lunes, 9 de enero de 2012

MADUREZ

El paso a la madurez:
puede permitir una selección más cuidada de prioridades y actividades.
Por ejemplo, centrarse en la relación y pasar más tiempo de ocio juntos.

La madurez puede ser una época de acercamiento de la pareja, ya que los cambios en el estilo de vida permiten a sus componentes pasar más tiempo juntos. Un matrimonio o una relación que haya sobrevivido al paso de los años puede adquirir una gran seguridad emocional e intimidad sexual.



La madurez puede representar una etapa decisiva para muchas personas. Los hijos crecen y se independizan, los trabajos se estabilizan y exigen menos atención que antes. Las personas pueden elegir esta época para reexaminar los puntos centrales de sus vidas, como sus relaciones, su trabajo y sus objetivos a largo plazo. La madurez también es la época en que se producen cambios físicos. En el caso de las mujeres, uno de los mayores retos de la madurez es el declive natural de hormonas sexuales femeninas que se produce durante la época de la menopausia.




LA MENOPAUSIA



Una variada gama de síntomas físicos y emocionales acompaña al descenso en los niveles de estrógenos durante la menopausia, y esos síntomas pueden afectar a las relaciones. Algunas mujeres consideran que la menopausia  les resta femineidad, ya que la ven como el final no sólo de la fertilidad, sino también de su atractivo sexual, por lo que pueden experimentar ansiedad o falta de autoestima. Otras mujeres ven la menopausia como una liberación con respecto a las preocupaciones sobre la reproducción.



Aunque el declive hormonal en los hombres no sigue un modelo tan definido como la menopausia femenina, los hombres experimentan una "crisis de los cuarenta" a raíz de la cual comienzan a tener dudas sobre su aspecto, su virilidad y sus logros.

Aumento en los niveles de hormonas. Cuando la menopausia está a punto de
llegar, se produce un espectacular incremento en las cantidades de hormonas
luteinizantes y foliculoestimulantes que circulan en la corriente sanguínea de
una mujer. La edad media de la menopausia es de 52 años.


El último período menstrual en el ciclo vital reproductor de una mujer se denomina menopausia, y marca el final de su fertilidad. Todas las mujeres habrán experimentado la menopausia al llegar a los sesenta años.

Los años y los meses que anteceden y que siguen al último período menstrual de una mujer se denominan perimenopausia (peri significa "alrededor"). Para la mayoría de mujeres, la perimenopausia se produce entre los 45 y los 58 años. Durante esta época, los ovarios producen cantidades variables de estrógenos, la principal hormona sexual femenina, antes de dejar de producirlos completamente.




A medida que se acerca la menopausia, la ovulación se hace cada vez menos probable en cada ciclo menstrual y la menstruación se vuelve más impredecible: una mujer puede menstruar algunos meses y otros no, y el flujo de sangre puede ser muy abundante un mes y muy escaso al siguiente.




Al final de la perimenopausia, cuando los ovarios ya no producen estrógenos, pueden hacer acto de presencia los síntomas postmenstruales.

RESPUESTAS SEXUALES FEMENINAS

Afrontar la menopausia no debe percibirse como una etapa
de enfermedad o declive sexual. Una actitud positiva ayudará
en gran medida a la mujer a afrontar sus síntomas.


La sexualidad de una mujer en su etapa de madurez se caracteriza por una mayor confianza y experiencia sexual. En general, las mujeres pertenecientes al grupo de edad comprendido entre los cuarenta y los cincuenta ya han aprendido qué tipo de estimulación necesitan para excitarse y llegar al orgasmo. Asimismo, se sienten más relajadas para expresar sus necesidades y sus deseos. Mientras que muchas mujeres utilizan este autoconocimiento para maximizar su placer sexual, otras descubren que los cambios menopáusicos eclipsan los aspectos positivos de envejecer.

Los cambios físicos y emocionales que se producen durante la perimenopausia se combinan en ocasiones hasta producir la pérdida o el descenso del apetito sexual. Por ejemplo, los sudores nocturnos pueden provocar insomnio, fatiga crónica o depresión, todo lo cual repercute en la pérdida de la líbido. Una mujer puede experimentar síntomas que afectan al TRACTO UROGENITAL, como sequedad vaginal, incontinencia o picores en los genitales, síntomas que hacen que la penetración resulte incómoda. La falta de lubricación vaginal es habitual durante y después de la perimenopausia.



Por contra, algunas mujeres observan que su apetito sexual aumenta con la menopausia. Una razón es que durante sus años fértiles, las mujeres producen hormonas masculinas y femeninas. Cuando los niveles de estrógenos descienden con la menopausia, existe un exceso comparativo de la hormona masculina (testosterona), responsable en gran parte del apetito sexual en ambos sexos. Este fenómeno no se produce en el caso de las mujeres sometidas a una terapia de reemplazo hormonal debido a que sus niveles de estrógenos siguen altos. Ocasionalmente, los ginecólogos utilizan pastillas o implantes de testosterona para tratar el descenso del apetito sexual en la mujer.

SÍNTOMAS DE MENOPAUSIA FEMENINA
  • PSICOLÓGICOS:
    • Estado de ánimo deprimido;
    • Sentimientos de nerviosismo o ansiedad;
    • Cambios de memoria, en especial con tendencia a mostrarse olvidadiza o distraída;
    • Incapacidad para concentrarse;
    • Sentimientos de pesimismo;
    • Irritabilidad;
    • Cambios de humor repentinos sin una razón aparente;
    • Incapacidad para tomar decisiones;
    • Ganas de llorar.
  • FÍSICOS:
    • Sofocos y sudor nocturno;
    • Dolor en las articulaciones;
    • Menor lubricación vaginal, con el resultado de dolor y sequedad alrededor de la vagina y la vulva;
    • Abdomen hinchado;
    • Micción frecuente;
    • Sabor inusual en la boca;
    • Tendencia mayor a la incontinencia y al prolapso de los órganos pélvicos;
    • Pechos con tendencia a caer;
    • Incremento de dolor en los pechos.
La baja autoestima durante la perimenopausia también puede crear problemas sexuales. Algunas mujeres de mediana edad se describen como "fuera de combate", pues consideran que la menopausia representa una pérdida de juventud y de belleza, además del fin de la fertilidad. Como resultado, las mujeres muestran complejos ante el sexo. Si una mujer se preocupa por el aspecto de su cuerpo a ojos de su compañero durante el acto sexual, tendrá dificultades para excitarse y alcanzar el orgasmo. Estos problemas se agravan si el hombre también está atravesando una etapa de baja autoestima asociada con los cambios de la madurez.



Aunque la fertilidad desciende en esta etapa, la mujer debe continuar utilizando algún método anticonceptivo hasta que deje de ser fértil. La mayoría de médicos coinciden en que este punto llega un año después del último período menstrual. Las mujeres perimenopáusicas deben prestar atención al tipo de anticonceptivo que utilizan. La píldora implica un riesgo de trombosis algo mayor en las mujeres de más edad, sobre todo si fuman. Asimismo, al mantener un nivel artificialmente elevado de hormonas, la píldora puede ocultar la llegada de la menopausia. Los médicos recetan la píldora de progestógenos solamente o cien el DIU a las mujeres mayores. Los métodos naturales de planificación familiar no son efectivos en la etapa perimenopáusica, ya que la naturaleza irregular del ciclo menstrual en esta época imposibilita la predicción de la ovulación.

TERAPIA DE REEMPLAZO HORMONAL (TRH)

Las hormonas del tratamiento de reemplazo hormonal pueden
administrarse de diversas formas: a través de la piel, mediante
parches adhesivos, por la vagina, en forma de cremas y pesarios,
o bien por vía oral, en forma de pastillas.

El principal tratamiento para los síntomas de la menopausia es la terapia de reemplazo hormonal. Ésta trata la menopausia como un estado de deficiencia de hormonas y sirve para normalizar los niveles de éstas en el organismo. La terapia, que debe estar prescrita por un médico, por lo general consiste en tomar una combinación de estrógenos y pregestógenos, la versión sintética de la progesterona, ya sea en forma de pastillas, de parches cutáneos o de cremas. Los estrógenos alivian los síntomas menopáusicos y garantizan salud a largo plazo a los huesos y al corazón. el progestógeno provoca la pérdida del revestimiento uterino, como ocurre durante la menstruación, lo cual es importante para prevenir el cáncer de endometrio.



La TRH protege al cuerpo contra los daños a largo plazo de un déficit de estrógenos, que incluyen osteoporosis y trastornos cardiovasculares. Dado que los estrógenos contribuyen a la salud de muchos órganos, el cuerpo permanece en su estado premenopáusico. La cintura y las caderas se conservan iguales (normalmente, la cintura se ensancha tras la menopausia), el cabello se conserva fuerte, los músculos mantienen su fuerza y tono, y la piel retiene su elasticidad. la TRH también mantiene el deseo sexual y la salud de los órganos sexuales.



No todas las mujeres responden bien a la TRH: algunas experimentan un empeoramiento de algunos síntomas como cambios de humor, mientras que otras reciben consejos contra la terapia porque se cree que está relacionada con un ligero riesgo de cáncer de mama. Por lo general, los médicos no ofrecen esta terapia a las mujeres con un historial previo de trombosis o de cáncer de mama, de útero o de ovarios.

RESPUESTAS SEXUALES MASCULINAS

Ansiedad por cumplir con el deber. Sentir que es preciso trabajar más
de lo habitual para probarse a sí mismo en el trabajo es una ansiedad
a la que se enfrentan muchos hombres maduros.


Los hombres entre los 40 y los 50 años pueden notar algunos cambios menores en sus respuestas sexuales, pero ninguno de ellos ejerce un impacto importante en su capacidad de mantener relaciones. Por ejemplo, pueden notar que disminuyen el ángulo y la dureza de sus erecciones, o que sus orgasmos no son tan intensos. Mantener relaciones más de una vez al día puede suponer un reto más a los cincuenta que a los veinte, sobre todo si el hombre se siente cansado o estresado. Asimismo, los hombres maduros descubren que el camino más rápido hacia la erección es la estimulación directa del pene, no las fantasías. Los hombres de este grupo de edad también tienden a eyacular con mucha menos fuerza, lo que explica en parte por qué los orgasmos parecen menos intensos.



Muchos de los hombres entrevistados para El informe Hite sobre la sexualidad masculina (1981) afirmaban haber alcanzado el máximo de disfrute sexual en su madurez debido a que habían adquirido un conocimiento íntimo de sus respuestas sexuales y de las de sus parejas. Esto les aportaba una confianza sexual que les permitía deshacerse de sus inhibiciones, hablar más abiertamente de sexo y experimentar más. Algunos hombres también aseguraron que la conexión entre amor y sexo había adquirido mayor importancia para ellos y que apreciaban y disfrutaban de la intimidad emocional del acto sexual. Desde el punto de vista de una mujer, los cambios sexuales que los hombres experimentan en su madurez pueden ser ventajosos: el sexo se torna más afectuoso; se insiste más en los juegos preliminares; por último, el hombre tarda más en eyacular, lo que significa que el coito puede ser más lento y más sensual.

INSEGURIDAD MASCULINA



Para los hombres que sienten que sus papeles de trabajador, esposo y padre van perdiendo importancia, la madurez puede resultar una etapa difícil. Durante esos años suelen coincidir varios problemas que crean una gran inseguridad. Los relacionados con la salud, entre los que se incluirían los que son el resultado de una dieta deficiente o de malos hábitos como el tabaco, hacen que los hombres tomen conciencia de su propia mortalidad. Algunos se comparan con hombres más jóvenes y sanos y sienten que ya no resultan sexualmente atractivos. En el trabajo experimentan sentimientos de rivalidad con otros colegas más jóvenes. En casa, la esposa o la compañera tal vez esté sufriendo los síntomas de la menopausia, que afectan no sólo a la vida sexual de la pareja, sino también a toda la relación. El papel del hombre como padre también pierde importancia, ya que los hijos crecen y se independizan.


Los hombres tratados con testosterona por lo general experimentan una mejora
de los síntomas de la madurez, mejora que puede manifestarse a través de un
mayor bienestar y unos niveles de energía y de apetito sexual más elevados.
La testosterona puede administrarse en forma de píldoras, inyecciones, implantes o
parches cutáneos. Antes de recetar la terapia, el hombre debe someterse a un
estudio completo que incluirá análisis de sangre para obtener un perfil de las
hormonas y un examen del hígado. Un estudio de la próstata con ultrasonidos
revelará o descartará la presencia de cáncer.


Durante su madurez, los hombres se hacen algunas de estas preguntas: ¿He satisfecho mis ambiciones?¿Todavía soy atractivo?¿Todavía inspiro respeto?¿Qué me depara el futuro?¿Todavía puedo cumplir sexualmente?. Las respuestas negativas a estas preguntas pueden provocar estrés, depresión e incluso dificultades sexuales, incluyendo la incapacidad de conseguir y mantener una erección. El deterioro de la relación marital madura hace que, en ocasiones, los hombres busquen sexo fuera del matrimonio. Una explicación muy frecuente para este comportamiento, sobre todo cuando tiene lugar con mujeres más jóvenes, es que proporciona al hombre un modo de recuperar la sensación de juventud. Las relaciones extramatrimoniales pueden reafirmar al hombre en su virilidad y su potencia, y proporcionan la energía y la tensión sexual que faltan en la relación con la esposa o la compañera. Por desgracia, la inseguridad rara vez proporciona la base para una relación estable; tarde o temprano, los hombres se ven obligados a enfrentarse a sus miedos reales.



Si los problemas emocionales o psicosexuales se agravan, la ayuda profesional de un consejero matrimonial o un terapeuta sexual puede ser el camino más factible hacia una solución. Algunas parejas descubren que el reconocimiento honesto, franco y mutuo de que la madurez es una etapa de transición les ayuda a afrontar los cambios.

¿EXISTE LA MENOPAUSIA MASCULINA?

La menopausia masculina constituye un tema mucho más controvertido que la femenina.

Los hombres experimentan un descenso gradual en los niveles de testosterona desde los 45  hasta los 70 años, aproximadamente, seguido de una disminución pronunciada al llegar a los 70 años. Que este descenso provoque síntomas similares a los de la menopausia es discutible. Muchos médicos atribuyen los síntomas de madurez masculinos al estrés y a problemas de salud más que a las hormonas.

SÍNTOMAS DE LA MENOPAUSIA MASCULINA
  • PSICOLÓGICOS:
    • Estado de ánimo deprimido;
    • Inexplicables cambios de humor;
    • Hiperansiedad (sentimientos de preocupación o pánico intensos);
    • Reducción de la atención;
    • Fallos de memoria;
    • Sensación de envejecimiento;
    • Irritabilidad y sentimientos de impaciencia e intolerancia;
    • Reducción de la concentración;
    • Falta de líbido, de interés y de apetito sexual.
  • FÍSICOS:
    • Sensibilidad a los ruidos;
    • Fatiga y falta de energía;
    • Pérdida de fuerza y resistencia;
    • Menor crecimiento del vello facial;
    • Piel seca;
    • Aumento de la sudoración;
    • Sofocos;
    • Dolor en las articulaciones;
    • Problemas de erección.

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