lunes, 12 de diciembre de 2011

LAS DROGAS



Las drogas suelen tener tres nombres. El nombre químico, que es el que describe la molécula, el genérico o corriente y el de marca, propiedad de la compañía que comercializa la droga. Debido a que el nombre químico es largo, engorroso y sólo útil para los químicos, no suele usarse. Muchas drogas, que están accesibles en la calle, no tienen marca, pero son muy conocidas, como la cocaína, el LSD y la marihuana. Una información verídica sobre drogas no puede hacer daño si se ofrece claramente y sin prejuicios. 



Es conocido el gran coste de la lucha contra la droga de todos los países del mundo, sin embargo, ni el uso ni el abuso de la droga se han hecho evidentes. Creo que los países han pasado de lucha activa a la reducción del daño de forma paulatina, llegándose a aceptar la realidad de la existencia de las drogas que afectan a la mente, como el deseo humano de usarlas. Como auxilio al drogodependiente se crea un gran esfuerzo para reducir al mínimo posible los efectos adversos sobre el individuo y sobre la sociedad.



Toda sociedad que tenga en sus manos una información fiable, puede llegar a tener la esperanza, de que cada vez más, una mayor cantidad de individuos aumente sus conocimientos sobre los riesgos y beneficios reales de las drogas psicoactivas, y puedan invertir en un cambio a favor de la sociedad de forma más favorable.



Las drogas no van a desparecer. Cualquier esfuerzo para erradicarlas fracasará de sus principios y fundamentos. La sociedad occidental ha tratado de enfrentarse al problema por la vía negativa, sobre todo a través de distintas formas de lucha contra el abuso de las drogas, implementadas por leyes represivas, propaganda escandalosa, agresiones a los consumidores, proveedores y fuentes de producción. Dichas luchas lo único que han realizado es cambiar de manos el poder de control de la creación y venta de las mismas. Hoy hay más gente consumiendo drogas de la que nunca hubo en el pasado. 



El consumo ha penetrado en todas las clases sociales y en todos los grupos étnicos, y se ha ido extendiendo entre jóvenes y niños, niños cada vez menores. Además hay más gente que hoy "abusa" de las drogas de la que nunca hubo antes, y las "leyes antidroga" han creado, como un efecto directo, siniestras redes de criminalidad que crecen constantemente, corrompen a la sociedad y causan mucho más daño por su propia existencia que por la distribución de drogas en sí.



El que confirma, lo que arriba suscribe, nació en una barriada pobre. Donde muchos adolescentes y estudiantes cayeron en las redes de la explosión del uso de drogas de aquella época, y de otros que cayeron cuando entraron drogas nuevas o de diseño. Era una época en que la información escaseaba, no existía de forma radical, y aquellos que sucumbieron tuvieron que experimentar en sus propias carnes los beneficios y los peligros de drogas de las cuales nunca se había oído hablar, ni en casa ni en el colegio. Sólo había una información sesgada entre los propios consumidores.



Hemos visto incluso los efectos que han causado en la salud mental de personas conocidas, todavía en una edad de construcción del propio ser humano. El actual estado del mundo de las drogas, sólo puede mejorar si la sociedad cambia drásticamente su estrategia y deja de estigmatizar a aquellos seres que caen en las garras de cualquier droga. 



El ser humano desde su infancia debe ser instruido en la diferencia entre el uso de drogas y el abuso de drogas. Mientras haya una sociedad que califique de drogadicto a todo aquel que consuma drogas en contra de la ley, sólamente estará perpetuando en el tiempo un problema de enormes dimensiones. 



Los verdaderos drogadictos son aquellos que tienen una mala relación con la droga, y por desgracia, poco se puede hacer para ayudarlos a menos que ellos mismos decidan cambiar. Cuando un ser humano entra en mala relación con la droga, es muy difícil sacarlas de ella. Algunas personas creen más positivo que los adictos a la heroína sean tratados con metadona en vez de ser drogadictos callejeros. Pero no nos engañemos: el "tratamiento" no es sino la adicción a otra droga.



Aunque la sociedad no puede hacer mucho contra el abuso de drogas ya desarrollado, sí que puede y debe trabajar para prevenirlo. En vez de gastar tiempo, dinero y energía luchando en la perdida batalla contra el abuso existente, la sociedad tiene que empezar por ayudar a los seres humanos para que no se hagan drogadictos.



La prevención, creo que ha de ser un objetivo que debe perseguirse, enseñando a la gente, y sobretodo a los jóvenes y niños cómo satisfacer sus necesidades y sus deseos sin recurrir a la droga. Otro objetivo, para aquellos que han iniciado su camino con las drogas es enseñarles la manera de establecer buenas relaciones con estas sustancias, de modo tal que, si no desean salir de las drogas, puedan seguir siendo consumidores y no drogadictos compulsivos.



Esta prevención, primero debe recaer en los padres y en segundo lugar en los maestros; no es enseñar leyes fundadas en políticas públicas, es implicarse en el trasfondo del tema y que esas políticas y leyes no saboteen la labor de los padres y los maestros  creando ideas irracionales sobre las drogas por el miedo y el prejuicio que genera en la sociedad. 



La educación sobre la droga que sólo es una ambigüedad o un velo para ahuyentar a los jóvenes del uso de drogas ilegales mediante la exageración desmesurada del peligro del consumo, no creo que sea la vía más adecuada y correcta, teniendo presente que existen otros seres humanos que han escogido ese camino y muchos ya están inmersos en él. Las lecturas, los panfletos y las tiras de cine que adoptan esta vía, en vez de conseguir su objetivo, estimulan la curiosidad, hacen de las drogas una prohibición atractiva ante los ojos de los más jóvenes y ponen a las autoridades en evidencia.



Los padres y los maestros deben mantener vías abiertas a la propuesta de drogas alternativas. La mayoría de padres y maestros no aprobaran  ni apoyaran programas dirigidos a enseñar a los jóvenes cómo mantener buenas relaciones con la droga. Pero la realidad es totalmente diferente, los jóvenes están cada vez más predispuestos a experimentar con las drogas y sólo a través de una buena educación se conseguirá informar y enseñar en una situación que es tan vital para un ser humano en creciente formación y que no llegue a un extremo de autodestrucción de su propia vida. La sociedad ya sabe lo duro que es vivir  y crecer en un mundo inundado de diferentes tipos de drogas, con lo cual el objetivo creo que debería ser que la experiencia conseguida a través de estas décadas pueda ayudar a las nuevas generaciones de jóvenes.



La realidad actual, es que la droga corre por la calle, y la juventud está creciendo en un mundo muy bien provisto de todo tipo de sustancias. Todas estas sustancias pueden consumirse de forma inteligente o de forma estúpida. El principal culpable es la gran cantidad de información falsa que corre sobre el tema entre los propios niños, jóvenes y estudiantes. Otra causa es la deshonestidad e hipocresia respecto al uso que de las drogas realizan otras personas. Los jóvenes verán, observarán  que muchos conocidos, y alguno de ellos de su propio grupo, se relacionan con el mundo de las drogas y podrán comprobar que tienen muchas oportunidades para experimentar en sí mismos con ellas, si es que no lo han hecho ya. Pero debemos tener en cuenta y recordar, que aunque nuestros padres o nuestros profesores o nuestros mayores exageren siempre los peligros de las drogas que desaprueban, no significa que las drogas no sean peligrosas: TODA DROGA ES PELIGROSA, esta premisa debe quedar clara y concisa.



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