miércoles, 11 de enero de 2012

FACTORES QUE AFECTAN EL CRECIMIENTO ÓSEO



El desarrollo y mantenimiento de los huesos depende de la ingesta (dieta) adecuada de vitaminas y minerales, así como de la concentración satisfactoria de ciertas hormonas. Durante el crecimiento óseo se necesitan cantidades importantes de calcio y fósforo, así como cantidades menores de fluoruro, magnesio, hierro y manganeso. Se requiere vitamina C para la síntesis de la principal proteína ósea, la colágena, así como para la diferenciación de los osteoblastos en osteocitos. También se precisan vitaminas K y B12 para la síntesis proteínica, mientras que la vitamina A estimula la actividad de los osteoblastos.



Durante la niñez, las hormonas más importantes que estimulan el crecimiento óseo son los factores insulinoides de proliferación, producidos por el tejido óseo y el hígado. 



Estos factores (FIP) provocan la división celular en la placa epifisaria y el periostio, además de mejorar la síntesis de las proteínas necesarias para formar el nuevo hueso. 



A su vez, la producción de los factores insulinoides depende de la estimulación que ejerce la hormona del crecimiento (HC), la cual es secretada por el lóbulo anterior de la hipófisis. Asimismo, para el desarrollo óseo normal se requieren las hormonas (T3 y T4), que produce la glándula tiroides, así como la insulina que secreta el páncreas.







Al llegar la pubertad, los ovarios en las mujeres y los testículos en los varones empiezan a secretar sus propias hormonas, llamadas esteroides sexuales: estrógenos en mujeres y andrógenos en varones. 



Las mujeres tienen concentraciones mucho más altas de estrógenos y los varones, niveles mucho mayores de andrógenos, y ellos, de estrógenos. Lo anterior se debe a que las glándulas suprarrenales de personas de uno y otro géneros producen andrógenos, además de que otros tejidos, como el adiposo, pueden convertir los andrógenos en estrógenos. 





En la fase inicial, los esteroides sexuales dan origen al crecimiento repentino o "acelerado" durante la adolescencia. Por añadidura, los estrógenos fomentan los cambios en el esqueleto que son característicos de las mujeres, por ejemplo, el ensanchamiento de la pelvis. 



A fin de cuentas, los esteroides sexuales, en particular los estrógenos en ambos géneros, interrumpen el crecimiento en las placas epifisarias. 



En dicho punto, cesa el alargamiento de los huesos. Por lo regular, el crecimiento óseo longitudinal se completa en las mujeres antes que en los varones, debido a que su concentración de estrógenos es más alta.

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