miércoles, 4 de enero de 2012

CLASES DE ESTIMULANTES (III)

ANFETAMINAS Y DROGAS RELACIONADAS

Las anfetaminas son estimulantes sintéticos que fueron inventados en Alemania en la década de los años treinta. Sus estructuras químicas se parecen a la adrenalina y a la noradrenalina, los estimulantes naturales del cuerpo. Sus efectos son similares a los de la cocaína, pero duran mucho más tiempo. Una sola dosis de anfetamina oral estimula por lo general el cuerpo durante cuatro horas por lo menos.



Las anfetaminas son más tóxicas que la cocaína y cuando se abusa de ellas causan problemas más graves. El organismo tiene gran capacidad para metabolizar y eliminar la cocaína: tiene capacidad para metabolizar una dosis letal de esta droga en treinta minutos. Las anfetaminas no puede manejarlas con tanta eficiencia. Pero, por otro lado, la gente puede establecer relaciones razonables de larga duración con las anfetaminas más fácilmente que con la cocaína, tal vez porque el intenso pero corto efecto placentero de la cocaína es más seductor e invita a repetir la dosis.



Durante muchos años desde su invención, las anfetaminas estaban toleradas por la sociedad y hasta fomentadas por las autoridades. En la segunda guerra mundial se les daba anfetaminas a los soldados para que marcharan más tiempo y lucharan mejor. Los gobiernos de varios países, incluida la Unión Soviética, experimentaron con el reparto de anfetaminas entre los obreros de fábrica, esperando hacerlos más productivos (a la larga fallaron). Los médicos norteamericanos han prescrito anfetaminas en gran cantidad por razones aún más cuestionables.



En las décadas de los años cincuenta y sesenta las industrias farmacéuticas norteamericanas manufacturaron enormes cantidades de anfetaminas, muchas de las cuales cayeron en el mercado negro. Las compañías presionaron a los médicos para que recetaran sus productos a las amas de casa deprimidas y a personas con problemas de peso.



Hay varias anfetaminas diferentes, pero todas tienen los mismos efectos básicos. Las anfetaminas simples (bencedrina) fueron las primeras en tener éxito. 



La dextro-anfetamina (dexedrina) y la meta-anfetamina (metedrina) son efectivas en dosis más bajas, pero son por lo demás similares al compuesto básico. 



Otras cuantas drogas, como el metil-fenidato (ritalina) se parecen a la anfetamina en su efecto, aunque su estructura química es diferente.

Hoy sabemos que el uso de anfetaminas, en especial en personas que sufren neurosis, están deprimidas o quieren combatir la gordura, no es una buena idea. Las drogas no sólo no las ayudan a resolver sus problemas sino que, a menudo, complican las cosas creando dependencia. La mayoría de los casos de abuso de anfetaminas de los últimos treinta años está relacionada con la prescripción médica de anfetaminas de manufactura legal. Al principio de los años sesenta, la crítica de prácticas de promoción comercial y de la prescripción médica de la droga impuso severas restricciones sobre el uso médico de estos compuestos. Hoy las anfetaminas pueden recetarse sólo para un limitado número de aplicaciones.



Uno de los usos más discutibles de las anfetaminas (y de otros estimulantes) que aún persiste es el del control de niños hipermotóricos. 



Desgraciadamente, el diagnóstico de la hipermotricidad suele caer sobre niños que tienen simplemente una conducta traviesa y no prestan atención en el colegio. La prescripción de anfetaminas no sólo no llega a la raíz del problema, sino que pone a los niños en contacto con una poderosa droga y promueve entre la gente mayor el falso concepto de que todos los problemas de la vida se pueden resolver tomando pastillas.



En la misma medida que la provisión legal de las anfetaminas decae, el mercado negro de estas drogas aumenta y, como suele ocurrir, se promueve el abuso de estos estimulantes. Hoy son muchas las personas que aspiran anfetaminas en polvo por la nariz de la misma manera que hacen con la cocaína. Algunas personas incluso se las inyectan.



El uso intravenoso de anfetaminas apareció al final de los años sesenta. Los jóvenes que cayeron en esta práctica (a los que en la jerga norteamericana se llamaba speed freaks, algo así como "monstruitos veloces") experimentaron efectos físicos y mentales muy desagradables. Después de sólo pocas semanas adelgazaron en exceso y tenían serios problemas de salud. Se quedaban en pie días enteros, y después caían en un estado de estupor. Se hacían asustadizos, paranoides y hasta psicóticos. La subcultura misma de la droga cayó en la cuenta del peligro del uso de las anfetaminas inyectables y lo advertía con el lema de "la velocidad mata".

ICE O GLASS


También apareció una forma fumable de anfetamina. Se la llamó ice (hielo) o glass (cristal). Es similar a la cocaína para fumar, pero estimula el sistema nervioso durante períodos mucho más largos. Fumar anfetamina es tan peligroso como inyectársela.

Cierto número de personas considera que las anfetaminas son útiles para determinados propósitos. Por ejemplo, algunos estudiantes las toman para preparar exámenes o presentarse a ellos. Hay escritores que las consumen para trabajar. A veces, los camioneros y otros conductores toman anfetaminas para conducir largas distancias por la autopista, especialmente de noche. Los atletas -por ejemplo, los jugadores de football norteamericano- las usan algunas veces durante el partido. Los actores y bailarines las toman de cuando en cuando para actuar. Usadas de esta manera -es decir, toma ocasional por vía oral con propósitos o proyectos específicos-, las anfetaminas no suelen causar problemas graves, sobre todo si después de consumirlas se descansa el tiempo suficiente. Los problemas surgen cuando se usan seguido porque la gente quiere sentirse constantemente estimulada.




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