martes, 3 de enero de 2012

CLASES DE ESTIMULANTES (II)

COCA Y COCAÍNA



La coca, un arbusto nativo de los valles húmedos de las laderas occidentales de los Andes, ha sido cultivada por los indios sudamericanos desde hace miles de años. La planta es hoy legal en Perú y Bolivia, donde millones de indios mastican la hoja a diario como estimulante y medicina.


Mujeres indias en Perú seleccionando hojas de coca.

La coca contiene catorce drogas, de las cuales la cocaína es la más importante. Las restantes aparecen en cantidades menores y, por lo visto, modifican el efecto estimulante de la cocaína. Además, las hojas de coca contienen muchas vitaminas y muchos minerales que son probablemente importantes para los indios que las usan. Hay varias clases de coca, algunas de las cuales tienen el sabor del té verde, otras las de la gaulteria. 


Transformación de las hojas de coca en pelotones.




Los consumidores de coca se meten las hojas en la boca y las transforman en pelotones. Chupan ese pelotón durante treinta minutos más o menos, se tragan el jugo y después escupen los residuos. Para obtener algún efecto de la coca es necesario agregar a los pelotones algo de cal (el mineral semiapagado y en polvo).


Indios sudamericanos masticando coca.

Después de algunos minutos de masticar coca, la lengua y las mucosas bucales se sienten levemente anestesiadas. Es entonces cuando la gente empieza a sentir los efectos estimulantes usuales de la coca. Al contrario que el café, la coca suaviza el estómago y no produce agitación. Tal vez sea también más poderosa que el café para levantar el ánimo.




A finales del siglo XIX la coca se acreditó mucho en Europa y en Norteamérica en forma de tónicos y vinos. Coca-Cola empezó como uno de estos preparados. Al mismo tiempo los científicos aislaron la cocaína de las hojas y se la proveyeron a los médicos en forma de polvo blanco. Como primer anestésico local, la cocaína revolucionó la cirugía, especialmente la cirugía de los ojos, que había sido siempre terriblemente dolorosa y difícil. En 1880, los médicos empezaron a recetar cocaína para toda clase de problemas médicos, incluida la dependencia del opio y del alcohol. Pronto quedó claro que la idea no era buena: aparecieron problemas laterales y los pacientes se hacían adictos. Como consecuencia, a principios de 1900 se aprobaron leyes contra el uso exagerado de la coca y de la cocaína.


Cuando la cocaína-hidrocloruro fue aislada a finales de la década de 1880,
revolucionó la cirugía y los médicos la prescribieron durante un tiempo para
numerosas enfermedades. En la década de 1980, su uso médico está mucho
más restringido pero, como droga de placer, el consumo crece a saltos y atraviesa
todos los límites. Treinta gramos de droga farmacológicamente pura vale hasta 2.000
dólares norteamericanos, es decir, unos 1.532 euros aproximadamente.


La compañía Coca-Cola retiró la cocaína de la composición de la bebida (ahora contiene sólo un extracto de la hoja de la coca, libre de droga, con la finalidad de mantener el aroma). Otros productos de la coca desaparecieron rápidamente de las estanterías de las droguerías. Los laboratorios crearon otros anestésicos locales más seguros. El uso de la cocaína como anestésico local se reserva hoy para las operaciones de ojos, nariz, garganta y  boca.




Desde entonces se ha desarrollado un enorme mercado negro que abastece a aquellos a quienes les gustan las sensaciones que la cocaína provoca. Gran parte de la cocaína ilegal procede de hojas crecidas y procesadas en Sudamérica. Está siempre diluida (cortada) con otras sustancias antes de llegar al consumidor final. La mayoría de la gente aspira la cocaína por la nariz (en slang, snorting). Usada de esta manera, los efectos estimulantes se producen muy rápidamente, son muy intensos y desaparecen también en un período muy breve. 






Hay quienes "se la pinchan"; es decir, se la inyectan en las venas, logrando efectos aún más rápidos, intensos y cortos. Hay quienes fuman en pipas de agua una variedad especial de cocaína, llamada "base libre".




La cocaína llamada "crack" es una forma fumable de la droga, que se vende en pequeñas pastillas. Apareció a mediados de los años ochenta y su uso alcanzó rápidamente proporciones de epidemia en toda Norteamérica. 






Fumar cocaína hace llegar la droga a la sangre aún más deprisa que la inyección, y produce efectos similares: muy intensos y muy breves. 






Poca gente toma cocaína por la boca, aunque es operativa y un método de verdad más seguro.




La coca y la cocaína son muy diferentes una de la otra. La diferencia enseña que es más fácil establecer una buena relación con las drogas naturales que con las drogas aisladas y refinadas.

Las hojas de coca contienen bajas concentraciones de cocaína (por lo general sólo 0,5%), en combinación con otras drogas, que modifican favorablemente sus efectos y en combinación con sustancias nutritivas valiosas. En la hoja, la cocaína está muy diluida con otras sustancias naturales. Más aún, conseguir estimulación con la hoja de coca es una tarea trabajosa: hay que masticar un pelotón de hojas durante media hora. De esta manera natural, pequeñas cantidades de cocaína llegan a la sangre más lentamente, a través de la boca y el estómago.




La cocaína relativamente pura de la calle puede contener un 60% de droga. Cuando se la pone directamente en la nariz, los pulmones o las venas llega al instante a la circulación sanguínea. La estimulación o golpe es muy intensa, pero dura muy poco tiempo, ya que desaparece entre los quince y los treinta minutos. En ese momento el usuario puede derrumbarse o sentirse cansado, perezoso y desgraciado. Como la cocaína suele conseguir que la gente se sienta muy bien por breve tiempo  y no tan bien después de ese período, los consumidores tienden a volver a repetir la dosis una y otra vez para tratar de recuperar la sensación de bienestar. Muchas personas no pueden dejar esta droga una vez que la toman, aunque todo lo que consigan de ella sean los efectos desagradables de cualquier estimulante tomado en exceso: ansiedad, insomnio y sensación de malestar. Además, el exceso de inhalación nasal produce irritación en la nariz. Y fumar cocaína puede ser perjudicial para los pulmones y tiene aún más probabilidades de conducir a consumo abusivo y al uso obcecado que las otras formas de consumo.




En cambio, los indios de Sudamérica rara vez tienen problemas con la hoja de coca. Pueden tomarla o dejarla, continuar disfrutando los efectos agradables a lo largo del tiempo y usarla para ayudarlos en el trabajo y favorecer la buena relación social. También la utilizan como medicina para una cantidad de enfermedades, sobre todo digestivas. Entre los indios sudamericanos hay poco uso abusivo de la hoja de coca.


CRACK



Artilugios utilizados para fumar Crack



Fumadora de Crack
El uso y el abuso de la cocaína se han disparado durante los últimos años y han provocado una alarma pública. Nuevas historias sensacionales sobre el fumado de cocaína (crack), con gráficas descripciones de casos de consumo en los barrios céntricos y de crack babies -dañados por el uso de madres drogadictas- han terminado directamente en "escalación" de la guerra de las drogas. Para los luchadores contra la drogadicción, el crack (cocaína fumable) es la nueva droga diabólica, tan peligrosa que justifica la más severa represión.


Fumador de Crack
En su entusiasmo por combatir la cocaína, los cruzados de la droga exageran a menudo sus peligros, por lo menos en cuanto a su toxicidad física. Tanto el polvo como el crack pueden hacer crecer la carga cardíaca y causar latidos irregulares, pero la muerte provocada por la droga es rara. El cuerpo tiene gran capacidad para metabolizarla y eliminarla. En realidad, lo que la educación sobre la droga debiera enfatizar es el peligro psicológico y social.

En primer lugar, el potencial de crear adicción de este estimulante es verdaderamente grande (tan grande como la del cigarrillo). La adicción a la cocaína casi siempre interfiere con las actividades sociales y económicas debido a que los adictos a menudo se alejan de las familias y los amigos, pierden el trabajo y gastan cantidades astronómicas de dinero en sus hábitos (15.000 dólares al año, o más; lo que aproximadamente sería 11.500 euros aproximadamente). Se convierten en paranoides, en seres aislados, deprimidos e incapaces de pensar en otra cosa que no sea la próxima dosis. El tratamiento del hábito adictivo es difícil, largo y costoso.




Aspirar cocaína alguna vez en una reunión social tal vez no sea dañino para la mayoría de las personas, pero se debe ser consciente de que la posibilidad de usar la droga en exceso es de veras real, y de que el consumo excesivo de cocaína tiene efectos devastadores sobre la vida personal. Limitar el fumado de cocaína en niveles compatibles con una buena salud física y mental es aún más difícil.

Es una vergüenza que las leyes y políticas sobre las drogas en nuestra sociedad hayan conducido a la desaparición de la coca del mercado legal y a la ignorancia de sus usos y beneficios. Al mismo tiempo, al ilegalizar algo que la gente desea, han hecho económicamente rentable el contrabando de droga concentrada, provocando así el crecimiento del mercado negro de la cocaína.

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