viernes, 13 de enero de 2012

HUESOS Y HOMEOSTASIS (II)

FRACTURAS Y REPARACIÓN DE HUESOS

TIPOS   DE   FRACTURAS
Se denomina fractura a toda rotura de un hueso. A distintos tipos de fracturas se les dan denominaciones que reflejan su gravedad, la forma o la posición de la línea donde se rompió e incluso el nombre del médico que las describió originalmente. 




Entre los tipos más comunes están los siguientes:





  • FRACTURA ABIERTA (compuesta): los extremos fracturados sobresalen por la piel. A la inversa, una fractura cerrada (sencilla) no perfora el tegumento.

FRACTURA  ABIERTA  (compuesta)

FRACTURA  ABIERTA  SUPRACONDÍLEA
FRACTURA  CERRADA  (sencilla)

  • FRACTURA CONMINUTA: el hueso se astilla en el sitio del impacto y quedan pequeños fragmentos óseos entre los dos principales.
  • FRACTURA EN TALLO VERDE: lesión parcial en la que un lado del hueso se rompe y el otro sólo se dobla; ocurre únicamente en niños, cuyos huesos no están osificados por completo.
FRACTURA  EN  TALLO  VERDE
FRACTURA EN TALLO VERDE EN  FÉMUR
FRACTURA EN TALLO VERDE     Y     FRACTURA IMPACTADA

  • FRACTURA IMPACTADA: es cuando un extremo de hueso fracturado se desplaza con fuerza en el interior del otro.
  • FRACTURA DE POTT: lesión del extremo distal del hueso externo de la pierna (peroné), en la cual ocurre lesión grave de la articulación tibioastragalina.
FRACTURA DE POTT     Y       FRACTURA DE COLLES

  • FRACTURA DE COLLES: lesión del extremo distal del hueso externo del antebrazo (radio) con desplazamiento posterior del fragmento distal.




En algunos casos, un hueso se fractura sin romperse de manera visible. Por ejemplo, una fractura por esfuerzo es un conjunto de fisuras microscópicas en el hueso, que se forman sin que haya signos de lesión a otros tejidos. 

FRACTURA POR ESTRÉS O POR ESFUERZO


En adultos saludables, estas roturas se deben a actividades extenuantes repetidas, como correr, saltar o realizar ejercicios aeróbicos. 



También ocurren a raíz de enfermedades que alteran la mineralización ósea normal, como la osteoporosis (que se tratará más adelante). Alrededor del 25% de las fracturas por esfuerzo se producen en la tibia.

La reparación de las fracturas óseas se realiza en los pasos siguientes:


  • 1.-  Formación del hematoma por fractura. Como resultado de la lesión, se rompen los vasos sanguíneos que cruzan la línea de fractura, incluso los del periostio, las osteonas (sistemas de Havers), la cavidad medular y los conductos perforantes (de Volkmann). Al salir la sangre de los vasos sanguíneos rotos, se forma un coágulo en torno al sitio de la lesión, al cual se le llama hematoma por fractura; por lo común se forma en lapso de seis a ocho horas después de ocurrido el trastorno. Al formarse el hematoma se interrumpe la circulación de sangre hacia el área, de modo que las células óseas del sitio de fractura mueren. El hematoma sirve como punto central para el arribo de otras células. La necrosis de células óseas, que liberan desechos adicionales, provoca una respuesta: la zona se inflama e hincha. En el coágulo crecen capilares sanguíneos, mientras que los fagocitos (neutrófilos y macrófagos) y osteoclastos empiezan a eliminar el tejido muerto o dañado en el hematoma por fractura y área circundante. Esta etapa puede durar varias semanas.
HEMATOMA   POR   FRACTURA

HEMATOMA   POR   FRACTURA

  • 2.-  Formación del callo fibrocartilaginoso. La infiltración de nuevos capilares en el hematoma de la fractura ayuda a que se organice el tejido de granulación, al que se conoce como procallo. Luego, los fibroblastos y células osteógenas del periostio, el endostio y la médula ósea roja invaden el procallo. Los fibroblastos producen fibras de colágena, que ayudan a conectar los extremos rotos del hueso. Los fagocitos continúan su tarea de eliminación de desechos celulares. En las áreas de tejido óseo avascular saludable, las células osteógenas se convierten en condroblastos y empiezan a formar fibrocartílago. Por último, el procallo se transforma en callo fibrocartilaginoso, que es una masa de tejido de reparación y une los extremos rotos de los huesos. Esta etapa dura unas tres semanas.
CALLO  FIBROCARTILAGINOSO
ZONA  DE  UNIÓN  FIBROCARTILAGINOSA

  • 3.-  Formación del callo óseo. En las áreas más cercanas al tejido óseo sano y bien vascularizado, las células osteógenas se transforman en osteoblastos, que inician la formación de trabéculas de hueso esponjoso; éstas unen las porciones viva y muerta de los fragmentos óseos de la fractura. Con el paso del tiempo, el fibrocartílago se convierte en tejido esponjoso y constituye lo que se conoce como callo óseo. Esta etapa tarda de tres a cuatro meses.
FORMACIÓN  DEL  CALLO  ÓSEO

RADIOGRAFIA DE CONTROL DONDE SE APRECIA CALLO ÓSEO
EN UNA FRACTURA DE TIBIA

  • 4.-  Remodelación del hueso. La fase final de la reparación de fracturas es la remodelación ósea del callo. Los osteoclastos resorben gradualmente las porciones necrosadas de los fragmentos originales de la fractura y el hueso esponjoso es reemplazado por tejido óseo compacto en la periferia de la fractura. A veces, el proceso de reparación es tan completo que la línea de rotura resulta indetectable, incluso en radiografías. Sin embargo, puede persistir un área engrosada en la superficie del hueso, como signo de una fractura que ha sanado.


REMODELACIÓN  ÓSEA


Aunque los huesos tienen riesgo sanguíneo abundante, el proceso curativo de fracturas puede tardar meses. El calcio y el fósforo necesarios para fortalecer y endurecer el nuevo tejido óseo se depositan de manera gradual, además de que las células óseas por lo general crecen y se reproducen  con lentitud. Por añadidura, el flujo sanguíneo sufre alteración temporal en los huesos lesionados, lo cual es una de las principales causas de la dificultad para que sanen huesos que han sufrido fracturas graves.

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