y desagradable.



Los adolescentes que aplazan el acto sexual hasta la edad adulta, cuando se casan o mantienen una relación estable, pueden beneficiarse de una mayor madurez emocional. Mantener una relación sólida requiere seguridad en uno mismo, compromiso, compenetración y confianza; características con más probabilidades de desarrollarse a medida que los jóvenes se convierten en adultos.

CITAS



El cortejo en forma de salidas en pareja ofrece a los adolescentes la posibilidad de desarrollar relaciones íntimas al margen de la vigilancia de los padres. Esto convierte el proceso de la cita en una experiencia atractiva y muy excitante. No existe una actividad determinada que caracterice a este tipo de citas, aunque ir al cine y comer en un restaurante suelen ser las más habituales. Muchos adolescentes evitan la tensión de la salida en pareja y se reúnen en grupos. Aproximadamente a los 14 o 15 años en el caso de las chicas, y a los 16, en el de los chicos, los adolescentes comienzan a optar por salidas más privadas, lo cual puede conducir a las implicaciones románticas y exclusivas características del noviazgo. Esta opción tiene sus desventajas, entre ellas la presión creciente para practicar el sexo antes de que el adolescente esté preparado para comprometerse en una relación madura.



Los padres no deben confundir la falta de comunicación sobre el sexo por parte de sus hijos con la falta de interés. Muchos adolescentes se sienten muy ansiosos a causa de este tema y suelen mostrarse reacios a hablar de él con sus padres o a buscar información sobre anticonceptivos, lo cual resulta muy lamentable, ya que una primera relación sexual sin planificación es poco probable que vaya acompañada de protección. Para que los padres presten su ayuda y su apoyo, deben iniciar la conversación sobre temas sexuales y asegurarse de que la información que posee su hijo sobre esos temas es suficiente y correcta.

EDAD DE EXPERIENCIA



Desde los años 50, los cambios en las actividades sexuales de los adolescentes, han sido espectaculares. En un estudio realizado en el Reino Unido entre jóvenes de 16 a 24 años, sometidos a un seguimiento de 8 años, el 19% de las jóvenes afirmaron haber tenido su primera experiencia sexual antes de los 16 años (en los años 50 ese porcentaje era del 1%). En el caso de los hombres, las cifras ascienden a un 28% que han mantenido la primera relación antes de los 16 años, en comparación con el 6% de los años 50. La mayoría de adolescentes tienen su primera relación sexual a los 17 años.

AMOR VERSUS DESEO



Existe una diferencia espectacular entre las razones que aducen hombres y mujeres para justificar la pérdida de su virginidad. Las mujeres resaltan el amor por su compañero como la principal motivación, mientras que los hombres hacen hincapié en la curiosidad sexual, aunque en las últimas décadas estas diferencias comienzan a ser menores.



EMBARAZO ENTRE ADOLESCENTES



Las cifras recientes demuestran que los embarazos entre adolescentes son hoy menos frecuentes que en los años setenta. Más del 6% de jóvenes de entre 15 y 19 años se quedaron embarazadas en 1995, mientras que en 1970 la cifra fue del 8%. El mayor descenso tuvo lugar cuando se extendió el uso de anticonceptivos. La tasa de nacimientos entre adolescentes también ha descendido: del 7% en 1970 a menos de un 4% en la actualidad. Los estudios demuestran que los padres adolescentes provienen en muchas ocasiones de hogares humildes, tienen problemas de conducta y un bajo nivel de educación.

Una joven adolescente que se queda embarazada sin desearlo se enfrenta a un enorme trastorno emocional, confusión y, en ocasiones, ignorancia. Su novio, si todavía lo conserva, puede negarle su apoyo. Tal vez ella esté aterrorizada ante la reacción de sus padres y retrase el momento de explicarles su estado. En casos extremos, la chica tal vez intente ocultar el embarazo y recurra a un aborto "casero" o considere la posibilidad de suicidarse, por lo que es preciso buscar ayuda. Existen tres modos de enfrentarse a un embarazo no planeado: la maternidad, la adopción o el aborto.



El trauma inicial ante el descubrimiento de un embarazo no deseado puede resultar abrumador, por lo que es muy importante tener alguien con quien hablar. Comunicar el estado a las personas que pueden ayudarnos nos facilitará el camino para llegar a la decisión más adecuada. Cuando llegue el momento de contarlo a los padres, hay que pensar cuál es el momento para hacerlo. ¿Cuándo es más probable que nos escuchen con calma?¿Hay alguien que deseemos que esté presente en la conversación (una hermana mayor, una amiga, el novio, un profesor o un familiar de confianza)

Conviene invertir algún tiempo en pensar qué esperamos y qué necesitamos de los padres. La primera reacción puede ser de enfado, decepción o dolor, pero tras la emoción inicial, nos resultará de ayuda entablar una comunicación fluida con ellos: desde hacerles entender nuestro miedo y nuestra confusión, hasta informarles de las decisiones que hemos tomado para solucionar la situación. También se les puede pedir ayuda práctica, como por ejemplo que alguien nos acompañe al médico o al hospital.

Al hablar con la pareja, se han de evitar las discusiones sobre quién es el culpable del embarazo y concentrarse en lo que se va a hacer. Tal vez él intente influir en la decisión final, pero la última palabra es de la mujer, quien ha de intentar imaginarse a sí misma como madre, conseguir información de personas de confianza y de agencias especializadas en ayudar a adolescentes embarazadas. Sobre todo, no hay que tardar en decidir el siguiente paso.

MATERNIDAD



La maternidad entre adolescentes constituye un tema controvertido. Según Masters, Johnson y Kolodny, autores de Heterosexuality (1994), "la maternidad temprana pone en peligro casi inevitablemente a las futuras madres jóvenes y a sus hijos desde el punto de vista social, económico y educacional".

Los asesores sugieren a las chicas embarazadas que deciden tener a sus hijos que analicen detenidamente sus motivos. ¿El embarazo es un modo de conseguir que el compañero se comprometa o acepte casarse?¿Tener un hijo simplemente le proporcionará una persona a la que dar su amor?¿Criar a un hijo se concibe como una distracción o una vía de escape de las cosas negativas de la vida?¿Tener un hijo es la única opción que han considerado? Una adolescente embarazada debe meditar con detenimiento su decisión de ser madre. también es cierto que algunos adolescentes resultan ser padres excelentes, satisfechos y felices.

ADOPCIÓN



Para las madres jóvenes que no desean o se consideran incapaces de criar a un bebé, la adopción supone una alternativa.

Por lo general, los hospitales pueden poner a la futura madre en contacto con una agencia de adopción para encontrar una pareja adoptiva adecuada. Las adolescentes embarazadas que consideren la posibilidad de la adopción deben pensar con detenimiento si serán capaces de separarse de su bebé cuando llegue el momento, pues muchas personas subestiman el impacto emocional que supone la experiencia de dar a luz. La información de especialistas puede ayudar a las adolescentes a tomar una decisión.

Aunque la separación del bebé puede resultar traumática, las investigaciones demuestran que las mujeres jóvenes que dan a sus hijos en adopción no sufren más consecuencias psicológicas negativas que las jóvenes que deciden quedarse con sus hijos.

ABORTO

El aborto consiste en acabar con la vida de un feto cuando éste todavía se encuentra en el útero. La moralidad del aborto despierta actitudes intensamente divididas: algunas personas creen que quitar la vida a un nonato es un asesinato y debería considerarse ilegal; otras, en cambio, opinan que cada mujer tiene el derecho personal a decidir si sigue o no con un embarazo. La decisión de recurrir al aborto debe tomarse con la máxima rapidez. Cuanto antes se realice, menos riesgos de salud existen para la mujer.



El tipo de aborto más común es la aspiración, también denominada raspado con succión, y, se realiza antes de transcurridas 12 semanas de embarazo, con anestesia general o local. La abertura del cuello del útero se dilata, y se introduce hasta el útero un tubo conectado a una bomba de succión que extrae el feto y la placenta.



La dilatación y el raspado constituyen una técnica que puede emplearse en embarazos más avanzados. El contenido del útero se rasca bajo anestesia general con un instrumento denominado legra.

Para los abortos más tardíos (más allá de la décimocuarta semana de embarazo) se utilizan métodos de inducción. Un aborto por inducción es similar a la experiencia del parto. En el útero se introducen PROSTAGLANDINAS para inducir las contracciones que expulsan el feto. Las prostaglandinas se introducen en el útero mediante una inyección a través del abdomen de la mujer, por infusión en el útero o mediante la colocación de un pesario de protablandina en la parte alta de la vagina. Por lo general, transcurren de doce a veinticuatro horas hasta que el feto es expulsado.



También existen drogas llamadas "abortivas" que provocan el aborto. Una de éstas, se ha bautizado como píldora abortiva. Su nombre médico es mifepristona o RU-486, y sólo pueden emplearla las mujeres embarazadas de menos de nueve semanas y completamente sanas.

IDENTIDAD SEXUAL



Durante la adolescencia, los jóvenes de ambos sexos se cuestionan su sexualidad e intentan definir sus sentimientos sexuales. Como parte de este proceso, las chicas pueden enamorarse de modelos establecidos como estrellas de pop o actrices, mientras que los chicos pueden sentirse atraídos por personajes populares masculinos. Los chicos y las chicas en ocasiones participan en juegos con personas de su mismo sexo. Las chicas se besan y se abrazan, y algunos chicos se masturban juntos, incluso celebran competiciones de masturbación. Estos sentimientos y experiencias no son negativas, sino una parte normal del descubrimiento de la identidad sexual.

HOMOSEXUALIDAD



La experimentación física con personas del mismo sexo suele formar parte de una etapa pasajera, pero algunos adolescentes se sienten atraídos de manera constante por jóvenes de su mismo sexo. Reconocer y hablar sobre la homosexualidad en la adolescencia resulta difícil. Los adolescentes gays forman un grupo muy reducido con respecto a los heterosexuales, pero desean encajar en sus grupos. Esta presión puede conducirles a una negación de su identidad sexual que puede provocar un gran sufrimiento.



Por lo general, el comportamiento homosexual no se establece hasta la mitad o el final de la adolescencia. Los factores genéticos y sociales pueden influir en la orientación homosexual. 



En el caso de los chicos, se cree que entre los factores sociales se encuentran la falta de un modelo de comportamiento masculino o un padre emocionalmente distante y una madre sobreprotectora. En las chicas, la sexualidad puede estar influida por una madre que las rechaza, un padre excesivamente cariñoso o por padres que fovorecen a un hermano del sexo masculino.



En las últimas décadas las actitudes han cambiado mucho: los padres son más conscientes de que sus hijos pueden ser homosexuales y los jóvenes han aprendido que existe la diversidad. Aún así, los gays y las lesbianas jóvenes todavía encuentran difícil mostrar abiertamente su homosexualidad, sobre todo si sus padres tienen unas creencias religiosas o morales abiertamente hostiles a su orientación sexual. En este caso, el entendimiento y la conversación franca con otros adultos comprensivos pueden ayudar a aliviar algunos de los sentimientos de ansiedad, miedo y depresión a que se encuentran sujetos los homosexuales adolescentes. 



Los padres pueden sentir las más diversas emociones, desde dolor y confusión hasta culpabilidad y rabia, cuando se enfrentan a la noticia de que su hijo podría ser gay. La información o la terapia familiar puede ayudar a ambas partes al entendimiento.



Cuando los adolescentes intentan formar parte de un grupo y ganarse la aceptación de sus compañeros, la revelación de que sus sentimientos sexuales se dirigen a personas del mismo sexo puede resultar muy sorprendente. Muchos adolescentes que se inician en relaciones homosexuales deciden mantenerlo en secreto.


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