jueves, 12 de enero de 2012

HUESOS Y HOMEOSTASIS (I)

REMODELACIÓN ÓSEA

La renovación de los huesos persiste incluso después de que alcanzan el tamaño y la forma correspondientes al adulto. 

La remodelación ósea es un proceso continuo en que los osteoclastos excavan pequeños túneles en el tejido óseo antiguo y luego los osteoblastos reconstruyen el tejido destruido. El ciclo completo de remodelación ósea puede requerir únicamente dos o tres meses o durar mucho más, lo cual depende de la parte del esqueleto en que ocurra. Por ejemplo, en la porción distal del hueso del muslo (fémur), la remodelación completa tiene lugar cada cuatro meses. En condiciones normales, la remodelación sirve para dos propósitos: renovar el tejido óseo antes de que se deteriore y redistribuir la matriz ósea a lo largo de las líneas de esfuerzo mecánico. Asimismo, es el proceso por el que sanan los huesos lesionados.

La destrucción de la matriz por los osteoclastos se denomina resorción ósea. En este proceso, los osteoclastos se adhieren firmemente a la superficie ósea en el endostio o el periostio y forman un sello impermeable en los límites de su borde arrugado. 



Después, liberan enzimas lisosómicas, que digieren proteínas y varios ácidos en la bolsa sellada. Las enzimas digieren las fibras de colágena y otras sustancias orgánicas, mientras que los ácidos disuelven los minerales óseos. Varios osteoclastos, que trabajan en forma conjunta, excavan un pequeño túnel en el hueso antiguo. Las proteínas y los minerales degradados de la matriz, principalmente calcio y fósforo, entran en los osteoclastos por endocitosis, cruzan la célula en vesículas y salen por exocitosis en el extremo opuesto hacia el borde arrugado. Los productos de resorción ósea, que ahora están en el líquido intersticial, se difunden a los capilares sanguíneos cercanos. Una vez que se ha efectuado la resorción de una pequeña área de hueso, los osteoclastos la dejan y los osteoblastos entran en escena para reconstruir el tejido óseo en esa área.

A fin de lograr la homeostasis en los huesos, la actividad de resorción ósea de los osteoclastos debe estar en equilibrio con la formación de hueso por los osteoblastos. Si estos últimos forman demasiado tejido óseo, los huesos se vuelven anormalmente pesados y gruesos. Además, su calcificación excesiva hace que se formen protuberancias gruesas, llamadas espolones, que interfieren los movimientos articulares. A la inversa, una pérdida muy grande de calcio o una formación inadecuada de tejido nuevo debilita el tejido óseo.









El control de crecimiento y de remodelación ósea son fenómenos complejos que no han sido comprendidos por completo. En ambos participan algunas hormonas que se encuentran en la circulación, así como las sustancias producidas localmente. Los esteroides sexuales retrasan la resorción de hueso antiguo y estimulan la formación de hueso nuevo. Un medio por el que los estrógenos desaceleran la resorción es por estimulación de la apoptosis de los osteoclastos. La hormona paratiroidea es una de las que regulan la remodelación, y lo mismo hace la vitamina D activada; además, influyen en la concentración sanguínea de calcio.





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