sábado, 3 de diciembre de 2011

TU ROPA INTERIOR TE TRAICIONA

Si un hombre lleva las combinaciones tradicionales, la mujer sabrá enseguida cómo es en la vida: tiene poca fantasía, es conservador y desconfía de las innovaciones.

Si prefiere el mismo modelo en su versión de colores, por ejemplo en color naranja chillón con un elástico verde claro, o en azul claro con rayas oscuras también hay que andar con precaución. La modernidad mal entendida indica a un hombre anticuado.

Luego existe el hombre de mundo que lleva en su piel tersa un sencillo slip blanco y bien ajustado de algodón fino.

Esos modelos discretos y de buen gusto se ajustan a los hombres seguros de sí mismos y modernos que aman la elegancia clásica. No consideran poco varonil el hecho de cuidarse y mantenerse en forma. Una solución ideal.

Si se trata de un señor algo esnob, le importa insinuar en toda situación que su cuenta bancaria es opulenta, llea los mismos modelos clásicos, pero con la marca del diseñador cosida discretamente en el lugar apropiado.

No nos olvidemos de los "machos" que colocan su preciosa anatomía en un triángulo tanga peligrosamente ajustado. Estos hombres desprecian todo lo superfluo y apartan sin miramiento lo que se les pone en su camino si no tienen, a pesar de todo, algunos escrúpulos. Se trata de unos eróticos de vía estrecha. Así que, ¡cuidado!

En los años cincuenta, en que resurgieron varias modas de años pasados, también los calzoncillos de boxeador alcanzaron nuevos honores. Durante decenios, habían sido caricaturizados como ridículos en los traseros de STAN LAUREL y OLIVER HARDY



Ahora vuelven a renovarse: adornados con dibujos de palmeras y de Hawai, con el ratón Mickey o con dibujos sencillos de raya. El último grito de la moda. Los hombres que llevan estos calzoncillos son joviales, seguros de sí mismos y aceptan lo que hacen y el aspecto que tienen, incluyendo la barriga, en algunos casos.

Para redondear el tema, añadimos el resultado de las investigaciones de la psicóloga británica JANE FIREBANK. Ella ha averiguado cómo es un hombre y qué indica cuando se acuesta más o menos "correctamente vestido". Por lo tanto, fijese y observe:


  • EL HOMBRE CON PIJAMA: es un buen marido y padre, cariñoso y fiable, pero ningún gran Romeo. A menudo es tímido y no se siente precisamente como un Adonis. Pero sabe ocultarlo delante de la mujer: "Es que me gusta estar calentito".

  • EL HOMBRE EN CALZONCILLOS: es un egoísta. La mujer es para él un objeto erótico. Le interesa poco lo que piensa de él, o no llega a percibirlo. En lo que concierne a vestimenta no se aventura más allá de una camisa blanca.

  • EL HOMBRE DESNUDO: tiene confianza en sí mismo, en su cuerpo y en los sentimientos de su pareja. La intimidad significa mucho para él. Es impulsivo, pero también un poco impaciente. Su lema es: "Cuando querais... yo siempre quiero".

  • EL HOMBRE CON TANGA: este "Tarzán" se cree irresistible. Y está firmemente convencido de que ella también piensa lo mismo. Señala: "Tengo deseos de ti, y nada podrá impedírmelo". Siempre reserva unas pequeñas sorpresas.

  • EL HOMBRE CON CALZONCILLOS LARGOS: es casero, pero poco romántico. No se considera sexualmente atractivo y piensa: "Has de aceptarme tal como soy". Es un hombre al que se le ocurre pocas veces la idea de una aventura extramatrimonial.

Ya ve, todo se registra y se analiza eróticamente y, a veces, se saca el mejor jugo de ello.

No hay comentarios:

Publicar un comentario