viernes, 20 de enero de 2012

HISTORIA DE LA PSICOLOGÍA (II)

¿QUÉ ES LA PSICOLOGÍA?




LAS RAÍCES DE LA PSICOLOGÍA



Hace mucho tiempo, en un planeta en este vecindario del universo, aparecieron personas. Al poco tiempo, estas criaturas se empezaron a interesar por ellas mismas y por los demás. "¿Quiénes somos?¿De dónde vienen nuestros pensamientos?¿Nuestras acciones?¿Y cómo podemos comprender y tratar a los que nos rodean?".

NACE LA CIENCIA PSICOLÓGICA



¿CUÁNDO Y CÓMO COMENZÓ 
LA CIENCIA PSICOLÓGICA?

Aristóteles

Ser un ser humano significa tener curiosidad acerca de nosotros mismos y del mundo que nos rodea. Antes del año 300 a.C., el naturalista y filósofo griego Aristóteles elaboró teorías sobre el aprendizaje y la memoria, la motivación y la emoción, la percepción y la personalidad. Hoy nos reímos ante algunas de sus conjeturas, tal como su sugerencia de que la comida nos da sueño porque provoca una acumulación de gas y calor alrededor de la fuente de nuestra personalidad, el corazón. Pero reconozcamos a Aristóteles haciendo las preguntas correctas.

La reflexión de los filósofos respecto del pensamiento continuó hasta el nacimiento de la psicología como la conocemos hoy, un día de diciembre de 1879, en una pequeña habitación en el tercer piso de un edificio en la Universidad alemana de Leipzig. 

Wilhelm Wundt

Allí dos jóvenes ayudaban a un austero profesor de mediana edad, Wilhelm Wundt, a crear un aparato experimental. Su máquina medía el intervalo de tiempo que transcurría entre el momento que una persona oía el golpe de una pelota sobre una plataforma y el momento en que presionaba una tecla de telégrafo. Curiosamente, las personas respondían en casi una décima de segundo cuando se les pedía que presionaran la tecla tan pronto como percibieran el sonido y en casi dos décimas de segundo cuando se les pedía que presionaran la tecla tan pronto como fueran conscientes de percibir el sonido (ser consciente de la propia conciencia toma un poco más). Wundt intentaba medir "átomos de la mente" -es decir los procesos mentales más rápidos y más simples-. Así empezó lo que podría considerarse el primer experimento dentro del campo de la psicología al inaugurarse el primer laboratorio formado por Wundt y los primeros estudiantes graduados.

Pronto, esta nueva ciencia de la psicología se organizó en diferentes ramas o escuelas de pensamiento, cada una promovida por pensadores pioneros. Estas escuelas iniciales incluían el estructuralismo y el funcionalismo, la psicología de la Gestalt, el conductismo y el psicoanálisis.

REFLEXIÓN SOBRE LA ESTRUCTURA MENTAL

Edward Bradford Titchener

Poco después de recibir su título de doctor en 1892, el alumno de Wundt, Edward Bradford Titchener se incorporó a la facultad de la Universidad de Cornell e introdujo al estructuralismo. 



A medida que los físicos y los químicos discernían la estructura de la materia, también Titchener intentaba descubrir los elementos estructurales de la mente. Su método consistía en hacer que las personas se entregaran a la introspección autorreflexiva (observación interior) y las entrenaba para que informaran todo lo que experimentaban mientras miraban una rosa, escuchaban un metrónomo, olían una fragancia, o saboreaban una sustancia. ¿Cuáles eran sus sensaciones inmediatas, sus imágenes, sus sentimientos?¿Y cómo se relacionaban éstos con otros? 

C.S.Lewis 

Titchener compartió con el ensayista inglés C.S.Lewis el punto de vista de que "hay una sola cosa, y sólo una en todo el universo acerca de la cual sabemos más de lo que podríamos aprender a partir de la observación externa". Esa única cosa, decía Lewis, somos nosotros mismos, "nosotros tenemos, por decirlo así, información interna".



Desafortunadamente la introspección requiere personas, sagaces y expresivas, también resulta poco digna de confianza ya que los resultados varían de una persona a otra y de una experiencia a otra. Más aún, nosotros mismos no sabemos por qué sentimos lo que sentimos y hacemos lo que hacemos. Estudios recientes indican que los recuerdos de las personas a menudo son erróneos, como sucede con las versiones propias acerca de qué, por ejemplo, los llevó a ayudar o a lastimar a otro. Mientras la introspección decía adiós, lo mismo hacía el estructuralismo.

REFLEXIÓN ACERCA DE LAS FUNCIONES MENTALES

William James

A diferencia de aquellos que intentaban armar la estructura de la mente a partir de elementos simples -que era casi como tratar de conocer un auto mediante el examen de sus partes desconectadas-, el filósofo y psicólogo William James pensaba que era más fructífero considerar las funciones derivadas de nuestros pensamientos y sentimientos.



El olfato depende de la nariz; la capacidad de pensar es propia del cerebro. Pero ¿por qué la nariz y el cerebro hacen estas cosas? 

Charles Darwin

Influido por el teórico de la evolución Charles Darwin, James estimó que el pensamiento, al igual que el olfato, se desarrolló porque era adaptativo -contribuyó a la supervivencia de nuestros ancestros-. La conciencia sirve a un propósito. Nos capacita para considerar nuestro pasado, ajustarlo a nuestras circunstancias actuales y planificar nuestro futuro. Como funcionalista, James fomentaba las exploraciones realistas de las emociones, los recuerdos, la fuerza de voluntad, los hábitos y el flujo constante de la conciencia.



Sin embargo, el legado más grande de James no provino tanto de su laboratorio como de su enseñanza en Harvard y sus escritos. 



Cuando no sufría algún problema de salud o estaba deprimido, James era un hombre pícaro, extrovertido y divertido, que una vez recordó que "la primera charla sobre psicología que había escuchado fue la primera que él mismo había dado". Durante una de sus conferencias llenas de comentarios chistosos, un estudiante lo interrumpió y le pidió que fuera más serio. Fue uno de los primeros profesores norteamericanos que solicitaron a sus estudiantes evaluaciones de su cátedra al final del curso. Amaba a sus alumnos, a su familia y el mundo de las ideas, pero estaba cansado de las tareas rutinarias que demandaban mucha dedicación, tales como la corrección de pruebas. "¡No me envíe pruebas!", le pidió a un editor, "las devolveré sin tocar y nunca volveré a hablarle".

Mary Calkins

James demostró el mismo coraje en 1890, cuando -a pesar de las objeciones del rector de Harvard- admitió a Mary Calkins en su seminario para graduados. (En esos años, las mujeres no tenían ni siquiera derecho a votar). Cuando Calkins se incorporó , los demás estudiantes (todos hombres) renunciaron. De modo que James se dedicó a enseñarle a ella sola. Más tarde, Calkins cumplió con todos los requisitos para obtener el título de doctora que otorgaba la Universidad de Harvard y superó a todos los hombres en las notas de los exámenes. Lamentablemente, Harvard le negó el título que había obtenido y le ofreció a cambio un título del Radcliffe College, de la escuela universitaria de enfermería para mujeres. Calkins no aceptó el tratamiento desigual y rechazó el título. (Más de un siglo después, los psicólogos y los estudiantes de psicología presionaron para que Harvard concediera el título póstumo de doctora que ella mereció. No obstante, Calkins llegó a ser una distinguida investigadora de la memoria y la primera mujer presidenta de la Asociación Norteamericana de Psicología en 1905.

Margaret Floy Washburn

Luego de que Harvard le negara a Calkins la oportunidad de ser la primera mujer en doctorarse en psicología, ese honor se le dió a Margaret Floy Washburn, quien luego escribió un libro influyente, La mente animal, y llegó a ser la segunda mujer presidenta de la APA en 1921. Aunque la tesis de Washburn fue el primer estudio extranjero que Wundt publicó en su revista, no pudo, por su condición de mujer, unirse a la organización de psicólogos experimentales que fundara Titchener, su propio consejero académico. (Qué mundo tan diferente del pasado reciente -desde 1996 hasta 2009- en que las mujeres fueron candidatas a dos tercios o más de los nuevos títulos de doctorado en psicología y fueron 6 de los 13 presidentes electos de la Sociedad Norteamericana de Psicología de orientación científica. También en Canadá y Europa varías mujeres obtuvieron recientemente su doctorado en psicología).

La influencia de James se acrecentó aún más por sus docenas de artículos bien recibidos, lo cual impulsó al editor Henry Holt a ofrecerle un contrato para publicar un manual sobre la nueva ciencia de la psicología. James aceptó y comenzó a trabajar en 1878, con una disculpa por solicitar un plazo de dos años para terminar de redactarlo.

El trabajo resultó una tarea inesperadamente tediosa y en realidad le llevó doce años (¿por qué no estoy sorprendido?). Más de un siglo después, la gente todavía lee Principios de la psicología y se sorprende por el brillo y la elegancia con que James presentó la psicología al público instruido.

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