lunes, 16 de enero de 2012

CÁNCER DE COLON Y DE RECTO (II)

ETIOLOGÍA DEL CÁNCER DE COLON Y DE RECTO

¿POR QUÉ SE PRODUCE?

No existe una única causa que lleve al desarrollo de este tipo de enfermedades. Normalmente se conjugan un conjunto de factores de riesgo que facilitan la formación del tumor.

Un factor de riesgo es aquella circunstancia o condición que incrementa las posibilidades de contraer una enfermedad en aquel que lo presenta. Es decir, que aquellos individuos que se expongan a un determinado factor de riesgo tienen más probabilidades de padecer cierto tipo de cáncer.

Sin embargo, el hecho de presentar un factor de riesgo no implica necesariamente que se desarrolle la enfermedad ya que, como se ha mencionado antes, para la formación de cierto tipo de tumor se necesita la actuación conjunta de diversos factores.

Por ejemplo, no todos los fumadores desarrollan un cáncer de pulmón, sino que se necesitan otras circunstancias para que se dé la enfermedad como, por ejemplo, la exposición a otros tóxicos o una predisposición genética. En sentido contrario, no todos los pacientes que desarrollen un determinado tumor habrán estado expuestos al factor de riesgo. En el caso del cáncer de pulmón, hasta un 10% de los pacientes que lo padecen no han fumado nunca.

Por tanto, la identificación y las medidas que se tomen frente a estos factores de riesgo pueden contribuir a la prevención del cáncer. Esto es lo que se conoce como prevención primaria.

¿CUÁLES SON LOS POSIBLES FACTORES 
DE RIESGO PARA DESARROLLAR UN CÁNCER 
DE COLON Y DE RECTO?

En el caso del cáncer colorrectal se ha apuntado a los siguientes factores de riesgo:

  • Edad: este tipo de tumores tiene mayor tendencia a presentarse más allá de la quinta década de la vida.
  • Hábitos tóxicos: se ha descrito de un 30 a un 40% más de probabilidad de padecer un cáncer colorrectal en pacientes fumadores que en aquellos que no lo son. El alcohol, asimismo, también se ha relacionado con una mayor incidencia de cáncer.
  • Dieta: se ha descrito una posible relación entre el desarrollo de este tipo de tumor y las dietas ricas en grasas y/o hipercalóricas y que contengan poca fibra, fruta y verdura.
  • Obesidad: con relación al punto previo, se ha descrito mayor riesgo de padecer cáncer de colon en personas obesas que en aquellas otras con peso saludable, y también se ha descrito mayor asociación con la enfermedad cuando se trata de hombres. Una de las principales hipótesis para explicar el efecto adverso de la obesidad es que los niveles elevados de insulina o de los factores de crecimiento relacionados con la insulina en la gente obesa podrían promover el desarrollo de tumores.
  • Diabetes: contrariamente a lo que sucede con el cáncer de páncreas, no se ha evidenciado que la diabetes sea un claro factor predisponente para padecer cáncer de colon.
  • Falta de ejercicio: también existen algunos datos que apuntan a que un estilo de vida sedentario se puede asociar a un incremento del riesgo de presentar cáncer colorrectal. Por contra, aquellas personas que practican ejercicio regularmente tendrían un riesgo menor.
  • Enfermedades o condicionantes predisponentes:
    • Pólipos: los pólipos son pequeños nódulos que se forman a partir de la pared interna del colon o del recto. Son relativamente comunes en personas de mediana edad. Los pólipos puden ser tumores benignos con potencial maligno (adenomas tubulares, vellosos o túbulo-vellosos) o sin potencial maligno o no neoplásicos (hiperplásicos o inflamatorios). En el caso de los pólipos neoplásicos, a mayor tamaño, mayor es el riesgo de que desarrollen un cáncer. Por tanto, su detección y erradicación en fase inicial de crecimiento es una herramienta importante para la prevención del cáncer colorrectal.





    • Colitis Ulcerosa o Enfermedad de Crohn: la colitis ulcerosa es una enfermedad que causa inflamación y úlceras en la superficie del colon. La enfermedad de Crohn provoca una inflamación crónica del tracto gastrointestinal, más frecuentemente a nivel del intestino delgado. Los pacientes que padecen una de estas dos enfermedades tienen mayor riesgo que la población general de desarrollar cáncer colorrectal.


COLITIS   ULCEROSA
ENFERMEDAD  DE  CROHN

    • Cáncer colorrectal previo: aquellos pacientes que ya han presentado un cáncer colorrectal tienen mayor probabilidad de desarrollar el cáncer por segunda vez. De ahí la importancia del seguimiento a largo plazo de estos pacientes.


CÁNCER   COLON   RECTAL




    • Factores familiares: la incidencia de tumores colorrectales es mayor en aquellas personas con uno o varios familiares diagnosticados de cáncer colorrectal, fundamentalmente si se trata de familiares de primer grado (padres, hermanos,...) y si la edad de presentación es inferior a 50 años. Se estima que uno de cada cuatro pacientes afectos de cáncer de colon tiene un familiar afecto. Sin embargo, sólo en un 10% de los casos existe un componente hereditario.



  • Factores genéticos: algunos síndromes genéticos aumentan el riesgo de padecer cáncer colorrectal.
    • A destacar:
      • 1.- Poliposis colónica o adenomatosa familiar (APC): se trata de una enfermedad hereditaria que supone la causa de 1 de cada 100 casos de cáncer colorrectal. Estos pacientes presentan múltiples pólipos a nivel de colon o recto, generalmente en número superior a 100. De ellos, la gran mayoría desarrollarán la enfermedad antes de los 50 años. La detección del gen APC permite el diagnóstico de esta entidad. En estos casos, es recomendable estudiar a los familiares y asesorarles sobre el riesgo de padecer cáncer y la necesidad de un seguimiento estrecho. El único tratamiento posible es la cirugía.

PSEUDOPOLIPOSIS  ULCERATIVA




POLIPOSIS   ADENOMATOSA   FAMILIAR

      • 2.- Cáncer colorrectal hereditario no polipósico: en torno al 3-5% de los casos de cáncer colorrectal se pueden explicar por esta enfermedad. Consiste en el desarrollo prematuro del tumor asociándose en la mayoría de los casos a tumores en colon y/o en recto en distintas localizaciones o bien en otros órganos como endometrio, estómago, páncreas y ovarios. En líneas generales, se podría decir que esta enfermedad se debe a la acumulación de errores en el proceso de copia del ADN. Este fenómeno se describe como inestabilidad de microsatélites. El diagnóstico se basa en la historia familiar, en que tres o más familiares se encuentren afectos de algún tumor de los previamente descritos durante un mínimo de dos generaciones seguidas y uno de los familiares afectados haya presentado la enfermedad antes de los 50 años.


CÁNCER COLORRECTAL INCIPIENTE


PREVENCIÓN Y DIAGNÓSTICO PRECOZ 
DEL CÁNCER DE COLON Y DE RECTO

PREVENCIÓN

No existe un modo de eliminar por completo el riesgo de desarrollar cáncer de colon. Sin embargo, hay ciertas medidas que pueden resultar útiles para reducir este riesgo:
  • Seguir una dieta rica en fibra con la ingesta apropiada de verduras, cereales y drutas.
  • Evitar dietas basadas en alimentos ricos en grasas, fundamentalmente grasas saturadas.
  • Tomar alimentos ricos en calcio y vitamina D.
  • Practicar ejercicio de forma regular.
  • Evitar el hábito alcohólico y tabáquico.

Una dieta sana y equilibrada forma parte de la base para la prevención
del cáncer de colon y de recto.


Los pacientes con determinadas enfermedades o condiciones predisponentes pueden beneficiarse de un programa de vigilancia que consiste en realizar unas pruebas (un análisis de sangre oculta en heces y/o una colonoscopia) para diagnosticar el tumor en una etapa inicial o precoz en personas que no tienen ningún síntoma y presentan determinados factores de riesgo.


El ejercicio regular contribuye a la protección del cáncer de colon y de recto.


¿CÓMO SE PUEDE DETECTAR 
EL CÁNCER DE COLON Y DE RECTO?

El proceso diagnóstico se inicia con un correcto interrogatorio o anamnesis y exploración física. Mediante la anamnesis el médico recogerá información acerca de los antecedentes médicos personales y familiares con el fin de orientar el posible diagnóstico. Tras la anamnesis, se realizará una exploración física completa de todos los sistemas.

La información clínica obtenida con la anamnesis y la exploración física ayudará a dirigir el tipo de exploraciones complementarias que se deben realizar para completar el diagnóstico. Este proceso diagnóstico se puede llevar a cabo por médicos de atención primaria y médicos de distintas especialidades médicas o quirúrgicas en centros hospitalarios o ambulatorios.


El médico es crucial de cara a interpretar los síntomas presentados en cada caso,
solicitar las exploraciones diagnósticas requeridas y orientar en base a los resultados obtenidos.


No debemos olvidar que existen medidas preventivas higiénico-dietéticas que pueden ayudar a reducir el riesgo de padecer un cáncer de colon o de recto, aunque no lo hacen desparecer por completo. Todas aquellas personas que presentan alguna enfermedad o condición predisponente deben ser seguidas más de cerca y siempre por su médico de referencia. El proceso diagnóstico también debe ser seguido por un médico, con el objetivo de orientar adecuadamente las pruebas que estén indicadas y hagan que el procedimiento sea más rápido y eficaz.

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA 
EL CÁNCER DE COLON Y DE RECTO?

SIGNOS Y SÍNTOMAS

Los síntomas que manifiestan los pacientes son clave para llegar al diagnóstico. La mayoría de los síntomas o manifestaciones clínicas que explica un enfermo no tienen relación con el diagnóstico de cáncer. Sin embargo, la persistencia del síntoma o su empeoramiento con el paso del tiempo, la asociación con pérdida de peso o dolor, etc..., deben hacer pensar al médico en la posibilidad de un cáncer.

En el cáncer colorrectal son frecuentes las manifestaciones clínicas de alteración de ritmo intestinal (estreñimiento o diarrea), la visualización de sangre junto a las heces en el momento de la deposición o sensación de necesidad de defecar sin deposición subsiguiente.

Los cánceres de colon próximos al intestino delgado no suelen producir síntomas intestinales y se suelen manifestar por cansancio debido a la anemia secundaria al sangrado. En aquellas personas en que el cáncer se ha mantenido silente sin síntomas durante un tiempo prolongado, puede manifestarse con una importante pérdida de apetito y peso y con cansancio crónico.

Ante estos síntomas y signos es necesario acudir al médico para descartar la posibilidad de un cáncer de recto o de colon. Es importante tener en cuenta que estos síntomas pueden aparecer sin que se encuentre ninguna enfermedad de importancia, pero la interpretación de los mismos la debe establecer el médico.

ESTUDIOS DIAGNÓSTICOS

A día de hoy se dispone de una amplia gama de métodos diagnósticos o pruebas complementarias encaminadas a diagnosticar el cáncer:
  • Analítica: el hemograma puede mostrar si existe anemia, siendo éste un signo indirecto de sangrado. La bioquímica sanguínea puede orientar sobre la función de órganos como el hígado o el riñón. Mediante el mismo análisis de sangre se pueden determinar lo que conocemos como marcadores tumorales. Los marcadores tumorales son sustancias que a menudo pueden descubrirse en cantidades mayores que las normales en la sangre, orina o tejidos del cuerpo de algunos pacientes con ciertos tipos de cáncer. Los marcadores tumorales son producidos por el propio tumor o por el cuerpo como respuesta a la presencia de cáncer o de ciertos estímulos o condiciones como el tabaco. La medición del nivel de los marcadores tumorales puede ser útil cuando se utiliza junto a radiografías y otras pruebas para la detección y el diagnóstico de algunos tipos de tumores. Es importante considerar que los marcadores tumorales pueden ser normales en un paciente con cáncer, ya que no todos los tumores pueden producir una elevación de marcadores. Los marcadores empleados en el cáncer de colon o de recto son los siguientes:




    • Antígeno carcinoembrionario: el antígeno carcinoembrionario (CEA, por sus siglas en inglés) se encuentra generalmente en cantidades pequeñas en la sangre de la mayoría de las personas sanas, pero puede elevarse en personas que tienen cáncer o algunos trastornos benignos. El CEA se utiliza primordialmente para controlar el cáncer colorrectal, sobre todo cuando la enfermedad ha producido metástasis. También se utiliza después del tratamiento para controlar una posible racaída del cáncer colorrectal. También se pueden presentar niveles elevados de CEA en pacientes con trastornos no cancerosos, como la enfermedad inflamatoria del hígado. El uso de tabaco también puede contribuir a niveles de CEA más altos de los normales.





    • CA 19-9: el CA 19-9 se detectaba inicialmente en pacientes con cáncer colorrectal, pero también se ha identificado posteriormente en pacientes con cáncer de páncreas, de estómago y de los conductos biliares. Por ejemplo, en los pacientes con cáncer pancreático, los niveles elvados de CA 19-9 tienden a estar relacionados con los casos de enfermedad más avanzada. Los trastornos no cancerosos que pueden elevar los niveles de CA 19-9 incluyen el cálculo biliar, la pancreatitis, la cirrosis y la colecistitis.





  • Prueba de sangre oculta en heces: se trata de una prueba para detectar sangre en la materia fecal, lo que puede indicar la presencia de pólipos o cáncer.


SANGRE  EN  HECES
SANGRE EN HECES POR COLITIS ULCEROSA

  • Colonoscopia: la endoscopia consiste en la introducción de un aparato por el ano que dispone de una luz al final y que permite visualizar el interior del colon y recto y tomar biopsias, si se requiere, de las lesiones observadas. Mediante esta técnica también se pueden extirpar pólipos, si no son muy grandes.



COLONOSCOPIA


  • Exploraciones radiológicas:
    • Enema opaco: consiste en la administración de un contraste de bario por el ano. Este contraste muestra en la radiografía la silueta del colon y del recto y puede detectar lesiones de un tamaño determinado. Si se ha realizado una colonoscopia completa, no es necesario hacer un enema opaco.

ENEMA  OPACO
ENEMA OPACO

    • Ecografía abdominal o abdomino-pélvica: técnica basada en ultrasonidos. Es útil para estudiar el hígado, saber si hay líquido libre en el abdomen y detectar masas en el abdomen o la pelvis.

ECOGRAFÍA  ABDOMINAL

ECOGRAFÍA ABDOMINO-PÉLVICA




    • Escáner de tórax y/o abdomen: también se llama exploración por TAC, exploración por TC, exploración por tomografia axial computerizada y exploración por tomografía computada. Esta exploración radiológica consiste en realizar una serie de imágenes detalladas del interior del cuerpo tomadas desde ángulos diferentes. Las imágenes son creadas por una computadora conectada a una máquina de rayos X. El objetivo de la realización de esta prueba es obtener información sobre la extensión local o a distancia de la enfermedad. Por ejemplo, ver si existen metástasis en el hígado, pulmón, etc...


SCANNER O TAC ABDOMINAL

SCANNER O TAC DE TÓRAX

    • Resonancia magnética: es una técnica que se suele emplear cuando existen hallazgos en el escáner que precisan exploraciones complementarias. Es fundamental para la correcta estadificación del cáncer de recto.


RESONANCIA  MAGNÉTICA

    • Ecografía endoscópica: consiste en la utilización de un endoscopio que tiene también un transmisor de ultrasonidos para hacer una ecografía. Es de gran utilidad para el diagnóstico preoperatorio del cáncer de recto.


ECOGRAFÍA ENDOSCÓPICA





    • Tomografía de emisión de positrones (PET): es una prueba de Medicina Nuclear que consiste en inyectar un contraste marcado con una sustancia radioactiva y medir la emisión de unas partículas llamadas positrones. Se obtiene una visión global del cuerpo y se muestra si hay afectación de la enfermedad colorrectal a distancia.


PET O TOMAGRAFÍA DE EMISIÓN DE POSITRONES


    • Laparoscopia: es una técnica que consiste en introducir un endoscopio en la cavidad abdominal a través de unos orificios que hace el cirujano en la pared abdominal. En raras ocasiones se emplea esta maniobra con el único fin de establecer el diagnóstico. Suele emplearse como técnica quirúrgica para extirpar ciertos tumores en esta área.

LAPAROSCIPIA




No siempre se emplean la totalidad de las exploraciones descritas para estadificar el cáncer de colon. En aquellos casos en que el paciente va a ser tributario de intervenir quirúrgicamente el tumor primario de colon, se suele realizar analítica general con marcadores tumorales, colonoscopia, radiografía de tórax y TAC o ecografía abdominal de forma programada ambulatoria. En función de los resultados se puede completar el estudio con otras exploraciones adicionales.

Sin embargo, aquellos pacientes que debuten con un tumor que les provoca una situación emergente, como una perforación u oclusión intestinal, no pueden ser sometidos a estas exploraciones previamente a la cirugía, ya que hay que operar de urgencias y estas pruebas se realizan en una segunda fase.




Por otro lado, aquellos tumores que se localizan a nivel de recto sí que pueden precisar la realización de una resonancia o ecografía endoscópica, puesto que ayudan a delimitar mejor la localización y extensión local del tumor, y sus resultados pueden orientarnos para añadir un tratamiento previo a la cirugía que combine quimioterapia y radioterapia. Sin embargo, estas pruebas no se aplican cuando se trata de tumores que se localizan en apéndice, ciego, colon o sigma.


Cirugía laparoscópica: Técnica quirúrgica que se practica a través de pequeñas
incisiones usando la asistencia de una cámara de video que permite al equipo
médico ver el campo quirúrgico dentro del paciente y accionar en el mismo. Es
una técnica mínimamente invasiva que posibilita un período postoperatorio mucho
más rápido y confortable.


La alteración del ritmo intestinal (estreñimiento o diarrea), visualización de sangre en las heces, aparición de molestias abdominales, urgencia en la deposición o sensación de necesidad de defecar sin deposición subsiguiente, son algunos de los síntomas más frecuentes de este tipo de tumores. Ante estos síntomas y signos es necesario acudir al médico para que su interpretación sea adecuada. No siempre se emplean la totalidad de las exploraciones descritas para estadificar el cáncer de colon. Por esta razón es muy importante que un médico sea el que dirija el proceso diagnóstico.

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