jueves, 29 de diciembre de 2011

EL COSTE DE PRODUCIR NUEVOS FÁRMACOS Y VACUNAS

El coste de descubrir, fabricar, producir y distribuir nuevos fármacos y vacunas es inmenso, según fuentes farmacéuticas y fuentes profesionales. ¿De dónde sale el dinero para llevar a cabo esta producción?

Parece ser que existen tres tipos de fuentes diferentes que financian la guerra del ser humano contra los microbios. Por un lado, los Estados invierten una parte del presupuesto de investigación en el estudio de enfermedades infecciosas y sus consecuencias. Pero las prioridades de los gobiernos no siempre coinciden con los intereses globales. Además, los países donde el impacto de las infecciones son más graves son también los que tienen menos recursos para dedicar a la investigación. Por este motivo hace falta que los países considerados ricos hagan el esfuerzo de subvencionar programas que se puedan aplicar en África, Asia o América del Sur.



También existen todo un grupo de fundaciones privadas que están generando un importante flujo de dinero hacia este campo y suplen de esta forma las deficiencias de financiación pública. Puede que una de las más importantes sea la Fundación Bill y Melinda Gates, dirigida por el creador de Microsoft y su mujer, y que cuenta con la colaboración de Warren Buffett. Estos personajes de la vida pública norteamericana y mundial  están dando buena parte de su tiempo y de sus fortunas para cubrir aquellos campos de investigación que los gobiernos muchas veces dejan de lado o no pueden abarcar. Es una de la fundaciones privadas más grandes que existen y sus objetivos incluyen no sólo mejorar la sanidad en el mundo, sino también reducir la pobreza y potenciar la educación. La fundación comenzó a operar en 1994 y actualmente tiene un capital de unos 35.000 millones de dólares anuales. En 2006 recibió el premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional.



Existen organizaciones que agrupan tanto a gobiernos como a fundaciones privadas, con la idea de optimizar el uso de recursos y priorizar los objetivos. La GAVI Alliance, con sede en Suiza y centrada en hacer llegar vacunas a los lugares que más las necesitan, es una de ellas. Se fundó en el año 2000 y desde entonces ha conseguido vacunar a más de 213 millones de niños, hecho que se cree puede haber salvado a más de  3.000.000 de vidas. Actualmente tiene programas en marcha en más de 70 países. Entre los miembros de la GAVI están la OMS, UNICEF, el Banco Mundial, la misma Fundación Gates y miembros de las industrias de las vacunas.



La GAVI puso en marcha la campaña "Vacunemos todos los niños" el 2007, y colabora de forma importante la Fundación La Caixa, la segunda fundación más grande de Europa. El objetivo es conseguir fondos del sector privado para financiar vacunas a los países pobres y reducir el número de niños que no son vacunados contra las enfermedades más comunes, una cifra que ronda aproximadamente en unas cifras de 24 millones.



El tercer elemento imprescindible en la lucha contra las enfermedades infecciosas son las compañías farmacéuticas. No sólo gastan parte de su presupuesto en investigación para desarrollar nuevos fármacos, sino que también financian las pruebas clínicas, al menos parcialmente, y se encargan de fabricar suficientes dosis de vacunas o fármacos para garantizar la contención de los brotes. Sin la habilidad que tienen estos negocios de producir fármacos en grandes cantidades y con rapidez, nuestra capacidad de reacción contra las epidemias se vería muy reducida. Se ha de tener en cuenta que la inversión en tiempo y dinero que las empresas necesitan para desarrollar nuevos fármacos son muy elevadas (del orden de mil millones de dólares y una década de investigación para cada producto nuevo), y se entiende que una de sus prioridades sea recuperar las inversiones de la forma más rápida posible.



Pero, por otro lado, las empresas farmacéuticas han puesto en marcha programas para asegurar que se distribuyan fármacos en ciertas áreas sin intención de obtener beneficios, explica la Dra. Arantxa Horga. "En los últimos tiempos  han aumentado mucho las colaboraciones entre las empresas y los gobiernos y las ONG, a causa sobretodo de la conciencia pública y de los esfuerzos filantrópicos.




La malaria, la tuberculosis y el SIDA son las enfermedades que más se benefician". También existen maneras de asegurarse que la industria cubrirá ciertas deficiencias de recursos que nadie más puede solucionar. "En el caso de los fármacos para niños" dice la Dra. Horga, "un mercado que suele ser poco rentable para las farmacéuticas, los gobiernos mismos incentivan que las compañías inviertan en investigación, por ejemplo extendiendo los períodos de sus patentes.



Es cierto que el mundo de la red da muchas informaciones diariamente y existen muchos partidarios del uso de fármacos más naturales que están en contra de estas megacorporaciones farmacéuticas. Pero, hoy por hoy, gracias a las empresas farmacéuticas podemos decir que gran parte del mundo está abastecida de medicamentos para la cura de innumerables enfermedades, infecciones y patologías crónicas. Respetando la opinión de los que están a favor o en contra del uso de medicación creada por estos laboratorios, no podemos negar el gran beneficio para el mundo, del desarrollo de estas industrias que en ocasiones son rechazadas sin una justificación juiciosa. 

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