martes, 7 de febrero de 2012

EL CORAZÓN (IX)

QUÉ ES Y PARA QUÉ SIRVE 
EL ELECTROCARDIOGRAMA

Las ondas que transmite el impulso eléctrico del corazón pueden registrarse en la superficie del cuerpo. Este registro se conoce con el nombre de "electrocardiograma".



La morfología de las ondas registradas varía en función de numerosos factores. Depende, entre otros, de la velocidad del impulso, del grosor de la pared torácica, de la secuencia de su transmisión, del lugar de nacimiento del impulso (pues todos y cada uno de los eslabones del tejido autonómico pueden generar impulsos independientemente de los otros), de la forma de contracción de todas y cada una de las partes del miocardio, del estado de vascularización de éste, del grosor de sus paredes, de la dilatación de sus cavidades, etc...

El primer electrocardiograma (ECG.) de superficie que se obtuvo fue en 1887, cuando el médico inglés August Waller colocó conductores eléctricos en el tórax y la espalda de un paciente. Una columna de mercurio ascendía y descendía siguiendo las variaciones de la presión arterial e interceptaba alternativamente un foco de luz que grababa imágenes en placas fotográficas colocadas en un tren de juguete que no paraba de girar. ¡Ingenioso!

Einthoven

Viendo los trazos logrados por el Dr. Waller, el médico holandés Einthoven observó que las imágenes obtenidas medían potencial eléctrico y no corriente eléctrica. 



Diseñó entonces el conductor más fino que pudo con filamentos de cuarzo y, utilizando una elevada magnificación, fue capaz de fotografiar las deflexiones de las ondas producidas por la contracción cardíaca. Este primer aparato de electrocardiografía ocupaba dos habitaciones y precisaba del concurso de varias personas para hacerlo operativo. La importancia del avance valió a su creador el Premio Nobel de Medicina de 1924.



Hoy en día, los aparatos de electrocardiografía tienen el tamaño de una cartera de ejecutivo, graban la secuencia, longitud y fuerza de la contracción cardíaca. Actualmente siguen siendo una prueba indispensable para el médico en el proceso de evaluar, diagnosticar y pronosticar alteraciones cardíacas.



El electrocardiograma normal está formado por cuatro ondas principales: la onda P, que marca la contracción auricular, las ondas o complejo QRS, que marcan la contracción ventricular, y la onda T, que corresponde a la relajación ventricular.



Hoy los ECG se obtienen colocando un electrodo en cada una de las cuatro extremidades y seis electrodos en la superficie del tórax a derecha e izquierda del esternón en el cuarto y quinto espacio intercostal. Los electrodos registran una serie de ondas que conforman lo que se denominan "derivaciones del electrocardiograma" (de extremidades y precordiales).




La electrocardiografía tiene limitaciones que es preciso conocer y tener en cuenta a la hora de interpretarla. Como toda herramienta diagnóstica, debe ser confrontada con la historia clínica obtenida a través del interrogatorio del paciente y de la exploración física para llegar a un diagnóstico final correcto. Pueden existir alteraciones cardíacas con ECG normal y viceversa, podemos encontrarnos ECG anormales con corazones perfectamente sanos.



Existen numerosos factores que pueden afectar la grabación del ECG: las diferentes resistencias de la piel, las alteraciones en la conducción eléctrica de los diversos tejidos del organismo y todo aquello que pueda variar la distancia de la superficie del corazón a la posición de los electrodos.

Por eso es preciso un análisis estricto y exhaustivo de todos los datos disponibles del paciente para llegar a un diagnóstico preciso.

ELECTROCARDIOGRAMA DE ESFUERZO

Actualmente se obtienen ECG en reposo, ECG de esfuerzo mientras el paciente hace un ejercicio físico de intensidad progresiva, y ECG de 24 horas (Holter). 

ELECTROCARDIOGRAMA DE 24 HORAS (HOLTER)


En este último caso, el paciente lleva adheridos los electrodos en la pared torácica y se graban todas las incidencias que suceden durante un día de actividad normal. Ésta es una forma útil de apreciar variaciones en el ritmo y la existencia o no de cambios que denoten alteraciones en la irrigación del corazón mientras el paciente practica sus tareas habituales.

ELECTROCARDIOGRAMA EN REPOSO

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