martes, 28 de febrero de 2012

DEPRESORES (III)

TRANQUILIZANTES MENORES

Otro grupo de hipnóticos-sedantes consiste en nuevos productos de la industria farmacéutica. Aparecieron a mediados de la década de los años 50 con el engañoso nombre de "tranquilizantes menores". La palabra "menor" se usa para diferenciarlos de los tranquilizantes "mayores", como la cloropromacina (Thoracine), utilizada para tratar a pacientes psicóticos. En realidad estos dos tipos de tranquilizantes no tienen entre sí relación química ni farmacológica. Los tranquilizantes menores no son, como su nombre parece implicar, drogras suaves. No hay nada "menor" en sus efectos, en los problemas que pueden causar ni en su potencial de ser usados abusivamente.


Desde su descubrimiento, los tranquilizantes menores han adquirido una enorme aceptación en medicina. Los médicos han recetado millones y millones de ellos y las compañías farmacéuticas han ganado miles de millones de dólares mediante su promoción y venta, como agentes capaces de calmar la ansiedad (en castellano a los tranquilizantes menores se los llama "ansiolíticos").


El primer ansiolítico lanzado al mercado mundial fue el meprobamata. Apareció en 1954 con el nombre de Miltown y se vendió después como Equanil. La gente empezó a organizar Miltown parties, y se tomaba la droga con propósitos sociales y recreativos, para entonarse.

El ansiolítico más conocido apareció en la década de los años sesenta. Pertenece a una familia de drogas llamadas benzodiacepinas. Algunos de los más famosos son el cloro-diacepóxido (Librium), el diazepam (Dalmane), el triazolam (Halcion), el aprazolam (Xanax) y el lorazepam (Ativán). El fabricante de Librium y del Valium, al principio una pequeña compañía que manufacturaba vitaminas y antiácidos, es hoy una de las más poderosas organizaciones farmacéuticas del mundo.


La industria farmacéutica ha luchado duramente para tratar de convencer a médicos y pacientes de que se trata de drogas revolucionarias, que reducen específicamente la ansiedad, haciendo que la gente se sienta tranquila y relajada. En realidad los ansiolíticos son sólo otra variedad más del alcohol y otros sedantes-hipnóticos, con las mismas tendencias a producir efectos adversos y dependencia.


En comparación con los barbitúricos, los ansiolíticos son por sí solos menos peligrosos en sobredosis y algo menos peligrosos en combinación con el alcohol. Además, los ansiolíticos son más eficaces que los barbitúricos para producir relajación muscular. Como sedantes diurnos producen menos somnolencia que los barbitúricos, pero pueden ser aún más peligrosos para conducir y además disminuir otras capacidades, la memoria y la lucidez mental. Como hipnóticos nocturnos pueden ser preferibles a los barbitúricos si hay ansiedad o tensión muscular presente o si los pacientes necesitan una píldora para dormir durante varios días seguidos.


Los usuarios callejeros toman ansiolíticos por las mismas razones por las cuales toman ilegalmente hipnóticos: para mejorar el ánimo, reducir la ansiedad y facilitar el contacto social.


En la mayoría de los casos, el abuso de ansiolíticos (en particular de Valium, Librium y Miltown) deriva de prácticas irresponsables de venta y prescripción médica.


Al hacer propaganda de estas drogas, los fabricantes describen el estrés de la vida diaria como si fuera una enfermedad, que puede tratarse recetando sus productos. Por ejemplo, avisos comerciales en revistas médicas han recomendado el Librium para las chicas de college cuya "recién estimulada curiosidad intelectual las hace más sensibles y temerosas respecto a las inestables condiciones del país y del mundo". En otras palabras: "Si las noticias de los periódicos te dan miedo, tómate un Librium". Otros avisos han sugerido que se les den tranquilizantes a las madres atareadas y a las dueñas de casa aburridas, a "la mujer que no se puede entender con su nueva nuera" y al "recién llegado a la ciudad que no puede hacer amigos".


Los críticos de estas prácticas comerciales señalan que las mujeres son el blanco predilecto mucho más a menudo que los hombres. Así como las compañías farmacéuticas recomendaban a los médicos la prescripción de anfetaminas para las amas de casa deprimidas en la década de los años sesenta, así han empezado después a fomentar la prescripción del Valium, el Librium y el Miltown a las mujeres ansiosas. La oposición creciente a esta conducta los ha contenido en cierta medida.

El uso de los tranquilizantes para enfrentar los conflictos diarios trae los mismos problemas de asociación que los depresores: dependencia tras el uso prolongado, una dependencia de naturalea especialmente pertinaz. Es muy difícil destetar a la gente de benzodiazepinas, debido a que la abstinencia es desagradable y peligrosa. Aunque las consecuencias de los tranquilizantes sobre la salud pueden ser menos severas que las del alcohol, el resultado es el mismo: no se ha establecido un tratamiento de la causa subyacente; se ha creado sólo un hábito legal de droga.


El fabricante del Valium y del Librium promocionó la idea de emplear estas drogas para el tratamiento de alcohólicos y muchos médicos siguieron su consejo. Cuando los alcohólicos bebían menos, los médicos creían haber logrado algo, pero todo lo que habían hecho era sustituir un hipnótico-sedante por otro hipnótico-sedante (un experto en alcoholismo llamaba al Valium "whisky en píldora").

A lo largo de la historia, los médicos se han apoyado en drogas para apaciguar a pacientes difíciles. Las drogas psicoactivas cambian la manera de sentir del paciente, satisfacen sus deseos de ser tratado médicamente y hacen que los médicos se sientan útiles. O los ayuda al menos a quitarse de encima al paciente. Hace 100 años, el opio y el alcohol eran los caballos de batalla del tratamiento médico, junto con el cannabis (la marihuana). Al terminar el siglo, se repartía la cocaína para toda clase de malestares. Hoy el Valium y el Xanax son unas de las drogas más consumidas. Los tranquilizantes tienen ciertamente su aplicación médica genuina, pero prescribirlos por semanas o meses seguidos a personas ansiosas, deprimidas o incapaces de dormir es el tratamiento sintomático de la peor clase.

SUGERENCIAS PARA EVITAR
PROBLEMAS CON LOS TRANQUILIZANTES
  1. Hay que ser consciente de que estas drogas son depresores enérgicos, similares al alcohol en su efecto, causantes de desagradables reacciones y dependencia.
  2. Todas las precauciones para los depresores valen para los tranquilizantes.
  3. Si se toman estas drogas, ya sea por indicación médica o por placer, no deben tomarse todos los días. Para evitar caer en conductas de hábito de drogas hay que tomarlas en ocasiones especiales o intermitentemente.

GHB 
(gamma-hidroxi-butirato)


El GHB es un depresor endógeno producido en pequeña cantidad como metabolito de un neurotransmisor inhibitorio, el ácido gamma-amino-butírico, corrientemente conocido como GABA. En estudios que se remontan a la década de los sesenta se encontró que el GHB es un inductor de sueño no peligroso, que no causa ni tolerancia ni adicción. A principios de la década de los noventa el GHB sintético obtuvo una gran aceptación entre los bodybuilders porque estimula la producción de una hormona llamada "factor de crecimiento" y favorece que el músculo consuma las grasas del organismo. La sustancia no estaba legalmente regulada y los fabricantes la vendían por correo y en las tiendas de productos naturales, como alimento y no como droga.


Una cucharada de polvo de GHB (unos dos gramos y medio) disuelta en agua caliente y tomada con el estómago vacío produce un dramático efecto parecido al de la intoxicación por el alcohol o metacualona. A la mayoría de la gente esto le produce un efecto agradable pero, sobre todo en dosis altas, en algunas personas el GHB puede producir náuseas, marcada descoordinación de movimientos e hipersomnolencia (especie de estupor pasajero). Cuando se combina con el alcohol, lo más probable es que aparezcan efectos adversos.

Al contrario que las drogas psicoactivas (y desde luego que los depresores), el GHB aumenta en vez de disminuir la tendencia a soñar y el tipo de sueño (no de "sueños") que induce se parece mucho al sueño natural. Nos plantea los mismos peligros que otros depresores, pero quienes toman GHB deben tener en cuenta los daños potenciales de la sobredosis, especialmente cuando se necesita estar muy alerta, como al conducir.

GHB distribuida por correo con reclamo sexual
La FDA (Administración Federal de Alimentos y Drogas de Estados Unidos) ha declarado el GHB droga de prescripción médica y ha interrumpido su distribución por correo y en tiendas de alimentos. En respuesta, el mercado negro ha aumentado.

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